EL CONSORTE DEL DRAGÓN IMPERIAL - Capítulo 216
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- Capítulo 216 - 216 Capítulo 5 – Semifinales de Natación
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216: Capítulo 5 – Semifinales de Natación 216: Capítulo 5 – Semifinales de Natación El sol de Halven se alzaba lentamente sobre la ciudad portuaria, bañando la gran piscina con una luz dorada que hacía brillar cada gota de agua y resaltaba el azul profundo del agua cristalina.
Los muelles y gradas estaban abarrotados de espectadores; las banderas de cada nación ondeaban con la brisa marina y los portadores de estandartes, cuatro niños por cada país, se movían de un lado a otro, animando con entusiasmo y orgullo a sus equipos.
La brisa traía consigo el aroma salado del mar mezclado con los perfumes de flores y especias de los puestos culturales cercanos, creando una atmósfera única, vibrante y electrizante.
Los cuatro equipos semifinalistas estaban listos para demostrar su habilidad, coordinación y coraje.
Cada nadador respiraba profundo, sintiendo la tensión y emoción que llenaba el aire.
En el Gran Ducado de Veyora, los atletas se concentraban en los últimos detalles, ajustando sus gafas y gorros, mientras los entrenadores repasaban técnicas de respiración y brazadas precisas.
El Reino de Xianbei realizaba ejercicios de calentamiento que mezclaban fuerza y coordinación, con movimientos fluidos y respiraciones rítmicas que parecían un baile sincronizado.
el Reino de Koryun, los nadadores practicaban relevos y virajes con precisión meticulosa.
Sus ojos reflejaban determinación, y sus entrenadores les recordaban la importancia de mantener la calma y confiar en cada compañero.
Mientras tanto, el Imperio del Dragón Dorado, Xiaolian recorría el borde de la piscina con paso firme, sus ojos atentos a cada nadador.
Sus palabras eran firmes pero llenas de aliento: “Confíen en su entrenamiento, en su cuerpo, en su espíritu.
La victoria comienza en la mente”.
La piscina reflejaba la luz del sol, y las olas creadas por los nadadores parecían bailar en un ritmo propio, como si la misma ciudad estuviera acompañando la competencia.
El murmullo de la multitud subía y bajaba, mezclándose con el canto de las gaviotas y el sonido de las olas que golpeaban suavemente los muelles.
Cada brazada y cada viraje eran observados con atención, mientras los entrenadores señalaban correcciones con gestos rápidos y los hijos de los gobernantes aplaudían y gritaban palabras de aliento desde las plataformas de supervisión.
Primer enfrentamiento: Gran Ducado de Veyora vs Reino de Xianbei El juez levantó la bandera y, con un repique claro, la primera semifinal comenzó.
Los nadadores se lanzaron al agua como flechas.
El choque inicial de cuerpos contra el agua provocó una lluvia de gotas que reflejaban el sol, mientras la multitud contenía la respiración.
Cada brazada era firme y calculada.
Veyora mantuvo un ritmo constante, sus nadadores sincronizados, moviéndose como un solo cuerpo.
La coordinación era impecable: cada respiración, cada giro, cada movimiento estaba perfectamente alineado.
Sus rostros mostraban concentración absoluta y una mezcla de nerviosismo y determinación.
Xianbei, por su parte, intentó acelerar para tomar la delantera.
Sus movimientos eran veloces, casi desesperados por recuperar tiempo, pero un pequeño error en el viraje les hizo perder segundos cruciales.
El público murmuró preocupado, algunos entrecerrando los ojos mientras los entrenadores gritaban instrucciones con voz firme y urgente.
Aun así, los nadadores de Xianbei mostraron valentía y fuerza, luchando hasta el último metro, mientras cada brazada parecía una declaración de coraje y orgullo.
Al final, Gran Ducado de Veyora cruzó la línea de meta primero.
Los atletas se abrazaron y celebraron en silencio, conscientes de que la gran final aún esperaba.
Xianbei, aunque eliminado, recibió un aplauso cálido y prolongado de la multitud, un reconocimiento a su esfuerzo y espíritu de lucha.
Los portadores de banderas ondeaban los estandartes con orgullo, mostrando respeto y admiración hacia los competidores.
