EL CONSORTE DEL DRAGÓN IMPERIAL - Capítulo 28
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- Capítulo 28 - 28 Capítulo 28 – Las lágrimas del emperador
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28: Capítulo 28 – Las lágrimas del emperador 28: Capítulo 28 – Las lágrimas del emperador El día comenzó con una extraña quietud en el Palacio de las Llamas Eternas.
Ni las aves cantaban.
Ni los sirvientes se atrevían a alzar la voz.
Algo, en el aire, olía a presagio.
Ese día, el emperador asistiría —por primera vez en años— a una ceremonia ante el Trono Ancestral, en presencia de los espíritus de los antiguos emperadores.
El ritual no estaba pensado para consortes ni para herederos… pero Suwei había sido convocado igual.
Jin Long, de pie frente al trono , no habló.
Sus ojos dorados brillaban con una intensidad contenida.
Sabía que ese momento sería crucial.
Sabía que Suwei ya no era el mismo.
Suwei entró vestido con túnicas de la Casa Jinhai, pero sobre sus hombros colgaba una capa blanca que nadie sabía de dónde había salido.
El Anillo del Primer Consorte relucía en su mano.
El fuego de las antorchas tembló.
El sacerdote mayor comenzó el canto sagrado.
Las palabras antiguas reverberaron en las columnas del salón.
— Solo los elegidos pueden tocar el Trono del Alma… y seguir de pie — dijo el sacerdote.
Suwei avanzó.
Paso a paso.
Lento.
Seguro.
La energía era tan densa que el aire parecía cristal.
Puso sus dedos sobre el trono… …y cayó.
Su cuerpo se derrumbó como si una ola de poder lo hubiese arrojado al suelo.
Sus ojos estaban cerrados, pero una luz dorada emanaba de su pecho.
El anillo ardía.
El trono crujió.
Y entonces Jin Long, impasible, invencible, intocable… Lloró.
Una sola lágrima rodó por su mejilla.
Pero esa lágrima fue suficiente para quebrar lo que ni las guerras ni las traiciones habían conseguido.
El fuego que rodeaba el trono parpadeó, luego se extinguió por un segundo.
El sello imperial en el corazón de Jin Long vibró.
Y algo dentro de él se rompió en silencio.
Se inclinó sin que nadie lo viera.
Se arrodilló junto al cuerpo de Suwei.
Y sin decir una palabra, tocó su frente.
Solo eso.
Una conexión.
Un lazo que no necesitaba nombre.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES kiroblack El verdadero poder no siempre se mide en victorias ni en dominio, sino en la capacidad de rendirse ante un lazo que desafía el orgullo y la soledad.
A veces, una sola lágrima puede desarmar años de invulnerabilidad, porque muestra que incluso el trono más alto no está por encima del corazón.
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