EL CONQUISTADOR - Capítulo 74
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74: 74 La Huida de André 74: 74 La Huida de André Luego de inspeccionar algunos edificios emblemáticos de la nueva ciudad, André volvió a la mansión dejando atrás a Rose y Alicia, no sin antes felicitarlas por su buen trabajo.
Por el momento André decidió dejar de lado el tema de Alicia, deseando que solo sea una confusión de adolescente y no lo que está pensando.
Ya en su oficina, André le pidió a Mario que citara a quien estaba a cargo de la excavación secreta en las minas.
Últimamente André se ha sentido ansioso y su intuición le dice que aquella nave enterrada en las minas será vital para su futuro.
Mientras esperaba, André se dedicó a revisar documentos de gestión.
Entre estos documentos le llamó la atención un informe de Sun City: este le hacía saber que los buques de guerra para la marina estaban completos en su totalidad y que Gregorio había decidido dedicar completamente el astillero a la construcción de buques comerciales y de carga.
Anteriormente André había decidido dividir el astillero en dos secciones: Una se encargaría de la construcción de buques de guerra.
La otra se dedicaría a construir buques de carga y comerciales.
Al parecer Gregorio quedó muy impresionado con los resultados de la flota comercial que recientemente volvió de su gira hasta el Imperio Liberty.
André pensó por un momento y supo que no era bueno.
Aunque la velocidad de los buques, incluso cargueros, no es algo con lo que ningún barco de este mundo pueda compararse, simplemente serían un pez en una tabla de cortar una vez tocaran puerto si no tenían un disuasivo que asustara a quienes tuvieran malas intenciones.
Mientras André estaba pensando en ir hasta Sun City, tocaron la puerta de su oficina.
“Señor, el coronel Óscar está aquí”.
Las órdenes de André tienen máxima prioridad en todo el condado, entonces al recibir la convocatoria el coronel Óscar partió de inmediato en una locomotora que se preparaba para cargar los minerales de la mina.
“Dile que espere un momento, necesito consultarte algo”.
Con las órdenes de André, Mario le informó al coronel y luego entró a la oficina.
“¿Qué necesita, mi señor?”.
Mario hizo una pequeña reverencia y esperó hasta que André hablara.
“¿Cómo avanza la construcción del puerto marítimo en Sun City?”.
“La señorita Alicia está al frente de este proyecto, mi señor.
Creí que le había informado en la mañana”.
Mario estaba desconcertado y miró a André con algo de duda.
Escuchando lo que dijo Mario, André estaba avergonzado.
No podía decirle que huyó del lugar para evitar a su medio hermana.
Al no tener forma de afrontar los extraños pensamientos de Alicia, simplemente buscó una excusa y salió del lugar, así que Alicia tampoco tuvo tiempo de informarle nada.
“Está bien, Alicia se encuentra ocupada en este momento y no tuvo tiempo de darme ningún informe.
Entonces dime la situación del puerto”.
André mintió descaradamente y volvió al tema principal.
“Referente al puerto, en este momento pueden atracar alrededor de setenta buques grandes, señor.
Se espera que cuando esté terminado su capacidad sea de alrededor de doscientos.
El señor Gregorio le propuso a la señorita dedicar el astillero por completo a la construcción de buques comerciales.
Tiene que saber que la flota comercial tuvo ganancias inmensas, por lo que la señorita estuvo de acuerdo”.
Anteriormente André les había dicho a todos sus subordinados que si piensan que algo está bien pueden ejecutarlo sin consultarle por cualquier cosa.
Al parecer sí le estaban haciendo caso, pero no todo lo que hagan puede estar bien.
Antes de que André pudiera decir algo, Mario continuó.
“Con la capacidad de ganancias que aportarán todos estos buques comerciales, en unas décadas nuestra riqueza se puede comparar con el Imperio Liberty”.
La cara de Mario rebosaba de orgullo mientras hablaba.
“Eso no puede pasar.
La configuración del astillero por ahora no puede cambiar y la construcción de buques de guerra no puede parar”.
Las palabras de André echaron un balde de agua fría a Mario.
“Mi señor, si me permite el atrevimiento, creo que el plan de Gregorio y la señorita es bueno.
E incluso si se construye más buques de guerra, no habrá quien los tripule”.
Mario contradijo a André alegando su comprensión del tema.
André sonrió felizmente al ver que Mario le dio su punto de vista muy objetivo, pero como señor era su deber iluminarlo.
“Está bien, Mario.
Te haré una pregunta: si le das a un niño un lingote de oro y lo mandas a pasear por la ciudad con dicho lingote en la mano, ¿qué crees que pasará?”.
La pregunta de André dejó a Mario estupefacto, y entonces meditó durante un rato antes de que su rostro se llenara de comprensión.
“Ahora entiendo, señor.
Perdone mi descortesía hace un momento.
Entonces le transmitiré a Gregorio sus palabras y usted hablará con la señorita sobre el tema”.
Esta vez el rostro de André fue el que cambió.
Rápidamente agitó la mano y dijo: “Tú puedes hablar con Alicia.
Yo iré a Sun City más tarde y hablaré con Gregorio sobre ello”.
“Pero señor, no necesita ir exclusivamente a Sun City.
Yo puedo ir, y será mejor que usted hable con la señorita y le explique”.
“No se hable más, está decidido que iré a Sun City.
Además tengo otras cosas que necesito hacer allí.
Dejo en tus manos explicarle a Alicia”.
André no quería enfrentar a su hermana en este momento, por lo que aprovechó esta ocasión para huir a Sun City.
“Sí, señor, me encargaré”.
“Entonces puedes salir y hacer pasar al coronel Óscar”.
Con el permiso de André, Mario salió y un momento después alguien tocó la puerta de la oficina.
“Adelante”.
Sabiendo quién venía, André lo hizo pasar enseguida.
“Buenas tardes, mi señor.
He oído que solicita mi presencia”.
Óscar hizo un saludo militar y esperó las palabras de André.
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