Segundo enfrentamiento: Reino de Koryun vs Imperio del Dragón Dorado La tensión se elevó en el segundo duelo.
El aire estaba cargado de expectación y murmullos ansiosos mientras los nadadores tomaban posiciones.
El Reino de Koryun mostró una coordinación impresionante: relevos precisos, brazadas fluidas y giros limpios que dejaban al público sin aliento.
Cada nadador parecía flotar sobre el agua con fuerza y elegancia, mientras la multitud rugía con cada avance, movida por la pasión y la emoción del momento.
El Imperio del Dragón Dorado luchaba por mantener el ritmo.
Xiaolian agitaba los brazos desde la orilla, alentando con palabras de fuego y gestos de determinación.
“¡No bajen los brazos!
¡Recuerden quiénes son y lo que representan!” Sus palabras resonaban, pero un pequeño tropiezo en el relevo final permitió que Koryun avanzara con ventaja.
La multitud estalló en aplausos.
Koryun había asegurado su lugar en la gran final, y aunque el Imperio quedó fuera de la competencia, los nadadores se abrazaron entre lágrimas y sonrisas, agradeciendo el apoyo de su princesa y el público que los aclamaba.
La mezcla de orgullo, tristeza y respeto llenaba el aire, recordando a todos que, más allá de la victoria, la verdadera esencia de los Juegos residía en la participación y la unidad de los pueblos.
Preparativos culturales mientras esperan la final Mientras la piscina se limpiaba y se preparaba para la gran final, Halven seguía vibrando con vida.
Los pabellones culturales de cada país ofrecían un espectáculo de colores, aromas y sonidos: En el Imperio del Dragón Dorado, los artesanos mostraban tapices bordados y figuras de dragones dorados.
Los visitantes aprendían la historia detrás de cada diseño, mientras niños corrían entre los puestos, tocando las telas y admirando las figuras.
El Reino de Xianbei ofrecía talleres de danza y tallado de figuras míticas con una atención al detalle que maravillaba a grandes y pequeños.
Las bailarinas se movían con elegancia, girando y saltando, mientras los niños imitaban cada movimiento con entusiasmo y risas.
Los artesanos, con paciencia infinita, guiaban a los visitantes en el tallado de pequeñas figuras de jade y madera, explicando el simbolismo de cada criatura y la historia de los antiguos héroes que inspiraban sus diseños.
Los adultos observaban, fascinados, y escuchaban atentamente mientras los maestros explicaban la importancia de la tradición, la disciplina y la creatividad, resaltando cómo cada figura representaba un legado de generaciones.
Las hojas de los árboles cercanos susurraban con el viento, mezclándose con los pasos de los bailarines, creando un ambiente casi místico que transportaba a los visitantes a tiempos antiguos, llenos de historias y leyendas de Xianbei.
Koryun, por su parte, mantenía un espacio vibrante y lleno de vida.
Juegos tradicionales y máscaras ceremoniales se desplegaban ante los ojos curiosos de los visitantes, que eran invitados a aprender la historia de cada ritual y la importancia de sus festividades ancestrales.
Los niños se reían mientras intentaban equilibrar pequeñas figuras o imitar movimientos de danzas rituales, guiados por jóvenes del reino que explicaban cada paso y gesto.
Los adultos participaban con respeto y admiración, escuchando las explicaciones de los mayores sobre la conexión entre los rituales, la naturaleza y los ciclos de la vida.
El aroma de hierbas secas y pan recién horneado se mezclaba con los cantos tradicionales que algunos músicos tocaban, llenando el aire de una sensación de comunidad y continuidad cultural que hacía sentir a todos parte de algo más grande que ellos mismos.
Veyora, como anfitrión, ofrecía sus mercados flotantes llenos de luz y movimiento.
Los talleres de música marina permitían que los visitantes tocaran arpas, flautas y tambores, mientras los maestros explicaban el origen de cada melodía y cómo la música había acompañado la vida de la ciudad portuaria a lo largo de los siglos.
Las embarcaciones, decoradas con banderas y faroles de colores, flotaban suavemente sobre el agua, reflejando la luz del sol y creando un juego de destellos que fascinaba a los niños y adultos por igual.
