El Cielo También Tiene Ruinas - Capítulo 4
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4: Memorias 4: Memorias Cuando llegaron a la casa, Jackie echo un vistazo rápido al lugar, pero Ángel no le prestó atención.
Sin decir una sola palabra, simplemente se quitó el abrigo que llevaba, dejo caer sus botas junto a la puerta y se dirigió directo a su habitación.
Jackie, por su parte, se quedó en la sala, mirando alrededor con curiosidad.
No sabía si le habían dado permiso para moverse libremente o si debía quedarse quieto, pero, fiel a su estilo, decidió que haría lo que quisiera de todas formas.
Jackie se estiro y dejo caer su mochila en el sofá antes de empezar a caminar por la sala con curiosidad.
No era un lugar particularmente decorado, pero tenía cierto orden y personalidad.
Entonces, algo llamo su atención.
En una de las repisas había varias fotos enmarcadas.
Jackie se acercó y tomo una de ellas.
Era Ángel…
pero no el Ángel que conocía ahora.
En la imagen, su expresión era completamente distinta.
Sus ojos brillaban con una calidez que ahora parecía inexistente.
Su sonrisa era real, amplia, sincera.
Y junto a él, una chica.
Jackie miro otra foto y luego otra.
En todas aparecía ella.
Samantha.
Se notaba la cercanía entre ambos, la confianza, la complicidad.
En algunas estaban riendo, en otras simplemente disfrutaban el momento juntos.
Jackie frunció ligeramente el ceño y exhalo, bajando la foto con cuidado.
Miro en dirección al pasillo, donde Ángel seguramente ya estaba acostado.
Sin decir nada, volvió al sofá, se dejó caer sobre él y saco su celular.
Pero esta vez, no puso música.
Se quedó en silencio, con la mirada perdida en el techo.
El ambiente en la casa estaba tranquilo, solo el leve sonido del viento afuera rompía el silencio.
Jackie seguía en el sofá, sin música, sin hablar, solo pensando.
Miró de reojo las fotos una vez mas —Así que…
tenías luz antes, ¿eh?
—murmuro para sí mismo.
Suspiro, cruzo los brazos detrás de la cabeza y cerró los ojos.
No era su asunto…
Pero por alguna razón, no podía ignorarlo.
Jackie desvió la mirada hacia la mesa del comedor, y ahí estaba: el teléfono de Ángel.
Parpadeo.
Sabía que no debía meterse en lo que no le importaba.
Sabía que Ángel MUY SEGURAMENTE lo mataría si lo descubría.
Pero algo en esas fotos, en esa sonrisa que ya no existía, le carcomía la curiosidad.
Miro hacia el pasillo.
Silencio.
—…Joder, no puedo creer que vaya a hacer esto…
—murmuro para sí mismo mientras se acercaba sigilosamente.
Tomo el teléfono y lo encendió.
Para su sorpresa, no tenía bloqueo con huella ni contraseña.
—Huh…
confiado —susurro.
Fue directo a las notas, sintiendo un ligero cosquilleo en el estómago.
Deslizo entre varios apuntes sin importancia hasta que encontró algo que le llamo la atención.
Un archivo con un título simple: “Samantha”.
Jackie trago saliva.
Dudo por un momento, pero su curiosidad fue más fuerte.
Toco la pantalla…
y empezó a leer.
El archivo se abrió, y Jackie sintió un pequeño nudo en el estómago al leer las primeras líneas.
“Samantha…
si pudiera escribirte una vez más, aunque sea sin que lo leas lo haría mis veces.” Jackie trago saliva y siguió leyendo.
“No sé cuánto tiempo ha pasado desde aquel día.
Ya ni lo cuento, porque cada segundo sin ti es igual de insoportable.
A veces creo que, si cierro los ojos y me quedo quieto, podre escuchar tu risa de nuevo.
Pero cuando abro los ojos…
solo hay silencio.” Jackie sintió una presión en el pecho.
“Me odie.
Me odio.
Siempre me odiare.
Si el tiempo retrocediera, si pudiera haberte soltado antes, si hubiera sabido…
pero no importa cuántas veces lo repita en mi cabeza, no cambia nada.
Tu no estas.
No estarás.
Y yo sigo aquí” Jackie paso una mano por su cara, y suspiro.
Siguió bajando, leyendo más palabras llenas de culpa, dolor, arrepentimiento, al punto que parecían eternas, como si tuviese años escribiendo todo lo que se encontraba en el archivo, sin embargo, la fecha del archivo era del 27/06/2025, bastante reciente a la fecha del día actual: 30/07/2025.
Pero lo que más le impacto fue la última línea.
“Samantha…
si de alguna forma puedes verme…
dime, ¿aún hay algo de mí que valga la pena?” Jackie cerro los ojos un momento, exhalo y apago la pantalla.
Devolvió el teléfono a su lugar, se pasó una mano por la nuca y se dejó caer en el sofá, mirando el techo en silencio.
No sabía que decir.
Ni siquiera sabía por qué le afectaba tanto leer eso.
Pero por primera vez, dejo de ver a Ángel solo como un tipo peligroso con alas mortales.
Ahora lo veía como alguien que había perdido demasiado…
y que aún estaba buscando una razón para seguir adelante.
Jackie dudo por un momento, pero la curiosidad lo venció.
Volvió a tomar el teléfono y busco la grabación titulada:
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