El Camino del Conquistador - Capítulo 338
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Capítulo 338: Capítulo 338-Dios los cría y ellos se juntan
Me senté en la nube, sintiendo el viento golpear mi rostro. Con solo echar un vistazo atrás, pude ver a mis amigos disfrutando también. Las caras felices de algunos me alegraron el día, y la hermosa vista de los interminables árboles blancos llenó mi visión mientras la nube avanzaba.
Allá arriba en el cielo, pude ver varias nubes más moviéndose con gente sobre ellas. El cielo se usaba como una carretera; sentados en pequeñas nubes compactas, varios hombres bestia con banderas de colores dirigían el tráfico aéreo para no causar ninguna perturbación o problema. Como usábamos los pases VIP, atravesamos con facilidad cualquier tráfico que tuviéramos delante, pues se nos daba la máxima prioridad.
—¡Vaya, miren eso!
La exclamación de Emma atrajo nuestra atención hacia ella, y vimos una bandada de pájaros especiales que volaban alto. Eran una mezcla de blanco y verde y medían como un palmo. Tenían un brillante cristal rojo incrustado en la cabeza y eran increíblemente adorables; solo verlos volar por los cielos era un bálsamo para el alma.
—Son los pájaros Cloian, solo se encuentran en esta región. No dejen que su linda apariencia los engañe, pues son pájaros mortales.
Dijo Nare mientras ella también miraba al grupo de pájaros que volaba vistosamente en el cielo. Ninguna nube se acercaba a ellos, y el resto de los turistas contemplaban la escena con estrellas en los ojos.
—Son extremadamente protectores con su bandada. El cristal de su cabeza brilla intensamente cuando atacan y no se acercan a los extraños. Rara vez se acercan a alguien que no sea un niño, pues sienten su pur…
Nare ni siquiera pudo terminar sus palabras, pues la bandada de pájaros Cloian avanzó rápidamente en nuestra dirección.
—Va…
Una vez más, Nare no pudo hablar, pues los pájaros Cloian llegaron a nuestra posición en un abrir y cerrar de ojos. Su bandada entera, de al menos treinta pájaros, rodeó nuestra nube. Al ver esto, sonreí, extendí la mano y el de aspecto más singular de la bandada batió las alas y aterrizó en ella.
No fue el único, pues al menos otros cinco pájaros de la bandada se posaron en mi cabeza, hombros y cuerpo. Sus adorables ojos verdes me miraban mientras gorjeaban.
—Eres bastante adorable.
—dije con una sonrisa mientras usaba mi mano libre para acariciarle la cabeza, frotando la suave gema que tenía en ella. El pájaro en mi mano no me rechazó y me devolvió el gesto con cariño. Al ver esto, el resto de los pájaros sobre mi cuerpo empezaron a frotarse contra mí, como si intentaran hacerme cosquillas.
—¿C-cómo?
Se oyeron las incrédulas palabras de Nare. La miré y vi que tenía la boca completamente abierta.
—Mi héroe es amado por todos, sin duda.
—dijo Emma con un tono gentil mientras se acercaba a mi lado con un saltito. Miró al pájaro Cloian durante unos segundos y después extendió la mano. El pájaro en mi palma alternó la mirada entre su mano y yo durante unos instantes, antes de acomodarse de nuevo en la mía, sin intención de irse. Al verlo, Emma rio entre dientes y su mirada se suavizó.
—Jejeje… Mi héroe, parece que he vuelto a perder.
—dijo Emma con un tono orgulloso, para nada desanimada por el hecho de que un animal rechazara sus avances. Bueno, era normal. Después de convertirme en el príncipe de la vida, el sucesor e hijo de Orpheus, no hay animal en el mundo que rechace mi benevolencia, especialmente si es uno que se centra en la pureza y la sensación de la vida.
Pero, aunque el que estaba en mi mano rechazó la llamada de Emma, los demás a los que llamó sí se le acercaron, mientras que el resto de mis amigos ni siquiera pudieron tocarlos. En el momento en que alguien intentaba acercarse, el cristal rojo en la cabeza de los pájaros empezaba a calentarse; sobre todo en el caso del pobre Alex, que recibió los picotazos de al menos quince pájaros diferentes.
