EL CONQUISTADOR - Capítulo 179
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Capítulo 179: 177 EL SEXTO PRINCIPE
Antonio arrastró a Elira hasta su laboratorio en el tercer piso, una vez allí la soltó y habló con tono informal y un poco juguetón:
-me presento formalmente señorita, mi nombre es Antonio Valerius, director de investigación mecánica de la NASA.
Luego de presentarse, Antonio empezó a ocuparse en su laboratorio, sin prestarle más atención a Elira. Esta última estaba muy confundida por todo lo que había venido pasando a lo largo del día, ahora fuese lo que fuese que le dijeran ya no se sorprendería.
En el laboratorio, Antonio tomaba unas anotaciones que tenía en su escritorio, les daba un repaso y luego tomaba extraños objetos de la mesa donde había una pila de ellos, empezaba a combinarlos dando lugar a figuras indescriptibles, entonces después de un tiempo de análisis negaba con la cabeza y volvía a desarmarlos.
Mucho tiempo después, después de calmarse, Elira empezó a interesarse por este comportamiento, y empezó a seguirlo dentro del laboratorio, su espíritu científico había nacido de esta forma tan peculiar, entonces miraba con anhelo las figuras que intentaba armar Antonio, y cuando este negaba con la cabeza, se sentía decepcionada por alguna razón, aunque no sabía exactamente lo que Antonio estaba haciendo, el tiempo transcurrió rápidamente en ese extraño ambiente.
Durante este tiempo su atención, siempre fue atraída por la infinidad de extrañas creaciones de metal que había en el laboratorio, algunas de las creaciones de Antonio, emitían extraños sonidos, e incluso se ponían muy calientes durante las pruebas, Elira quería saber el principio de todo esto.
De repente la luz en la habitación se hizo muy brillante, y Elira salió del estado en el que se encontraba, pero su atención fue atraída toda hacia la fuente de esta brillante luz, que se asemejaba a la luz del sol.
Entonces inconscientemente le preguntó a Antonio, quien por alguna razón parecía algo exasperado:
-que es esa cosa, como es que emite una luz como si fuera durante el día.. Oh no, ¿ya es tan tarde? Me tengo que ir
Elira se dio cuenta de que había estado varias horas en el laboratorio y se apresuró a la puerta de salida, pero cuando estaba a punto de salir se detuvo, en realidad quería hacerle muchas preguntas a Antonio, respecto a lo que pasó horas antes, entonces se dio cuenta de que no tenía derecho a inmiscuirse en la vida privada de este último.
También parecía haber encontrado su vocación en este laboratorio, quería saber el principio de cada experimento que vio esta tarde, y quería participar ella del mismo, pero no sabía cómo sacar el tema a colación, más aun cuando no sabía si podría ingresar a la NASA.
Antonio vio sus pensamientos, en los cambios de humor fácilmente visibles en su cara y entonces le habló:
-no tienes que preocuparte, definitivamente serás una de las primeras en la prueba y podrás ingresar en la NASA, mañana saldrán los resultados, y cuando eso pase la puerta de mi laboratorio estará abierta para ti, solo tienes que escoger la rama de mecánica y serás una aprendiz de mecánica, si te desempeñas bien, incluso puedes ser mi discípula y trabajar conmigo en varios experimentos.
-gracias por lo de antes- con estas palabras Elira se fue a toda prisa, al no ver ya rastro alguno de su figura, la cara de Antonio se tornó sombría, aunque justo ahora parecía muy relajado al realizar los experimentos, solo él sabía el nivel de concentración que tuvo que aplicar.
Todas estas anotaciones de experimentos fueron proporcionadas por Roger, Antonio estaba seguro de que le había dado las más complicadas a propósito, ¿acaso este tipo no sabía la importancia de esta misión? ¿O es que pensaba que si yo fallaba él saldría libre de culpa?
-tus estúpidas acciones, tendrán serias consecuencias- una frialdad intensa se podía notar en los ojos de Antonio.
Por otro lado Elira salió de la torre de observación y se encontró con sus dos amigas quienes tenían una mirada llena de preocupación casi con lágrimas en los ojos.
-elira ¿dónde te fuiste? Pensé que te habían secuestrado..- las lágrimas había en el rostro de Maelis mientras se lanzaba a los brazos de Elira.
-¿dónde estabas?, nos preocupamos mucho cuando vimos que tu carruaje todavía se encontraba aquí y tú no aparecías por ningún lado- Nyra la regañó levemente, pero parecía haber un toque de alivio en su tono.
