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El camino Del último primordial - Capítulo 40

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Capítulo 40: La escala del poder

El grupo se encontraba reunido, descansando tras el entrenamiento de Aethernox.

La calma del mundo reconstruido contrastaba con la tensión de sus pensamientos.

Lyra frunció el ceño.

—Entonces, Elyndor es el cuarto más poderoso…

¿y los otros?

Si él ya es tan impresionante, ¿qué tan fuertes pueden ser los demás?

Kaelis suspiró, recostándose un poco sobre una roca.

—Eso es lo que me pregunto yo también.

Si su poder combinado y sus autoridades lo colocan en este nivel, el resto debe ser… imposible.

Elyndor los escuchaba desde un costado, su expresión más seria que antes.

—No tienen idea —dijo finalmente—.

Lo que ven de mí es solo una fracción.

He mostrado quizás el 60% de mi poder máximo… y aún así, eso ya es formidable.

Seraphyne lo miró con sorpresa.

—¿Solo el 60%?

¿Entonces… los otros…?

Elyndor suspiró, cruzando los brazos.

—Los otros dioses… algunos alcanzan niveles comparables a un Dios supremo.

Pero recuerden… un Dios supremo sigue siendo una categoría menor para un Primordial.

Lyra tragó saliva.

—¿Eso significa que los otros Primordiales son… incluso más allá de lo que hemos visto con Aethernox?

—Exactamente —asintió Elyndor—.

Y créanme… yo solo he visto fragmentos de su verdadero poder.

No saben lo que significa estar frente a alguien que puede reescribir la realidad sin siquiera pensarlo.

Kaelis frunció el ceño.

—Entonces lo que hemos presenciado hasta ahora… es solo el principio.

El verdadero nivel de los dioses todavía está más allá de nuestra comprensión.

Elyndor, con un dejo de orgullo y advertencia, agregó:

—Y les advierto algo: lo que un Primordial puede hacer supera cualquier lógica que conozcan.

Incluso yo, con todo mi poder, sigo siendo… limitado frente a ellos.

Seraphyne se acercó a Aethernox, apretando suavemente su mano.

—Entonces… lo que hemos vivido hasta ahora es solo un ensayo para lo que realmente importa.

Y mientras estemos juntos, aprenderemos a enfrentarlo… paso a paso.

Aethernox la miró, con un brillo de determinación y ternura.

—Sí… y mientras tengamos el control de nosotros mismos, podemos superar incluso lo imposible.

Lyra suspiró, mirando al horizonte.

—Vaya… esto se está poniendo serio.

Si Elyndor es solo el cuarto… no quiero ni imaginar lo que nos espera.

Elyndor, aunque silencioso, observó al grupo con una mezcla de respeto y cautela.

Sabía que, aunque ellos todavía no comprendieran la magnitud del poder que rodeaba a los Primordiales, ya habían dado pasos significativos para sobrevivir y adaptarse.

Y eso, de alguna manera, le causaba una inquietante admiración.

El sol se filtraba suavemente entre los árboles reconstruidos, pintando el mundo con tonos cálidos que parecían acariciar cada rincón de la realidad restaurada.

El grupo descansaba tras el intenso entrenamiento y las revelaciones sobre el poder de Elyndor y los Primordiales que aún desconocían.

Seraphyne permaneció cerca de Aethernox, apoyando su cabeza en su hombro mientras él suavemente entrelazaba sus dedos con los suyos.

—Hoy… fue un día largo —susurró ella—. Pero… valió la pena, ¿no?

Aethernox sonrió, dejando que su aura calmara por completo a su alrededor.

—Sí… y gracias a ti, puedo sentir que incluso los momentos más peligrosos pueden traer calma.

Sin ti… no sé si habría recuperado el control tan rápido.

Seraphyne levantó la vista, sus ojos brillando con cariño.

—Siempre estaré contigo, incluso cuando pierdas el control.

Eso es lo que significa estar juntos.

Aethernox inclinó su frente contra la de ella, respirando suavemente.

—Nunca imaginé que… alguien pudiera enseñarme lo que es la calma, la confianza… y el amor.

Ella sonrió, acercándose un poco más, mientras el viento acariciaba suavemente sus cabellos.

—Entonces… déjame seguir enseñándote.

No solo a controlar tu poder…

sino a sentir sin miedo.

El Primordial cerró los ojos, permitiéndose por primera vez en siglos sentir algo más que su responsabilidad: una conexión humana y sincera, con risas, ternura y amor.

A unos pasos de distancia, Elyndor los observaba.

Sus ojos reflejaban frustración, respeto y una pizca de envidia.

—Maldita sea… —murmuró—.

Incluso ellos… pueden encontrar algo que yo no puedo.

Lyra rodó los ojos, divertida.

—Siempre tan dramático, Elyndor.

Pero sí, tienes razón… verlos juntos es… impresionante.

Elyndor suspiró, cruzando los brazos.

—Impresionante… y peligroso.

Pero también… inevitable.

Estos dos cambiarán todo lo que conocemos… y yo debo estar preparado.

El grupo se acomodó, compartiendo risas suaves y miradas cómplices.

Aethernox y Seraphyne permanecieron juntos, disfrutando de un momento de paz que parecía casi prohibido después de todo lo vivido.

Lyra comentó en tono juguetón:

—Bueno, al menos hoy nadie explotó…

Aunque con estos dos… nunca se sabe.

Aethernox soltó una pequeña risa, abrazando suavemente a Seraphyne.

—No importa lo que venga… mientras estemos juntos, nada nos destruirá.

Seraphyne sonrió, apoyando su cabeza en su pecho.

—Y eso… es suficiente por ahora.

Elyndor, aún distante, murmuró para sí mismo:

—Este es solo el comienzo.

Si ya esto es lo que pueden lograr juntos… lo que viene… será legendario.

El viento se llevó las últimas vibraciones de caos del entrenamiento.

La calma reinaba, pero en el horizonte, el recuerdo de los Primordiales y Dioses supremos aún latía, prometiendo desafíos, aventuras y pruebas que pondrían a prueba todo lo aprendido.

Y mientras el sol se ocultaba lentamente, un sentimiento quedó claro para todos: la historia apenas comenzaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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