EL CONQUISTADOR - Capítulo 32
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32: 32 Simón 32: 32 Simón —No es de extrañar que incluso piratas no existan en este mundo.
Sería difícil que una organización pirata prosperara navegando solo en aguas costeras.
—Así es, así que no necesitamos una marina tan grande.
Incluso peor: no necesitamos enviarla mar adentro a su muerte.
Mirando la cara pálida de Grace, André podía decir cuánto miedo le tenía la gente de esta época a la navegación en alta mar, lo cual le presentaba un gran problema, puesto que en sus planes era de vital importancia la exploración de nuevos continentes.
—No es posible cancelar el plan de la marina.
Incluso en un futuro pienso aumentarla.
Debes saber que la marina ocupa un puesto estratégico tanto militar como comercialmente.
Por mar se pueden enviar una gran cantidad de tropas en el menor tiempo posible, así como se pueden abrir nuevas rutas comerciales en cualquier lugar del mundo que antes era imposible alcanzar por tierra —André declaró firmemente su posición con respecto a la marina, a lo que Grace optó por guardar silencio.
—Pues espero estar equivocada y que todo salga bien —diciendo aquello, Grace se puso de pie y salió del estudio de André, dejando a este último sonriendo irónicamente.
—La muerte… la muerte… ¿qué clase de aterradora existencia fue lo que conoció el emperador mundial en aquel entonces, tanto como para acabar con un imperio que controlaba el mundo?
Necesito acabar rápidamente mis asuntos aquí y volver a Solomon City para continuar con la restauración del diario.
Algo me dice que guarda información muy importante —André habló para sí mismo por un momento.
Con la llegada de André a Sun City, los engranajes de la historia empezaron a moverse, dirigiéndose a lo que un día sería la capital de comercio mundial.
Bajo instrucciones de Orobio, Roberto y Sebastián empezaron a moverse, primeramente reclutando una gran cantidad de constructores de barcos y herreros.
El astillero de Roberto fue demolido y empezó a erigirse una gigantesca construcción, de donde en el futuro saldrían los más famosos barcos del mundo.
De igual forma, la herrería de Sebastián aumentó su tamaño varias veces, encargándose de la producción de acero y construcción de maquinaria que se exportaría en un futuro a todo el mundo.
André ordenó la construcción de un nuevo puerto marítimo en Sun City.
Este estaría construido completamente de concreto y acero, siendo el puerto más vanguardista del mundo.
De igual forma, empezó oficialmente el reclutamiento masivo para la marina del vizcondado.
Esta vez los requisitos eran mucho más estrictos que los del ejército: no solo necesitaban un cuerpo fuerte, también cierta experiencia en navegación y saber nadar.
Cerca de las tres de la tarde, en el pequeño puerto de Sun City, pescadores y comerciantes transportaban sus productos que luego abastecerían la ciudad.
De repente, a lo lejos se vio una sombra gigante y muchas personas hicieron una mueca de burla.
—Hey, ahí viene el loco Simón.
Me pregunto si logró averiguar algo.
Espero que no atraiga la muerte consigo —dijo un comerciante, sin ocultar su desprecio.
—El pobre chico no pudo evitar heredar la locura de su padre.
Desde que era joven ha tratado de demostrar que su padre no estaba loco —otro comerciante habló con un poco de pesar por la situación de Simón.
Simón Bruce cumplía este año 30.
Ya llevaba 10 años navegando en altamar.
Parado en la proa de un velero de unos 30 metros, con una espesa barba y ropa andrajosa, Simón tenía la apariencia de un típico pirata del Caribe antiguo.
Cuando tenía 10 años, su padre de repente tuvo una revelación en un sueño.
En esa revelación le decía que al otro lado del océano existían vastos territorios llenos de recursos esperando a ser aprovechados.
Digno de ser el mayor comerciante de Sun City, construyó varios barcos, reunió una tripulación y zarpó hacia el otro lado del océano.
Desde entonces nadie supo más de él.
Cinco años después fue declarado muerto y entonces Simón heredó una gran fortuna.
Siendo burlado siempre de niño, diciéndole que su padre estaba loco, a los 15 años Simón estaba decidido a demostrar lo contrario.
No se lanzó imprudentemente al altamar; en cambio, estudió cuidadosamente los métodos de navegación actuales e inventó una forma de navegar mirando las estrellas.
Incluso creó un nuevo tipo de barco mixto que funcionaba con velas y remos, y orgullosamente podía decir que era el barco más veloz de todo el océano.
Cuando cumplió 20, reclutó compañeros valientes y zarpó hacia alta mar.
Diez años después de navegar y cartografiar todo el océano de la región, se podía decir que Simón era uno de los más conocedores de cualquier ruta en ese océano.
Justo ahora regresaba de su última misión de exploración y estaba listo para zarpar hacia el otro lado del océano.
—Capitán, pronto atracaremos en Sun City —un marinero se acercó e informó a Simón.
—Mmm, esta vez estuvimos fuera por seis meses.
Creo que es el tiempo más largo que hemos tenido en altamar.
Ya estamos listos, es hora de empezar la transmisión —Simón no pudo ocultar su emoción.
Su sueño estaba al otro lado del océano y estaba a punto de empezar a cumplirlo.
—¿Eso es un astillero?
Es increíble cómo pudo haber sido tan grande el astillero de Sun City —de repente la voz de un marinero sacó a Simón de sus pensamientos y lo hizo ver la gran obra que tenía enfrente.
—No hay duda, ese es el lugar del astillero del viejo Roberto.
Lo averiguaremos en cuanto lleguemos a tierra —Simón igualmente estaba muy sorprendido por el tamaño del astillero que veía desde esa distancia.
No podía imaginar qué locura haría el viejo Roberto para inventar tal cosa.
Luego de unos minutos, el barco atracó en el puerto de Sun City.
Después de hacer arreglos, Simón le dio tres días libres a la tripulación y se preparó para ir a conocer al viejo Roberto.
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