EL CONQUISTADOR - Capítulo 20
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20: 20 Primer asesinato 20: 20 Primer asesinato Lo que estaba frente a André era un objeto gigante.
Para ser más claro, sería la punta de un objeto enorme, lo que sorprendió a André fue la forma de este objeto.
Lo que sobresalía bajo la tierra tenía la apariencia de una cabina de nave espacial, de esas que salen en las películas de ciencia ficción.
¿Por qué André estaba seguro de que esto era una nave espacial?
Pues él tenía innumerables conocimientos sobre aeronáutica en su mente y podía reconocer fácilmente cualquier nave espacial, siempre que la tecnología no superara tres niveles de su conocimiento.
Justo cuando André se acercó a la nave, Orly lo siguió de cerca.
Cuando André tuvo suficiente distancia de sus hombres, de repente Orly sacó una daga de entre sus ropas y tomó a André como rehén, poniéndosela en el cuello.
Los soldados que acompañaban a André rápidamente sacaron sus armas y apuntaron a Orly, quien reaccionó de inmediato y gritó: —¡No se muevan si no quieren que le corte el cuello a su señor!
Los soldados no se movieron, pero siguieron apuntando a Orly, quien volvió a hablar: —¡Despejen el camino rápido!
—Haz lo que dice —André guiñó un ojo al capitán del equipo de escoltas, quien rápidamente dio un paso atrás, saliendo de la percepción de Orly.
Óscar era el mejor tirador de todo el ejército, por lo que fue seleccionado para esta misión de escolta.
Todos en este equipo eran élites, así que entendieron las acciones de Óscar e inmediatamente trataron de llamar la atención de Orly.
La cueva de esta mina era apenas visible, por lo tanto Orly no se dio cuenta de que faltaba alguien entre los soldados, quienes abrieron un camino para su escape.
Fuera de la cueva, Orly dio una advertencia: —No me sigan.
Si siento que me están siguiendo, lo mataré sin dudarlo.
Siendo arrastrado por Orly, André estaba tranquilo y dijo: —Capataz Orly, ¿por qué estás haciendo esto?
No recuerdo haberte ofendido.
—No soy yo quien lo quiere muerto, señor.
Alguien pagó muy generosamente por su vida —Orly se burló.
—¿Quién es?
Podrías decirle esto a un moribundo —André puso una cara de renuencia, haciendo que Orly dudara en hablar.
—Olvídalo.
Como tu último deseo, te lo diré: fue el varón Chase quien me ordenó.
—¿Cuánto te dieron?
Puedo darte el doble, tenlo por seguro.
Las palabras de André hicieron que Orly dudara nuevamente, pero luego de pensar un momento dijo: —Para eso tengo que tener una vida.
No creo que sobreviva si cambio de bando en este momento.
No usted, señor vizconde; ellos no me dejarán ir.
—Parece que es imposible que te convenza —André dijo, y notó una figura muy cerca.
Entonces sonrió en secreto.
Mientras caminaban, André deliberadamente puso el pie en un hueco en el camino y fingió caerse.
—¡Ah, ah, ah, duele mucho!
Creo que me torcí el tobillo —gritó mientras se llevaba la mano al tobillo y rodaba en el suelo.
—No queda de otra.
Quería llevarte y entregarte vivo, pero parece que hasta aquí llega usted, señor —Orly alistó su daga y estaba listo para apuñalar a André.
Justo en ese momento alguien le pateó la mano, causando que la daga volara en la oscuridad.
Orly estaba atónito: ¿en qué momento lo siguieron?
Pero no tuvo tiempo de reaccionar y sintió que lo lanzaban al aire, seguido de un fuerte dolor en todo su cuerpo.
—No lo mates —fue lo último que escuchó Orly antes de perder el conocimiento.
Unos minutos atrás Óscar siguió silenciosamente a Orly, que estaba sosteniendo a André.
No podía abalanzarse sobre él porque podría poner a André en mayor peligro.
Solo lo siguió lo más cerca posible para cualquier eventualidad.
Mientras lo seguía, Óscar escuchó lo que le decía su señor al capataz.
En este ambiente cerrado se escuchaba todo con claridad.
Se sorprendió al escuchar que el varón Chase era el traidor y volvió a concentrarse, esperando una oportunidad.
De repente vio que su señor cayó al suelo, causando que Orly se distrajera.
Sin dudarlo, supo que esa era su oportunidad.
Al ver que Orly estaba listo para apuñalar a André, enseguida pateó su mano.
Luego lo agarró del brazo y lo derribó con un fuerte golpe en el suelo, causando que perdiera el conocimiento y quedara listo para ejecutarlo.
—No lo mates.
Óscar se detuvo y esperó instrucciones.
Tiempo presente —No lo mates.
André dejó de fingir y se puso de pie enseguida.
Luego miró al inconsciente Orly.
—Dame tu arma.
Óscar no dudó y le dio su revólver.
Luego ató a Orly y lo sentó en el suelo.
André se acercó a Orly y le dio unas cachetadas, haciendo que este último recobrara el conocimiento.
Al ver la situación en la que se encontraba, Orly entró en pánico y dijo: —Señor, no me mate, por favor.
Yo sé que hay más personas que están aliadas con el varón Chase.
Si me deja vivir, prometo averiguarlo para usted.
André le dio una patada en la cara y dijo: —En serio me diste un susto.
Debí tener más cuidado.
Gracias a Dios eres el típico villano que muere por hablar mucho.
—¿Qué…?
—tanto Orly como Óscar no entendieron lo que quería decir André, y este último no explicó.
—¡Auge, auge, auge!
Sonaron tres disparos y Orly no podía estar más muerto.
André le dio dos tiros en el pecho y uno en la cara.
André sintió un poco de náuseas, pero no vomitó.
Después de todo, era su primera vez matando a alguien, tanto en esta como en su anterior vida.
—Vamos —André tomó la delantera; ya tenía el camino en la mente.
Siguiendo sin preocuparse por el cuerpo de Orly, este hombre insignificante hasta el momento de su muerte no tuvo valor alguno, además de darle una advertencia a André de no estar demasiado confiado.
Volviendo a la cueva, los soldados estaban listos para salir en grupos de dos para realizar una búsqueda.
Se aliviaron al ver el regreso de su señor.
—Han hecho un buen trabajo —André felicitó a todos por cómo manejaron el asunto.
Luego se acercó a la supuesta nave espacial.
—Veamos qué es lo que tienes —así comenzó su análisis.
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