EL CONSORTE DEL DRAGÓN IMPERIAL - Capítulo 1
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- Capítulo 1 - 1 Capítulo 1 El reflejo en el lago encantado
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1: Capítulo 1: El reflejo en el lago encantado 1: Capítulo 1: El reflejo en el lago encantado La niebla danzaba sobre la superficie del lago como si respirara.
Cada mañana, antes que el sol asomara entre los pinos eternos de las montañas de Jinluan, jinhai Suwei se sentaba frente al agua.
No hablaba.
No se movía.
Solo dejaba que el viento le acariciara el rostro mientras las cigarras despertaban en la espesura.
Aquel lugar era sagrado para él.
Un santuario abandonado por todos, menos por la naturaleza… y por sus propios sueños.
Se arrodilló sobre la piedra húmeda, la túnica blanca ondeando con la brisa.
Cerró los ojos.
—Otra vez… —susurró.
El mismo sueño.
Una y otra vez.
Un dragón dorado elevándose entre llamas azules, con ojos que lo atravesaban como si supieran más de él que él mismo.
De pronto, el lago se agitó.
Sin viento.
Sin hojas cayendo.
Las aguas se abrieron en ondas suaves y en su centro… una silueta emergió entre reflejos: alas, escamas y fuego.
Suwei abrió los ojos.
Y lo vio.
El reflejo del dragón.
No era una visión.
Estaba ahí.
Majestuoso.
Inmóvil.
Con la mirada fija en él desde la superficie cristalina.
Una voz profunda, lejana como un eco de vidas pasadas, lo llamó: — Suwei… el corazón del fuego olvidado.
Cayó hacia atrás, con el pecho agitado.
El lago volvió a la calma.
Regresó a casa cuando el sol ya comenzaba a teñir los cielos con luz dorada.
La Mansión Jinhai, antaño una de las más respetadas del imperio, ahora guardaba la tristeza digna de un linaje caído.
Los muros estaban cubiertos por musgo, y los patios, por el silencio.
Los pocos sirvientes que quedaban murmuraban entre ellos: —El joven maestro ha vuelto del lago… más pálido que nunca.
En el jardín interior, una figura anciana lo esperaba.
La señora Wuyin, una de las últimas guardianas de la tradición Jinhai.
Ella no preguntó.
Solo le ofreció una taza de infusión caliente.
—El lago encantado muestra lo que duerme en tu sangre, pequeño grulla —dijo sin mirarlo directamente—.
Y tu sangre… aún canta.
Suwei no respondió.
Tenía la vista fija en el horizonte.
—¿Crees en el destino, ama Wuyin?
—Yo creo —respondió ella— en lo que no se puede evitar.
Esa noche, Suwei volvió al lago.
El aire era más frío.
Las estrellas colgaban como linternas en un cielo sin nubes.
Se arrodilló en el mismo lugar.
El reflejo apareció de nuevo, más nítido.
Más real.
Y esta vez, no fue solo el dragón lo que vio.
Un trono.
Una corona.
Y una silueta oscura con ojos dorados.
La voz volvió a susurrar, esta vez más clara: —El fuego dormido te está buscando… y ya no puedes esconderte.
Suwei tembló.
Y en sus pupilas… algo brilló.
Fin del Capítulo 1.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES kiroblack Toda historia comienza con una elección.
Pero a veces… no elegimos.
A veces es el fuego el que nos elige a nosotros.
Gracias por abrir este primer capítulo.
Que el reflejo en el lago también te encuentre a vos.
Bienvenido a la saga.
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