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EL CONQUISTADOR - Capítulo 167

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  4. Capítulo 167 - Capítulo 167: 166 ALIANZA (2)
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Capítulo 167: 166 ALIANZA (2)

A pesar de su ira, el duque Varek logró calmarse rápido. La ira no lo llevaría a ningún lado. La propuesta de alianza del Condado de Solomon podría ser una salida, pero tenía que estar claro cuáles eran las intenciones del otro lado. No quería ser engañado por ese joven astuto de André Solomon.

—Entiendo perfectamente la posición en la que me encuentro ahora, pero lo que no entiendo…

—¿Y qué podría ser eso, señor Varek?

—¿Cuál es el propósito de su Condado de Solomon? Me refiero al proponer esta alianza. Si quieren usarme para lidiar con el duque de Bloom, se lo digo de una vez: no tienen la capacidad.

—Se lo aseguro, señor Varek, esta alianza la propusimos sin ninguna mala intención. En cuanto a los detalles de la alianza, los discutiremos luego de que lea esto —con estas palabras, el varón Heins le entregó el último documento que tenía en su mano.

El duque Varek no lo dudó y tomó el documento. Entonces se dio cuenta de que era una carta con el sello del Condado de Solomon. Rápidamente abrió la carta y empezó a leer.

Carta del Condado de Solomon al Ducado de Ardent

Al noble y honorable Duque Varek Solen, señor del poderoso Ducado de Ardent:

Con el debido respeto y como señor del Condado de Solomon, me dirijo a vuestra excelencia para expresar nuestros más sinceros deseos de amistad y cooperación.

El Reino de Antares atraviesa tiempos inciertos, y en medio de tales circunstancias creemos firmemente que la unión de nuestras casas fortalecerá la estabilidad y la prosperidad de nuestros dominios. El Condado de Solomon reconoce la grandeza del Ducado de Ardent, su importancia estratégica y el valor de su pueblo, y considera que una alianza entre nuestras familias sería de beneficio mutuo.

Para sellar esta alianza de manera honorable y duradera, me tomo el atrevimiento de proponer un matrimonio arreglado entre mi persona, el Conde André Solomon, y la noble Nyra Solen, nieta de vuestra excelencia. Esta unión no solo consolidará la amistad entre nuestras casas, sino que también garantizará la paz y la prosperidad de nuestros territorios frente a los desafíos que se avecinan.

Nos comprometemos, en virtud de esta alianza, a ofrecer apoyo político, militar y económico al Ducado de Ardent, y a compartir los frutos de nuestras tierras para beneficio común.

Esperamos que esta propuesta sea recibida con benevolencia y consideración, y confiamos en que juntos podremos forjar un futuro más seguro y próspero para nuestras familias y para el Reino de Antares.

Con el mayor respeto y estima,

André Solomon

Conde de Solomon

Luego de leer la carta de André, el duque realmente estaba muy interesado. Según sus fuentes de inteligencia, el Condado de Solomon era perfectamente capaz de ayudar en la situación en la que se encontraba ahora mismo el Ducado de Ardent. Solo había una cosa en la cual no podía decidir por sí mismo.

Se trataba de la propuesta central en esta carta. Antes de que su hija muriera, le prometió que dejaría que su nieta eligiera su propia felicidad, y no tenía intención de faltar a su promesa.

Muchos años atrás, los ducados de Bloom y Ardent tenían un matrimonio arreglado: su hija Thyra Solen y Jack de Bloom. Pero cuando se reunieron, a Thyra no le gustó la personalidad de Jack, y simplemente dejó Green City y volvió hacia Ardent.

Como si fuera alguna obra dramática, en su viaje de regreso conoció a un joven erudito y se enamoró de él. Todo habría estado bien si no fuera porque el compromiso ya era un hecho, y el joven era un simple plebeyo. La familia Bloom sintió una humillación sin precedentes, exigiendo la ejecución del erudito y que Ardent cumpliera el acuerdo, solo que esta vez Thyra sería únicamente una concubina.

