EL CONQUISTADOR - Capítulo 45
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- Capítulo 45 - 45 45 Escaramuzas antes de la guerra 2
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45: 45 Escaramuzas antes de la guerra (2) 45: 45 Escaramuzas antes de la guerra (2) —No lo sé, si esto continúa debemos buscar una forma de que sigan avanzando.
De lo contrario no podremos seguir nuestras tácticas —respondió Lucía.
—¿Averiguaste cuál es la mayor incertidumbre del conde?
—preguntó André de repente.
—Sí, señor.
La mayor duda del conde se debe a que, desde que entró a nuestro territorio, solo ha encontrado pueblos fantasmas y no tiene noticias de nosotros —con las palabras de Lucía, André inmediatamente consiguió una solución en su mente.
—Vaya, parece que lo hicimos demasiado bien en la guerra contra el vizcondado de Clun, tanto que nuestro señor conde se muestra demasiado cauteloso con nosotros —André sonrió con confianza.
—Viendo cómo sonríes, parece que ya tienes una solución —Lucía lo miró intensamente, esperando que le dijera lo que había ideado.
—Bueno, más o menos.
Por cierto, ¿qué tan cerca nos hemos infiltrado en los hombres del conde?
¿Podemos sugestionar un poco sus acciones?
—preguntó André.
—En cuanto a este tema, puedo decirte que estamos profundamente infiltrados a su alrededor.
Sí, es posible sugestionar ligeramente sus acciones —con una cara orgullosa, Lucía informó a André de sus logros.
—Eso es bueno.
Entonces le daremos un objetivo al cual atacar.
Tu misión será convencerlo de que movilice su ejército de Black City y se adentre más en nuestro territorio —André le contó ligeramente su plan a Lucía.
—De nuestra parte, considéralo hecho.
—Está bien, esta tarde tendremos una reunión estratégica.
Si quieres, puedes asistir a ella —André le lanzó la invitación de repente.
—Sabes que no me gusta asistir a ese tipo de reuniones —ella se negó categóricamente.
—Esto es una orden.
En la reunión solo estarán los altos mandos del ejército, y necesitas relacionarte con ellos para mayor eficacia en tu trabajo —André le impuso firmemente asistir.
—Solo quieres hacerles saber que hay alguien en su cabeza vigilándolos muy de cerca —se quejó Lucía en voz alta.
—Lo que sea, espero que estés ahí.
—Está bien.
En un espacioso salón de la mansión central de Silver City, en ese momento se encontraban reunidos los altos mandos del ejército del vizcondado de Solomon: El comandante general del ejército, Raúl Blas.
El general Armond, comandante de la primera división.
Hugo Barris, coronel del batallón de fusileros número 1.
Tom Cole, coronel del batallón de fusileros número 2.
Ron Class, coronel del batallón de cañoneros número 1.
En la posición central del salón estaba sentado André, vizconde de Solomon.
—Señores, antes de empezar esta reunión estratégica, permítanme presentarles a alguien.
Adelante, puedes pasar —con las palabras de André, todos miraron hacia la puerta con curiosidad, para ver quién tenía el honor de ser presentado tan formalmente por él mismo.
La puerta se abrió y entró Lucía con su habitual cara de póker.
Al verla, todos en el salón se sorprendieron: no podían imaginar el motivo por el cual André la había invitado a una reunión tan importante.
—Aunque muchos ya la conocen, permítanme presentarla formalmente.
Su nombre es Lucía Solomon, jefa de operaciones de la nueva Agencia Central de Inteligencia del vizcondado de Solomon.
Todos se preguntarán qué tipo de agencia es esta.
Pues permítanme decirles: la Agencia Central de Inteligencia, abreviada como CIA, es un nuevo departamento creado para la recolección de información, espionaje e infiltración en el lado enemigo.
Su autoridad solo estará por debajo de mí y tiene la capacidad de ordenarlos a todos ustedes como si fuera mi propia orden.
De igual forma, todos ustedes tienen derecho a acceder a la información de la agencia según su nivel.
También la agencia tiene el poder de destituirlos si cree que están obrando mal en contra del vizcondado.
Eso es todo, espero que se lleven bien de ahora en adelante.
Las palabras de André causaron una tormenta en el corazón de todos los presentes.
Muchos no tenían buena cara: no podían aceptar que una mujer estuviera por encima de ellos.
Lucía no se sintió intimidada por este grupo de hombres fuertes.
Simplemente caminó y se sentó al lado derecho de André.
—Bueno, señores, ahora empecemos la reunión estratégica.
Primero, la información proporcionada por la agencia muestra que el conde de Blair está estacionado en Black City.
No tiene planes de moverse de allí hasta comprobar específicamente cuál es la función de la estación del ferrocarril y las vías ferroviarias.
La información nos dice que envió exploradores a seguir las líneas ferroviarias.
Su ejército no piensa movilizarse hasta saber hacia dónde llevan —André habló sobre la inteligencia obtenida por la agencia.
—Creo que deberíamos atacarlo allí.
Con nuestras armas superiores sería muy fácil acabar con ellos —fue el coronel Tom quien habló, orgulloso de su batallón de cañoneros.
—Eso no se puede hacer.
El plan es acabar con todos ellos, no podemos dejar que nadie escape de la red.
Además, al atacarlos allí destruiríamos Black City —fue Raúl, el comandante general del ejército, quien de inmediato vetó esa opción.
—Como dijo el general Raúl, atacar en Black City no es una opción.
Tenemos que lograr que salgan de allí —André apoyó la idea de Raúl.
—¿Cómo vamos a lograr eso?
—el general Armond habló en voz alta, mientras trataba de buscar una solución.
—¿Cuál es la mayor incertidumbre del conde que no le permite seguir avanzando desde Black City?
—el general Raúl planteó el tema central de la discusión.
—La mayor preocupación del conde es que no ve rastro de enemigo alguno.
Esto lo ha llevado a tener serias sospechas de una conspiración —fue Lucía quien habló por primera vez desde que entró al salón.
Esto sorprendió a todos: no esperaban que la infiltración de la nueva agencia fuera tan poderosa, capaz incluso de inferir los pensamientos del conde.
—Bueno, señores, ahora estas son las medidas que tomaremos referente a esta situación —fue André quien habló, quitando a todos de sus pensamientos.
Entonces todas las miradas se centraron en él.
—Primero, el coronel Tom y su batallón, junto con el batallón de cañoneros del coronel Ron, marcharán al frente atrayendo la atención del enemigo.
Cuando el ejército enemigo se movilice, el batallón del coronel Hugo se trasladará en las locomotoras a su retaguardia.
Una vez entren en combate, bajo el asedio de fusileros y cañones procederemos a terminar con el enemigo.
El batallón del coronel Hugo se encargará de cubrir la retirada.
Se permitirán rehenes, excepto por los líderes.
El ejército del conde de Blair, aunque valiente y bien entrenado, se enfrenta a un enemigo con una clara ventaja tecnológica.
La falta de armas modernas y armaduras adecuadas limita su capacidad para resistir eficazmente el asalto constante de las fuerzas de André.
—Señor, creo que el ejército del conde no saldrá fácilmente de Black City.
Debido a su fuerte sospecha de conspiración, no se moverán hasta confirmar algunas de sus dudas —fue el coronel Hugo quien planteó sus dudas, ante el asombro de todos.
—Nuestra agencia se encargará de eso.
Seguramente el ejército del conde se movilizará cuando aviste al enemigo —Lucía dijo algo que asombró aún más a los presentes.
¿Cuánto se ha infiltrado la agencia entre los hombres del conde?
Solo pensarlo un poco era aterrador.
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