-lo siento, perdí la noción del tiempo.
-¿dónde habías estado hasta ahora?- ambas preguntaron de nuevo.
-te lo explicaré en el camino, por ahora volvamos.
Con las palabras de Elira, las tres tomaron el mismo carruaje, y en el camino Elira les contó lo que había ocurrido en la torre de observación, obviando algunos detalles para proteger la privacidad de Antonio.
Una vez se enteraron la secuencia de lo sucedido, la primera en reaccionar fue Maelis, quien puso las manos en sus mejillas mientras decía:
-aaah seguro que está interesado en ti, qué romántico, enfrentó a sus superiores solo por defender a su amada, qué valiente caballero.
Por otro lado Nyra al escuchar las divagaciones de Maelis, la miró de forma muy extraña:
-¿estás segura que escuchamos la misma historia? Pero Elira, según lo que dijiste, en un principio podría haber sido solo una coincidencia, pero creo que sí le interesaste después, no sabría decirte desde cuándo fue.
Elira no respondió de inmediato.
Las palabras de sus amigas hicieron que, sin querer, la escena de hace unos minutos volviera a su mente una vez más.
La sonrisa de Antonio.
Su mano sujetando la de ella.
Su voz diciéndole que la puerta de su laboratorio estaría abierta para ella.
Sintió que sus mejillas se calentaban.
—No digan tonterías… no es nada de eso.
Aunque al decirlo, ni ella misma sonó muy convencida.
-je..je..je oye¡¡ ¿qué es lo que veo? ¿La poderosa y altiva Elira Thorne está siendo tímida? ¿Será que quedó impresionada por la elegante figura de príncipe de Antonio? ¿Cómo es eso posible? Debe ser que estoy viendo mal.
Las mejillas de Elira se calentaron aun más y estaban tan rojas como un tomate.
-¿cómo puedo saberlo? Ni siquiera sé qué es eso, es solo que tus palabras son demasiado vergonzosas.
Nyra desde un lado, vio que su amiga no intentaba negarlo, es solo que esta era una emoción nueva para ella, y no sabía cómo reaccionar, así que decidió cortar el tema por el bien de Elira, que ella misma pensara las cosas después con calma.
-esta bien Maelis, dejemos que las cosas se desarrollen naturalmente, ahora analicemos sus respuestas en el examen, para ver si les fue bien.
Así luego de una pequeña discusión de palabras entre Elira y Nyra, las tres chicas se concentraron en el examen de admisión.
Mientras tanto, fuera del carruaje había un oído atento a cada una de sus palabras.
Tarde en la noche, en la mansión del sexto príncipe del reino Antares.
Un hombre de mediana edad, tenía un aspecto común, de esos que ves en la calle pero momentos después lo olvidas. Este era el cochero de la princesa Nyra quien se acercó a uno de los guardias de la mansión y le entregó una ficha, luego de revisar la ficha el guardia le abrió el camino hasta el frente de la habitación del sexto príncipe.
-señor, tengo un importante asunto que informarle sobre su alteza la princesa Elira.
El sexto príncipe que estaba a punto de ir a dormir, reconoció la voz y entonces lo hizo seguir a su estudio, luego de unos momentos él también se dirigió hacia allí.
Al entrar al estudio:
-saludos su alteza.
-esta bien, puedes hablar ahora- el sexto príncipe estaba algo impaciente, por la hora de venida de este visitante.
Entonces el cochero empezó a narrar todo lo ocurrido esta tarde con Elira, desde la demora en la torre de observación, hasta la conversación que tuvieron las chicas, haciendo especial énfasis ante el posible enamoramiento de Elira hacia Antonio.
Luego de la narración del cochero, el ceño del sexto príncipe se frunció fuertemente, aunque quería mucho a esta hermanita, no quería ver que se descarriaba con pensamientos desordenados.
Siempre tuvo claro que el matrimonio de Elira debe ser uno que lo ayude a lograr sus objetivos.
-investiga cada detalle de este tipo llamado Antonio, e inventa una excusa para que Elira deje de ir a la torre de observación hasta que la investigación se haya completado.
Diciendo estas palabras el sexto príncipe salió del estudio sin esperar respuesta del cochero, le dio un terrible dolor de cabeza por los acontecimientos, en serio quería a esta hermana y no quería verla sufrir.
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