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El Demonio más Poderoso de la Zona Este - Capítulo 12

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12: El pobre y enfermo 12: El pobre y enfermo Desde que la guerra terminó y hace cuatro años la Era del Apoderamiento comenzó, el mundo cambió para mal.

Para las personas comunes, los días sin toparse con un demonio se contaban como los mejores del mundo y para aquellos demonios que buscaban las paz se volvía una tortura, siendo rechazados y exiliados de más de un lugar.

Los demonios no son seres con los que cualquiera pueda jugar, y aunque algunos lugares son más flexibles con la idea de demonios pacifistas, el miedo y la ira por el pasado seguirá en sus corazones.

El Reino de Vrivén, para suerte y desgracia de muchos, contaba con unas vastas Afueras, llenas de grandes montañas y toda clase de criaturas de cientos de niveles diferentes que rodeaban cada esquina de su mapa.

Lo que de una forma u otra, aisló a sus habitantes y los protegió de sus países vecinos además de algunos incontables infortunios durante la Gran Guerra, causando que haya sido difícil su conquista, pero no su ataque.

Desde que la Era del Apoderamiento invadió el Reino de Vrivén, los casos de grandes demonios que intentan aniquilar ciudades o pueblos se podían contar con una mano, cuatro fueron los que se atrevieron, y según rumores, estos mismos vinieron desde más lejos de las afueras.

Pero aunque hubo pocos grandes y las paz mayormente se apreciaba, no descarta el que hubo más de rango medio y miles de rango menor que atormentaban las vidas de los simples ciudadanos.

Vrivén era atormentado por su condición de aislado, por demonios que demostraban su poder o querían más poder, y más aún por sus Afueras, donde más de una criatura demoníaca bestial habitaba y dependiendo de su hambre, salía a devorar o simplemente deambular y causar caos.

Las Zona Este, de cierta forma era la que más sufría.

Estando rodeada de no solo las más grandes y perturbadoras Afueras, sino estando también lado a lado del punto no aclamado de paz, el sitio más irreconocible del Reino, la Zona de Nadie.

Aquella que había sobrevivido a la gran Guerra por su horrible atmósfera tanto para los de afuera como para el reino, convirtiéndose en un lugar horrible para su propio reino, siendo olvidado incluso por este, causando más caos al momento de conectar todas las zonas en un solo lugar y más sufrimiento al momento del transporte de bienes o viajes de alguna zona a la Zona Este por tierra.

Grandes eran los casos de sufrimiento, pocos eran los que ayudaban, y aún más pocos eran los de buen corazón, que se preocupaban por otros.

Los pueblos “fronterizos” o también dichos “Junto a las Afueras” además de ser casi aislados por completo eran supuestamente resguardados por pequeños marquesados, que su dichoso deber no podrían cumplir por completo al ser tantas las Afueras y tantas las personas necesitadas cuyo pueblo estaba en la mira o absolutamente aislado por la afueras, esto último como en el caso del pueblo de Nicel.

El ambiente en la Zona Este era impredecible, desde que un duende del cielo lo atormenta cada tanto le plazca, jugando con su poder climático y las personas, obteniendo diversión al ver las supuestas búsquedas y el cómo los Cazadores y los pocos atrevidos no despertados participaban en ellas.

Desde que el invierno llegó de sorpresa, el infortunio de los pueblos pobres en la zona este, que eran muchos, creció.

Y estos pueblos eran aún más comunes y propensos a sufrir al ser fronterizos.

A diferencia de algunos afortunados que podrían pagar protección mágica, piedras de maná de uso cotidiano y más de una comida al día, o al menos una de esas cosas.

La nieve seguía cayendo con ternura, sobre los antes cultivos de los pueblerinos, mientras una ventisca ligera de copos nieve hacía volar los susurros de ayuda de las pobres almas sumidas en penurias.

Los aldeanos de Nicel se aislaban en sus casas, quemando todo lo que se podía quemar para hacer calefacción, y usando todas las prendas que podían usar para calentarse.

Los más listos, hacían trueques de las partes de los goblin que con más de mil de ápice de suerte pudieron matar para obtener más leñas, pieles y comida, o piedras de manà de fuego de bajo nivel.

Los más tontos, se enfermaban y morían bajo la nieve, o al ser echados de posadas y cavernas por no tener ni un ápice de suerte o dinero suficiente.

Los más acomodados y suertudos, además de recursos y conexiones del sueño, tenían todo lo que los suertudos y los listos podían desear, viviendo bien en tiempos donde deberían sufrir.

