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EL CONQUISTADOR - Capítulo 165

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  4. Capítulo 165 - Capítulo 165: 164 LA MUJER MAS HERMOSA DEL REINO
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Capítulo 165: 164 LA MUJER MAS HERMOSA DEL REINO

Elira junto a Maelis tomaron el carruaje y se dirigieron hacia la mansión del duque de Ardent, la mansión de Varek Solen. Allí es donde vivía su amiga Nyra Solen.

Aunque la mansión estaba en el centro de la ciudad, se encontraba muy alejada del palacio real, casi en la zona media, por lo que el viaje tardó cierto tiempo.

Al llegar a la mansión, los guardias dejaron ingresar el carruaje sin revisión alguna, puesto que estaban acostumbrados a ver a su alteza visitar a su señorita, y por órdenes del mismo duque no detenían el carruaje para revisión.

—Aaah, no quiero ver a esa molesta mujer. Elira, al menos deberías haberla llamado al palacio. ¿Por qué somos quienes tenemos que venir a ella? No es tan importante —Maelis estaba muy irritada sabiendo que tenía que ver a Nyra.

Cuando miró a su amiga, se dio cuenta de repente que algo no estaba bien. Elira estaba en ese momento muy disgustada, tenía los puños apretados con fuerza y miraba hacia una dirección. La misma que siguió y encontró a un hombre de mediana edad en la puerta de la mansión; el mayordomo de la mansión Solen lo estaba recibiendo.

—Buenos días, su alteza Elira, y también buenos días señorita Maelis —el barón Heins no se sorprendió al ver a Elira en la mansión del duque Varek, puesto que esto estaba en la información de inteligencia que le fue proporcionada por la CIA.

—Buenos días, barón Heins —Maelis saludó educadamente y miró a su amiga un poco preocupada. Temía que su amiga no pudiera controlarse y lanzarse sobre el hombre, entonces tomó su mano, consiguiendo que Elira saliera de su estupor.

—Buenos días —Elira dio un saludo con frialdad e ingresó a la mansión sin prestarle más atención al hombre. Maelis siguió sus pasos y las dos fueron directo a la habitación de Nyra.

—¿Qué crees que hace aquel hombre en casa de Nyra? —Maelis le preguntó de repente a su amiga mientras caminaban.

—No lo sé, pero seguro no es nada bueno. La familia Solomon siempre ha codiciado el trono real. Así fue en aquel entonces y estoy segura de que así lo es ahora —Elira le respondió a su amiga con un tono lleno de indignación.

—No tienes que preocuparte, ahora no son tan poderosos como lo eran en aquel entonces. Además, con mi papá al mando del ejército, se van a encontrar con un muro de hierro si es que lo intentan de nuevo —Maelis dijo con un tono de burla. También se sentía muy disgustada con la familia Solomon.

Ambas tenían su motivo, pues los abuelos de ambas fueron asesinados por los hombres de la familia Solomon en aquel entonces. En ese tiempo Elira tenía siete años y era la consentida del rey anterior. Por eso, cuando supo de su muerte, su mundo casi se vino abajo. Por otro lado, Maelis tenía solo cuatro años, por eso su resentimiento no es tanto como el de Elira.

—¿Qué están haciendo ustedes dos allí abrazadas? —las dos amigas fueron interrumpidas por una voz y miraron en dirección a dicha voz.

Parada allí en el pasillo se encontraba una joven deslumbrante. Su voz sonaba un poco reservada, tenía unos ojos violeta que rebosaban de intuición, su cabello era lacio y le llegaba hasta la cintura de color blanco níveo. Tenía rasgos tan bien definidos que eran imposibles de describir. Al mirarla al final del pasillo así, parecía un cuadro etéreo y misterioso. En resumen, era una mujer que rebasaba los límites que la belleza puede lograr.

Esta era Nyra Solen, la mujer más bella del reino Antares. Algunos conocedores afirman que incluso es comparable con la novena princesa del imperio Liberty, la mujer más bella del continente. Pero lo que más destaca en ella no es su belleza, sino su gran inteligencia.

A temprana edad había logrado dejar sin palabras a los eruditos en la corte real en muchos debates. Y meses atrás, logró aprobar el increíblemente difícil examen de ingreso a la NASA con una puntuación perfecta.

—Hmmp, nada que te importe —al ver a Nyra, Maelis de inmediato puso mala cara y la apartó con un resoplido.

—No pasa nada, simplemente estábamos recordando cosas desagradables —Elira, en cambio, sonrió a su otra amiga y le explicó la situación.

—Está bien entonces, ¿pero pasó algo aquí en mi casa que te provocara esto?

Elira sonrió con resignación. Sabía que no podía ocultarle nada a su amiga, y tampoco planeaba hacerlo. También tenía curiosidad y quería saber qué hacía el barón Heins en la mansión del duque de Ardent.

—Cosas sin mucha importancia. Es solo que vimos al barón Heins, el perro de la familia Solomon, que estaba siendo recibido por tu mayordomo —Elira terminó sus palabras y miró a Nyra con interrogación, con la esperanza de recibir una explicación.

Nyra comprendió de repente la molestia de sus amigas, para luego mirar a Elira un poco avergonzada. No sabía mucho sobre este asunto.

—La verdad es que no sé qué hace aquí. Solo sé que a través del marqués de Luna concretó una reunión con mi abuelo. No tengo idea de qué querrá.

—Más es una gran novedad que estuvieras dispuesta a visitar mi morada, señorita Maelis de Bloom —Nyra rápidamente cambió su conversación hacia Maelis, que en ese momento tenía la cara de agravio al ser ignorada por su amiga Elira, y la miraba con resentimiento.

—¿Quién querría visitarte? Solo acompaño a Elira —Maelis estaba muy enojada en ese momento.

—¿En serio? Pues me imagino a qué han venido. Estoy segura de que es respecto al examen de admisión de la NASA, jejeje —Nyra se rió un poco juguetonamente de ella, habiendo adivinado el asunto.

—Está bien, Maelis, recuerda que venimos a pedir ayuda. Tienes que ser más humilde. Nyra, ¿podrías por favor ayudarnos a estudiar?

—Por mi parte estaré encantada de ayudarles, solo que no sé si la gran señorita Maelis aceptará que la ayude.

—Puedes estar segura de que Maelis se sentirá muy agradecida de que la ayudes, ¿no es cierto, Maelis? —Elira miró a su amiga amenazadoramente.

—Sí, ayúdame a estudiar, por favor —una vez tomó la determinación, Maelis se inclinó ligeramente ante Nyra. Estaba decidida a aprobar el examen de admisión.

—Entonces está decidido. En los próximos dos días les daré un curso intensivo de astronomía y matemáticas —Nyra aceptó de muy buena gana la solicitud de sus amigas y de inmediato se pusieron a ello.

EN OTRO LADO DE LA MANSIÓN

El mayordomo de la mansión de Solen guió al barón Heins al estudio del duque de Ardent.

—En un momento el duque lo atenderá. Le serviré un poco de té mientras tanto.

El barón Heins simplemente asintió hacia el mayordomo y luego se sentó cómodamente a esperar la llegada del duque. Mientras repasaba sus palabras mentalmente, sabía que esta era la tarea más importante en este viaje por Green City. Se podría decir que en esta conversación se decidiría el futuro del reino.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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