Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El Club De Los Chicos Raros. - Capítulo 31

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El Club De Los Chicos Raros.
  4. Capítulo 31 - 31 CAPÍTULO VEintinueVE
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

31: CAPÍTULO VEintinueVE.

31: CAPÍTULO VEintinueVE.

— Donde mi mamá vivió antes de tenernos a ambos, había un juego que se llama “pequeño gigante” — ella giró la cabeza para verlo mientras él siguió con la mirada en Mac —.

Es un juego simple.

Alguien dice enano o gigante en el momento que quiera y los participantes deben agacharse si es enano y si era gigante, te levantabas.

Seguías haciendo eso hasta que te equivocabas.

Se miró las manos y recordó las cicatrices en las manos de Mac que su mamá notó poco después de que llegaran a casa.

Su excusa fue que cayeron por una pendiente en el bosque al andar con sus bicicletas.

— A él le encantaba, me hacía jugarlo cada vez que tenía la oportunidad.

Eran buenos tiempos, y aunque las cosas dejaron de ser tan simples, me gustaban más así.

Sin que fueran peligrosas — ahora fue Max quien vio a Ele, ella supo a qué se refería y un poco molesta le quitó la mirada de encima —.

Sé que también quieres que las cosas vuelvan a la normalidad.

— Creen que lastime a Marco — reprochó —, y no confían en mí.

— Por eso lo hacemos, Ele — intervino Max antes de que ella pudiera terminar su frase —, no hay mejor oportunidad para demostrarles que se equivocan.

Si lo que sea que vamos a hacer hoy nos va a ayudar a que todo vuelva a la normalidad, ¿no crees que vale la pena?

— ¿También me pedirás que no me queje, cierto?

— de nuevo sus ojos azules estuvieron en Max.

— Me leíste la mente — sonrió —.

Prometo que todo saldrá a la luz — ella se notó levemente preocupada por eso, pero Max pareció no verlo —, y que le encontraremos la solución a esto.

Mac se frenó y se quedó viendo la casa de Lucas sin quitarse los auriculares de Ele.

Ellos llegaron a su lado y caminaron todos a la puerta.

— ¡Oigan!

— voltearon sólo Max y Ele —.

¿Creyeron que se había desechado de mí?

— preguntó Valentine caminando rápido hacia ellos.

— Llegas tarde — le respondió Ele acercándose a ella.

— Horas extra — la pelirroja la abrazó e interrumpió la explicación que estaba a punto de dar.

Sonrió y le correspondió la muestra de afecto.

Max sonrió, miró el yeso sintético, se dio vuelta y finalmente tocó la puerta.

En cuestión de tiempo Lucas abrió.

— Llegan a tiempo — detrás de él se asomaron Kevin, Will, Martha, Norah y Aslan —.

Ya estamos todos.

CAPÍTULO VEINTINUEVE.

El Robo.

Aunque el silencio era incómodo, la tensión que hubo antes se sentía más liviana.

No desaparecía por completo por las repentinas malas miradas que en ocasión Ele le daba a Aslan y a Lucas.

Faltaba una hora para que Leonard saliera a patrullar según la información de Kevin, así que el silencio no dudaría para siempre.

— Tengo que tomar aire — dijo de pronto Martha levantándose —.

¿Me acompañas?

— Will se quedó pensando en su propuesta por un segundo y luego de caer en cuenta, asintió.

Valentine los vio pasar a su lado e irse a la puerta principal.

En cuanto ellos salieron, Kevin se sentó a su lado.

Norah, que había quedado ahora al lado de Kevin, notó que la expresión de ellos era una forma de decirle que sobraba en aquel mueble y se levantó en seguida.

— Ven conmigo — le susurró a Aslan al oído y junto con él se fue a la cocina.

— Hola — dijo Kevin después de esperar al saludo de Valentine apenas se sentó.

— ¿Todo bien?

— le respondió ella con una emoción que supo ocultar bien.

Lucas, que estaba no muy lejos de ellos, prefirió comenzar una conversación con Ele y Max antes de escuchar lo que sea que Valentine y Kevin tenían por decirse.

— ¿Ira con nosotros?

— preguntó viendo a Mac estar en el celular de Max, aún con los auriculares de Ele.

— Siendo sincero, no lo sé aún — contestó Max.

— Gabriela está arriba, ha podido caminar estos días, así que si él necesita algo, puede ayudarlo.

