EL CONSORTE DEL DRAGÓN IMPERIAL - Capítulo 23
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- Capítulo 23 - 23 Capítulo 23 – La amenaza del norte
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23: Capítulo 23 – La amenaza del norte 23: Capítulo 23 – La amenaza del norte El salón del Consejo Imperial estaba envuelto en una tensión densa como la niebla.
Las 4 casas estaban presentes, con sus representantes sentados bajo estandartes que flameaban con fuego espiritual.
Al centro, el trono menor, donde Jin Long solía recibir informes sin revelar emociones.
Pero esa mañana, algo era distinto.
El representante de la Casa Baihuan, el joven y orgulloso general Huo Yanzhi, dio un paso adelante.
Su armadura relucía como un colmillo de plata, y sus ojos —afilados como cuchillas— no disimulaban su desdén.
— Majestad, respetamos su juicio… —inclinó levemente la cabeza— pero creemos que la permanencia del joven Suwei en el palacio es una amenaza velada para el equilibrio político.
Un murmullo recorrió la sala.
— Continúe —dijo Jin Long sin pestañear.
— Su presencia aquí ha desatado rumores.
Las casas están divididas.
Algunos ancianos ya han sugerido que su linaje trae señales de los antiguos… y si las leyendas son ciertas, el último que portó esa energía terminó arrastrando al imperio a una guerra civil.
Casa Renxia asintió en silencio.
Casa Yueji no habló, pero la sacerdotisa mayor entrecerró los ojos con preocupación.
— El equilibrio, Majestad —insistió Huo Yanzhi—.
La Casa Baihuan le ruega que lo envíe de regreso a Jinluan, al menos hasta que las cosas se aclaren.
Un silencio absoluto cayó en la sala.
Jin Long miró el incienso elevarse.
Luego, sin levantar la voz: — ¿Está usted insinuando que el equilibrio imperial depende del miedo a un joven Omega?
Yanzhi tragó saliva.
No respondió.
— Si la estabilidad del imperio tiembla ante una sola presencia… —prosiguió Jin Long, apoyando lentamente los dedos sobre el borde del trono— entonces el problema no es Suwei.
Todos bajaron la mirada.
— No saldrá del palacio.
Mientras el sello imperial lo reconozca… pertenece a este lugar.
Y sin más, el emperador se levantó, giró sobre sus talones y salió del consejo, su túnica arrastrando fuego invisible a su paso.
Suwei observaba todo desde detrás de un biombo de cristal.
No se le había permitido hablar, pero escuchó cada palabra.
Y por primera vez desde su llegada, sintió que alguien había luchado por él.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES kiroblack El poder no siempre se demuestra con espadas ni con gritos.
A veces, la mayor declaración de guerra es un “no” pronunciado con calma.
Jin Long no defendió a Suwei por impulso, sino porque comprendía que un imperio que expulsa lo que no entiende está destinado a derrumbarse.
Y para Suwei, ese gesto fue más que protección: fue la primera prueba de que no estaba solo.¿Le gusta leerlo?
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