Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

EL CONQUISTADOR - Capítulo 55

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. EL CONQUISTADOR
  4. Capítulo 55 - 55 55 Inicio de los negociaciones
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

55: 55 Inicio de los negociaciones 55: 55 Inicio de los negociaciones A las afueras de London City, en el campamento del ejército de Solomon, en este momento André estaba sentado en la posición central mirando al mensajero que estaba arrodillado frente a él.

Entonces sonrió y dijo: “Puedes hablar”.

“La señora Mónica dijo que aceptaba la reunión y que será a 100 metros fuera de la muralla.

También agregó que solo se permitiría un guardia por cada uno.

Eso es todo lo que dijo, señor”.

El mensajero volvió a entregarle la razón a André.

“Ya veo, buen trabajo.

Entonces puedes salir”.

Luego de que el mensajero salió, en la carpa solo quedaron los altos mandos del ejército.

“Señor, será muy peligroso ir allí solo con un guardia.

Creo que sería mejor comenzar el asedio y, cuando se vean acorralados, negociar de nuevo”.

Este fue el general Tom quien habló; se podía notar la preocupación en su rostro.

“Estoy de acuerdo con el general Tom, señor.

Una reunión demasiado cerca de las murallas de la ciudad será muy peligrosa.

Será mejor que la invite a nuestro campamento”.

Ambos generales expusieron su posición en voz alta, lo que puso muy contento a André.

Los dos propusieron soluciones alternativas, no solo protestaron sin pensarlo.

André estaba a favor del pensamiento autónomo de sus subordinados y no quería que solo siguieran sus órdenes al pie de la letra.

Pero en este momento no pensaba cambiar de opinión.

“Yo le envié la propuesta de reunión y le dije que ella propusiera los términos.

Ahora no puedo cambiar mi palabra, así que no se hable más: asistiré a la reunión”.

André habló con voz fuerte, dejando cerrado el tema de una vez por todas.

“Entonces permítame acompañarlo, señor”.

Raúl fue el primero en hablar, haciendo que los demás que estaban por proponerse como candidatos desistieran.

“Está bien, Raúl.

Entonces prepárate, en una hora saldremos.

Eso es todo por ahora, pueden salir.

Lucía, quédate”.

André notó los ojos insatisfechos de Lucía cuando escuchó que no podía conocer a Mónica de Blair junto con él.

Todos salieron de la carpa, dejando a André solo con Lucía.

“Esto es injusto, apuesto a que planeaste todo esto”.

Lucía se quejó en un tono mimado.

André no se dejó engañar; sabía que su tía solo estaba bromeando.

“¿Cómo es posible que yo haya planeado esto?

Está muy claro que fue ella quien propuso el lugar y las condiciones”.

André también se quejó inocentemente.

“Fuiste tú quien le dio la oportunidad de proponer las condiciones.

No puedes engañarme con estas excusas”.

Lucía desnudó la escaramuza de André.

“Está bien, pero sabes que ella es un talento para el ejército, no necesariamente lo es para el departamento de inteligencia.

Sabes que el general Armond se retirará del ejército y tomará el puesto de comandante de la policía.

Necesito a alguien que tome su puesto”.

“¿Piensas en darle el puesto de general desde el principio?

Esa es una mala idea, incluso yo estoy en contra”.

Lucía estaba sorprendida por los planes de André; incluso ella pensó que era una mala idea.

“Por supuesto que es imposible darle un puesto de general recién ingresada al ejército.

Pero según cómo esté en la reunión, pienso darle el puesto que dejará vacante el coronel Hugo.

Allí la dejaré que acumule mérito militar para luego ascenderla”.

André le aclaró sus planes a Lucía.

“Igual pienso que coronel es un puesto demasiado alto para ella.

Tal vez debería estar en un rango más bajo”.

Lucía trató de probar el tono de André respecto a este tema.

“Si le doy un puesto más bajo es fácil que sea reprimida.

Sabes lo que opinan los hombres sobre las mujeres en el ejército.

Aunque me gustaría ver su funcionamiento en un ambiente tan duro, no es tiempo para esto.

Sabes que me gusta mucho apreciar los talentos; si tiene la capacidad, usaré a quien sea”.

Con estas palabras André terminó con el tema.

Una hora después.

A 100 metros de la muralla de London City, en este momento estaba colocada una pequeña mesa de madera y en cada lado un pequeño banco.

Mónica se dirigía hacia el punto de encuentro con un poco de nerviosismo.

No importa cuán inteligente y astuto seas, esta era su primera vez sentada en la mesa de negociaciones, con una inminente guerra por delante en la cual tenía todas las de perder.

Al acercarse al punto de encuentro, Mónica pudo ver a su contrincante.

Al verlo estaba totalmente sorprendida.

Había oído hablar de lo joven que era este señor, pero al verlo estaba aún más sorprendida.

No esperaba que fuera tan joven; según su vista tenía cerca de 13 a 14 años, no más de allí.

Entonces sintió curiosidad por él; no podía imaginar cómo alguien tan joven tendría logros tan impresionantes.

Por otro lado, André estaba sentado en el pequeño banco esperando la llegada de Mónica.

Al cabo de un momento, frente a André estaba parada una bella joven que andaba en sus veinte años.

Su hermoso y brillante cabello marrón, sus ojos avellana estaban llenos de espiritualidad y mostraban un gran coraje, ocultos dentro de sus rígidos movimientos que demostraban su inexperiencia.

“Encantado de conocerla, señorita Mónica de Blair.

Me habría gustado conocerla en mejores circunstancias.

Lamentablemente su abuelo se dejó influenciar por personas codiciosas y terminamos donde estamos ahora”.

André saludó cordialmente a Mónica y en sus palabras reveló cierta información que no pasaría desapercibida por ella.

André buscaba hacerle saber a Mónica que había alguien detrás del conde y así bajar un poco su hostilidad hacia él.

Mónica, que se preparaba para saludar, cambió su rostro.

Según las palabras de André, su abuelo fue instigado por alguien.

Siendo así, parece que en las negociaciones de adelante dicha información tendría que ser incluida y las cosas serían más difíciles.

No tenía muchas esperanzas de salvar a su abuelo, pero tenía que intentarlo.

“Mucho gusto en conocerlo, señor André Solomon, vizconde de Solomon.

Mis pensamientos son los mismos que usted, ojalá nos hubiéramos conocido en mejores circunstancias”.

Mónica sonrió dulcemente y se sentó frente a André.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo