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El Club De Los Chicos Raros. - Capítulo 30

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  4. Capítulo 30 - 30 CAPÍTULO veintiOCHO
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30: CAPÍTULO veintiOCHO.

30: CAPÍTULO veintiOCHO.

— Debes ir por Kevin — le contestó alejándose de él.

— ¿Crees que en serio me diga algo?

— Ele se levantó.

— No tendrá de otra — se despidió de él con un beso en el cachete y lo dejó solo.

Max miró su celular y después de ver la fecha se acordó de Mac.

Los cinco días habían pasado y Valeria ya no estaba en el pueblo; se le hizo inevitable pensar en que podría pasarle a su hermano.

Gracias a eso lo había tenido más cerca suyo de lo que ya estaba antes.

Más después de que en la noche anterior mientras vendaban sus manos, su hermano menor le había insistido en que aquel hombre no era quien había asesinado a su amigo.

Se levantó para ir por su hermano antes de ir a la casa de Kevin.

Tomó aire y se puso en marcha.

CAPÍTULO VEINTIOCHO.

La Culpa Es De Kevin.

— Oigan — dijo Lucas abriendo la ventana trasera del auto —.

¿Creen en las casualidades?

Norah y Aslan se vieron las caras para ver si tal vez el otro sabía a qué se refería.

— ¿A qué viene la pregunta?

— agregó Aslan buscando ver lo mismo.

— Esos de allá — señaló con su dedo, aunque nadie pudo verlo —.

Son Max y Mac.

— ¿En casa de Kevin?

— preguntó Norah cambiando el rumbo rápido.

— Eso parece — respondió Lucas sin quitarles la mirada de encima.

— Algo raro está pasando — de nuevo Aslan vio a Norah —.

Algo muy raro.

Max apenas tocó el timbre, se dio vuelta cuando escuchó el auto de Norah frenando frente a la casa.

Cuando Lucas y Aslan bajaron, la sorpresa fue mucho más grande.

Se acercó a Mac y con un ataque de nervios esperó a los tres cerca de la puerta de la casa.

— Max — comenzó diciendo Norah después de saludar a Mac —, ¿qué hacen aquí?

— Nada fuera de lo común — respiró profundo —.

¿Y ustedes tres?

— miró a los chicos que no le habían dirigido la palabra.

— Íbamos a tu casa a hablar con él — Aslan miró al confundido Mac —.

Pero te conseguimos aquí.

— ¿Para qué lo buscan?

— interrogó Max tomando del hombro a Mac y acercándolo más a él.

— No es para nada malo — contestó Lucas —.

Queremos información de lo que le pasó el día que…

estuvieron en la casa del bosque.

— ¿Cómo sabes eso?

— habló de repente Mac con un mal tono.

— Lo siento.

Aslan me lo contó — las miradas de los hermanos fueron rápidas a Aslan.

— Entiendo que pueda malentenderse, pero su testimonio puede ayudarnos mucho más de lo que crees — explicó Aslan —.

Esa bestia que él vio, que viste — señaló al pequeño —, desempeña un papel muy importante.

— ¿En qué?

— reprochó Max, al momento en que la puerta de la casa se abrió —.

¿Para demostrar que Ele es un monstruo?

— ¿Sigues con eso?

— cuestionó Aslan viéndose irritado por el tema.

— ¿Hola?

— intervino Kevin desde la puerta —.

¿Qué hacen aquí?

Sus ojos se quedaron en Norah.

Se preguntaba en qué momento había hecho las paces con todos ellos.

También le causó curiosidad que hacía Mac metido en ese enrollo.

— Max quería hablar contigo — siguió Norah con la conversación y de inmediato la mirada de Kevin pasó a él.

— No pensé que respondieras mis llamadas y quise hablar contigo directamente — se explicó Max —.

Aunque debo decir que ellos no vienen conmigo.

— Porque confías más en ella — ironizó Lucas.

— Confiaron más en Camila que en mí y en Ele — le contestó llevando su mirada de vuelta a ellos.

— Lucas, no es el momento — quiso pararlos Norah, pero como siempre que lo intentaba fue ignorada por completo.