Por otro lado, los más fuertes y poderosos, no descansaban, las misiones para los Cazadores sólo aumentaban y el trabajo de los nobles se complicaba, pero no eran nada en comparación con los pobres.

En medio de un blanco callejón lleno de basura un rayo de luz de lámpara dejó un camino iluminado al abrirse una puerta con una fuerte patada.

Un hombre robusto de pelo blanco con abrigos de piel y la cara roja del frío y la borrachera arrastró a un hombre por el abrigo, con fuerza, lo tiro, causando que vuele y caiga sobre las bolsas de basura llenas de toda clase de cosas, causando un fuerte ruido.

“¡Bastardo!

¡No vuelvas hasta que me consigas el dinero, pedazo de basura!

¡Más te vale devolverlo o sino te matare, te matare!” Exclamó el hombre robusto.

La víctima que había caído, no dijo nada, mientras sangre de su frente y nariz de una herida previa goteaba.

La puerta trasera de la caverna se cerró con fuerza y desde lejos se escuchaba el refunfuñar del hombre robusto.

El hombre lentamente se fue levantando después de limpiarse la sangre de la nariz, aturdido.

“Qué día de mierda.” Desde que comenzó el invierno, pudo abolir sus deudas debido al pánico con el que venía, porqué todos estaban más preocupados preparando cosas para sobrevivir que concentrándose en otras cosas triviales como las deudas de dinero.

Antes de la “búsqueda”, Mino había pedido prestado 280 de plata, equivalente a 2,2 de oro para avanzar su negocio de venta de caracoles, que avanzaba bien como él había planeado.

Había comprado el cargamento, rentando un puesto en el mercado en la central de un pueblo no fronterizo, y contratando empleados, sobrando aún así para su comida y ropa.

Era un hombre soltero y solitario por lo que no podía estar más feliz gastando el dinero en burdeles y ropa más decente.

Pero quien imaginaria que no había tenido suficiente éxito en la venta de caracoles como se esperaba normalmente, porque en pocos días, los caracoles que había comprando resultaron pudrirse rápido, los empleados que contrató le robaron y de la tristeza, perdió aún más dinero en alcohol y mujeres.

Peor aún, al intentar recomponerse pidió dinero de nuevo y prometió que devolvería el doble de todo, pero eso solo resultó mal, siendo robado y golpeado de nuevo, teniendo que vender su casa para pagar una parte de su deuda, quedando solo una mínima parte para vivir.

El invierno no solo empezó en su peor momento, cuando ya lo había perdido todo, dándole ventaja al hacer que su usurero olvidase el asunto, sino que lo descompuso aún mas.

Para su suerte tenía la ropa lujosa que había comprado y la revendió al suplicar demasiado a gente que vivía bien en esos tiempos, ganando para comprar un abrigo decente y alojarse en una posada que estaba casi llena por completo, gastando de nuevo, en bebidas y carne cara con el dinero de su casa perdida.

Cuando pensaba que todo le iría bien ya que no estaba su usurero y podía gastar su dinero sobrante en lo que quisiera, se encontró con su usurero borracho en el bar que frecuentaba recientemente, terminando siendo regañado, previsto del dinero que había ganado con su último esfuerzo y golpeado por él y sus hombres.

Ahora que estaba perdido y su vida corría peligro, con la mente nublado en alcohol, no sabía que podría hacer, así que solo camino esperando encontrar esperanza en su ahora mundo perdido, cojeando ligeramente por los golpes en todo su cuerpo bajo su desgastado abrigo.

Su mente vagaba en formas de ganar dinero sucias mientras se arrastraba por el callejón apoyandose en las paredes, cuando de pronto una caravana con el símbolo de un lobo negro paso como el viento, iluminando su ojos con una idea alocada y arriesgada, pero posiblemente rentable.

¡Sí!

¡Los cazadores!

¡Comó no lo pensé antes, ellos ganan mucho dinero, y los únicos que hay en todo Nicel están al otro lado del pueblo!

Recordó cómo habían venido y salvado a su pueblo de una ola de goblins, mientras él fue listo, escondiéndose en un barril de pepinillos rancios ya que los goblins tienen olfato sensible.

También recordó un evento que había pasado mucho antes, unas mujeres habían repartido unas cajas de provisiones en posadas y casas de otros pueblos cercanos, aunque no repartieron las cosas sino días después porqué cuando llegaron fueron a casa del curandero y se quedaron ahí por alguna razón.

