EL CONSORTE DEL DRAGÓN IMPERIAL - Capítulo 10
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- Capítulo 10 - 10 Capítulo 10 El despertar de la afinidad
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10: Capítulo 10: El despertar de la afinidad 10: Capítulo 10: El despertar de la afinidad La luna brillaba redonda, suspendida sobre el Palacio como un ojo plateado.
La ceremonia había terminado, pero el fuego no dormía.
Suwei descansaba en su nueva habitación, aún ajena, aún helada.
Se sentó junto a la caja abierta, donde el cristal del dragón flotaba levemente sobre una plataforma de piedra.
Sus pensamientos eran un torbellino: lo que vio, lo que sintió, la mirada del emperador.
Y sin embargo, no podía ponerlo en palabras.
Solo cerró los ojos… Y entonces soñó.
Soñó con cadenas.
Cadenas rojas, como hechas de fuego y sangre, atrapando el cuerpo de un dragón colosal.
Sus ojos estaban cerrados, pero su pecho subía y bajaba con esfuerzo.
Luchaba contra su prisión invisible, rugía sin sonido.
Suwei se acercó en el sueño.
—¿Quién eres?
Pero no obtuvo respuesta.
Solo sintió que su pecho dolía… Y que una lágrima, una sola, le bajaba por la mejilla dormida.
— Al mismo tiempo, al otro lado del Palacio, Jin Long despertó con los ojos ardiendo.
Sudaba.
Respiraba con dificultad.
Sus manos temblaban, y el sello de su pecho brillaba con intensidad.
—Otra vez… ese sueño… —murmuró, llevando los dedos al símbolo en su piel.
Pero esta vez fue diferente.
Cerró los ojos, concentrado.
Y vio a alguien más en la visión.
Una figura blanca, serena, de pie frente al dragón encadenado.
Suwei.
— En sus respectivas habitaciones, ambos abrieron los ojos al mismo tiempo.
Sus miradas no se cruzaron, pero algo dentro de ellos sí lo hizo.
Y entonces el fuego despertó.
En la cámara de Suwei, el cristal rojo se quebró… Y de su interior brotó una luz dorada que se alzó como una espiral.
No quemaba.
Susurraba.
—Afinidad sellada.
El vínculo ha nacido.
El fuego ya no duerme.
Suwei cayó de rodillas.
Mientras, en el cuarto del emperador, una de las estatuas del dragón comenzó a sangrar por los ojos.
Jin Long no lo vio.
Pero lo sintió.
— Esa misma noche, en lo alto de la Torre del Este, Un monje anciano abrió un libro prohibido.
Las llamas de la lámpara temblaron cuando susurró: —El ciclo se ha reactivado.
El emperador y el consorte… Han sido reconocidos por el fuego.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES kiroblack “Suwei ya no es el mismo joven que miraba el lago.
Jin Long ya no es solo un emperador sellado.
Y el fuego…
ya no duerme.” Gracias por caminar estos primeros pasos conmigo.
Cada capítulo fue un soplo de alma, un eco de amor imposible y una danza entre sombras y llamas.
Pero esto… Esto fue solo el principio.
Nos vemos en la segunda temporada.
Y recuerden: Donde hay fuego, hay un corazón que aún resiste.No es fácil crear una obra, ¡deme un voto por favor!
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