El Demonio más Poderoso de la Zona Este - Capítulo 14
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- Capítulo 14 - 14 Disturbios I
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14: Disturbios I 14: Disturbios I “Le diré lo que está pasando, alcalde.
Me robaron.
“ Sus ojos se oscurecieron.
“Y dañaron a los niños de mi hogar.
“ “¿Qué?
¿C-cómo podría pasar esto en este pueblo pacífico?
Debe ser un malentendido.” “No hay tal cosa.
“ Apuntó al saco de papas con figura humana tirada a un lado del camino, que se sacudía y hacía ruidos extraños.
“Ese hombre de ahí entró a mi casa en medio de la noche, valandizó y robó mi almacén, además de dañar a mis sobrinos pequeños.
“ El alcalde miró con sudor cayendo de su frente al saco revolviéndose como un gusano y comenzó a templar, en especial al dar un vistazo a los hombres tirados por ahí.
Sus pensamientos se oyeron en voz alta.
“¿Y-y-y ellos que hicieron… ?
“ “Obstruyeron mi camino y complicaron todo para procesar el crimen.
“ Antes de que el alcalde pudiera preguntar, ya comenzó a explicar.
“Tan pronto como pude detener al hombre, fui directo a la comisaría del pueblo, pero esta estaba cerrada, pésimos trabajadores ¿No debería estar abierto las 24 horas?
Y como no tenía de otra decidí venir a usted, pero en el camino esos hombres aparecieron y comenzaron a preguntar por él y lo que tenía planeado.
En ese momento aún no lo había puesto en un saco, solo lo tenía amarrado, pero por alguna razón intentó pedir ayuda a los hombres y estos me dieron pelea todo el camino aquí al intentar venir a usted.
Si me preguntan yo soy la víctima aquí porqué me atacaron en un gran grupo.
Como sea vengo a que se haga cargo.” Nuevamente el alcalde quedó sin palabras, todo lo que escuchaba estaba mal y solo dejó una reseña muy mala del pueblo.
Trago saliva.
“B-bueno para empezar… No sabía que la comisaría estaba cerrada, me haré cargo cuanto antes… ¿Pero no los trataste muy injustamente?
“ “¿Injusto?
El ladrón no solo dañó propiedad privada, sino también la salud mental de mis sobrinos ¿Qué si desarrollan un trauma, se hará responsable?
¿Lo hará?
Además, esos tipos obviamente están con él, tienen que recibir su merecido y ser tratados igual.
“ “P-pero, u-usted es un cazador, es mucho más fuerte que ellos ¿No cree que como los trato, es excesivo?
“ “¿Excesivo?
Por favor, no use demasiada fuerza, no es ni culpa que sean débiles.
Me contuve como nunca y solo los noqueé al llegar porque no se apartaban del camino.
Ellos son los tontos por hacer esto cuando saben que soy un cazador.
“ El alcance estaba en una situación difícil.
Cierto el es un cazador y no debieron meterse en su camino, así que para evitar más problemas lo mejor era resolver la situación de una vez por todas, porque la abrumadora presencia del cazador y sus palabras lo ponían increíblemente nervioso.
Saco un pañuelo de algún lugar y se secó el sudor de la frente.
“E-entiendo, veré que puedo hacer.
“ “Bien.
Entonces lo desataré.
” Yaal tomó al saco de papas y con agilidad desató la cuerda, revelando una cara abollada y llorosa, de la cuál fluían todo tipo de líquidos, pero que de igual forma, trataba de moverse y hablar desesperadamente para salir de esa situación, aúnque sus extremidades estaban atadas con una cuerda al igual que su boca.
“¡…
Mhm!
Mm… “ El alcalde se puso pálido y más sudor frío comenzó a salir de su frente.
“Oh, cielos.
“ Yaal ató a un árbol al criminal como si fuera un animal, mientras el alcalde temblaba pero no decía nada.
“Entonces me voy.
“ “S-sí.” Por favor vete ya… “¡Hey!
¡No pueden llevarse a ese hombre!
“ El alcalde: ¡Ahora que!
╥﹏╥ “¿Qué?
“ Yaal los miró irritado.
¿Más aliados?
Mino volteo sorprendido.
¿No era ese su usurero?
¿Venía a salvarlo?
Sus ojos se ilumaron de inmediato, ya que hace rato, reconoció a sus hombres tratando de alejar al cazador de el, así que debe ser por eso.
Un hombre viejo y robusto con la cara Roja, sosteniendose de un bastón, junto con otros hombres grandes similares a los que Yaal había derribado, aparecieron de la nada con cara de causar problemas.
Hace aproximadamente unos días, un grupo de hombres de negocios no muy puros, se había reunido en el segundo piso de una caverna del pueblo.
Los hombres eran dueños de negocios fraudulentos que daban dinero a ciertas personas para aumentar su deuda y con el tiempo, hacer que sus deudores se conviertan en esclavos y venderlos a las minas, ganando así un montón de dinero sucio para vivir.
El hombre robusto y viejo, Anton se llamaba, era dueño de un negocio de préstamos pequeños pero con muchos potenciales clientes perdidos, que muy pronto, le harían ganar una buena suma de dinero en la venta de esclavos del mercado negro.
Él tomó una gran sorbo de un vaso de cerveza agria y bajo el vaso con fuerza sobre la pesa.
“¡Ahh!
Esto es bueno.
“ “Viejo Anton, ¿No crees que estás tomando demasiado?
“ “Tonterías.” “Déjalo en paz.
Debe estar muy feliz porqué pronto ganara montones de oro y se irá al extranjero.
“ “¿Quién te dijo que revelarás mis planes?
jajaja “ “¿Ya tienes una garantía con 10 personas como tú cliente pedía?
Es muy rápido para un novato.
Me sorprendes anciano, si sigues así, serás tan rico como nosotros.
Jajaja.
“ Las risas resonaban en el espacio, pero el viejo Anton no se reía.
Desde que se había unido a esos tipos en su estafa piramidal tras muchos negocios fallidos, ellos solo lo menospreciaban por ser un viejo y un novato.
Pero eso no duraría mucho tiempo.
Si lograba presionar más a su último deudor, un tipo llamado Mini o algo asi, para que debería aún más dinero, podría hacer uso de su gran deuda y revelar que en las letras pequeñas de su contrato de préstamos, su vida le pertenecería si debiera más oro, lo cuál era poco para los ricos como ellos, pero no para los pobres como ese tonto que sujeto, que apenas si vio el contrato y firmó de inmediato solo para fracasar terriblemente, como anton había planeado.
Pues pago a sus empleados para que lo robaran, estafó al sujeto haciendose pasar por una distribuidora de caracoles de alta calidad y mandando a robarle más de una vez.
Solo tenía que gastar más en sus miserables sueños y hábitos, y su cabeza le pertenecería para poder venderla a su cliente misterioso que quería 10 asalariados por alguna razón.
La molestia en su corazón nubló su alegría y bebió como nunca en medio de sus odiosos compañeros.
Pero quien diera que al bajar con sus hombres por otra ronda de bebidas, lleno de ira, cometería el error de atacar a ese bastardo de Mini y amenazarlo a muerte por la ira que sentía, porque ese tipo solo se reía y disfrutaba del alcohol en ves de gastar grandes cantidades de dinero para garantizar su éxito.
…
“¿Por qué debería dártelo?
Es un criminal.” “Un criminal que me debe dinero, y que según nuestro contrato… su cabeza es mía.
“ Chasquea los dedo y los hombres grandes junto a él rodearon a Yaal y al alcalde.
Mino por el otro lado, se sorprendió y su rostro hinchado se puso más pálido.
“¿De verdad quieres hacer esto?
Tu alcalde está aquí sabes, podrías ir a prisión.
“ “Por favor, todo el mundo sabe que ese inútil no tiene poder aquí, es un cobarde, miralo temblando hasta hacerse en los pantalones.
“ Miró al alcalde pálido que titiriteaba sin parar y evitaba las miradas de todos.
“Oh, no puede ser ¿De verdad te orinaste?
Jajaja.
“ El estafador comenzó a reírse junto con sus hombres y el alcalde apreto los puños, temblando impotente.
“Estan cometiendo un error, soy un cazador.
Mira a esos tipos, no eran nada para mi.” Apunto a los noqueado aun lado del camino.
“Oh, yo se que no podemos hacerte nada como humanos normales.
Pero yo se de que se manejan los cazadores.” “¿Y de que seria eso?” Yaal ya tenía ganas de irse a casa.
“Veras, ustedes temen mas a la gente.
“ Justo en el momento que hablo, una turba furiosa se habia acercado frente a la casa del alcalde y comenzo a gritar todo tipo de cosas a Yaal.
“¡Los cazadores deberían protegernos y no intimidarnos!” “¡¿Cómo puede ser tan cruel con un humano normal?!” “¿Pelearon tanto con demonios que se olvidaron de como tratar a las personas?” “¡Pense que eran tranquilos y unos héroes, pero solo intimidan a la gente!” Yaal y el alcalde se sobresaltaron.
¿Porqué una turba furiosa se pondría del lado de un estafador?
Pronto, sus dudas fueron respondidas.
“Oh, ciudadanos de Nicel ¿Comó podemos convivir en paz en estos tiempos tan terribles cuando nos peleamos y somos intimidados por la gente que vive bien como los cazadores?
¿No es acaso injusto para nosotros?” “¡Tiene razón!
¿Por qué causan problemas cuando deberíamos ayudarnos?” “¡Nicel era un pueblo tranquilo hasta que llegaron a la casa de Abraham!” “Hablando de él ¡¿No lo echaron de su casa y pusieron de excusa que se mudo?!
¡Cómo pueden ser así los cazadores!” “Su familia vive bien en la casa de un hombre bueno.
Tienen dinero ¡Pero son tan malos que se guardan todo para ustedes y solo nos dan unas pocas previsiones!” “¡Así es!
¡Ciudadanos de Nicel, no debemos confiar en los cazadores!
y Debemos salvar al que ha sido intimidado.” Sus hombre se acercaron a Mino que miraba aterrado sin capacidad de objetar.
“¿Cómo pueden decir todo eso?
Mi gremio y yo los salvamos de la ola de goblins.
Ademas, Abraham realmente se fue por una oferta de trabajo y mas de uno lo sabia.“ Yaal que habia aguantado un rato, finalmente hablo.
“¿En serio?
Pues no veo que nadie aquí justifique lo que dices.” Anton volteo al publico que seguia diciendo incongruencias.
Yaal noto entonces que las personas lucian extrañas, habia ciudadanos de Nicel si, pero la mayoria lucia diferencia, no eran del pueblo.
Claramente él esta detras de todo esto, se aseguró que los que conocian la situacion de Abraham no estén aqui, pero no puedo probar nada por ahora.
“¡L-lo que el señor Kamei dice es verdad…!
¡Él nos ha a-ayudado a todos…!” Finalmente dijo el alcalde y el público se calló un momento.
“¿Oh?
Parece que el alcalde está del lado del cazador.” Pronto, un montón de abucheos comenzaron a escucharse.
El alcalde templo mas, no tenia fuerza suficiente para hacer frente a tanta gente.
Mino había sido liberado y arrastrado hacia Antón, cayendo de rodillas en su intento de protesta.
Anton lo miró con frialdad y una sonrisa se formo en su rostro.
“Ya rescatamos al amigo desfavorecido.
Mirenlo todo golpeado y atado como un animal ¿Como pueden los cazadores considerarnos animales?” La turba comenzó a quejarse más fuerte, comenzando por las personas bajo Anton, y poco a poco, todo tipo de insultos comenzaron a oírse.
Un atrevido, tomó un tomate que quien sabe de donde salio, posiblemente de Anton tambien y lo arrojo a Yaal.
Este esquivo con agilidad y el tomate fue al rostro del tembloroso alcalde quien cayo de rodillas con un quejido ruidoso.
La turba entonces midió las posibilidades y poco a poco comenzaron a abuchear y tirar tomates a ambos.
Pero los tomates fueron esquivados uno a uno por Yaal.
Un grito fuerte se escucho tapando ligeramente los de la muchedumbre.
“¡¿En serio creen que esto solucionara todo?!” Gritó Yaal.
La sonrisa de Anton bajo.
“¡Ese hombre es un estafador!
¡Miren alrededor suyo!
¡¿Conocen a esas personas comenzaron todo?!
¡Claramente él les pagó para que hagan esto!” Algunas personas hicieron caso a sus palabras, otras a los que definitivamente no les gustaban los cazadores, siguieron desahogando su ira.
Sea como sea, ellos solo continuaban dudando o gritando y lanzando cosas.
Yaal se lleno de ira y pensó en recurrir a la fuerza.
Anton solo seguia sonriendo, mientras Mino temblaba bajo sus pies.
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