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El Demonio más Poderoso de la Zona Este - Capítulo 15

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  4. Capítulo 15 - 15 Disturbios II
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15: Disturbios II 15: Disturbios II Yaal apretaba los dientes, intentando aguantar las sensaciones peligrosas que sentía.

De no ser porqué normalmente preferiría hablar, ya habia usado sus habilidades de cazador para apartarlos a todos y irse sin problemas, sin importar que eso dejará heridos.

Pero nunca usaría sus poderes con personas comunes, iba en contra de sus moral.

Sin importar cuanta ira sentia hacia Anton y sus actos.

Anton solo se reía y continuaba incitando a la multitud, mientras el alcalde y Mino se orinaban los pantalones, siendo tratados como mierda, uno por la turba, el otro por el hombre que tenia en frente.

Anton miro a Yaal, apoyando agresivamente su baston sobre la mano de Mino, aprovechando que la turba incitada estaba distraída.

El dinero es clave, cazador.

El mundo haría lo que fuera por dinero, Jajaja.

Los ojos de Yaal comenzaron a brillar de un color azul intenso a medida que su ira se intensificada al observar las asquerosa sonrisa del hombre robusto.

Lo que hizo temblar a mas de uno que captaba su mirada, menos al hombre que reia.

Una figura alta observaba a la multitud furiosa en la distancia, cuando detecto el maná familiar de Yaal, una sonrisa se mostró en su rostro y sus ojos tambien brillaron, pero con mas intensidad.

Si lo que Yaal queria hacer era apartarlos a todos pero aún asi controlarse y no cusar perdidas, el plan del hombre era todo lo contrario.

Maná purpura comenzó a flotar como una ola seductora y feroz desde debajo de los pies de la turba furiosa, cuyos ojos normales no podian observar.

Este se iba intensificando y aumentando terreno hasta llegar a las cabezas de todos, esperciendose y efumandose como humo, finalizando a los pies de Yaal que dejó de activar su habilidad, poniendose nervioso en un instante al reconocer la habilidad que habia sido activada sobre todos.

En unos Instantes, un hombre en la multitud tomó una silla de quien sabe donde y con un fuerte golpe, dejo inconsciente al hombre junto a el.

Ese fue el momento que todo el caos comenzo.

La gente que antes iba contra las dos personas frente a ellos, que dudaban de sus acciones o que se sentían furiosos unilateralmente, comenzaron a pelearse y gritarse entre todos, lanzándose cada cosa que tenian a mano con tal fuerza que causaba más de una herida.

Las mujeres que no tenian nada en las manos se lanzaron unas a las otras jalandose el cabello hasta arrancar grandes mechones y sangre comenzara a meterse bajo sus uñas.

Asi, la turba antes furiosa con un único objetivo, se volvio loca y peleaban entre sí como perros rabiosos en una jaula.

Anton vio aterrado a su alrededor, la ira se intensificaba en sus ojos y comenzó a golpear con su bastón al hombre bajo suyo una y otra vez.

“¡No, no, no!

¡¿Qué están haciendo?!

¡Tú!

¡Ven aquí ahora y encargate!” Llamó a unos de sus hombres que se veía inmutado.

El hombre miro el caos a su alrededor y su frente comenzo a sudar.

“N-no creo que sea buena idea.” “¡¿No crees que sea buena idea?!

¡¿Bastardo, acaso te pago para que opines?!

¡Solo cállate y haz tu trabajo!” Anton golpeaba continuamente en la cabeza al hombre, causando mas de un quejido por parte de este, hasta que sangre comenzo a salpicar el piso.

El hombre se harto del trato que recibia y sucumbiendo al hechizo bajo el que todos estaban, tomo el bastón de Anton y lo partio en dos, lanzando más de un golpe al estomago y rostro de este.

“¡Ugh!

¡¿Q-qué haces… ?!

¡Agh!” Sangre comenzó a salir de su boca y los golpes se intensificaron.

El alcalde que ya habia sido sobre estimulado por el miedo, esta vez, su miedo aumento y se desmayo de golpe, Yaal, que estaba bien, reacciono y lo tomo en brazos para colocarlo despues suavemente en el piso mas cercano a la entrada de su puerta que estaba alejado del caos.

Una vez puesto a salvo, viendo el desastre frente a la casa, maldigo en su interior.

Mino, quien habia sido golpeado ferozmente como un juguete antiestrés, observó como Anton era golpeado ferozmente, ese hombre era un guardaespaldas, que al parecer no queria a su jefe.

Mino se sentia como basura, lleno de ira.

¡¿Comó que mi cabeza le pertenece?!

Bastardo.

Todos son unos malditos ¡Tú eres un maldito!

Lagrimas de ira goteaban el suelo que ya estaba manchada con su sangre.

Con las manos temblando intentó sacar las cuerdas que obstruyen sus muñecas, pero estaban muy bien puestas.

¡Maldición!

Un fuerte golpe se escucho cerca suyo.

El hombre que golpeaba a su usurero cayó al piso tras ser golpeado por un loco con una silla ensangrentada, el loco corrio en otra dirección, buscando mas hombres para hacer lo mismo, pasando de lado el cuerpo tendido e hinchado del viejo Anton.

¡Estupido, estupido!

¡Se lo merece!

Un sonido metalico se escuchó frente suyo, volteó la mirada bajo sus manos amarradas, una navaja plateada apareció.

Un hombre que habia dejado caer la navaja, fue tirado en el piso por otro y apartado con golpes lejos del lugar.

Mientras, una idea brillo en su mente.

Ese tipo aún seguía vivo.

Me aseguraré de que ya no.