— No sería mala idea — mencionó Ele, encontrando un punto a su favor (habían tenido esa conversación anteriormente) —.

Yo tampoco quiero dejarlo solo, pero meterlo en más problemas no estaría bien.

— Si tuviera que dejarlo en un lugar donde crea que está seguro, lo fuera dejado en casa — respondió Max.

— ¿Por qué lo trajiste entonces?

— intervino Lucas.

— No lo sé, han pasado ya varios días desde que Jack murió y creo que sólo tengo miedo de que algo le pase — los tres lo miraron momentáneamente.

— ¿Qué fue lo que le pasó?

— pidió Lucas las explicaciones que había querido desde el funeral de Alfonso —, ¿y qué les pasó a ustedes?

— ambos se vieron disimuladamente los golpes que les habían quedado después de su última visita al bosque.

Aslan no tenía mucha idea de por qué Norah lo había levantado, pero se mantenía en la expectativa de que el tema a tratar fuera la conversación que tuvieron en casa de Marco.

No llegaba tan lejos desde un año atrás.

Apenas entraron a la cocina, fuerza, con delicadeza lo puso detrás de ella, miró hacia el pasillo para ver si Lucas los había seguido y en seguida se volteó hacia él que la miraba con una sonrisa.

— ¿Qué?

— Invítame un café primero — se acercó un poco.

— Déjate de tonterías — lo alejó con la mano —.

¿Tienes el celular de Abrill?

— preguntó en voz baja.

— En mi mochila — le respondió al mismo tono de voz —.

¿Por qué?

— Estuve pensando en algo desde que Max tuvo la conversación con Kevin en la tarde.

¿Qué tal si Kevin por alguna razón también supiera algo?

— ¿Quieres usarlo como carnada?

— Exacto — la sorpresa de que la haya entendido tan rápido le sacó una sonrisa leve —.

Si él intenta regresárselo a Abrill, nosotros podemos seguirlo y ver de una vez por todas si Abrill tiene alguna conexión profunda con…

Ibel — Aslan asintió, ninguno de los dos quería pensar en qué podía significar.

— Pero si está involucrado en más, ¿no significaría que podría decirle lo que hacemos a Abrill?

Cómo decirle que sabemos de los papeles y que vamos por ellos.

— ¿Crees que es un doble cara?

— No, no lo digo de esa forma — buscó remendar lo que había dado a entender.

— Porque creo lo mismo — esa sorpresa le dio un respiro a Aslan —.

En estos momentos, Kevin no es de fiar, al menos hasta que descubramos qué está pasando con ellos.

— ¿Crees que sería capaz de perjudicarnos?

En unos minutos iremos a robar información a la casa de su hermano.

Si lo piensas bien, no es el mejor panorama para confiar en él — se volteó para abrir la alacena y sacar un vaso.

Para Norah, la perspectiva había cambiado mucho en cuestión de dos días.

No se sentía bien con lo que había descubierto de Abrill y Kevin.

Quedó como una tonta a la que le habían tomado del pelo, después de creer tanto en ellos.

Por eso estaba más insistente en descubrir que más habían estado encubriendo esos dos.

La información que estaban escondiendo hasta ahora era realmente importante y con miedo se preguntaba qué más sabían.

— Tienes razón — bajó la mirada pensativa —.

Lo que aún no le encuentro sentido es el porqué de todo esto, ¿qué razón tenían?

¿Qué los impulsa a mentirnos a todos en la cara?

¿No significamos nada para ellos?

— Aslan, mientras se servía agua, se dio cuenta de que, contrario a lo que parecía, toda esa nueva información había afectado a Norah y ahora le tocaba a él ser el fuerte.

— Todo tiene su tiempo, Noah — inmediatamente ella frunció el ceño —.

Alterarnos no va a hacer que de repente aparezcan las soluciones.

Lo mejor que podemos hacer ahora es mantenernos calmados — le dio un pequeño golpe con su dedo en la frente.

— No me llames así.

— Pensé que te encantaba, Noah — ella blanqueó los ojos y él sonrió.

Se sintió feliz con que después de tanto tiempo pudiera sentir la seguridad de decirle así de nuevo y que ella no estallara en su contra.

Aunque quiso hablar del otro tema, vio que eso era lo que menos necesitaba en ese momento y prefirió esperar un poco más.