El duque Varek, por supuesto, no estuvo de acuerdo. No entregaría a su amada hija a unos enojados Bloom. Lo que no esperaba era que Thyra huyera hacia Magic Kingdom junto con el hombre. Desde entonces, la relación entre Bloom y Ardent había sido de enemistad, hasta el punto de casi llegar a la guerra.

Unos años después, Thyra regresó con Nyra en sus brazos. En un principio, el duque Varek estaba rebosante de alegría, pero muy pronto toda su alegría se convirtió en tristeza. A los pocos días, Thyra se puso cada vez más mal y estaba al borde de la muerte.

El duque Varek acudió a todos los médicos y curanderos, pero nadie pudo curar a su hija. Antes de morir, ella le contó lo sucedido: gente muy importante en Magic Kingdom atrapaba mujeres embarazadas, y ella fue una de esas mujeres. Nunca supo el motivo, pero estuvo un mes encerrada en una celda, hasta que su esposo dio su vida para lograr rescatarla.

Desde entonces solo huyó de regreso a casa. A Nyra la dio a luz sola en un bosque de camino al Reino de Antares. Temiendo que a su hija le pasara lo mismo que a ella, en sus últimos momentos, con lágrimas en los ojos, le rogó a su padre que dejara que Nyra eligiera su propia felicidad.

Dejando un poco sus recuerdos a un lado, el duque Varek todavía dudaba de cómo proceder respecto a la propuesta de la carta. Entonces miró al varón Heins y dijo:

—Estoy interesado en la alianza, pero hay algunos puntos que me gustaría discutir. ¿Puedes tú tomar la decisión?

El varón Heins sonrió al escuchar esto, porque significaba que su tarea estaba realizada. Ahora solo quedaba un último paso y obtendría un gran mérito.

—¿Puede esperar un momento, por favor? Necesito traer algo para usted del carruaje.

—Está bien, esperaré entonces.

—Enseguida vuelvo.

Diciendo estas palabras, el varón Heins salió del estudio y se dirigió a toda prisa hacia donde estaba aparcado el carruaje. Al llegar allí, debajo del asiento y cubierto con una gruesa manta, se encontraba una caja negra hecha de algún tipo de metal.

Entonces tomó la caja, que sorprendentemente no pesaba mucho. Con la caja en las manos, dio media vuelta y se dirigió hacia el estudio de nuevo.

El duque Varek se encontraba analizando todo lo que había pasado en esta reunión, hasta que escuchó un golpe en la puerta. Imaginó que era el varón Heins quien volvía y lo invitó a pasar.

La puerta se abrió y, efectivamente, era el varón Heins. Solo que esta vez traía consigo una caja de metal. Viéndola con detalle, se veía muy exquisita, entonces se imaginó que sería un regalo para él mismo.

Al ver que el duque Varek no le quitaba el ojo de encima a la caja, el varón Heins no se demoró más y explicó su comportamiento anterior:

—Mis órdenes fueron: si usted, señor, tenía alguna voluntad de formar la alianza, entonces le entregaría esto.

El varón Heins puso la caja en el escritorio y presionó una especie de botón en el centro de ella.

—¡Wuaoo!

—¿Qué…?

Entonces los dos se sorprendieron. De repente, la caja empezó a brillar con líneas de luz blanca que la cubrían. Un sonido suave y mecánico se escuchó en la habitación, y la caja empezó a abrirse desde el medio hacia los lados. El interior era totalmente blanco, con un objeto rectangular de color negro en el medio.

Esta escena también era la primera vez que el varón Heins la veía, pero rápidamente se repuso de su estupor y se puso manos a la obra. Tomó el objeto: parecía estar hecho de vidrio en la parte delantera y de metal en la parte trasera. No lo dudó y presionó un pequeño botón en el costado. Entonces, en la parte delantera se iluminó un cuadro verde que cubría casi la mitad de la pantalla.

Ante la atenta mirada del duque Varek, el varón Heins tocó el cuadro verde. Entonces sonó un tono algo apagado, como tuuuu tuuuu.

—Hola, aquí el Conde André Solomon —del objeto salió la voz de André, causando que el varón Heins casi lo dejara caer al piso.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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