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EL CONQUISTADOR - Capítulo 21

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21: 21 Preparaciones 21: 21 Preparaciones Parado frente a lo que parecía la punta de una estructura gigante de metal que sobresalía unos veinte metros de la superficie terrestre, la forma tenía una similitud con un transbordador espacial, casi la tecnología de punta con la que André disponía.

Solo que los materiales eran algo que André nunca había visto.

Estaba seguro de que era alguna nueva aleación exclusiva de viajes interestelares.

Después de mirar durante mucho tiempo, André no pudo encontrar una entrada, así que solo podía rendirse por ahora.

—Óscar, organice diez soldados para que se queden haciendo guardia.

No tiene permitido entrar nadie sin una autorización mía.

Los demás partiremos de inmediato.

Todos los suministros quedarán aquí.

Luego enviaré un equipo de excavación; su misión será protegerlos mientras realizan su tarea y evitar el ingreso de cualquiera.

—Sí, señor.

Óscar no tardó en organizar un pequeño pelotón de diez soldados.

Luego vino hacia André, que todavía analizaba el objeto.

El soldado se adelantó y se presentó: —Señor, soy el teniente Tony y llevaré a cabo su misión con gran honor.

El teniente Tony hizo una pose estándar militar.

—Bien, espero grandes cosas de ti y de tu pelotón.

No me decepciones.

Luego enviaré refuerzos; hasta entonces, todo aquí queda a tu cargo.

—Sí, señor.

André asintió y luego señaló al resto para que lo acompañaran de regreso al campamento de los mineros.

—Óscar, marque el camino con señales que reconozcan y que un par de soldados las memoricen para que sirvan de guía al equipo de apoyo que vendrá en días siguientes.

—Sí, señor.

El viaje de vuelta tardó seis horas porque se demoraron poniendo señales en el camino.

Salieron de la mina ya en el ocaso del día.

Al llegar al campamento, todos se sorprendieron al ver que faltaban muchos de los que partieron.

Alicia era la más preocupada, ya que sabía a lo que André había venido.

Antes de que se acercara a preguntar qué pasó, André la detuvo y entonces Óscar habló en voz alta, acaparando la atención de todos los mineros presentes: —Atención, el señor vizconde tiene algo que anunciar.

Todo el mundo salió de las cabañas y esperó el anuncio que haría André.

—Todos, el capataz Orly, en un intento de asesinarme, fue ejecutado.

Por lo tanto, será declarado traidor del vizcondado de Solomon.

De ahora en adelante, cooperen con mis soldados, que llevarán a cabo una investigación para encontrar cómplices.

Las palabras de André hicieron que Alicia y Rose entraran en pánico debido a la preocupación.

Los mineros estaban sorprendidos: no veían por qué Orly haría aquello.

Hay que saber que, con los nuevos métodos de minería proporcionados por André, no solo su trabajo era más fácil, sino que ganaban más del doble de lo que ganaban anteriormente.

Nadie sintió pena por Orly, pues recibió lo que se merecía, y estuvieron muy cooperativos con la investigación.

Todo el proceso de interrogatorios duró hasta pasada las diez de la noche.

Óscar, el líder, le presentó el informe a André.

Según los resultados de la investigación, nadie tenía nada que ver con el intento de asesinato, pero atraparon a una docena de cómplices en la malversación de minerales para la venta exterior.

—Muy bien hecho, Óscar.

Tu recompensa será gratificante.

En cuanto a esos tipos, mañana los resolveré.

Ahora tengo sueño.

—Gracias, señor.

Todo es por servirle —Óscar hizo una pose militar y se retiró.

En la antigua cabaña de Orly, ahora todo había sido cambiado por completo por Rose y Alicia.

Muchas cosas fueron directamente quemadas por las dos, diciendo que eran inmundicia.

Al entrar en la cabaña, André fue recibido por dos hermosos pares de ojos resentidos y no supo cómo actuar por un momento.

Entonces dijo: —Adelante, pregunten lo que quieran.

—Quiero que me digas cómo sucedieron las cosas.

No trates de engañarnos —Alicia fue la primera en hablar, y Rose también tenía una mirada de acuerdo con la pregunta de Alicia.

—Está bien, se los contaré todo.

Cuando entramos en la mina…

Por supuesto, André ocultó algunas cosas, como que fue tomado como rehén.

Si dijera esas cosas, Alicia y Rose nunca volverían a separarse de su lado.

También les prohibió a los soldados que dijeran aquello, especialmente a ellas dos.

—No estoy convencida, parece que nos ocultas algo —Alicia habló.

—Tengo la misma sensación —agregó Rose.

—Es solo su imaginación.

No se preocupen, aprecio mucho mi vida y nunca me pondría en peligro.

Después de mucha deliberación, al fin André logró convencerlas y durmieron tranquilas.

Al otro día, André se despertó muy temprano.

No logró sentirse a gusto en esa cabaña.

Luego del desayuno, André siguió a Óscar donde estaban los prisioneros.

Después de un rápido interrogatorio, André llegó a la misma conclusión que Óscar y los condenó a diez años de trabajo forzado.

Los que son condenados a trabajos forzados no recibirán sueldo; solo serán alimentados para que no mueran de hambre.

Al mediodía, André nombró al próximo capataz de la mina.

Su nombre era Eusebio, un tipo alto con piel trigueña y con pinta de honestidad en su rostro.

De vuelta a la cabaña, mientras pasaba el tiempo con Rose y Alicia, André recibió la visita que estaba esperando.

El coronel Hugo Harris entró en la cabaña, seguido de Óscar, y ambos hicieron un saludo militar.

—Buenas tardes, señor.

Como ordenó, estamos al acecho en el bosque fuera de la planicie de Hertui.

La planicie de Hertui se encontraba a diez millas en el camino de regreso.

Eran cinco millas de un camino totalmente plano, como un corredor de la muerte, que los traidores prepararon para sitiar el séquito de André y darle muerte al mismo.

Según los planes de los traidores, la mitad del ejército estaría detrás de André y la otra mitad estaría al frente antes de ejecutarlo.

—Como está acordado el plan, mañana partiremos al amanecer.

No pierdan de vista al enemigo.

—Sí, mi señor.

André tenía un informante y los manipuló para que el ataque fuera allí.

Su plan era simple: para evitar fuego amigo, el grupo de André correría hacia la planicie, atrayendo a los perseguidores y al grupo de enfrente a campo abierto, para dispararles en campo abierto.

Por la tarde, André organizó al capitán de batallón León Blaise, que acompañaba al coronel Hugo, para que se estableciera permanentemente fuera de las minas y mantuviera un fuerte control de las mismas.

Al mismo tiempo, se enviaron dos pelotones dentro de la mina junto con cien mineros para trabajar en la excavación de la nave enterrada.

André solo pudo, de mala gana, dejar este asunto para después.

Solo esperaba que se excavara más para ver si se podía ingresar a la nave.

Al siguiente día, el grupo partió de regreso como estaba planeado.

Al llegar a la planicie de Hertui, André vio a un gran grupo de milicia en frente y sonrió.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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