Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

EL CONQUISTADOR - Capítulo 29

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. EL CONQUISTADOR
  4. Capítulo 29 - 29 29 Máquina de vapor
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

29: 29 Máquina de vapor 29: 29 Máquina de vapor Al siguiente día, luego del desayuno, André recibió a quien esperaba de Solomon City.

—Buenos días, mi señor.

—Buenos días, Orobio.

Cuéntame, ¿cómo ves nuestro proyecto?

—André saludó a Orobio.

—Señor, con la supervisión de la señorita Alicia hemos empezado la construcción de las líneas ferroviarias desde Solomon City hacia las principales ciudades del vizcondado —Orobio no pudo ocultar el tono de admiración en su voz; era increíble el plan de transporte que ideó André.

—Con respecto a las locomotoras, estamos estudiando sin descanso los diseños que nos entregó.

Se estima que empezaremos a construir cuando regrese a Sun City —Orobio puso una cara de disculpa mientras miraba a André.

—Está bien, no te culpo de nada.

Además, sé que estaban ocupados construyendo las máquinas de vapor que les encargué.

Por cierto, ¿trajeron todas?

—André preguntó el tema principal en ese momento.

—Por supuesto, mi señor.

Ahora están afuera esperando sus instrucciones —Orobio contestó rápidamente.

—¡Pum, pum!

Mi señor, el señor Roberto y el señor Sebastián acaban de llegar y están esperándolo —un sirviente tocó la puerta e informó la llegada de Roberto y Sebastián, tal como André lo había pedido.

—Muy bien, Orobio.

Es hora de conocer a tus futuros colegas y de paso mostrarles la máquina de vapor —André se puso de pie y salió del estudio seguido de Orobio.

Por otro lado… —Sebastián, ¿cómo crees que el señor solucionó la movilidad de un barco tan grande hecho completamente de metal?

—Roberto, quien en toda la noche había tratado de encontrar una solución sin éxito, le preguntó a su compañero, que estaba metido en sus pensamientos.

—No lo sé, pero de seguro debe ser un método increíble.

¿No recuerdas la técnica que me dio anoche?

Ese método era inimaginable para mí antes de eso —Sebastián no ocultó la admiración en sus palabras.

—Lo espero con ansias… ¡Oh, ahí viene el señor vizconde!

—de repente Roberto visualizó la figura de André, quien venía acompañado de otra persona.

Sebastián también lo notó, se puso derecho y esperó la llegada del señor.

Al cabo de unos segundos: —Buenos días, señor.

—Buenos días —Roberto también saludó respetuosamente, pero no pudo evitar mirar a la persona que seguía de cerca a su señor.

—Permítanme presentarlo: este es Orobio, el jefe de herreros de Solomon City; este es Sebastián, el jefe de herreros de Sun City; y este de acá es Roberto, jefe del astillero —al notar la mirada de Roberto, André procedió inmediatamente con las presentaciones.

—Orobio, ve y muéstranos lo que trajiste.

Luego de las presentaciones, André le pidió a Orobio que mostrara la máquina de vapor que había traído.

Este último se encargó de guiarlos, ante las miradas dubitativas de Roberto y Sebastián.

El grupo llegó frente a dos enormes carruajes que estaban cubiertos por una gran tela.

Orobio se adelantó e indicó a los guardias que quitaran la tela de uno de los carruajes.

—Adelante, Orobio.

Esta es tu creación, así que preséntala —André le dio el momento de gloria a Orobio para presentar la primera máquina de vapor en este mundo.

—Bien, señores.

Este aparato se llama máquina de vapor.

Fue creado por el señor André.

Utilizando carbón como combustible, es capaz de generar una potencia de 2000 caballos de fuerza.

Eso hará que la velocidad de los buques sea capaz de alcanzar los 12 nudos, teóricamente —las palabras de Orobio fueron como un tsunami en la mente de Roberto y Sebastián.

Por un momento no podían creer que algo como esto movería un barco tan inmenso a esa velocidad.

—Orobio, te encargas de explicarles el principio de esta máquina.

Tengo otras cosas que hacer.

En cuanto a la construcción de los buques, necesito que creen los tamaños mediano y pequeño utilizando el mismo modelo que se les proporcionó anoche —estas palabras de André sorprendieron mucho al dúo.

Quien inmediatamente exclamó fue Roberto: —Señor, creí que solo necesitaría uno de cada uno de esos modelos.

—Claro que no.

Necesito todos los que puedan construir.

Tienes que expandir tu mano de obra lo máximo posible para realizar esta tarea —André estaba un poco avergonzado; parecía haber olvidado explicarles en detalle la tarea que les había asignado.

—Orobio, tu tarea es ayudarles a construir dos líneas de montaje para cada tipo de barco: pequeños, medianos y grandes.

Anteriormente André le había explicado a Orobio el concepto de las líneas de montaje.

Sorprendentemente, Orobio tenía un gran talento para este tipo de trabajo.

Junto con la ayuda de André, había ideado un plan para las líneas de ensamblaje de las locomotoras.

André consideró que Orobio estaba listo para comandar este proyecto.

—Tenga seguridad, mi señor, de que no defraudaré sus expectativas.

—Bien, pueden seguir hablando ustedes mismos.

Me despido aquí —André se alejó ante la mirada del grupo.

Llegando a su estudio, André se encontró con Grace, quien estaba ocupada organizando papeles.

—¿Cómo avanza el tema del reclutamiento?

—André le había delegado esta tarea a Grace, dándole los parámetros de reclutamiento.

Estaba listo para organizar la Marina del vizcondado.

—Ya hablé con el abuelo Gregorio.

Al mediodía se organizará oficialmente el reclutamiento a gran escala —Grace estaba muy feliz de que André le delegara una tarea tan importante—.

Por cierto, todavía no entiendo por qué el reclutamiento está cegado hacia las personas comunes.

Grace al fin tuvo el tiempo de plantear sus dudas.

—Se trata de tener control absoluto del ejército.

Si nobles o terratenientes consiguen puestos altos en el ejército, empezarán a ver por sus intereses —André le respondió sin ocultar sus pensamientos.

—Ya veo… —Grace recordó lo que sucedió un tiempo atrás.

No quería que André volviera a pasar por lo mismo, por lo que no dijo nada más.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo