EL CONQUISTADOR - Capítulo 50
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50: 50 el duque Bloom 50: 50 el duque Bloom —Encantado de conocerlo, señor conde Brandon de Blair.
Permítame presentarme: mi nombre es André Solomon, vizconde de Solomon.
En una oscura habitación de alguna mansión aleatoria de Black City se encontraba recluido el conde de Blair.
Se podía notar seguridad y despreocupación en su rostro, a pesar de la situación en la que se encontraba.
—Oh, chico, al fin has venido a verme.
Date prisa y negociemos las condiciones de mi liberación.
Estoy ansioso por volver a mi mansión —el conde sonrió felizmente al ver la llegada de André.
Parecía que había encontrado su pasaje de salida de ese oscuro lugar.
—Jejeje, veo que tiene mucha confianza, señor conde.
¿Qué le hace pensar que saldrá con vida de todo esto?
—André sonrió burlescamente mientras lo interrogaba.
—Jajaja, no trates de asustarme, muchacho.
No te atreverías a matarme, solo quieres subir el precio en las negociaciones.
Está bien, he perdido el juego, así que puedes solicitar cualquier cosa mientras esté en mis capacidades —el conde maldijo en su corazón al codicioso muchacho, pero sabía que su prioridad era salir de allí.
No trató de negociar condiciones, jurando en su mente que conseguiría venganza en un futuro.
—Parece, señor conde, que ha entendido mal algo.
Ahora está vivo simplemente porque necesito saber algo de usted.
De lo contrario, habría sido ejecutado en el campo de batalla —las frías palabras de André, por primera vez, causaron fluctuaciones en el tranquilo rostro del conde.
—Te digo, muchacho, las consecuencias de acabar con mi vida te serán inimaginables.
Lo mejor para ti es negociar un precio de liberación y te aseguro que no te causaré más problemas.
De igual forma, te harás una imagen favorable ante todo el mundo por tu magnanimidad —con una cara asustada, el conde trató de convencer a André para que lo liberara.
—Eso no está en discusión.
Tu vida se terminó desde el momento en que fuiste codicioso por lo que me pertenece e intentaste atacarme en mi territorio.
Solo contéstame unas preguntas y te daré un final rápido y sin dolor —André perdió toda cortesía, hablándole duramente.
—Veo que en serio quieres mi vida.
Entonces no pienses que saldrá nada de mi boca.
Lo que sea que quieras preguntarme, si quieres una respuesta tendrás que garantizarme que saldré con vida de aquí —la cara del conde estaba pálida.
Al ver que todavía tenía algo que le interesaba a André, intentó agarrar esa pequeña paja salvavidas.
—Veo que el señor conde no parece entender su propia situación.
No habrá un final en el que salga con vida de aquí.
Así que es mejor cooperar conmigo y evitar sufrir terriblemente antes de morir.
No crea que el hecho de que quiera saber algo de usted lo hace indispensable.
Es solo el camino más rápido para saber lo que quiero.
Igual tengo la forma de averiguarlo, solo me tomará más tiempo.
Ahora dígame: ¿quién es el patrocinador detrás de usted?
¿Quién en Green City lo instruyó para invadir mi territorio?
Estas palabras sonaron como un trueno en la mente del conde.
No esperaba que el chico supiera de este asunto.
—Jajaja, no creas que no lo sé.
Empezaste a calcularme temprano, de lo contrario no tendrías un espía tan cerca de mí.
No esperaba que la estúpida criada incluso supiera de esto.
Ya que de todas formas moriré, entonces no sueñes con que te lo diré.
Estoy seguro de que esa persona vendrá a por ti en un futuro.
Entonces vive con la incertidumbre, jajaja —teniendo certeza de que moriría, el conde entró en un estado de locura.
—Ya que no te preocupas por lo que te pase, entonces deberías preocuparte por tu familia.
Escuché que tienes una hermosa nieta.
Me pregunto qué le pasaría si quedara a merced del grupo de bárbaros soldados.
Francamente, no quiero presenciar una escena así.
Ten por seguro que no miraré si aquello llegara a pasar —André habló muy seriamente, causando que el cuerpo del conde se pusiera rígido.
Su garganta estaba seca y su cara pálida; parecía que en cualquier momento explotaría en ira.
—Puuf, puuf, puuf… por favor, perdona a mi familia.
Te diré todo lo que quieras saber, solo necesito que me prometas que protegerás su seguridad.
Te aseguro que no tomarán acciones contra ti en el futuro.
Estoy dispuesto a escribir un testamento reconociéndote como único señor de mi territorio.
Por favor, te lo ruego —el conde de repente se arrodilló, luego golpeó fuertemente su cabeza contra el piso de madera, implorando por la seguridad de su familia ante André.
—Si me dices todo lo que sabes, te aseguro que me cercioraré personalmente de la seguridad de toda tu familia, con la premisa de que ninguno esté en contra mía —André no dudó y prometió esta simple condición.
—¿Puedo confiar en tus palabras?
—Justo ahora no tienes ninguna otra opción.
Así que empieza a hablar antes de que piense que estás tratando de engañarme —las palabras de André no lograron aliviar completamente las preocupaciones del conde, pero esto era lo mejor que podía conseguir.
—Está bien, te diré todo lo que sé.
Todo empezó tres meses atrás, cuando de repente recibí un enviado de Green City.
Este me trajo una carta sin sello alguno.
Luego de abrir la carta, se veía que se trataba del duque Bloom.
En ella me instaba a conquistar tu territorio y erradicar completamente a tu familia Solomon.
Me aseguró que no habría consecuencias de mis actos y que luego partiríamos la ganancia por igual.
Aunque sabía que, una vez se diera cuenta del valor de las cosas en tu vizcondado, el duque Bloom jamás partiría las ganancias igualitarias conmigo, aún así mis beneficios serían enormes y yo tendría una amistad con él.
Es un hombre despiadado, así que ya sabrás lo que te espera en un futuro.
Solo espero que cumplas tu promesa.
Lo demás ya no me importará.
Puedes escribir el testamento y luego lo firmaré —luego de decir estas palabras, el conde pareció envejecer mucho.
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