— Entiendo — respondió Kevin queriendo ser prudente en sus intenciones.

— Sí, el trabajo adsorbe a la gente — ambos soltaron un par de carcajadas —.

Aunque si querías hablar conmigo, ¿por qué no me escribiste o me llamaste?

— se mordió el labio casi arrepintiéndose de lo que había preguntado.

Kevin no se esperaba esa pregunta y se calmó antes de responder.

— Es que — siguió buscando una forma de responderle sin que la verdad saliera a la luz.

Esa verdad es que cuando se trataba de ella por alguna razón, lo hacía sentir pésima persona.

A él le gustaba que una persona fuese detrás de él, después de tanto rechazo lo hacía tener algo de “autoestima” —.

Desde que nos conocimos, tú eres la que tenía buenos temas de conversación — sonrió, pero sus nervios empeoraron al ver que ella no hizo lo mismo.

— ¿No tienes temas de conversación interesantes?

— Me conoces, sabes que no — siguió con su risa nerviosa.

Ele volteó hacia ellos justo en el momento en que Valentine la vio a ella, preguntándose a sí misma qué haría la pelirroja.

Se vieron por un segundo, pero eso bastó para que en los ojos de Ele, Valentine, se diera cuenta de lo que tenía que decir.

— Si quieres — ordenó sus ideas —, hablar conmigo…

¿no crees que deberías conseguir buenas conversaciones tú también?

Era la primera vez que ambos llegaban a ese tipo de confusiones.

Así que después de eso que ella dijera eso la conversación se acabó.

— Claro — dijo Kevin dándose cuenta de que de cierta forma, podía perder esa atención que tanto le gustaba.

En ese momento entró en un dilema interesante para él, era la atención que ella le daba a lo que le gustaba o directamente era ella.

— Tienes mi número, no dudes en escribirme cuando consigas ese tema de conversación — terminó de decir Valentine con una euforia que le recorría todo el cuerpo.

Feliz se levantó y se sentó al lado de Ele.

Resistiendo las ganas de gritar por la emoción, le tomó del brazo y se le acercó al oído.

— Lo hice — susurró.

Ele se volteó hacia ella y en voz baja para no interrumpir la historia de Max, le contestó.

— ¿Exactamente qué hiciste?

— preguntó confundida por su emoción.

Valentine hizo que se levantara y se la llevó a arrastras hacia la cocina donde casualmente Norah y Aslan iban de regreso a la sala.

Aslan sonrió después de ver la cara de alegría que tenía Valentine y cómo llevaba a Ele.

— Creo que la chica del mechón azul hizo una nueva amiga — comentó.

— A ambas les hacía falta algo así — respondió Norah viéndolas entrar a la cocina.

— Rechace a Kevin — le apretó el brazo.

La pelirroja miró a Kevin, que estaba en su celular.

— ¿La idea no era que salieras con él?

— No me entendiste — sonrió —.

Me dijo que quería hablar conmigo y me preguntó por qué no le escribía — Ele levantó ambas cejas con una cara que mostraba indignación —.

Hice esa misma reacción.

Y luego — sonrió otra vez —, le dije que, si quería hablar conmigo, que él lo hiciera.

— Así se hace — le dio los cinco —.

Estamos avanzando.

— Tuviste que verme, estuve increíble — Ele sonrió al verla explicar con tanta energía todo desde el inicio de la conversación.

— Lamento interrumpir — apareció Max de pronto.

— Podemos continuar luego — respondió Ele, sabiendo que por la cara de Max ya pasaría algo importante.

— Bien, porque Lucas quiere decirnos algo antes de irnos — ambas asintieron y luego de que Valentine le diera otro abrazo a Ele, salieron a la sala.

Con todos ya reunidos, Lucas comenzó a hablar.

— No es secreto para nadie que desde hace un tiempo hemos pasado muchas cosas por alto — él estaba de pie rodeado por todos —.

Por hacernos los ciegos para no ver el problema, no fuimos capaces de entender lo grande que podía hacerse.

En la mirada de todos se podía ver más que miedo, determinación.

Ellos sabían que lo que harían esa noche dictaría un futuro con muchos más problemas de los que ya tenían.

— Quiero recordarles que lo que haremos hoy es más que egoísmo por salvarnos a nosotros mismos.

