Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El Cielo También Tiene Ruinas - Capítulo 10

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El Cielo También Tiene Ruinas
  4. Capítulo 10 - 10 What have they done to us
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

10: “What have they done to us?” 10: “What have they done to us?” Capitulo 12: “What have they done to us…?” Jackie sacudió a Ángel por los hombros, intentando despertarlo —Oye, despierta.

— Ángel abrió los ojos de golpe, aturdido, y su cuerpo reaccionó antes que su mente.

Con un movimiento brusco, empujó a Jackie, haciéndolo retroceder varios pasos.

Jackie tropezó hacia atrás, llevándose una mano al pecho con una mueca.

—¡Mierda!

—Gruñó, recuperando el equilibrio.

—Sí que te dejaron más agresivo… — Ángel parpadeó, tratando de ubicarse.

—Jackie… ¿Qué carajos está pasando?

— Jackie suspiró y se apoyó contra la pared, mirándolo con una expresión seria.

—Nos cambiaron, Ángel.

A los dos — Jackie luego de responder, se quitó la camiseta con un movimiento rápido, revelando su torso.

Su cuerpo ya no era el mismo; la tecnología se había fusionado con su carne, dándole un aspecto más resistente, más fuerte.

Pero no se veía grotesco, al contrario, parecía haberlo mejorado.

—Me siento increíble —dijo Jackie, flexionando su brazo, admirando cómo la luz reflejaba los detalles metálicos en su piel.

—Esto es… una locura.

— Ángel, en cambio, sentía un peso extraño en su espalda.

Movió sus alas instintivamente, pero algo estaba mal.

Giró la cabeza y lo vio.

Su respiración se detuvo por un segundo.

Sus alas… ya no eran las suyas.

Eran de un metal extrañamente brillante.

Frías, artificiales, perfectas en su construcción, pero completamente ajenas a él.

El pánico se apoderó de Ángel en cuanto sus ojos recorrieron aquellas alas de metal.

No eran suyas, no podían serlo.

Sintió su pecho encogerse, su respiración volverse errática, y de repente, un grito desgarrador escapó de su garganta.

—¡MIS ALAS!

¡MIS ALAS!

¿¡QUE LE HICIERON A MIS ALAS!?

— Se movió con desesperación, sus nuevas alas activándose por instinto, desatando cortes devastadores a su alrededor.

Las paredes, el suelo, incluso los objetos cercanos eran rebanados sin esfuerzo.

Ángel no podía controlarlo, su cuerpo estaba entrando en un estado de shock absoluto.

Jackie esquivaba cada corte con reflejos sobrehumanos, su nueva estructura física respondiendo a la velocidad del peligro.

—¡Ángel, cálmate!

¡Mierda, escúchame!

— Pero Ángel no escuchaba.

Sus ojos estaban llenos de horror, su mente nublada por el miedo y la desesperación.

¿Qué le habían hecho?

¿Cómo pudieron arrebatarle algo tan suyo, tan esencial?

Jackie siguió esquivando, acercándose poco a poco en la habitación ya hecha un desastre.

—¡Respira, maldita sea!

¡No eres solo esas alas!

— Pero Ángel solo veía metal en su espalda.

Frio, extraño, ajeno.

Y su grito se convirtió en un rugido de furia y desesperación.

Jackie lo atrapó al fin en un abrazo firme, sintiendo cómo Ángel temblaba.

—Tranquilo pequeño ángel… todo está bien.

— Las alas de Ángel se apagaron rápidamente, dejando solo el eco del caos en la habitación.

Su respiración era agitada, su mente un tornado.

Miró a Jackie, confundido, con un nudo en la garganta.

—¿Qué fue lo que nos hicieron…?

— Las puertas se abrieron con un sonido pesado, y Woods entró con paso firme, acompañado de Miranda.

Jackie y Ángel los miraron de inmediato, tensos.

Antes de que Woods pudiera decir una palabra, Ángel explotó, más o menos ya sabiendo quien era este hombre.

Callaghan Woods también conocido por Ángel y Miranda como Woods, es un hombre entre los 30 y 40 años, con el rostro adornado por una barba desprolija y un bigote que parece no haber tocado una navaja en días.

Tiene esa pinta de recién levantado incluso cuando ha estado despierto por horas.