— Ella sólo repitió lo que Marco dijo — recalcó Lucas.

— Y para ti fue inteligente irnos en contra de ella sólo porque sí.

— Lucas no le dio la espalda al grupo por algo de atención — agregó Aslan.

— ¿Qué sabes tú de ser leal?

— comentó Kevin desde la puerta.

Aslan rápidamente cambió el semblante que tenía en la cara, y al igual que Norah, sólo bajó la cabeza.

Se notó que sin importar que hubiese pasado un año desde la cita de Aslan y Norah, Kevin siempre la tenía presente.

— ¿Tú vas a hablar de eso?

—De nuevo Lucas se sumó a la discusión.

— Cállense — interrumpió Norah —.

¿En serio pueden llegar a ser tan idiotas para ganar una discusión?

— por fin sintió que podía decir lo que tanto había esperado desde que empezó todo —.

Es indignante ver cómo por tantos años hemos dicho con confianza que nuestra amistad es mucho más sólida que otras, y que en la primera situación en que todo dependa de que tanto confiamos uno en el otro, nos deshacemos más rápido que esas otras amistades débiles.

En algo Norah siempre ha tenido razón, el orgullo de los chicos por resaltar siempre se ha salido de sus manos.

Ser diferentes para ellos se había convertido en una marca personal valiosa, pero ahora bien, lo decía ella, no era más que simples palabras, todas esas promesas de amistad.

— No somos perfectos y justo eso es lo que nos hacía un grupo perfecto.

Pero, ahora, uno de nosotros se equivoca, ¿y debemos apedrearlo entre todos los demás?

Desde que todo se salió de control, ninguno ha querido sentarse y reflexionar sobre la opinión del otro.

— Una conversación no va a desaparecer todos los problemas — mencionó Lucas de brazos cruzados.

— Una discusión nos separó, y separarnos trajo más problemas de lo que pensamos.

Ahora, una conversación terminará con esa pelea estúpida entre ustedes — regañó ella viendo a Lucas directo a los ojos —.

Yo no creo que Ele sea un monstruo.

Entre ellos se vieron las caras, esa última frase los dejó un poco fuera de onda un momento, hasta que lograron ver que la conversación de la que ella hablaba acababa de comenzar.

— Esto no hace que todo lo que dijimos antes desaparezca — insistió Lucas.

— Es su problema si quieren odiarse durante todo el proceso, pero lo que le pasó a Marco no puede repetirse.

Somos amigos por amor de Dios.

Si uno de nosotros cae en un abismo, hacemos una cuerda entre todos y lo ayudamos a salir, o nos lanzamos a buscarlo — dijo Norah, con tanta firmeza como su padre y abuelo le habían enseñado —.

Así que dejen de comportarse como idiotas pubertos y centrémonos en lo que importa.

Ya luego verán qué hacen por su cuenta.

Les tomó un momento hablar de nuevo, ninguno sabía por dónde empezar.

Así que Kevin siguió con lo que escuchó de Abrill el día que habló con Camila.

— Camila fue la única en escuchar a Marco — salió finalmente de su casa y se acercó a ellos.

La cara de todos mostró lo sorprendidos que quedaron después de que él diera su opinión.

— O sea, ¿estás con ellos?

— Mac no se pudo aguantar las ganas de hablar.

— Tienen un punto — afirmó Kevin viendo por un segundo a Aslan y Lucas.

— Es una simple sospecha — habló Norah de nuevo —.

No es secreto que a Camila no le cae muy bien Ele.

— Un momento así no es para hacer ese tipo de comentarios — opinó Lucas y luego de ver la cara de Max quiso cambiar el mensaje que quería transmitir —.

Debe tener una razón para hablar así de Ele.

— Una descabellada — dijo Max molesto con que aún el tema estuviera en discusión.

— Exacto — agregó Norah lo más rápido que pudo para no dejar que los demás opinaran en contra —.

No se puede culpar a alguien así, sólo con una hipótesis alocada.

Max miró a Norah, ella con una sonrisa le dio un pequeño golpe en el hombro.

