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EL CONQUISTADOR - Capítulo 164

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  4. Capítulo 164 - Capítulo 164: 163 ELIRA THORNE
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Capítulo 164: 163 ELIRA THORNE

Al día siguiente en la mansión del marqués de Luna.

—Rebeca, mucho tiempo sin verte, espero que estés bien.

—Heins, mucho tiempo sin verte, me gustó mucho el regalo que me diste el día de ayer, en serio lo necesitaba para tener algo de consuelo —Rebeca recibió al vizconde Heins con una dulce sonrisa.

—Me alegra que te haya gustado, simplemente lo vi y pensé que ustedes necesitaban leer dicha biblia.

—Está bien entonces, para agradecerte he decidido preparar yo misma el almuerzo para ustedes. Ustedes, hombres, vayan a hablar de sus asuntos mientras yo estoy en ello.

Con estas palabras, Rebeca se dirigió a la cocina, dejando a Mateo y Heins solos en la sala.

—Entonces pasemos a mi estudio para hablar más cómodamente —Mateo hizo una invitación mientras dirigía el camino hacia su estudio.

Al ingresar al estudio, Mateo cerró la puerta y se dirigió hacia Heins con una sonrisa algo honesta y un poco inteligente diciendo:

—Habla, hermano, te conozco y sé que tienes un favor que pedirme. Sea lo que sea, trataré de ayudarte de la mejor forma posible.

Heins fingió un poco de vergüenza antes de hablar:

—Me pillaste, hermano, la verdad es que sí quiero pedirte un favor.

Heins tenía una mirada solemne.

—¿Podrías por favor concretar una reunión con el duque Varek? Esta vez no he venido a Green City solo por negocios, mi señor me encargó decirle unas palabras al duque —luego de esto Heins miró a Mateo esperando una respuesta.

Este último no respondió de inmediato, en cambio empezó a meditar el asunto de manera seria. La pausa no duró mucho; alrededor de un minuto después, Mateo empezó a hablar.

—Está bien entonces, pero solo concretaré tu reunión. No puedo hablar por ti sobre cualquier asunto que quieras con el señor Varek, solo le diré que eres una buena persona —la mirada de Mateo estaba llena de respeto cuando hablaba del duque Varek.

—Es suficiente con eso, no tienes que preocuparte por nada, simplemente es una charla amistosa —Heins sonrió ampliamente al lograr su cometido.

—Me tranquiliza oír esto, hermano. Salud entonces, para que tus conversaciones vayan bien —Heins levantó su copa de cristal, que él mismo le regaló a Mateo, recordando que este tipo tenía miedo de usarlas en un inicio.

Luego del almuerzo, el vizconde Heins salió de la mansión de Mateo y continuó con sus negocios en Green City, mientras esperaba noticias de Mateo.

La espera no fue muy larga, solo un par de días después un mensaje de Mateo llegó a Heins: su reunión con el duque Varek Solen quedó pactada para inicios de octubre. Solo quedaban unos pocos días.

EN OTRO LADO DE GREEN CITY

—¡Elira, Elira! En dos días habrá un nuevo examen de admisión en la NASA. Escuché que esta vez planean admitir a cinco investigadores y dos conferencistas.

Dentro del palacio real, en una de las habitaciones más prominentes, ingresó a la habitación una joven sin que los guardias la detuvieran. Ella tenía el cabello rubio dorado, radiante como el reflejo del sol en un lago.

Dentro de la habitación, sentada frente al espejo, se encontraba Elira. Muy elegantemente peinaba su cabello lacio, color negro azabache. Al escuchar el alboroto de su amiga, la miró con una sonrisa cálida y protectora.

—Vaya, ya pasaron seis meses. Maelis, ¿dónde escuchaste la noticia? —Elira, acostumbrada a la personalidad alborotadora de su amiga, no prestó atención a eso; más bien estaba interesada en el asunto de la NASA.

—Jeje, esta mañana colgaron un anuncio fuera de la torre de observación —dijo Maelis con una sonrisa orgullosa.

—¿Es así? Entonces no vengas a jugar en los próximos dos días, necesito prepararme para el examen.

—¡Pero! Quiero que me ayudes a estudiar también. Quiero ver cómo se borra la sonrisa presumida de Nyra Solen cuando yo también apruebe el examen. No quiero que siga llamándome estúpida a mis espaldas —Maelis juntó sus manos y se arrodilló frente a Elira, sus ojos estaban a punto de llorar.

—Pero yo creo que simplemente estaba feliz porque logró aprobar el examen de admisión. Además, no creas esos chismes, Nyra nunca te llama estúpida a tus espaldas —Elira tenía una cara amarga; nunca supo por qué sus dos mejores amigas nunca lograron llevarse bien.

—¡Otra vez estás de lado de ella! Ahora la quieres más que a mí, solo porque ahora es una investigadora en la NASA. ¡Buuu, buuu! —Maelis se arrojó a los brazos de Elira y lloró en voz alta.

—Está bien, no llores. ¿Qué tal esto? Te quedarás en mi habitación para que estudiemos hasta el día de tu examen —Elira le dio unas palmadas en la espalda a Maelis, mientras un dejo de envidia pasaba por su rostro cuando pensó en su otra buena y excepcional amiga.

—¿En serio? ¡Siii! Sabía que Elira me quería más a mí —Maelis salió del abrazo de su amiga y vitoreó en voz alta, parecía que la escena anterior nunca hubiera ocurrido.

—¿Qué te parece si le pedimos ayuda a Nyra para que nos ayude a estudiar?

Cuando escuchó estas palabras, Maelis tenía una cara de molestia, pero luego empezó a dudar un poco, hasta que su rostro se llenó de firmeza y asintió hacia Elira.

Aunque no lo pareciera, para ella ingresar en la NASA era de suma importancia, no solo porque le gustaba lo que allí aprendía, sino también porque esta era una nueva organización de gran influencia en todo el continente.

Sus nuevos conceptos trajeron un cambio de paradigma en toda la clase alta del continente. Un montón de teorías trajeron un montón de conocimiento nuevo; esto cayó como lluvia en el desierto, especialmente para los jóvenes nobles, que son mucho más propensos a aceptar el cambio.

Los libros astronómicos en cada torre de observación contienen muchas otras teorías. André decidió pintar a la NASA como una organización que busca la verdad de este mundo; incluso en los libros plasmó las teorías y no se tomó el crédito.

Cada teoría tenía junto al título el nombre de quien las propuso en su vida anterior. La historia oficial fue que eran personas que existieron miles de años atrás. Había muchas teorías, tales como la teoría heliocéntrica de Copérnico, que propone que la Tierra y los demás planetas giran alrededor del Sol; las tres leyes de Kepler, que describen el movimiento planetario en órbitas elípticas con el Sol como foco; la teoría de la gravedad de Newton, la cual explica el movimiento de los cuerpos celestes mediante la ley de gravitación universal, y un gran número de otras teorías.

Todas fueron teorías propuestas antes del siglo XX, André creyó que esto seria una gran base para desarrollar talentos.

Elira salió de la habitación con Maelis, preparándose para buscar a Nyra.

—¿Su alteza, necesita que le prepare un carruaje? —Al salir, un guardia se inclinó ante Elira de forma natural. Después de todo, ella era la segunda princesa del Reino Antares: ELIRA THORNE.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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