Había escuchado que una de ellas es familiar de un gran miembro de ese gremio que estaba en el pueblo.

Y es ahí cuando su rostro aturdido y miserable mostró un rayo de luz al ver todos sus problemas resueltos porqué el gremio se iba y solo quedaban mujeres y niños débiles en esa casa.

Aunque no consideraba correcto robar a mujeres indefensas, no tenían otra opción.

Robaré lo suficiente de su casa para pagar mi deuda y salvaré un poco para mi, jajaja.

No, tengo que ser cuidadoso, al ser familiar de un cazador, deben tener cosas útiles ahí dentro en caso de robo, así que observaré la situación primero y luego entraré cuando todos duermen a revisar.

Sí, no puede fallar, jajaja.

A través de una ventana sin rastros de hielo, gracias a las piedras de maná de fuego que rodeaban la casa con un círculo de magia y la calentaba, unos brillantes cabellos dorados se podían observar revoloteando de alegría.

Emily saltaba en la cama con entusiasmo, pese a que sabía que no debía, ya que por fin estaba sola y con mucha energía.

Su familia la había estado cuidando mucho y en un instante la fiebre bajó como si no la tuviera en primer lugar, pero eso no significaba que la dejarían hacer lo que quiera, siempre diciéndole que descanse cuando no quería quedarse en cama siempre, era muy aburrido, así que lo menos que podía hacer ahora que todos habían ido a comer, tras ella almorzar primero, era matar el aburrimiento que sentía.

De pronto, el rechinar de la puerta se escuchó y Emily se sobresaltó, acomodándose rápidamente en posición de dormir, pero la persona que entró no era la que esperaba.

Unos cabellos negros se asomaban por dejado de la puerta debido a su altura y con ojos cautelosos, Kenneth miró a Emily.

“Ah… solo eres tú Ka, me asustaste.

“ Se secó el sudor de la frente con una mano rápida.

“¿Qué haces aquí?

¿Vienes a jugar?

“ Sonrió expectante a Kenneth.

Kenneth por el otro lado, no sabía qué hacer, Emily había estado muy mal, dándole un gran susto a todos, en especial a él.

Era la primera vez que experimentaba algo similar, y los sustos y la preocupación de todos le hizo desarrollar los mismos sentimientos.

¿Qué le pasaba a ella?

Tenía miedo.

Kenneth bajo la cabeza pensante y cauteloso.

¿Estaba bien jugar?

¿Estaba bien que viniera a verla?

No lo sabía, y eso le asustaba.

No quería que su hermana llorará y sufriera como lo había hecho hace dos días.

Viendo su comportamiento nervioso Emily solo sonrió.

“¡Estoy bien!

¡Estoy mejor ahora!

“ Se paró en la cama con energía.

“¡Mira!

No soy débil.

¡También puedo hacer esto!

“ Se puso a saltar con agilidad de nuevo, pero al hacerlo se sintió cansada en un instante, luego su pie quedó atorado en un pliegue de la sábanas y se cayó de cara sobre el colchón.

Kenneth se sobresaltó y corrió hacia ella, entrando en pánico y sin saber cómo actuar, pero Emily se levantó y con una expresión tonta se frotó la frente.

“Estoy bien, jejeje.

Eso no salió bien.

Me sentí mal de la nada… “ La expresión de Kenneth cambió como si fuera a llorar.

“¡Ah!

¿Dije mal?

Quiero decir, solo me tropecé.

No pasa nada.

“ Sonrió como tonta y Kenneth se relajo.

Kenneth sabía que Emily debería estar durmiendo, así que quiso insistir y arroparla para que durmiera, como Aurora hacía con él y lo dejaba dormido en segundos.

Emily entendió sus acciones torpes y solo se acostó y lo miró con sus grandes ojos verdes.

Kenneth al ver que no se dormía, se puso nervioso.

¿Por qué no se duerme?

Emily solo lo miraba y en un intento desesperado por decir que durmiera, Kenneth intentó hablar.

“…

D… ¡Dah!

G… “ Dijo seguido de muchos movimientos con sus brazos para indicar que duerma.

Los ojos de Emily se iluminaron y se levantó entusiasmada.

“¡Quieres hablar!

¿Wow, querías decir duerme?

“ Kenneth al ver que Emily no se durmió sino que se llenó de más energía, se sintió cansado, mientras Emily lo sacudía con alegría para que hablara otra vez.

“¡Emily!

“ Dijo Agnes, seguida de Aurora que entraron a ver su condición después de comer.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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