Su mirada es la de alguien que ya ha visto demasiado, pero no se ha rendido.

Lleva siempre encima el olor de cigarro barato y café frío.

No viste como un héroe ni como un villano: pantalones gastados, camisa sin meter, botas que crujen al pisar el suelo.

Camina como quien ya no le debe nada al mundo, pero igual sigue aquí.

Y cuando levanta la mano, no es para saludar.

Su telequinesis es brutal, directa, sin adornos ni elegancia: hace flotar cosas como si fueran basura que quiere quitarse del camino.

Tiene un estilo de combate poco ortodoxo, usa su poder para lanzar objetos, aplastar enemigos con la fuerza del aire o detener balas como si fueran gotas de lluvia.

Pero lo más inquietante de Woods no es lo que puede hacer, sino lo que sabe.

Siempre parece estar dos pasos adelante, como si hubiera vivido esta historia antes y ahora solo estuviera esperando que los demás lo noten.

Woods fue uno de los primeros en detectar la presencia de la Anomalía, mucho antes de que el mundo entendiera qué era o qué podía hacer.

En aquellos días, cuando nadie escuchaba y todos creían que era una falla pasajera de la realidad, Woods miró al abismo y este le devolvió la cortesía.

No fue tocado por ella como otros, pero la estudió, la observó… incluso habló con algo que vino de su núcleo.

Dicen que la Anomalía le ofreció poder, y él simplemente se rió.

Que, en vez de aceptarla, la analizó como un científico harto de teorías sin sentido, y que fue esa burla lo que lo mantuvo libre de su corrupción directa.

Pero algo quedó.

Una marca sutil, no en su cuerpo, sino en su forma de ver el mundo.

Desde entonces, Woods ya no discute sobre el fin del mundo.

Solo da órdenes cuando sabe que es inevitable.

Y antes de que Woods pudiera decir una palabra, Ángel explotó.

—¿¡Por qué yo!?

—su voz retumbó en la habitación.

—¿¡Por qué de todos tuve que ser elegido para esto!?

¿¡Por qué usas a mi madre!?

¿¡Por qué todo!?

— Su furia era como un rugido, innegable, devastadora.

Sus alas sin que él lo notara, comenzaron a emitir un calor radiante, haciendo vibrar el aire a su alrededor.

Jackie sintió la presión en el ambiente y antes de poder reaccionar, Ángel lo apartó de un empujón, saliendo de su abrazo ardiendo de rabia.

Woods no se inmuta.

—El mundo está en juego, pequeño Stone.

Las decisiones que tomas ahora, son más grandes que tú.

Tienes un propósito.

— Jackie observa de lejos, inquieto.

Ángel responde.

—¿Qué más tengo que hacer?

¿Qué más quieren de mí?

Woods da un paso hacia él, y firmemente le responde.

—Vas a Corea del Sur.

Tienes que eliminar la amenaza de la anomalía.

Ellos… son como todos nosotros, pero más peligrosos y sin control.

— Ángel se calma por un momento, pero la duda sigue allí, y Woods continua con su tono firme y claro, aunque en el fondo le da pena la situación importante por la que está pasando Ángel.

—Tus alas… tu energía.

Son la clave por ahora.

Pero si no las controlas, se volverán en tu contra.

— Ángel con la voz quebrada responde.

—¿Y tú?

¿Qué planeas hacer cuando esto termine?

Woods con un tono calculador y serio, responde.

—No tengo tiempo para dudas.

Cumple con tu misión, o todo lo que conoces será reducido a una guerra que no ganaremos.

— Jackie se adelanta, levantando la voz con una mezcla de preocupación y determinación.

—Sé que esto es duro, Ángel.

Pero podemos salir de esto los dos.

Entenderías más lo que ese viejo dice si hubieras visto lo que yo vi… — Woods con frialdad continúa.

—Tienen que decidirse, ahora.

Están con nosotros, o contra toda la raza humana — Un pesado silencio llena la habitación.

Woods con tono firme habla.

—Las explicaciones vendrán después.

Por ahora, concéntrate en tu misión.

Necesito que estés listo para salir, es urgente.

— El aire en la habitación se tensa mientras las palabras de Woods caen pesadas sobre Ángel.

—¿Qué tan urgente es?

—dice Ángel con voz contenido.

Woods, sin vacilar, responde.