Era uno de los chicos que más extrañaba los días que estaba aburrida o complicada de tareas.

— Sí se puede — Aslan parecía entusiasmado al decir eso, había dado con algo grande —.

Puedes dar ideas descabelladas si lo que ves te da razón.

— Ella tuvo que ver algo para que se refiriera a Ele — terminó la idea Lucas —.

Hay que hablar con ella — miró a Max —, así ella misma nos da sus razones.

— ¿Ven lo fácil que era?

— preguntó Norah viéndolos a todos.

— Antes de eso — intervino Max —.

Tengo que preguntarte algo, Kevin, y si estamos juntos todos en esto, creo que lo haré ahora.

Contrario a lo que él creía, ninguno intervino, querían saber qué sucedía y se les notaba fácilmente.

Había sido una de las razones por las que habían frenado en primer lugar.

— Sé sobre los papeles de Ibel — dijo Max después de pensarlo mucho.

Como era de esperarse, Kevin se sintió atrapado en las miradas de todos ellos.

Con sólo ver la cara de Lucas supo que cualquier cosa que dijera era clave en ese momento.

Las dudas de qué tanto sabían lo invadieron terriblemente, algo era seguro, tendría que decir la verdad o al menos parte de ella.

— ¿De qué hablas?

— Aslan soltó de inmediato la pregunta sin dejar de ver a Kevin —.

¿Ibel?

— Kevin, no tienes necesidad de mentir — continuó Max —.

Sé que tienes información de la que había tenido esos papeles.

Norah seguía a la expectativa.

Al escuchar el nombre de Ibel de inmediato su mente viajó al celular de Abrill y frenó sus conclusiones cuando sintió que podían escalar a cosas fuera de lugar.

— Responde, Max — insistió Aslan.

— ¿Puedes callarte un segundo?

— Max sabía que si Abrill era quien había conseguido sacarle esa información era probable que Kevin se sintiera cómplice.

Por eso quería ser lo más dócil que pudiera —.

Esa información es fundamental…

— ¿Quién te dijo sobre eso?

— Kevin necesitó sondear el panorama y conseguir alguna cosa que le dijera cuánto sabía Max.

— Ibel — respondió sabiendo que ahora las miradas irían a él.

— ¿Hablaste con Ibel?

— reaccionó Aslan de inmediato —.

¿Qué mierda?

— No fui yo, fue Ele — informó.

— Eso no mejora las cosas — dijo Lucas desesperándose.

No sabía que pudo haber cambiado en todos, qué tanto y por qué.

No era bueno con los cambios.

— ¿Puedes decir todo de una vez y ya?

— intervino Norah.

— El día que atacaron a Marco, Ibel se consiguió con Ele y le dijo que tendría cosas que contarle, ya que con nosotros no podía hablar.

Ele no había aceptado hasta que hace unos días en el bosque, después de que fuéramos a la casa en la que Alfonso murió…

— ¿Qué?

— Aslan, cállate — mandó Norah.

— Ese día me contó, hoy lo citamos y me dijo que Robert murió por culpa de esos papeles — pensó bien en lo que iba a decir.

— Max, continúa — dijo Lucas.

Por otro lado, los nervios comenzaban a controlar el cuerpo de Kevin.

— Papeles que Abrill consiguió por Kevin — un escalofrío recorrió el cuerpo de Kevin, sintió el latir de su corazón y cuando intentó decir algo, su voz no salió.

— ¿Abrill?

— en la voz de Lucas se pudo notar el dolor con que preguntó, mismo dolor que se dejó notar el día que los detuvieron frente a la preparatoria.

— ¿Qué más?

— Max se quedó viendo a Kevin.

Bien sabía que Ibel no había querido contar de más en la historia, y el comportamiento de Kevin no era el de una víctima, sino el de un culpable—.

Max, ¿qué más?

— insistió Aslan.

— No dijo nada más que eso — miró a Aslan cuando dijo eso y luego pasó su mirada de nuevo a Kevin —.

Han pasado cosas extrañas, no sólo ese día en la casa abandonada donde pude morir, donde incluso Valentine pudo hacerlo.

