EL CONQUISTADOR - Capítulo 59
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- Capítulo 59 - 59 59 El señor del mundo es André Solomon
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59: 59 El señor del mundo es André Solomon 59: 59 El señor del mundo es André Solomon —Señor, entendí el funcionamiento de este maravilloso invento, pero todavía tengo una duda: ¿cuál es la fuente que se encargará de proveer energía para que funcione correctamente?
Quien habló fue Antonio; se notaba su agudeza y comprensión de los planos que André le había entregado.
—La solución a ese problema me la había guardado para después de que entendieran lo que les entregué hace un momento.
Pero, según parece, mi preocupación fue superflua.
Entonces te entregaré esto; es mucho más complejo, espero que lo mires con atención y lo entiendas cuidadosamente.
André tomó otros planos y documentos que estaban sobre su escritorio y se los entregó a Antonio.
Este último recibió los documentos con seriedad y se sumió profundamente en meditación mientras observaba los planos detallados y las explicaciones que contenían.
Un momento después, Orobio salió de su meditación.
Le hizo una seña a André, indicando que quería revisar los documentos que estaban en manos de Antonio.
Al observar la concepción de André, se apresuró a tomar uno de los documentos frente a él y comenzó a analizarlo.
En efecto, los documentos trataban sobre los planos y el proceso detallado para la construcción de una central eléctrica, tal como fue diseñada por Edison y su equipo en su tiempo.
La creación de la primera central eléctrica por Thomas Edison fue un proceso complejo y revolucionario en la historia de la electricidad.
En esencia, se trataba de lo siguiente: Edison y su equipo realizaron una planificación detallada del diseño de la central.
Decidieron utilizar corriente continua (CC) como método de transmisión de electricidad, en lugar de la corriente alterna (CA), que más adelante se convertiría en su principal competencia durante la llamada Guerra de las Corrientes.
El diseño incluía la disposición de generadores, cables y sistemas de distribución.
Los generadores eran el núcleo de la central eléctrica.
Estos dispositivos convertían la energía mecánica en electricidad.
Edison desarrolló dinamos de corriente continua compuestas por bobinas y un imán giratorio; al girar el imán, se generaba corriente eléctrica en las bobinas.
Se construyó un edificio para albergar los generadores y demás equipos necesarios.
La planta contaba con salas de generación, sistemas de refrigeración para mantener temperaturas adecuadas y equipos de control.
Para la transmisión de la electricidad, Edison necesitó una red de cables que llevaran la energía desde la central hasta hogares y negocios.
Estos cables fueron instalados en las calles y sostenidos por postes.
Dentro de la central se utilizaron interruptores y sistemas de distribución para regular el flujo eléctrico hacia los distintos puntos de consumo.
Una vez operativos los generadores, se realizaron pruebas exhaustivas para asegurar una generación y transmisión confiables.
Edison y su equipo ajustaron múltiples componentes para optimizar tanto el rendimiento como la seguridad.
Tras finalizar la construcción, la central eléctrica comenzó a operar de manera continua.
Se requirió personal especializado para supervisar y mantener los generadores, los sistemas de distribución y los demás componentes.
La primera central eléctrica de Edison, conocida como la Estación Pearl Street, fue inaugurada en Nueva York en 1882.
Suministraba electricidad a varias cuadras a la redonda y marcó el inicio de la red eléctrica moderna.
Una hora después, Antonio y Orobio dejaron los documentos sobre la mesa y miraron a André con profunda admiración.
—Es maravilloso, señor.
Este invento dará inicio a una nueva era en este mundo.
Permítame ser parte de ello; será el mayor logro de mi vida —dijo Antonio, incapaz de contener su emoción.
—Tal como dijo Antonio, señor, estamos ante la puerta de un nuevo mundo.
Incluso si muriera después de poner en marcha este proyecto, lo haría feliz —añadió Orobio con palabras aún más enfáticas.
—Está bien, ya lo sé.
Este proyecto es de máxima prioridad.
Quiero que construyan dos centrales eléctricas en cada una de las grandes ciudades de mi territorio.
Además, se pondrá en marcha un proyecto de alumbrado público con un tipo de bombilla distinto a esta, así que la carga de trabajo será inmensa.
Cuento con ustedes.
El plan de André era implementar alumbrado público en todo su territorio, mientras que la bombilla convencional sería tratada como un producto de alta gama exclusivo para los nobles.
Necesitaba generar ingresos inmediatos y no podía permitirse una carga excesiva sobre la economía.
—Puede estar seguro, señor, de que no lo decepcionaremos.
Comenzaremos a trabajar de inmediato.
—Muy bien, pueden retirarse.
Confío en ustedes.
Después de esto, André tuvo un periodo de relativa tranquilidad.
El siguiente paso de su plan no estaría disponible hasta el regreso del barón Heins desde Green City.
Una vez obtenido el nombramiento oficial como conde, André ejecutaría su siguiente movimiento.
Hasta entonces, pasarían aproximadamente dos meses; se estimaba que el barón Heins regresaría a finales de noviembre.
Durante ese tiempo, André se dedicó a resolver asuntos pendientes que había postergado por diversos motivos.
Decidió invertir ese periodo en la restauración del diario del general, una de las mayores intrigas que lo acompañaban desde su llegada a este mundo.
Pronto llegó el 3 de octubre.
Ese día, André fue sacado de su laboratorio para ser el primero en participar en la prueba de larga distancia del telégrafo.
Las pocas personas con autoridad suficiente para interrumpir su trabajo lo hicieron sin contemplaciones: Grace y Rose.
En una amplia sala de la mansión se encontraban dos dispositivos.
Uno estaba destinado a recibir impulsos eléctricos y el otro a enviarlos.
En esta prueba se transmitiría un mensaje hacia London City, ubicada a cientos de kilómetros de distancia.
Al llegar André, la prueba comenzó de inmediato.
Se codificó un mensaje y fue enviado.
André no pudo ver su contenido; solo esperó en silencio.
Minutos después llegó la respuesta.
—La prueba se ha completado con éxito.
El telégrafo funciona perfectamente.
—¡Pla, pla, pla, pla, pla!
Los presentes estallaron en aplausos, con sonrisas de oreja a oreja.
André se acercó y tomó el papel del registro de la prueba.
Al leerlo, se sorprendió.
El mensaje contenía una simple pregunta y su respuesta: ¿Quién es el señor de esta tierra?
El señor del mundo es André Solomon.
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