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EL CONQUISTADOR - Capítulo 54

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  4. Capítulo 54 - 54 54 Mónica de Blair 2
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54: 54 Mónica de Blair (2) 54: 54 Mónica de Blair (2) “Ho, ¿por qué te sientes incómodo?

Puedes decirme”.

André miró a Raúl con escrutinio esperando su respuesta.

“Señor, creo que una mujer enlistada en el ejército nos traerá mala suerte”.

Raúl dio su respuesta aún manteniendo su cabeza baja.

“Jajaja, jajaja”.

André sonrió fuertemente ante la respuesta de Raúl, causando que este último no supiera qué hacer.

Lucía, junto a André, sonrió levemente.

En este tiempo había aprendido a conocerlo muy bien y sabía que nada de lo que dijeran podría cambiar su opinión de enlistar a Mónica en el ejército.

“Raúl, solo te lo diré una vez: bajo mi mandato serán utilizados todos aquellos que tengan la capacidad y el talento de hacer lo necesario.

Se vienen tiempos de grandes cambios; aquellos que no se rijan a ellos serán eliminados.

Ten muy en cuenta eso.

No te pido que cambies tu superstición, pero tienes que priorizar primero tu trabajo.

No quiero que en un futuro cometas errores debido a tu estúpida creencia”.

André le advirtió a Raúl muy duramente.

“Entiendo, señor.

Tenga seguridad de que no doblaré mi juicio debido a ninguna superstición.

Para mí sus órdenes serán absolutas, trabajaré en función de ellas”.

Raúl habló en voz alta y reafirmó su lealtad a André.

“Muy bien, espero que recuerdes tus palabras.

Si llegara el día en que me fallaras por alguna razón parecida, entonces te desecharé sin la menor duda”.

“Sí, señor”.

“Además quiero una disciplina más fría en el ejército.

Cada soldado debe seguir las órdenes al pie de la letra, no hay opción para insubordinación.

Intensifiquen el programa de adiestramiento militar”.

Las frías palabras de André hacían olvidar que se trataba de un joven de apenas 13 años.

Parecía un personaje con vasta experiencia de vida.

“Sí, mi señor, me aseguraré de cumplir su orden”.

“Bien, puedes salir.

Encárgate de organizar al batallón de mi guardia personal.

Saldremos a London City al amanecer.

También alisten el cuerpo del Conde de Blair, nos lo llevaremos con nosotros”.

Con instrucciones recibidas, Raúl salió de la oficina.

“No fuiste demasiado duro con él?”.

“No lo creo, y esa era una buena oportunidad para cambiar su mentalidad.

Las personas con mente estrecha son propensas a cometer graves errores.

Raúl es un talento militar, no quiero que sea eliminado debido a su pensamiento de mira estrecha”.

André le explicó un poco sus acciones a Lucía.

“Sabía que tú no tienes opiniones sobre las mujeres ocupando cargos importantes”.

Una sonrisa floreció en el rostro de Lucía.

“¿Cómo te diste cuenta de aquello?”.

“Todos se han dado cuenta ligeramente de ello, al ver cómo les has dado importantes misiones a las mujeres a tu alrededor sin la menor vacilación”.

“Es bueno que se den cuenta de ello, así irán cambiando poco a poco su mentalidad”.

Los dos hablaron durante un largo tiempo antes de despedirse.

5 de julio del calendario Liberty, año 2010.

En este momento London City se encontraba asediado por más de 10,000 soldados.

Mónica de Blair se encontraba en la muralla de la ciudad viendo al ejército enemigo, y su rostro no se veía muy bueno.

Ella era una joven con una presencia imponente y una mirada penetrante que denotaba una mente aguda y analítica.

Su cabello lacio y marrón enmarcaba su rostro sereno y decidido, mientras que sus ojos avellana destilaban una inteligencia profunda y una determinación inquebrantable.

Su inteligencia era su mayor distintivo.

Poseía una mente brillante y analítica, capaz de comprender conceptos complejos y encontrar soluciones ingeniosas a los desafíos que se le presentaban.

Siempre buscaba adquirir nuevos conocimientos y estaba ávida por aprender de todas las experiencias que la vida le ofrecía.

Su determinación para luchar por lo que creía correcto y justo era inquebrantable, y no se detenía ante los obstáculos que se le presentaban.

Aunque su rebeldía podía hacerla parecer distante, en realidad era una persona apasionada y comprometida con sus ideales.

Su valentía y su intelecto iban de la mano, y siempre estaba dispuesta a defender sus convicciones con argumentos sólidos y razonados.

Era una líder nata, capaz de inspirar a otros con su ejemplo y su perspicacia.

Su seriedad y enfoque en sus objetivos la hacían destacar en cualquier situación y la convertían en una figura respetada y admirada por quienes la rodeaban.

En ese momento se acercaba a las murallas de la ciudad un caballo cuyo jinete izaba una bandera blanca.

Al cabo de un momento estuvo en la puerta de la ciudad pidiendo una audiencia en nombre de André Solomon.

Mónica hizo un gesto con la mano al guardia y permitió su entrada.

“Saludos, miss Mónica de Blair.

En nombre del Conde André Solomon le entrego esta carta.

Tengo la misión de esperar su respuesta, señorita”.

Mirando la ficha que colgaba en su cintura, Mónica pudo decir que se trataba de un mensajero oficial de la familia Solomon.

En la ficha estaba dibujado claramente el símbolo (∞).

Ella conocía este símbolo, que es la representación del infinito.

Lo supo por casualidad mientras leía un antiguo libro de historia en la biblioteca de su familia.

El libro hablaba de la época del emperador mundial.

Se dice que el emperador buscaba un símbolo que representara su grandeza en este mundo, y un sabio pensador le propuso este símbolo, pero el emperador no se atrevió a aceptarlo.

Era increíble que una pequeña familia en un pequeño reino se atreviera a utilizar este símbolo para representarse.

Ella supuso que la familia Solomon no conocía el significado de este símbolo; simplemente debieron haberlo leído en alguna parte, les gustó y lo utilizaron.

Volviendo a sus pensamientos, Mónica tomó la carta del mensajero y procedió a leerla en el instante.

La carta no tenía nada fuera de sus expectativas: solo se trataba de una invitación a negociar la liberación de los rehenes.

Luego de leer la carta, miró al mensajero y le dijo: “Ve y dile a tu señor que acepto reunirme con él, pero solo debe haber un guardia acompañando a cada uno.

Ya que me permitió elegir el tiempo y el lugar, entonces será 100 m fuera de la muralla de la ciudad.

La reunión se llevará a cabo en una hora”.

“Entonces, con su permiso, señorita, le llevaré las noticias a mi señor”.

Con esas palabras, el mensajero salió de la ciudad y se dirigió hacia el campamento de André.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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