Han pasado tantas cosas que de repente comienzan a amontonarse y toman una forma, una que creo que podremos ver si me das esa información.

— ¿Qué demonios?

¿Morir?

— Aslan, no es el momento — de nuevo Norah quiso callarlo.

— ¿Sólo yo lo estoy escuchando?

— preguntó indignado.

— No es el momento — Norah mantuvo su punto.

— Kevin, por favor, es por Marco — Max vio el miedo de Kevin en sus ojos, pero no sabía descifrar sus demás conductas —, es por todos — finalmente Lamber se sentó en las escaleras de su pórtico.

Murmuró algo que ninguno pudo escuchar y luego que Lucas le reprochará su forma de responder, lo dijo en voz alta.

— Yo no tengo esa información.

Ya no.

— ¿Abrill la tiene?

— le quitó la pregunta Norah a Lucas.

— No, la tiene Leonard.

Esos papeles que me pidieron eran los expedientes de las muertes y desapariciones del todo pueblo.

— ¡¿Qué?!

— dijeron todos en unísono.

Aslan se apartó con las manos en la cabeza.

Lucas se quedó perdido en sus pensamientos, que llegaban uno tras otro.

Norah, con los ojos cristalizados, se quedó con la mirada sobre Kevin que ni siquiera quería verla de vuelta.

— ¿Todo este tiempo has guardado eso?

— interrogó Max sintiéndose de cierta forma traicionado.

— Son cosas peligrosas — respondió Kevin afligido.

— ¡Qué les diste a ellos sin titubear!

— alzó la voz Lucas —.

¿No dijiste que no querías meterte en esto?

¿No eras tú el que se quejó de que yo los mataría a todos?

Kevin mantuvo la cabeza agachada.

— ¿Los papeles están dentro?

— Max quiso aprovechar el momento, era por eso que Ele lo había mandado solo.

— No.

Leonard los sacó de aquí dos días después de que Robert murió.

— ¿Sabes dónde están?

— Lucas se acercó a él.

Kevin asintió lentamente.

— Iremos por ellos — informó Lucas.

— Espera, ¿cómo?

— dijo Max queriendo que Lucas repitiera lo que había dicho.

— Venías por esos papeles, ¿no?

— le afirmó frente a frente.

— Leonard no me dejará ni ver esos papeles — mencionó Kevin.

— No se le pediremos, lo vamos a robar — su mirada fue de Aslan a Max.

— ¿Estás loco?

Tomando en cuenta sólo la información que quieren manejar y como terminó Robert, es un suicidio.

— Yo estoy de acuerdo con Lucas — se sumó Norah —.

Si queremos saber si hay un monstruo, debemos tener esa información — le dijo a Aslan que después de escucharla asintió.

— ¿Es en serio?

— Kevin había vuelto al lugar que solía tener en todas las conversaciones pasadas.

— No sé qué hacías tú durante todo este tiempo, pero — vio los moretones de Max y las manos vendadas de Mac —, nosotros hemos vivido cosas que fácilmente sobrepasan esto.

Kevin se agarró del cabello frustrado.

Estuvo dentro de todo eso desde que había pactado con Abrill.

No había visto lo grande que podría ser el riesgo hasta entonces.

Tenía una opción para despistar, para que la historia tomara otro rumbo, pero no era capaz de lanzar a Abrill a los leones.

— Iremos por ellos hoy.

Max, llama a Ele y cuéntale, sobre todo — el ceño fruncido de Max habló por sí solo —.

Tenemos que hacer esto juntos, no podremos seguir si no es así — hizo alusión a las palabras de Norah y sintió que eso era lo que tuvo que haber hecho con Marco, no dejarlo solo —.

Que hable con Valentine y que ella busque contactarse con Camila.

Nosotros tendremos que ponernos al corriente de todo lo que está pasando — miró a Kevin —, y tú, nos dirás dónde está la casa y qué demonios tienen que ver tú y Abrill con lo que está sucediendo.

— ¿Tienes un plan?

— intervino Aslan.

Lucas lo miró y duró un par de segundos organizando sus ideas antes de hablar.

— Puede que lo tenga.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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