EL CONQUISTADOR - Capítulo 168
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Capítulo 168: 167 ALIANZA (3)
En este momento, André se encontraba en su laboratorio ultimando detalles sobre la bomba de hidrógeno. Como aún se encontraba lejos del poder que tuvo en su día Angeline, la mejor forma que encontró de lidiar con la amenaza de los muertos al otro lado del continente era la bomba de hidrógeno.
En un principio pensó que le sería todo un desafío construirla debido a la escasez de materiales, pero con el material milagroso como la goma de diamante se resolvían la mayoría de sus preocupaciones.
Al analizar la estructura atómica de la goma de diamante, André se dio cuenta de que en su vida anterior ya se había teorizado un material de este tipo. Muchos físicos lo llamaban una red covalente tridimensional hipercúbica metaestable con enlaces reconfigurables.
Mientras se preparaba para seguir estudiando esta magnífica estructura atómica, el teléfono junto a la mesa sonó. Gracias a la impresora 3D que había en la nave y a su magia de creación, que se parecía a cierto anime, André había actualizado el equipo de los altos mandos del condado. Cada uno tenía un teléfono inteligente. En cuanto a las comunicaciones, con magia espacial se dio el costo de poner personalmente unos cuantos satélites en órbita. Esos días fueron muy agotadores, pero, al ver el identificador de llamada, sonrió para sí mismo creyendo que valió la pena el esfuerzo.
—Hola, aquí el conde André Solomon —André se puso el teléfono en la oreja y esperó la respuesta del otro lado.
Por otro lado, el duque Varek estaba atónito por lo que había presenciado. Intentó calmarse, miró al barón Heins y dijo:
—¿Qué tipo de brujería es esto? ¿Cómo es que esta cosa puede hablar?
—Yo tampoco lo sé, pero se oye como la voz de mi señor André Solomon.
En este momento, el barón Heins no estaba menos sorprendido que el duque Varek. No tenía la más remota idea de para qué servía la caja, pero también estaba complacido, porque esto involucraba un secreto central del condado. Eso le dio a entender que André Solomon de verdad lo había aceptado.
—No es ninguna brujería, esto es tecnología. Este aparato se llama teléfono. Heins, entrégaselo al duque.
La voz de André volvió a sonar desde el teléfono que continuaba en manos del barón Heins.
—¿Tecnología? ¿Teléfono?
El duque tomó el teléfono con mucho cuidado y lo observó detenidamente. Si era lo que estaba pensando, eso sería increíble.
—Como puede ver, señor duque, esta es la última tecnología de comunicación de nuestro condado de Solomon. Con este aparato en su mano podemos hablar desde cualquier parte del reino Antares.
—¿Cómo es eso posible? Si esto es cierto, entonces…
El duque Varek no quiso terminar la frase.
—Así es. Esto tiene un gran uso en la guerra. Nos da una ventaja enorme frente a los demás. Con esto podemos movilizar nuestros ejércitos en perfecta coordinación. En la próxima guerra que arrasará el reino, podremos controlar dos frentes de forma segura. Este es el poder de la tecnología.
Los teléfonos que André había creado se adelantaban por mucho al nivel tecnológico general, por lo que no pensaba difundirlos entre la población civil.
—Estoy dispuesto a formar una alianza con el condado de Solomon. Es solo que hay algunos detalles que me gustaría discutir antes.
—Por supuesto, por eso envié este teléfono, así podríamos hablar directamente y pulir los detalles de nuestra alianza. Entonces, soy todo oídos.
Ahora la actitud del duque Varek era mucho más reverente. Sin darse cuenta, se había colocado en una posición inferior en esta alianza. Era normal, viendo de lo que era capaz el condado de Solomon, junto con la posición medio incómoda en la que lo estaba poniendo el duque de Bloom. Solo podía depender de ellos. Le tocó reevaluar la fuerza de sus futuros socios.
—Es sobre el compromiso entre usted y mi nieta Nyra. No puedo tomar la decisión por ella, es algo que le había prometido. Por lo tanto, no puedo concretar el compromiso sin que ella lo apruebe. Espero que entienda mi posición, conde André. Mi prioridad absoluta es la felicidad de ella.
El tono del duque Varek era bajo, explicando el motivo de su decisión, temiendo haber ofendido al otro lado.
Del otro lado del teléfono hubo silencio, causando que la atmósfera se pusiera un poco tensa. Lo que no sabían era que en ese momento André estaba mirando a la jefa de inteligencia, Lucía, que fue la encargada de proponer los puntos de la alianza, totalmente desconcertado. Hasta ese momento recién se dio cuenta de que había una propuesta de matrimonio por su parte hacia alguien que ni siquiera conocía.
—¿Qué está pasando?
André puso el teléfono a un lado e interrogó a Lucía.
—Es imposible que haya confianza en una alianza si no hay vínculos fuertes que los unan. Una unión en matrimonio es lo más común y efectivo en estos casos.
Con el rostro imperturbable, Lucía respondió. André solo pensó un poco antes de asentir y rápidamente tomó el teléfono.
—Comprendo su punto, señor duque. Todavía hay tiempo para ponernos de acuerdo en este asunto. Continuemos con los siguientes puntos de la alianza.
—Puede hablar, conde André.
—En un futuro muy cercano, la lucha por el trono será total. El sexto príncipe codicia el trono real de forma desmesurada. Además, se ha dado cuenta de las ambiciones del duque de Bloom, por lo tanto moverá ficha seguramente.
—¿Quiere que apoye al sexto príncipe?
—Claro que no. Solo véndales armas según nuestras instrucciones…
—¿Si le vendo armas al sexto príncipe, no lo verá su majestad como si me estuviera poniendo en su contra?
—No hay que preocuparse por eso. Mis hombres se encargarán del traslado en secreto de las armas. Solo hay que cambiar las marcas distintivas del territorio Ardent. Haciendo esto se ganará el favor del sexto príncipe, que lo verá como si estuviera ligeramente inclinado hacia él, y no le pondrá las cosas difíciles.
—No tengo problemas con ese punto.
—Además, hay que prepararse. En secreto convoque y entrene a su ejército. Muy pronto serán muy útiles. No importa el gasto militar, deben ser un ejército a tiempo completo hasta el día que estemos en la guerra.
—¿Quiere que en un momento crítico tome partida por uno de los dos bandos?
—Claro que no. Tomaremos nuestra propia partida. Cuando ambos bandos estén con sus fuerzas muy desgastadas, nuestro objetivo será formar nuestro propio reino.
—¿Quéee?
En ese momento el duque Varek estaba realmente conmocionado por las increíbles ambiciones de André.
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