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EL CONQUISTADOR - Capítulo 36

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  4. Capítulo 36 - 36 36 Rumbo hacia un nuevo mundo
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36: 36 Rumbo hacia un nuevo mundo 36: 36 Rumbo hacia un nuevo mundo —Todos, la gloria eterna les espera al otro lado del océano.

Ustedes serán los primeros valientes que irán a reclamarla —con estas palabras André bajó del podio en medio de los aplausos de la multitud.

Luego del discurso de André, Simón subió al podio y dio un apasionado discurso de motivación, ganándose la buena voluntad y el respeto de sus subordinados.

Esto puso feliz a André, pues en esta misión el prestigio del comandante era de suma importancia.

Al mediodía, en un rincón ya construido del puerto marítimo, una docena de barcos tamaño mediano y uno grande de la serie Napoleón, junto con dos barcos grandes de la serie Demologos, estaban alistándose para partir rumbo a su misión.

Muchos marinos cantaban en alto el lema que André inventó para ellos: “Rumbo hacia un nuevo mundo”.

¡Buuuumm!

¡Buuuuuuum!

Se oyó un fuerte sonido proveniente de los barcos, asustando a la mayoría de los presentes y causando una pequeña escena de pánico entre la multitud.

El sonido del escape del vapor se producía cuando el sobrante se liberaba a través de las válvulas de escape, creando un ruido de siseo o chorro de vapor.

André, quien estaba parado en el muelle junto con Gregorio, Roberto, Sebastián y Grace, sonrió.

Era hora de partir.

André esperaba con ansia los resultados de su expedición.

Entonces le hizo una seña a Simón, que lo observaba desde la cabina del Napoleón número uno.

En la cabina del capitán del Napoleón I, Simón estaba parado con las manos en la espalda, observando y esperando la señal de André, que se encontraba parado en el muelle muy cerca de allí.

Al recibir la señal, Simón dio la vuelta, miró hacia el mar infinito y preguntó: —¿Están listas las calderas?

—Sí, capitán.

Desde la mañana las hemos estado calentando.

Podemos zarpar en cualquier momento —respondió el vicecapitán del Napoleón I.

Satisfecho con su respuesta, Simón sonrió y entonces dijo: —¡Motores!

Zarpamos en este momento.

Transmita mi orden a todos los barcos.

—A la orden, capitán.

Entonces todos los barcos de la expedición zarparon, no olvidándose de gritar su lema fuertemente: “¡Hacia un nuevo mundo!”.

De pie en el filo del muelle, observando los buques que desaparecían en el horizonte, André no pudo evitar suspirar.

—Si estabas tan preocupado, entonces no debiste haberlos enviado —Grace habló a su lado con un tono de reproche.

—Hay cosas que no se pueden evitar y debes tomarlas de frente —André no se comprometió con este tema.

—Espero que la historia no se repita, porque si es así todos estamos acabados.

Y no tienes el poder del emperador mundial de ese tiempo —inadvertidamente, en sus palabras, Grace reveló la mayor preocupación de André.

Luego de escuchar lo que decían los registros del emperador mundial, ciertamente André tuvo un poco de dudas sobre si era un buen momento para realizar esta expedición.

Pero luego se apoyó firmemente en su idea de que lo que estaba haciendo estaba bien.

—Sea lo que te refieres, pero ten por seguro que eso no ocurrirá esta vez.

El temor de Grace y André era el mismo: temían que dicha muerte volviera a ese continente.

Hay que saber que el poder del emperador mundial en ese entonces era inmenso: una legión de decenas de millones a su mando, miles de veces comparado con André, y aun así no pudo mantener su imperio.

—¿Cómo estás tan seguro?

—Grace no era optimista acerca de eso.

—No lo sé, es solo un presentimiento.

Algo me dice que debo saber qué está pasando al otro lado del océano —André no mintió sobre aquello.

Sus planes para esta expedición eran mucho más adelante, pero siempre sintió una gran urgencia.

Sentía que si no lo hacía ahora perdería algo muy importante para él.

—No diré más sobre este tema.

Confiaré en ti.

Al ver el rostro serio de André, Grace siempre sintió que él no le mentía.

Entonces decidió confiar en él.

—Me alegra escucharte decir eso.

Sin previo aviso, André la tomó en sus brazos, causando que su rostro se pusiera rojo como una manzana.

—¿Qué estás haciendo?

¡Estamos en público!

—llena de timidez, Grace en vano intentó alejarse de los brazos de André.

—¿Qué está mal?

Ya confirmamos nuestra relación —André se burló de ella, haciendo que su rostro se pusiera más rojo.

Luego de un momento la soltó, haciendo que Grace, a gran velocidad, se alejara de él, dejándolo con una sonrisa irónica.

—En unos años no podrás escapar… haaaa, este cuerpo de niño mío… Con una mente de mediana edad, no sabía cuánto había tenido que contenerse con este cuerpo de niño.

Cambio de escena —Haaa, no sé cuánto más podremos resistir.

Si no tenemos refuerzos en diez años, todas habremos terminado —una hermosa chica estaba apoyada en una larga mesa quejándose, haciendo que todos en el salón la miraran.

Lo sorprendente era que todas en la mesa eran hermosas chicas y todas tenían cabello rojo.

—Joanne, según el sabio Olleg, dentro de diez años seguro habrá refuerzos.

Ya se han dado todas las señales.

Estamos seguras de que no serán más de diez años.

Ahora debemos perseverar —otra joven, con suave voz y un aura de hermana mayor, habló.

—Lo sé, Mary, pero a veces me pregunto por qué estamos luchando si nuestro señor ya está muerto.

Esperando que se cumpla lo que profetizó el viejo Olleg… quién sabe si se equivocó —Joanne se quejó un poco.

—No vuelvas a decir eso, Joanne.

Sabes que Olleg dio su vida para darnos una posibilidad de victoria —Mary la regañó esta vez con fuerza.

—Lo sé… pero ya han pasado dos mil años.

Sus palabras silenciaron a todos los presentes.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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