EL CONQUISTADOR - Capítulo 63
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63: 63 La ciudad de hielo 63: 63 La ciudad de hielo En la cima de la montaña de hielo, Simón pisoteó con fuerza la superficie.
“Estoy totalmente congelado, no hay nieve en absoluto”.
Después de ese análisis, Simón se sintió cada vez más extraño.
Aunque hacía frío, no era suficiente como para que se formara esta inmensa montaña de hielo.
Parecía tratarse de todo un continente helado: donde sea que mirara solo podía ver lo duro como el que tenía a sus pies.
Simón solo pudo encontrar dos explicaciones para estas circunstancias: o este hielo se formó recientemente, o fue puesto por alguien allí.
Ambas explicaciones parecían totalmente increíbles; no podía pensar en una forma para que eso ocurriera.
“Avancemos”.
Con la orden de Simón, todo el equipo se dirigió hacia las profundidades del hielo.
Después de avanzar unos kilómetros, solo podían ver hielo a su alrededor.
Simón empezaba a preocuparse, pero aun así insistió en la exploración.
De repente, uno de los exploradores pegó un fuerte grito y todos miraron hacia él con alerta.
“Oye, allí parece ser un asentamiento”.
Al sentir la mirada de todos, rápidamente apuntó hacia una dirección y explicó lo que había visto.
Simón miró en esa dirección y ciertamente parecían ser edificios en la distancia.
Entonces no pudo contener su emoción, con alguna esperanza de encontrar a su padre perdido, y dijo: “Vamos, observemos de qué se trata.
Tengan cuidado al llegar allí”.
A paso acelerado tardaron alrededor de 10 minutos en llegar a lo que parecía una pequeña ciudad.
El equipo se detuvo fuera de la ciudad para asegurarse de que no hubiera peligro antes de entrar en ella.
“Parece una ciudad abandonada, entremos con precaución”.
Ese fue el análisis de Simón después de observar durante un rato y no ver movimiento alguno.
El equipo se adentró a explorar la ciudad, pero quedaron sorprendidos apenas entrar en ella.
Todas las construcciones estaban hechas completamente de hielo: cada edificio, cada asiento en la calle, incluso botes de basura.
“¿Cómo puede esto ser posible?
Esto es una ciudad completamente tallada en hielo, incluso es más grande de lo que parece desde afuera.
Lo más sorprendente es que ninguna de estas construcciones muestra signos de derretimiento”.
Un explorador habló con su compañero totalmente consternado.
“No bajen la guardia, esta ciudad tiene algo extremadamente extraño.
Parece que muchas personas vivían aquí hace poco, porque esas huellas no son nuestras”.
Simón interrumpió la conversación y apuntó hacia el frente.
Allí estaba una de las calles principales de la ciudad, y en ella se podían divisar muchos pares de huellas, aunque no estaban muy marcadas.
“Si es así, ¿qué le pasó a la gente que vivía aquí?
¿Tendrá algo que ver con aquel gran sonido que escuchamos?” Quien habló fue Rubén, uno de los líderes del equipo de exploración.
“Me temo que lo que dijo Rubén puede ser la verdad.
Tratemos de explorar lo más que podamos antes de que anochezca.
Enseguida nos dividiremos en cinco grupos de 10 personas cada uno y empezaremos a explorar.
Antes del anochecer debemos reunirnos aquí mismo, traten de no perderse”.
Simón dio instrucciones y rápidamente se dividieron en cinco grupos, cada uno siguiendo una dirección diferente.
“Nunca había visto una ciudad tan grande y mucho menos hecha completamente de hielo.
Me temo que esta ciudad es el doble que Sun City.
Señor, ¿por qué no empezamos a explorar los edificios circundantes?” Uno de los exploradores del grupo de Simón expresó su duda ante las acciones de este último.
Su grupo simplemente caminó hacia el frente y no revisaron ningún edificio.
“Nos dirigimos hacia esa gran torre que se encuentra allí”.
Simón apuntó a una gran torre que se encontraba a unos 500 m al frente del grupo.
Esta torre superaba con creces el tamaño de los demás edificios y tenía un intenso resplandor debido a la luz del sol reflejada en sus paredes de hielo.
“Veo que usted tiene visión, señor.
Si hay cosas buenas en esta ciudad, de seguro deben estar allí”.
Todo el grupo se animó después de escuchar hacia dónde se dirigían.
En un principio sus ansias de explorar no les permitieron pensar con claridad, pero escuchando la explicación de Simón parecía que todo tenía sentido.
Pronto el grupo llegó frente a la gran torre.
Mirándola de cerca, Simón estaba totalmente sorprendido; no podía imaginar cómo alguien sería capaz de tallar una construcción de tal altura.
Mirándola detenidamente estaba seguro de que tenía más de 200 m de altura.
“Wow, ¿cómo lograron construir algo tan alto?” Uno de los exploradores gritó en voz alta mientras veía la torre.
“Ahí está la entrada.
Preparen sus armas que vamos a empezar la exploración”.
Simón ordenó y sacó su revólver, adelantándose hacia una gran puerta en la base de la torre.
Todos entraron prudentemente observando los alrededores, cuando repentinamente frente a todos apareció una silueta brillante, lo que alarmó al grupo, incluido Simón.
“¿Qué demonios es eso?” “Creo que es un fantasma”.
“Estoy seguro que debe ser un monstruo”.
“Pero tiene una apariencia similar a los humanos”.
“Manténganle apuntado, disparen si hace algún movimiento brusco”.
Simón dio la orden y también apuntó su revólver hacia el frente.
Su voz titubeaba un poco mientras preguntaba: “¿Quién eres o qué demonios eres?”.
Por otro lado, el grupo de Rubén se dirigió hacia el oeste de la ciudad.
Rápidamente localizaron un edificio de unos 30 metros, el más grande de la zona, y empezaron a explorarlo.
“Entremos y nos dividiremos en parejas.
Tratemos de acabar esta exploración lo más rápido posible”.
Rubén dio la orden y el grupo se adentró en el edificio, empezando a revisar cada habitación.
Mientras tanto, Rubén se dirigió hacia la parte superior del edificio.
“Señor, esa habitación de allí parece la más lujosa y la más grande de todo el edificio.
Creo que deberíamos empezar por esa”.
El compañero de Rubén, llamado José, estaba emocionado y no veía la hora de empezar a revisarla.
“Está bien, empecemos por esa.
Ten cuidado al ingresar”.
Rubén y José se adelantaron y abrieron la puerta.
Al ingresar a la habitación simplemente querían revisar los alrededores, pero solo sintieron que su cuerpo era arrastrado y chocaban contra la pared.
A este hecho le siguió una fría voz que llegó a sus oídos: “¿Quiénes son ustedes y cuál es su propósito al ingresar a mi habitación?
Oh, nunca los había visto en Frozen City, así que deben ser extranjeros.
¿Cómo llegaron aquí?”.
Rubén dirigió su mirada hacia la dirección de la voz y estaba sorprendido por lo que sus ojos veían.
Una hermosa joven de cabello rojo, con una melena vibrante y brillante que caía en suaves ondas hasta los hombros.
Su rostro estaba marcado por una expresión fría y enigmática.
Sus rasgos eran finos y bien definidos, con cejas perfectamente arqueadas que enmarcaban unos ojos penetrantes y profundos.
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