EL CONSORTE DEL DRAGÓN IMPERIAL - Capítulo 11
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- Capítulo 11 - 11 Capítulo 11 El Pabellón de los Velos
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11: Capítulo 11: El Pabellón de los Velos 11: Capítulo 11: El Pabellón de los Velos Cinco casas sostienen el equilibrio del Imperio.
Cada una con su símbolo, su poder… y su cicatriz.
— Casa Imperial Long (El Dragón Dorado): La corona y el fuego.
Su palabra es ley, su furia, justicia.
— Casa Jinhai (La Grulla Blanca): la Segunda en poder tras la Imperial.
Su caída fue una herida aún abierta.
Muchos dicen que la grulla ya no vuela… pero el cielo no ha olvidado su canto.
— Casa Renxia (El Zorro de Tres Colas): Astucia disfrazada de inocencia.
Observan, callan… y cuando actúan, ya es tarde.
— Casa Yueji (La Mariposa de Cristal y el Loto): Sabiduría ancestral.
Custodios del alma del Imperio.
Lo que callan, pesa más que lo que otros gritan.
— Casa Baihuan(El Tigre Blanco): Honor y fuerza.
Guardianes de la tradición y el acero.
No olvidan.
No perdonan.
Juntas forman el equilibrio.
Separadas… anuncian el fin.
El cielo estaba cubierto por nubes de seda.
La noche, templada y perfumada, anunciaba un evento especial: El Banquete de las Llamas Nobles, una antigua tradición donde las casas más poderosas del Imperio presentaban a sus herederos ante el Consejo y la mirada sutil del trono.
El lugar: El Pabellón de los Velos, un edificio sin paredes, rodeado de cortinas flotantes y faroles de loto.
La música suave flotaba como humo, mientras los asistentes se movían como peces dorados, entre saludos formales y cuchillos ocultos tras la cortesía.
Suwei fue escoltado por dos guardianes de la corte.
Vestía una túnica azul ceniza con bordados de plata.
Su cabello estaba recogido con una peineta de jade.
Aunque intentaba mantenerse sereno, su pecho ardía.
Él sabía que esa noche no era un honor… era una prueba.
— Al ingresar, todas las miradas se volvieron hacia él.
Los susurros comenzaron como una brisa.
La Casa Baihuan, con sus ropajes oscuros y rostros altivos.
La Casa Renxia, sonrientes… demasiado sonrientes.
Y la Casa Yueji, elegantes, espirituales, observando en silencio como estatuas vivas.
En el centro, una mesa circular con comida ritual.
Un símbolo de unidad, pero nadie quería unirse a Suwei.
Hasta que un joven de cabello rojo oscuro se levantó: Jiaon Renxia, segundo hijo de la Casa Renxia.
—Qué agradable sorpresa —dijo con una voz dulce como miel envenenada—.
El omega de la Casa Jinhai.
No sabíamos que tu linaje aún respiraba… Suwei respondió con una reverencia perfecta.
—Las raíces profundas a veces florecen tarde… pero florecen igual.
Un murmullo de sorpresa recorrió el pabellón.
Primera victoria sutil.
— Durante la cena, Suwei fue interrogado con amabilidad afilada.
Preguntas sobre su educación, su sangre, sus capacidades.
Una cortesana fingió tropezar y derramó vino sobre su túnica.
—Qué torpeza la mía —dijo con una sonrisa torcida—.
Los colores claros no duran en palacio… Suwei no se inmutó.
Tomó una servilleta y limpió la mancha con calma.
—Ni la oscuridad más profunda puede borrar la luz de la mañana.
Silencio.
Incluso una anciana de la Casa Yueji asintió, apenas.
— Desde lo alto, detrás de una cortina velada, Jin Long observaba.
No dijo una palabra.
Pero dentro de su pecho, el sello volvió a arder… solo un poco.
Y por primera vez en años, esbozó una sonrisa imperceptible.
— La cena terminó con un brindis.
Pero cuando Suwei se retiró, encontró sobre su almohada una nota, escrita en tinta negra: “El dragón no es el único que despierta cuando arde el fuego.
Algunos preferimos quemarnos con él.” Firmado con un símbolo: De la Casa Baihuan REFLEXIONES DE LOS CREADORES kiroblack Donde el fuego no se ve… pero arde más fuerte.
Las casas nobles sonríen.
Pero sus cuchillos están afilados.
Suwei entra solo… Pero el Imperio entero lo está mirando.
Y entre cortinas flotantes, un dragón observa.
Y otro… empieza a rugir por dentro.
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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com