—Lo suficiente como para que no tengas tiempo de hacer preguntas.

La anomalía se está expandiendo.

Y no podemos dejar que sigan avanzando.

— Ángel cierra los ojos por un instante, intentando calmarse, mientras las alas siguen emitiendo un leve resplandor de ira contenida.

Woods, mirando a Ángel con una mirada penetrante, le afirma.

—No hay vuelta atrás.

Prepárate.

— Con un último vistazo a su entorno, Ángel sabe que esta será una batalla que cambiará todo, y tal vez, su destino también.

Woods se fue, dejando a Ángel solo con la orden de prepararse.

El sonido de la puerta cerrándose detrás de él resonó en la habitación vacía, dejando un peso palpable en el aire.

Jackie se acercó, intentando tranquilizar a su amigo, pero Ángel no podía dejar de pensar en lo que había pasado.

—Ángel, tranquilo, respira.

Lo vamos a manejar, ¿si?

—dice Jackie con un tono suave.

Pero Ángel no escuchaba, algo dentro de él había roto por completo.

Las alas metálicas, ahora frías y ajenas, brillaban con furia mientras él se debatía con sus propios pensamientos.

—¡Me arrebataron todo, Jack!

¡Mis alas, mis recuerdos, mi única conexión con ella!

—Se tambaleó, su respiración se hizo pesada y agitada.

De repente, sin previo aviso, Ángel comenzó a flotar, sus alas emitían una luz artificial cegadora, cada vez más intensa.

El dolor y la furia lo estaban consumiendo por completo.

Sus gritos de desesperación resonaban por toda la habitación, mientras su energía aumentaba descontrolada.

—¿Voy a acabar con todo esto!

¡Nadie más va a controlarme, nadie más va a jugar conmigo!

¡Ni con ella!

—dijo gritando con toda su furia.

Sus alas brillaban como si estuvieran imbuyendo cada partícula de su ser con energía pura y abrasadora.

Ángel flotaba, desbordando un poder desconocido dado por la tecnología, como si su ira misma lo estuviera impulsando hacia una nueva forma, una nueva versión de sí mismo.

Jackie lo observó, preocupado, pero no podía hacer nada.

El cambio de Ángel era más profundo de lo que parecía.

—Ángel… cálmate.

Esto no te llevará a ningún lado.

No dejes que la ira de controle.

— Pero las palabras de Jackie fueron incapaces de frenar el torrente de emociones de Ángel.

Flotaba más alto, sus alas emitiendo destellos deslumbrantes, y en sus ojos brillaba una determinación peligrosa.

Ángel, después de unos momentos, lentamente dejó de flotar.

Su respiración se calmó, y el brillo de sus alas disminuyó hasta apagarse por completo.

Parecía como si nada hubiera pasado.

Su cuerpo volvió a la normalidad, aunque su mente aún estaba nublada por la furia y la confusión.

Jackie, que observaba todo en silencio, respiró aliviado al ver que Ángel volvía a su estado habitual.

A pesar de todo, una parte de él seguía preocupado por lo que acababa de suceder.

No era algo que se pudiera ignorar fácilmente.

Ángel, con la calma regresando a su rostro, miró a Jackie con su típica expresión aburrida, como si nada hubiera cambiado.

—Vámonos… nos vamos a Corea —dijo Ángel en un tono plano.

Jackie no pudo evitar sentir que algo dentro de su amigo había cambiado, aunque no sabía bien cómo o por qué.

Pero no había tiempo para hacer preguntas.

Ángel ya había tomado una decisión, y si algo lo conocía bien en el poco tiempo que lo tuvo conociendo, era que no iba a retroceder.

Jackie asintió, aunque su rostro reflejaba un leve rastro de preocupación.

—Está bien, pero… ¿estás seguro de que estás bien?

—dijo con un tono más suave.

Ángel simplemente lo miró por un segundo, sus ojos vacíos como siempre, como si todo lo que había sucedido no tuviera importancia.

—No tengo tiempo para dudas.

Ahora tenemos un propósito, cumplámoslo —dijo Ángel con diferencia.

Y sin esperar más, se levantó de la cama en la que despertó y caminó hacia la puerta, dejando a Jackie con un sentimiento pesado en el pecho, sabiendo que todo lo que acababa de suceder solo era el comienzo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo