El Camino del Conquistador - Capítulo 325
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Capítulo 325: Capítulo 325-Uno va y otro viene
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Hechizo: Invocador de Simpatía
Descripción: ¡El gran Zanarix ha vuelto con sus hechizos! Para conquistar el corazón de las damas, el mismísimo hombre creó un hechizo que evoca un cierto sentimiento de nostalgia que surge a partir de una acción determinada.
Usos: Al tocar al objetivo deseado, realizar una acción determinada mientras se aplica el hechizo hará que la parte afectada asocie dicha acción con alguna otra significativa del pasado, logrando así que los afectados por el hechizo se sientan más apegados al usuario del mismo.
Observación: ¡Usando la nostalgia para divertirse un poco! El propio Zanarix usó este hechizo para meterse en los aposentos de la reina monstruo, ya que evocó en ella la nostalgia de su padre, ¡con lo que consiguió su corazón y su cuerpo! ¡A espaldas de su esposo, por supuesto!
Coste: 55,000
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El hechizo era realmente útil. Básicamente, una acción mía se asociaría a una acción del pasado, a una persona que pudiera tener un gran valor para el objetivo del hechizo. Este no haría que le gustaras a alguien automáticamente, pero crearía una sensación de conexión contigo, como con un amigo perdido.
El hechizo es muy útil para acercarse en un solo paso, pero los pasos posteriores dependen enteramente de ti. De hecho, muchos de los hechizos que uso de este hombre me mantenían con vida. Por ejemplo, hay un hechizo que elimina cualquier identificación significativa del hecho de que estuve con una mujer; elimina el olor, el aura, el pasado, cualquier rastro de que he estado con una mujer desaparecería.
Este era un hechizo muy importante para mí. ¿De qué otra forma podría ir a ver a Scarlet y al resto de las chicas después de haber pasado tiempo con las otras? Bastaría un solo olfateo de Scarlet para que supiera que estuve con otra mujer y, con ello, mi vida también se iría por los aires. De verdad, desearía conocer a este hombre y darle un gran abrazo. Sin él, quizás estaría perdido…
—¿Ya estás mejor?
Le pregunté a Nathalia, que parecía mucho mejor que antes. Tenía una sonrisa tímida en el rostro, mientras mantenía la mirada baja y sus piernas frotaban tímidamente el suelo. Después de mi palmada, su humor había mejorado a pasos agigantados. Lo mejor es que ya no había un espacio enorme entre nosotros. Incluso antes, cuando estaba interesada en mí, siempre había cierta distancia entre nosotros.
Pero ahora eso ya no existía. Debido a su naturaleza innata de mantener siempre un espacio entre nosotros, se estaba volviendo más difícil que sus sentimientos por mí crecieran, pero con ese único arrebato suyo, la distancia que inconscientemente mantenía entre nosotros se desvaneció, allanando así el camino para mis futuras acciones.
—Um, me siento mejor.
—respondió Nathalia tímidamente mientras la sonrisa en su rostro continuaba presente.
—Ahora que lo pienso, todavía no te he dado las gracias por esto.
Justo cuando terminé de hablar, el talismán que ella había hecho para mí apareció en mi mano. Esta cosa me había ayudado muchísimo, especialmente su rara función de aumentar la suerte. Me ayudó mucho este mes. Fue básicamente un punto de inflexión para mí, un truco muy útil.
—¡Me alegro de que te gustara!
—respondió ella mientras su mirada parecía iluminarse al ver el talismán en mi mano.
—¿Puedo cogerlo para hacerle algunos ajustes?
—preguntó, mientras sus manos se movían hacia el talismán.
—Claro, sin problema.
—dije mientras le pasaba el talismán. Ella lo tomó con delicadeza mientras lo tocaba y palpaba suavemente.
—Lo has cuidado bien.
—dijo Nathalia después de unos segundos, haciendo que asintiera con la cabeza.