El rugido lejano de las olas se mezclaba con las notas musicales, evocando la historia naval de Veyora, las aventuras de sus marineros y la tradición de los antiguos duques que habían hecho de Halven un puerto próspero y lleno de vida.
Cada sonido, aroma y color parecía contar una historia, invitando a los visitantes a sumergirse en la cultura de cada nación mientras esperaban la final de natación.
Cada detalle, cada aroma, cada sonido y cada color eran un recordatorio de que los Juegos Anuales del Continente no eran solo una competencia deportiva.
Eran una celebración de la cultura, de la historia y de la unidad entre los pueblos.
Mientras los atletas se preparaban para la final, las calles y plazas de Halven continuaban llenas de movimiento: los niños reían, los artesanos enseñaban, los músicos tocaban y los visitantes compartían historias y sabores de tierras lejanas.
La ciudad vibraba con la energía de la competencia y la magia de la cultura, recordando a todos que cada momento vivido allí sería un recuerdo imborrable.
Finalmente, llegó el momento que todos esperaban: la Gran Final entre el Gran Ducado de Veyora y el Reino de Koryun.
La tensión era palpable en el aire; se podía sentir un silencio expectante que caía sobre la multitud mientras los nadadores se alineaban en sus carriles.
La superficie de la piscina reflejaba un cielo azul impecable, salpicado de destellos dorados por la luz del sol que caía suavemente sobre el agua.
Los atletas intercambiaron miradas de respeto y concentración.
Cada uno respiraba profundo, sintiendo la brisa marina y la calidez del sol sobre su piel, conectando cada movimiento con la fuerza de su entrenamiento y la motivación de representar a su nación.
Los entrenadores daban instrucciones finales, corrigiendo posturas, ajustando brazadas y recordando a sus pupilos que la victoria comenzaba en la mente.
Los hijos de los gobernantes aplaudían y animaban desde las plataformas de supervisión, con gestos que transmitían orgullo y expectativa, mientras los portadores de banderas agitaban los estandartes con fuerza, demostrando la conexión entre la juventud y la historia de sus naciones.
El silencio se hizo absoluto, roto únicamente por el lejano repiqueteo de las olas y el suave crujir de las tablas de los muelles bajo los pasos de los organizadores.
El juez levantó la bandera, y con un golpe de campana claro y firme, la final comenzó.
Los nadadores se lanzaron al agua como flechas, generando un estallido de gotas que brillaban bajo el sol.
Cada brazada, cada respiración, cada viraje se convirtió en un momento de tensión pura.
Veyora avanzaba con fuerza, sus movimientos sincronizados como un solo cuerpo.
Los brazos cortaban el agua con precisión, mientras las piernas impulsaban con potencia cada brazada.
Koryun no se quedaba atrás; sus nadadores demostraban agilidad, fuerza y determinación, luchando por cada centímetro de ventaja.
La multitud contenía la respiración en cada viraje, en cada embestida, gritando y animando con cada impulso hacia la meta.
Los entrenadores en la orilla se inclinaban, señalaban, gritaban y animaban.
Sus rostros reflejaban la intensidad del momento: orgullo, ansiedad, esperanza.
Los hijos de los gobernantes seguían atentos, conscientes de que cada movimiento podría decidir la gloria o la derrota.
Cada brazada era un despliegue de disciplina, coraje y corazón, un testimonio de la dedicación de los atletas y de la historia de sus países.
El agua parecía arder bajo los movimientos de los nadadores, mientras las gotas salpicaban a la multitud y el reflejo del sol brillaba como oro líquido sobre la superficie.
La sincronización de Veyora comenzaba a marcar la diferencia, pero Koryun mostraba una resistencia feroz, luchando contra cada ola y cada impulso de su oponente.
La tensión era tan intensa que los espectadores sentían cada brazada como propia, conteniendo la respiración en un instante interminable que parecía suspendido en el tiempo.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES kiroblack Los Juegos no solo miden fuerza o velocidad, sino coraje, disciplina y respeto.
La verdadera grandeza está en el esfuerzo y la unión que surge cuando los pueblos se encuentran en un mismo latido de emoción.
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