EL CONQUISTADOR - Capítulo 14
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14: 14 Prometida 14: 14 Prometida —Encantado de conocerte, hermana Alicia —dijo André, apretándola un poco en su abrazo, lo que puso muy feliz a Alicia al ver que él no le guardaba ningún rencor.
Amanda y Lucrecia sonrieron brillantemente al ver esta escena.
Antes estaban preocupadas de que los hermanos no tuvieran una buena relación; ahora esas preocupaciones se disiparon completamente.
—Ah, yo que tenía ilusiones de conocer a mi primo, pero ya veo que toda su atención se la llevó Ali y no queda nada para mí —entonces se oyó una dulce voz con un tono de queja y juguetona al mismo tiempo.
André soltó a su hermana y miró a la hermosa joven de cabello azul que salía del carruaje, quien logró su propósito y atrajo la atención de todo el mundo.
Entonces dijo vergonzosamente: —No me miren así, que me van a hacer sonrojar.
—Eso es porque dañaste el ambiente que había, Sofi —Grace, con su postura elegante, salió del carruaje detrás de Sofía y dijo con una pequeña burla hacia ella.
—No hablo contigo.
Primo, también es un gusto conocerte —ignorando las burlas de Grace, Sofía corrió frente a André y abrió los brazos.
Entonces André dio un paso adelante y abrazó a su prima: —También tenía muchas ganas de conocerte, prima Sofía.
—¿Sabes quién soy?
Ante la pregunta de Sofía, André sonrió y explicó: —Claro que sí.
Mi tía Carmen me mostró tu retrato hace un tiempo.
Tengo que decir que me impresionó tu belleza.
—¡Hpmf!
¿Crees que voy a caer con tus dulces palabras?
Seguro que has de ser un mujeriego —Sofía resopló felizmente ante las palabras de André.
—Mira, Sofi, cuánto te quejabas de Ali y ahora estás monopolizándolo —la elegante voz de Grace interrumpió, lo que puso muy infeliz a Sofía.
—¡Mpmf!
Solo tienes envidia —Sofía dijo infelizmente, pero aun así salió del abrazo de André, dándole espacio a Grace para que saludara a André.
—Hola, prima Grace, me alegra conocerte —dijo André mientras se acercaba a Grace y la abrazaba.
Grace también le dio un fuerte abrazo y se acercó a su oído para decir: —Aunque ya te conocía mucho, primo mío, nunca tuve el coraje de presentarme frente a ti.
Lo que dijo Grace sorprendió mucho a André.
Según ella, lo habría estado observando en secreto, pero hay que saber que donde solía vivir no estaba cerca de allí.
Para llegar se necesitaban tres horas de viaje en carruaje, así que para poder visitarlo y volver sería casi un día completo.
Y según Grace, no habrían sido pocas veces que eso sucedió.
Saliendo rápidamente de su asombro, André también sonrió juguetonamente y dijo al oído de Grace en voz baja: —No es de extrañar que siempre sentí una mirada amorosa en mí.
Ahora veo que eras tú, prima.
Lo que dijo André causó un leve sonrojo en el rostro de Grace, quien rápidamente salió de su abrazo y corrió hacia su madre Raquel, que esperaba ansiosamente para abrazar a su hija.
Alicia también abrazó a su abuela mientras se ponían al día.
Sofía conversaba igualmente con su madre sobre todo lo que vio en la capital real.
—Está bien, vamos adentro al comedor.
Allí podrán hablar de lo que quieran —dijo André, despertando a todos para que no hicieran un acto vergonzoso frente a la mansión.
—André tiene razón, vamos adentro.
La gente empieza a mirarnos de forma extraña —fue Lucrecia quien dijo esto, a lo que nadie tuvo objeción.
Una vez dentro del salón, Lucrecia habló con Alicia en voz alta: —Ali, dime, ¿cómo está tu madre Beth?
Pensé que vendría con ustedes.
—Mi madre todavía tenía asuntos que resolver, abuela.
Sabes que con la muerte del abuelo quedaron muchos asuntos por resolver en cuanto a la sucesión —Alicia tenía la cara un poco decaída cuando decía esto.
—Lo siento por la muerte de tu abuelo.
Me enteré un poco tarde, así que no pude despedirlo —Lucrecia se disculpó viendo la tristeza de su nieta.
—Está bien, abuela.
Todos en la familia recibieron tus condolencias.
Además, mamá dijo que vendría máximo en medio año.
Beth es la esposa del duque Solomon.
Cuando fueron exiliados, ella vino junto con toda la familia.
La familia de Beth es el ducado de Brown, siendo su padre el duque Alber Brown y abuelo de Alicia.
Hace un año el duque murió de una extraña enfermedad, por lo que Beth volvió a Green City.
Además, se quedó para lidiar con problemas de sucesión.
Pronto la reunión entró en un estado armonioso y André pudo conocer más a sus primas y hermana.
Él sintió que no habría problema en su relación con ellas, lo que le dio un poco de alivio.
Luego de un rato la reunión terminó y André les pidió un poco de tiempo para hablarles de algunos de sus planes.
Ya en el estudio, André les entregó un paquete con algunos materiales didácticos a cada una.
—Este es el material de estudio.
Léanlo, por favor, y díganme si hay algo que no entienden.
Primas, tías y hermana, espero que me ayuden dando clases en la nueva escuela que está a punto de inaugurarse —André dijo sus intenciones directamente.
—Pensé que sería algo más serio.
Cuenta conmigo, primo.
Pronto estarás orgulloso de tu decisión de que sea profesora —Sofía fue la primera en hablar y relajó la atmósfera seria, diciendo lo que la mayoría estaba pensando.
—Hermano, solo era cuestión de que lo digas.
No hay necesidad de una cara tan seria —Alicia sonrió y dijo con un poco de queja por el ambiente serio que había puesto André.
—Sobrino, no tienes que ser tan educado con nosotras.
Estamos aquí para apoyarte en lo que podamos, así que no te contengas a la hora de pedirnos cosas —sorprendentemente fue la tía Lucía quien habló, lo que fue un shock para todos en la sala.
Hay que saber que desde la muerte de su hijo siempre había tenido una cara cabizbaja y sombría.
—No me miren así.
No siempre tengo que estar lamentándome, y creo que esta es una oportunidad para salir de la depresión.
Solo te pido, sobrino, que me pongas a dar clases a los niños.
Los adultos, por ahora no —al ver a todos mirándola, Lucía bajó la cabeza y dijo con voz un poco baja.
—Está bien, como tú quieras, tía.
Las clases empezarán el próximo lunes.
Haré que Rose les entregue el horario de clases apenas esté terminado.
Solo entonces se dieron cuenta de la linda chica de cabello rojo que siempre acompañaba a André.
—Por cierto, André, ¿quién es esta linda chica con este particular atuendo?
¿No será tu novia?
—Para sorpresa de André, no fue Sofía quien armó un escándalo, sino Grace, quien no había hablado desde que entraron al estudio.
Entonces André sorprendió aún más a todos con su respuesta: —Es mi asistente y también es mi prometida.
—¿Qué?
Todos miraron a André en estado de shock.
Nunca habían escuchado que André tenía una prometida.
Rose bajó la cabeza con la cara igual de roja que su cabello, mientras que la cara de Grace mostró gran infelicidad.
—¿Cómo no escuché que tenías prometida?
—Alicia dijo con dudas.
—Es porque nadie lo sabe.
Yo le pregunté si quería casarse conmigo y ella aceptó.
—Así es como es —entonces Alicia se dio cuenta de lo que había pasado.
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