—Así es. Fue un gran regalo de tu parte, ¿cómo podría atreverme a tratarlo mal?
Mi respuesta le provocó un sonrojo instantáneo mientras la sonrisa boba de su rostro se ensanchaba.
—Entonces esperaré con ansias tus productos.
—Puedes contar con ello.
Nathalia asintió seriamente con la cabeza. Luego se despidió de mí con la mano y empezó a alejarse. Yo solo le sonreí. Pronto me quedé solo en la habitación, pero cuando estaba a punto de irme, un sonido familiar la inundó.
—Es una habitación bonita.
Al oírlo, usé instintivamente todo mi maná mientras me giraba hacia la fuente, solo para reducir mi poder cuando vi de quién se trataba.
—¿Es que vosotros, los dragones, no podéis entrar de forma normal?
—pregunté negando con la cabeza mientras me sentaba frente a donde estaba sentada Celestinia. En ese momento, ella, en su forma verdadera, tomaba asiento con elegancia, con el rostro oculto, mientras su cuerpo se escondía tras su hermoso vestido blanco.
—¿Acaso no soy bienvenida?
Me llegó una voz teñida de curiosidad, que me hizo estremecer y mirarla con recelo.
—Dime, ¿quién eres?
—pregunté, como si no aceptara que la que estaba frente a mí era Celestinia.
—¿Qué significa esto?
—preguntó ella, con la molestia llenando su voz. Ante esto, yo todavía mantuve mi sospecha y pregunté:
—¿Desde cuándo la gran Celestinia ha empezado a hablar tan amablemente? ¿No estabas siempre subida a tu pedestal?
—¿Te estás burlando de mí?
Su voz se volvió amenazante, lo que me hizo suspirar de alivio mientras asentía con la cabeza.
—En efecto, esta sí eres tú.
—¿Por qué siento que eso es más ofensivo?
—Debe de ser tu imaginación.
—le respondí a la voz cabreada de Celestinia, irritándola aún más, pero yo me lo tomé todo con calma.
—Entonces, ¿por qué estás aquí?
—pregunté, intentando ir al grano. Podía sentir su molestia en el maná del entorno, que estaba temblando.
—Tsk, no es como si quisiera estar aquí.
—Parece que al menos estamos de acuerdo en una cosa.
—le confirmé, asintiendo con la cabeza, lo que, estoy seguro, hería aún más su orgullo, haciendo que deseara que yo le tuviera la misma reverencia o amor que otros sentían por ella, para demostrar que era mejor que Scarlet.
—La razón por la que he venido es por Scarlet.
—¡¿Qué ha pasado?! ¡¿Está herida?!
—pregunté con voz de pánico, claramente asustado por Scarlet.
—No, está bien. A lo que me refería es a que quería que nuestra relación fuera más cercana.
—dijo Celestinia, su voz contenía un atisbo de insatisfacción.
—Uf…, está a salvo, eso es bueno. Y sobre lo otro, por mucho que quiera mantenerme alejado de ti, es un hecho que eres alguien a quien Scarlet considera familia, así que podría intentar ser más cercano a ti.
—respondí, obteniendo un silencio de Celestinia.
—¿Puedo preguntarte algo?
—cuestionó, a lo que yo asentí con la cabeza.
—Claro.
—¿Por qué parece que te caigo mal?
—preguntó Celestinia, con un tono más autoritario, lo que me hizo reír entre dientes.
—Parece que no lo recuerdas.
—dije, ganándome toda su atención.
—¿Recordar qué?
—preguntó, a lo que yo negué con la cabeza, con los ojos llenos de decepción.
—De verdad lo olvidaste…, Celes…
En el momento en que hablé, mi voz se transformó en otra, haciendo que los ojos de Celestinia se abrieran como platos. Su semblante se llenó de incredulidad y todo el maná de la habitación se puso a temblar.
—Tú-Tú.
Eso fue todo lo que pudo salir de su boca.
—Así que ahora me recuerdas…, ¿eh?
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