EL CONQUISTADOR - Capítulo 48
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
48: 48 La batalla empieza 48: 48 La batalla empieza Luego de partir por la mañana, el ejército del conde logró avistar al ejército enemigo cerca del mediodía.
—Jajaja, triste niño, ahora sí no podrás salir con la tuya.
Gracias al lord conde por permitirme unirme a esta batalla.
Ahora que el conejo ha salido de la madriguera, es hora de acabar con él —Alonso, a quien se le había encargado la tarea de proteger la línea de suministros, obtuvo el consentimiento del conde para participar en la batalla, ya que su tarea se consideraba superflua.
El conde de Blair montaba un caballo negro, rodeado de un grupo de nobles vasallos del condado de Blair.
Sonrió al mirar a sus casi 30,000 soldados, y su sonrisa se hizo aún más significativa cuando miró a los soldados del oponente.
Entonces dirigió su gran caballo hacia el centro de su ejército armado, atrayendo así la atención de todo el mundo.
— —¡Soldados!
Miren frente a ustedes, ahí se encuentra un vil tirano que, por su ambición desmedida, invadió las tierras de su territorio hermano.
Como respetable conde, no puedo cerrar mis ojos ni mirar hacia otro lado ante esta situación.
Hoy haremos justicia en nombre del cielo ante este vil villano —con una fuerte y clara voz que se podía oír por casi todos los soldados presentes.
—¡Haaaa!
¡Haaaa!
¡Haaaa!
¡Haaaa!
Un gran estruendo se escuchó en el lugar antes del rugido de todos los soldados presentes.
El conde alzó la mano para que se tranquilizaran y así poder continuar con su discurso.
—Sé que su sed de justicia es muy grande, pero de igual forma sé que todos tienen familia y luchan para protegerlos.
Sabiendo todo eso, les hago una promesa aquí y ahora: a los veinte soldados que mejor se desempeñen en esta batalla les otorgaré un feudo de caballero y una pequeña porción de tierras en el territorio conquistado.
Las palabras del conde elevaron la atmósfera al extremo.
—¡Haaaa!
¡Haaaa!
¡Haaaa!
¡Que viva el conde!
—el rugido era ensordecedor y no faltaban las alabanzas para él.
—Ahora acabemos con ese villano despreciable y hagamos justicia por el vizcondado de Clun.
¡ATAQUEN!
—con la orden del conde, todo el ejército se movió a gran velocidad hacia el enemigo, que se encontraba a unos 500 metros al frente.
— Mientras su ejército corría hacia el frente, el conde sonrió.
Luego miró hacia el ejército enemigo y se sorprendió de que estos pudieran estar tan tranquilos al ver un ejército cuatro veces mayor atacarlos.
Había que decir que el muchacho tenía lo suyo: al menos sus soldados estaban bien disciplinados.
De repente, el conde sintió una mala premonición.
Sus soldados entrenados solo llegaban a 10,000; el resto eran milicianos reclutados temporalmente para esta guerra.
La diferencia en combate era abismal.
Pero luego negó con la cabeza y volvió a estar tranquilo.
Sintió que estaba pensando demasiado otra vez.
— —Señor, el enemigo se mueve hacia nosotros —André estaba en la parte de atrás del ejército, en una pequeña plataforma creada temporalmente para su observación.
A su lado estaban el general Raúl y el general Armond.
En ese instante, un soldado se acercó a informar la situación del frente.
—Está bien, dígale al general Tom que proceda según su criterio.
Yo me limitaré a observar desde esta distancia —André habló con una cara aburrida.
—¿Cuánto crees que les tomará darse cuenta de la realidad?
—el general Raúl le preguntó a André con una cara divertida.
—Me temo que será una batalla difícil.
El enemigo nos supera ampliamente en número.
No será imposible evitar la batalla cuerpo a cuerpo.
Es una suerte que logramos equipar a cada soldado con un revólver semiautomático.
Al flanquearlos con los cañoneros por los lados, les haremos un gran daño en sus filas.
Considerando todos estos factores, la batalla podría prolongarse varias horas, se estima que hasta antes del anochecer —André dio su análisis con una cara muy seria.
— —Todavía no entiendo por qué solo decidiste desplegar a una sola división del ejército.
Por esta razón, en esta batalla será imposible evitar bajas —Raúl le habló a André con un tono quejumbroso.
—No se pudo evitar.
Mis planes van mucho más allá de un simple condado.
Necesito que toda la región noreste del reino se una para invadirnos.
Siendo así, no debería mostrar tanto poderío militar —las palabras de André dejaron sorprendidos a los dos generales.
—¿Por qué necesitas que te ataquen?
¿Y por qué se unirían para hacerlo?
—esta vez fue el general Armond quien preguntó.
—Porque una vez que me ataquen tendré una razón legítima para apoderarme de sus territorios.
Una vez que sea dueño de toda la región noreste del reino, podré presionar a la familia real para que me devuelva el ducado de la familia Solomon.
André sonrió un poco mientras explicaba y luego continuó: —En cuanto a por qué me atacarían, una vez que me haya apoderado del condado de Blair los demás tendrán miedo.
Sabiendo que no pueden vencerme, su única oportunidad será uniéndose.
Escuchando las palabras de André, los dos generales no pudieron evitar sorprenderse por lo aguda que era la mente de su señor.
Sintieron alivio de que no fuera su enemigo.
— —Ahora entiendo su enfoque, señor.
Pero creo que habrá que aumentar el presupuesto del ejército.
Hay que añadir pensiones a los familiares de los fallecidos.
Parece que tendré que estar muy ocupado en un futuro reciente.
Pero, señor, con tantas guerras futuras la moral del ejército podría caer —el general Raúl planteó sus preocupaciones.
—No te preocupes, ya he pensado en eso.
No hace mucho ordené la construcción de un edificio hecho casi completamente de vidrio súper templado en el área central de Solomon City.
Este edificio será nombrado **El Palacio de los Héroes**.
Allí serán guardadas las cenizas de todos los soldados caídos en batalla, adjuntándoles una fotografía de ellos en vida —André ya había planeado cómo mantener la moral del ejército en alto.
—Ahora entiendo por qué organizaste esas fotografías para cada soldado del ejército —Raúl estaba sorprendido por la previsión de André.
—Así es.
Para cualquier soldado de cualquier rango será el máximo honor que sus restos puedan descansar en el **Palacio de los Héroes** —con estas palabras, los dos generales se dieron cuenta de inmediato de la importancia de este palacio nombrado por André.
— **BUUUUUUUM!!
BUUUUUUUM!!
BUUUUUUUM!!** **BUN!
BUN!
BUN!
BUN!
BUN!** —La batalla ya ha empezado —el general quería seguir hablando, pero fue interrumpido por los fuertes estruendos.
Entonces todos volvieron su mirada hacia el campo de batalla.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com