Lo que haremos hoy es por eso que nos ha quitado — miró a Mac —, y por lo que nos ha intentado quitar — recordó a Marco y a su hermana —.

Quién sea el culpable de todo esto sabe de nosotros ya sabemos de él — miró a Max y después que tragara profundo habló él.

— Un hombre nos atacó a nosotros en el bosque ayer — los demás dedujeron de quién hablaba —, estábamos buscando alguna pista de la cosa que atacó a Mac el día de la pérdida de Alfonso, pero apareció ese sujeto e intentó matarnos — Kevin se inclinó hacia delante para escuchar mejor.

La descripción del sujeto concordaba perfectamente con una descripción que había escuchado en el pasado.

Sintió la garganta seca al darse cuenta de que era el hombre que buscaba Abrill, el hombre que usó como excusa para ir por los papeles de Leonard.

La idea de Abrill había sido mantenerlos lejos del problema, pero Kevin se dio cuenta de que ellos iban mucho más adelante que ella.

Realmente las cosas se habían intensificado si en sólo una semana ellos sabían más que Abrill en dos meses.

— No sabemos ni siquiera quién era — terminó Max de contar los acontecimientos —, pero parecía que él sabía que estaríamos ahí ese día y que nos había visto antes — miró de reojo a Ele.

Martha y Will eran los únicos que se centraron en lo peligrosa que había sido toda la historia; los demás buscaban hacer memoria para recordar si lo habían visto antes.

— Y aunque lo detuvimos.

Había algo peculiar en él — Max se quedó en silencio y Lucas tomó la palabra.

— El mismo hongo o masa marrón que cubría el cuerpo de la madre de Marco — Valentine y Ele giraron la cabeza brusca hacia Lucas.

— ¿La madre de Marco?

— preguntó Ele impresionada con que al final apareció.

— Estuvo en su casa todo el tiempo, o al menos eso creemos — mencionó Norah.

— Parecía que ese parásito la estaba consumiendo — agregó Will trayendo de vuelta ese amargo recuerdo.

— ¿Qué significa todo esto?

— preguntó Kevin nervioso.

— Según nosotros, hay un desaparecido por cada ataque en el pueblo — explicó Lucas.

— Que son mucho más de los que creen — intervino Aslan de brazos cruzados —.

Y no hablo de los gatos.

— Y cada ataque es llevado a cabo por lo que nos gusta llamar “la bestia” — guardaron silencio meditando en la posibilidad de lo sobrenatural —.

No hay forma de que un humano hiciera las cosas que les hicieron a esos gatos o al brazo de Marco.

Esa es nuestra hipótesis.

— Entonces, robaremos esos papeles, ¿para qué?

— preguntó Martha.

— Después que llegamos a la conclusión de que había una bestia detrás de todo esto, nos quedamos por donde buscar.

Mac — lo señaló — era la única persona que había tenido contacto directo con dicho monstruo, exceptuando a tu supuesta amiga.

Pero él no sabe suficiente y tu conocida no está donde se cree — explicó Lucas —.

Si conseguimos esos papeles no sólo nos dará un patrón que seguir, sino que también, si ella sobrevivió, es probable que nos diga su ubicación.

Con eso tendremos suficiente para saber qué hacer a partir de ahí.

Quizás podríamos detener esto.

Martha asintió y finalmente todos se pusieron en pie.

En cuestión de minutos tendrían la revelación más grande de todas.

Ele logró convencer a Max de que Mac estaría mejor en casa de Lucas.

Ya luego de convencer a su hermano menor y de darle un fuerte abrazo, salió de la casa acompañado por todos.

— ¿Valentine no ha sabido nada de Camila?

— preguntó sin quitarle la mirada al camino.

— No — respondió con tristeza en su voz —, no ha ido ni siquiera al trabajo.

Es preocupante.

— Mucho — siguió Aslan viéndose con Norah.

— Estará bien, iremos a su casa luego de todo — dijo Lucas acomodándose lo más que podía en lo poco que tenía de asiento.

— ¿No podíamos ir en autos separados?

— quiso saber Will desde el maletero —.

No creo que estemos muy cómodos aquí atrás.

— Mientras no muevas tu pie, no estaremos mal — comentó Kevin.

Ese comentario le robó a más de uno una sonrisa.

— Un auto será mejor para no levantar sospechas — explicó Aslan.