Tomó con sus manos la navaja y comenzó a cortar la cuerda de sus manos con ansiedad.

Al terminar no siguió con sus pies, solo se cortó la cuerda la boca y se arrastro con rapidez hacia el cuerpo tendido de Anton, que seguia en medio del caos.

Mientras se acercaba, un viento del este frio se aproximo, anunciando la humedad de la lluvia.

El abrigo de Yaal se movia con el viento mientras veia a la gente sumir antes la habilidad aumenta emociones de su jefe, se le puso la piel de gallina mientras enfocaba con sus ojos, al elfo alto y sonriente a lo lejos de la multitud, con ojos púrpuras fosforescentes y una ceja poblada, acercándose con paso lento.

Mierda, mierda, mierda.

Repitio en su mente.

Guiado por un movimiento inusual, vislumbró como el ladrón se acercaba al estafador incapacitado, con una navaja y una mirada loca.

Sus pupilas se agrandaron, queria detener una muerte sin razon, ya que los demás no estaban tan enojados como para matarse.

Eran gente común que podia evitar que sus vidas se perdieran sin razon ya que tenia la capacidad como un cazador.

Dio un paso determinado, pero se congelo en su lugar, el maestro del gremio miraba en la distancia mientras se acercaba cada vez más, siendo ignorado por la multitud enloquecida.

Yaal bajo la mirada y sudor cayó de su frente.

Mino, observó a su usurero de cerca, el viejo hombre robusto tenia el rostro peor que el suyo propio, hinchado y ensangrentado, que respiraba con un chillido porqué su nariz se arruino por completo.

Se acomodó con sus codos para estar a una buena altura.

Sus ojos miraban el rostro de Anton sin apartarse con un brillo desquiciado en ellos.

El mundo a su alrededor quedo en silencio mientras aumentaba el agarre de la navaja, pero la duda se formo por un momento, antes de que bajara con fuerza el brazo sobre un lugar en especifico.

Su respiración comenzó a agitarse.

¿Esto está realmente bien?

Nunca había matado antes, y aunque estaba determinado a robar, en ese momento no tenía opción, estaba en la ruina… Pero ¿Quién me llevó a la ruina en primer lugar?

Tomo la navaja con fuerza pero esta aún no mostraba seguridad, aúnque sus ojos no dudaban, una voz en su cabeza continuaba diciendole que lo haga y su corazon latia con fuerza, lleno de ira.

Un movimiento ligero se mostró de la cabeza del viejo Anton, con vista borrosa, vislumbró al hombre golpeado cerca de su rostro.

El hombre se sorprendió, el viento movia ligeramente su cabello mientras lo miraba desde arriba.

Anton movió ligeramente la boca tratando de hablar, pero no le salia palabra.

El tiempo se sentia lento, mientras Anton agarraba aire.

Una tos seca salio de su garganta.

“¡Coagh!

… Tu… Mini… ayudame… te dare dinero… “ Los ojos de Mino se desorbitaron aún más, el cielo se volvia oscuro, tapado por las nubes de lluvia que se movian rapidamente mientras el agarre de su mano se volvia mas fuerte.

Hazlo, hazlo.

Repitió su cabeza.

Apretó los dientes, sus ojos se volvieron rojos y la fuerza lleno su cuerpo.

Levanto la navaja con fuerza y esta cayó en la garganta del viejo anton.

Anton abrio los ojos y lo observó con miedo, más sangre broto de su boca y una tos acuosa salio.

“P-por… qué… “ Mino apreto la navaja aún más a su cuello y la arrastro hacia su direccion.

Un rio de sangre se extendio bajo el cuello del viejo, llegando hasta la parte superior del cuerpo de Mino.

“¡Mi nombre… es Mino!” Una y otra vez apuñalo con ira, manchas de sangre salpicaban alocadamente en todas direcciones.

Como un detonante que detuvo el hechizo que los aprisionaba, la multitud furiosa paró con horror su locura y observó la sangre que se extendia a más alla y salpicaba a algunos.

El grito de una mujer volvió a la vida la conciencia de todos.

Cómo si no sabian que rayos pasaba, que habían hecho, todos corrian y gritaban con error ya no con ira ni intenciones asesinas, hacia todas direcciones.

Un remolino de maná azul y purpura se formo en el cielo, del cuál alrededor se formaban incontables nubes oscuras y el viento aumentaba.

Yaal, quien vislumbró todo impotento, alzó los ojos a los que ahora tenia frente suyo, que habian perdido su brillo en el momento en que la navaja del ladrón cayó en el cuello del estafador.

El maestro del Gremio lo miraba en silencio, con una sonrisa de oreja a oreja y Yaal solo pudo fruncir el ceño.

Con ira infundida, no por ningún hechizo, gritó al ladrón cubierto de sangre.

“¡¿Pero qué has hecho!?” Grito, en dirección a la persona mas lejana a la causa de todo ese caos.

Despierto de su ira, el sudor frio y el miedo comenzaron a caer.

Mino grito con terror y vio a su alrededor.

Miradas igual de aterradas a la suya corriendo en todas dirrecions.

Una voz que lo juzgaba.

Movido por lo unico que podia hacer ahora, corto rapidamente la cuerda de sus pies, y se levanto para correr, tropezando con el charco de sangre.

Levantandose rapidamente, el hombre cubierto de sangre desapareció de entre la multitud asustada.

Yaal miro con ira al hombre frente suyo, pero las palabras no solian.

“Tú… “ Logró articular.

“Ha pasado un tiempo.” Interrumpió el hombre frente a él, bajando su sonrisa.

Rayos de tormenta se escuchaban en la distancia mientras el viento aumentaba y las primeras gotas caían del cielo oscurecido.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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