EL CONQUISTADOR - Capítulo 15
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15: 15 Planes 15: 15 Planes —Parece que ya no podré ser tu primera esposa, así que me conformaré con la segunda.
Cuídame bien en el futuro —de repente se oyó algo que dejó sin palabras a todos.
—¿Qué estás diciendo, niña tonta?
—Carmen trató de regañar a su hija, a lo que Sofía respondió en tono alegre: —Hablo muy en serio, mamá.
Creo que mi primo ya vio la belleza que soy y estará muy interesado en mí.
Carmen solo pudo cubrirse el rostro con vergüenza al ver que su hija no había cambiado para nada y se disculpó con André: —Lo siento, André, mi hija habló sin pensar.
—Está bien, tía, no estoy molesto —contestó André con una sonrisa.
Después de conversar por un rato más, todos se fueron, dejando solo a André con Alicia en el estudio.
Rose vio que Alicia quería hablar a solas con su hermano, así que inteligentemente salió, dejándolos solos.
—¿Qué quieres decirme, hermana?
—André vio la cara seria de su hermana y preguntó consternado.
—André, durante el viaje vi cómo había cambiado el vizcondado y estoy orgullosa de eso.
—Gracias, hermana.
Ahora solo es el comienzo, todavía tengo muchos planes para todo el vizcondado.
—¿Puedes decirme tus próximos planes?
Alicia estaba un poco avergonzada, ya que se acababan de conocer y estaba preguntando acerca de sus planes, pero todo era por el bien de André.
Así que soportó la vergüenza y lo miró firmemente.
—Todavía planeo la construcción de grandes fábricas en lo que a la producción se refiere.
Pronto seremos los mayores exportadores de mercancía de todo tipo en la región.
—En cuanto a lo interno, planeo abolir a los cobradores de impuestos y que la mansión del señor se encargue directamente de cobrar los tributos.
—Los señores locales abusan demasiado de la gente común para pagar sus propios impuestos.
Esa es una prioridad a resolver.
Además, planeo cobrarles un impuesto a la tierra a los terratenientes y señores locales.
—Y a mediano plazo, el plan es abolir la esclavitud, pero eso se llevará poco a poco.
Escuchando los planes de su hermano, Alicia no pudo evitar alabar su visión, pero también se preocupó mucho.
Sabía que la reacción de esas personas no sería amistosa y André podría estar en peligro.
Entonces dijo: —André, creo que deberías posponer esos planes hasta que tengas más apoyo de todos lados.
Ahora traerán una gran resistencia de todo el mundo.
—Sabes que la muerte de nuestro primo fue muy rara.
Me temo que tienen algo que ver —después de decir eso, se le notó la extrema preocupación en el rostro.
—No te preocupes, hermana.
Ya noté un grupo de traidores entre los nobles vasallos.
Solo estoy esperando que se unan todos para hacer una limpieza a fondo —André miró la reacción de Alicia cuando dijo esto.
Al ver su rostro tranquilo mientras escuchaba, André se sintió aliviado.
No quería que su hermana pensara que era un monstruo al planear asesinar a muchas personas calmadamente.
Entonces André entró en cuenta de que esto es la Edad Media.
Todo esto era normal, pasaba mucho entre los nobles, a diferencia del mundo moderno.
Así que decidió continuar: —Ahora, bajo mi mando tengo un ejército de treinta mil soldados.
Son completamente leales a mí.
Todos piensan que mi ejército sigue siendo el original.
Así es, André había ocultado perfectamente la noticia del reclutamiento para el ejército.
Tampoco se les permitió a los reclutas salir hasta que completaran el entrenamiento.
—Inmediatamente después de anunciar las reformas, esperaré un corto tiempo y luego planeo darles una gran oportunidad para que acaben conmigo.
—Creo que no resistirán la tentación de acabar con sus problemas de raíz.
Entonces es cuando acabaré con todos ellos y, de paso, vengaré la muerte de mi primo.
—¡No, absolutamente no puedes!
—Alicia exclamó agitadamente y con un poco de ira en su rostro.
—No te preocupes, no me va a pasar nada.
Todo está bien preparado —André trató de calmarla, diciendo que todo estaría bien, pero no parecía funcionar.
—No permitiré un plan tan arriesgado.
No intentes convencerme —Alicia tenía los ojos un poco rojos y estaba a punto de llorar.
Al ver su estado, André no pudo evitar tener un poco de simpatía.
Ella había sido fuerte, aguantando la muerte de su padre a temprana edad y ahora la muerte de su abuelo y su primo, con quien creció.
Si algo le pasara a André, de seguro colapsaría mentalmente.
—¿Qué tal esto?
Mañana te dejaré ver la fuerza de mi ejército y luego lo discutimos —André se comprometió un poco.
Creía que mañana, después de ver su poderío militar, podría convencerla de alguna forma.
—Está bien —dijo Alicia con los ojos un poco nublados.
Se acercó a André y lo tomó del brazo, luego agregó: —De ahora en adelante no saldrás de mi vista en ningún momento.
Había firmeza en su mirada.
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