«Jeje…, parece que los pájaros pueden sentir su malicia interior».
Me reí entre dientes ante el espectáculo que estaba dando Alex; tenía la cabeza y la cara rojas por los picotazos, y lo único que podía hacer era maldecir. Es raro verlo del lado perdedor. Entonces, mis ojos se posaron en el resto de los pájaros que rodeaban a mi grupo. La mayoría me miraban fijamente.
Dejé que mi grupo admirara de cerca la bandada de pájaros durante unos minutos, antes de susurrarle al que todavía estaba posado en mi palma:
—Ya puedes irte con tus amigos. Fue un placer conocer a tu familia y espero que puedan visitarme cuando quieran.
—¡Pío! ¡Pío! ¡Pío!
—Claro, tendré mucha comida para su familia.
Asentí con la cabeza, fingiendo no ver las miradas extrañas de mis amigos al verme charlar con un pájaro. Otra ventaja es que soy capaz de sentir la intención cuando hablo con los animales; un poder muy bienvenido que utilizo para mantenerme más en contacto y controlar a las chicas locas que tengo como objetivo.
—¡Pío!… ¡pío!
—Que tengas un buen día también.
Y tan pronto como terminé de hablar, el pájaro se fue volando de mi mano. Todos juntos, volaron en una única formación y se alejaron.
—Eran monos…
Dijo Sana, y yo le acaricié la cabeza.
—Desde luego que lo eran.
Tras decir eso, me volví hacia Nare, que ahora tenía estrellas en los ojos y un intenso rubor en las mejillas. Estaba seguro de que el interés que tuviera en mí acababa de triplicarse.
—¿Seguimos?
Pregunté, a lo que ella salió rápidamente de su ensimismamiento antes de asentir y hacer que la nube siguiera avanzando.
—Buf… Jaja… ¡Alex, de verdad que te han dejado bien picoteado!
Jacob gritó entre carcajadas mientras se sujetaba el estómago y miraba a Alex, riéndose de su cara llena de arañazos.
—¡Malditos pájaros! ¡La próxima vez los asaré a todos!
Dijo Alex con rencor mientras se bebía una poción curativa, curándose rápidamente.
—No sabía que fueras tan bueno con los animales. Es difícil de creer que los pájaros Cloian se te acercaran tanto.
Preguntó Rina de repente, sentándose a mi lado mientras su mirada severa se desviaba hacia Nare.
—Sí, se podría decir. ¿Y qué tienen de especial los pájaros Cloian?
Dije y pregunté a mi vez.
—Bueno, pueden sentir la bondad y la voluntad de los demás, por eso solo se acercan a los niños de buen corazón.
Al decir eso, Rina me sonrió y yo le devolví la sonrisa. Yo mismo sé lo «bueno» que soy por dentro, sé las cosas que he hecho, pero he aprendido a no dejar que la culpa me frene. Hago lo que sea para sobrevivir, eso es todo, y al hacerlo, solo intento encontrar amor y paz en mis acciones.
—¿Añadiste alguno a tu familia?
Le pregunté a Emma, que tarareaba felizmente.
—Así es, algunos de ellos están muy contentos también, ¡siempre y cuando puedan verte! ¡Mou~, mi héroe es un abusón!
Emma dijo sus últimas palabras haciendo un puchero, lo que me hizo reír. Después de ganar mi título sobre la vida, visitaba más a Emma y pasaba tiempo con los animales. Mi habilidad para ser cercano a los animales y a sus familias solo hacía que Emma me amara cada vez más.
—Aquí tienen unos bocadillos para que los disfruten.
Dijo Nare de repente, mientras unos bocadillos y bebidas sobre pequeñas nubes empezaban a flotar hacia nosotros.
—¿Te gustaría un té especial?
Nare preguntó y yo asentí. Al oírlo, sostuvo varias tazas y empezó a hacer malabares y otros movimientos con ellas en el aire. El té dibujaba un arcoíris al pasarlo de una taza a otra. Era un espectáculo para la vista y, después de medio minuto, un té especial y humeante estaba listo. Soplé un poco y lo probé.
—Está bueno.
Respondí con sinceridad, haciendo sonreír a Nare. Reclinándome en la nube, di unos sorbos al té que me calentaba el cuerpo.
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