— Eso lo dices tranquilo desde tu puesto — reprochó Max.

— Pondré música para que disfruten de su viaje — encendió el reproductor y conectó su celular al auto —.

¿Qué les gustaría escuchar?

— Imbécil — insultó Will, mientras que Aslan se carcajeaba.

— Cambiaremos lugares de regreso — dijo Max viendo a Lucas al lado de Ele.

— Apoyo a Max — agregó Ele, él sonrió levemente.

— Todos sabemos por qué — comentó Valentine sonriendo con Ele piñizcando su brazo.

— Espero que no nos toque correr al auto — murmuró Will.

Las luces amarillas del pórtico estaban rodeadas de mosquitos y levemente parpadeaban cada dos segundos.

Cortinas viejas y sucias cubrían por dentro una parte de la puerta que tenía un vidrio que Leonard detestaba.

La cerca de madera mohosa que delimitaba el patio trasero fue saltada fácilmente por los asaltantes.

Varios de ellos necesitaron ayuda para pasar mientras que los primeros se asomaron por la ventana de la cocina para ver si había alguien.

Incluso vieron por la puertilla del gato que estaba en la puerta trasera, pero por lo pequeña que era la casa no tardaron mucho en confirmar que Leonard no estaba.

Uno de ellos que estaba lleno de miedo abrió la puerta con facilidad con la llave que le había dado su hermano.

Al abrirse la puerta, rechinó y la luz de la luna reflejó la sombra de todos en el pequeño pasillo.

— ¿Dónde ocultas algo como eso?

— susurró uno de ellos a oídos de otro.

— No es necesario que susurres.

Con que no subas la voz está bien — aclaró —.

Supongo que puede que esté en su habitación.

Yo iré allá, los demás busquen por todas partes para no llevarnos sorpresas.

— Sé cómo es la caja, iré contigo — dijo uno cuando todos los demás se separaron.

Tres estaban en la cocina descartando lugares en los que podía estar.

Otros dos estaban en el baño, aunque no duraron mucho en darse cuenta de que ahí no estaría.

En la sala dos más tocaban las paredes por posibles paredes huecas y los últimos dos recién entraban en la habitación.

Era impresionante la cantidad de cajas que había en una habitación tan pequeña como esa.

— Espero que esto no tome mucho tiempo — dijo uno de ellos agarrando la primera caja.

— Todas las cajas con iguales, ¿cierto?

— el otro asintió viendo que la caja estaba llena de facturas —.

Mierda.

Cuando él tomó su primera caja, por la ventana de la puerta se vio reflejada la luz de un auto y el sonido de un motor alarmó a quienes lograron darse cuenta de que Leonard había vuelto.

Uno de los que estaban en la sala corrió a la habitación para alertarlos.

— Leonard volvió — aviso con la respiración ya acelerada —.

Debemos irnos de aquí, ahora.

— No podemos irnos y ya — reclamó uno de la habitación.

— Si nos quedamos aquí, será mucho peor.

— No podemos irnos — el motor del auto dejó de sonar y desesperados vieron a la puerta escuchando cómo se movía la manilla —.

Escóndanse — inmediatamente cerró la puerta del cuarto y con el otro se metió bajo la cama.

Ese que se quedó con la puerta cerrada en la cara corrió lo más silencioso que pudo hacia la cocina.

En el camino sin tiempo de explicarles a los que estaban conversando el baño, les cerró la puerta quizá demasiado fuerte.

Leonard terminó de abrir la puerta y ya tenía su arma en la mano.

Escuchó los pasos del que corrió y la puerta le afirmó que alguien estaba en su casa.

La puerta del baño se abrió y antes de que uno de los que estaban ahí saliera, se frenó arrepentido.

— ¡Policía de Pensiwell!

— gritó yendo con precaución en camino hacia la cocina.

Por fortuna pudo ir cerrando poco a poco sin que el policía se diera cuenta.

Dejó una pequeña rendija entre la pared y la puerta, por donde vio a Leonard pasar al momento en que puso el ojo.

Volteó para ver a su acompañante que estaba mucho más nerviosa que él.

Con su dedo índice le hizo seña para que guardara silencio.

En la cocina entraban en pánico con cada paso del policía.

Uno de ellos agarró un sartén y se acercó a la puerta sin importar que otro la intentara frenar.

Con el factor sorpresa de su lado se preparó para atacar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo