El Demonio más Poderoso de la Zona Este - Capítulo 2
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- Capítulo 2 - 2 Llegó el invierno
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2: Llegó el invierno 2: Llegó el invierno El sol se alzaba en lo alto y las calles estaban bulliciosas con un animado ajetreo en el mercado.
Unas botas azules pasaron por el puesto de figuras de madera de manera animada mientras se escuchaba un tarareo, la mujer llevaba una figura de un oso pequeño de ojos dorados.
Colocó la figura en su canasto lleno de tubérculos y acomodó el manto, tapando sus cosas.
“¡Srta.
Aurora!
¿Quiere unos salmones para llevar?
Están bien frescos.
¡Su carne es buena para la salud!” Aurora volteó sacudiendo sus dorados cabellos iluminados por el sol, mirando al amable pescador que siempre estaba dispuesto a guardarle uno o dos pescados que vendían bien para ella y su familia.
Lo consideraba un hombre de buen corazón que entendía su situación.
“¡Ah!
Sr.
Don.
Hola, lo siento mucho, como verá tengo las manos llenas.
Además acabo de gastar dos de plata en un regalo para Emily.
Tendrá que ser la próxima vez, ya me voy.” “Eh… ¡Está bien!
¡Cuídate en el camino!” “Claro, compraré la próxima vez.” Aurora se despide con la mano y una sonrisa mientras siguió su camino, a medida que se acercaba al camino que tomaba de atajo, escuchaba una melodía de laúd tranquila.
Sus oídos curiosos la guiaron hasta un zapateria cerrada, junto a un callejón en el cuál una figura encorvada, encapuchada y sentada sobre una tela vieja, movía las cuerdas de un laúd el cuál se veía desgastado, con sus arrugados y largos dedos.
Su forma era tranquila y armoniosa, y aunque el mercado estaba algo alborotado, su sonido fuerte e hipnotizante se mostraba poco a poco hasta volverse un ritmo más rápido.
Era sorprendente que nadie además de ella presenciaran tal espectáculo.
Se iba acercando más con el avanzar de la música, hasta quedar frente a su autor y escuchar con el corazón emocionado.
De pronto una voz fuerte y tonal se apoderó de sus oídos.
La anciana había comenzado a cantar, una canción que era conocida por muchos.
Una leyenda que se había esparcido después de la Gran Guerra.
Pero la versión cantada por la anciana era muy hipnotizadora y poderosa.
Aurora dio un salto del susto cuando las primeras estrofas comenzaron a salir de la boca de la trovadora.
“Cuentan del imperio olvidado, donde el oro y los huesos son cimientos del mal, el viento susurra nombres malditos, de un emperador que quiso ser inmortal.
El fuego ardiente de su corazón lo consumió, a su hijo tildó de traidor, la noche del mundo tiño de rojo y terror, y el grito de todos nunca cayó.” Su voz se volvió más poderosa, seguida de un profundo tono melancólico “Oh, Gran Emperador, tu imperio devora la luz del sol.
La sangre corona tu trono y tu nombre, y el mundo se quiebra bajo tu voz.” Un movimiento repetitivo y feroz cambió por completo el tono de la canción, la ya inmersa Aurora se estremeció y se le puso la piel de gallina, sin embargo nunca dejó la vista de los asombrosas acciones de la anciana.
“Demonios contra humanos, bestias y santos sin persona, dos caras del mismo pecado, dos fuegos en destrucción.
Devoran maná, devoran el alma, la guerra no acaba, el odio no calma.
Los cazadores se alzan del polvo, protectores rotos con hambre y razón.” Su voz rugió en alto otra vez.
“Oh, Dragon Negro, ruges en las sombras, tu imperio devora la luz de la luna.
El bien se pudre, el mal se corona, la historia repite su desolación.” Una pausa larga siguió con un suave ritmo al igual que como al comienzo escuchó, pero cambió a mitad de camino a uno aún más poderoso al igual que la voz de la cantora.
“Una década pasó, y el eco persiste, el trono vacío aún pidió por dolor.
Porque en cada era el fuego resiste… y vuelve a nacer el Dragón.” Al final alzó el brazo y lo bajó con fuerza por las cuerdas del laúd.
Las gotas de sudor de su mano y frente cayeron sobre él mientras intentaba estabilizar su respiración.
Aurora se sorprendió, no se sentía merecedora de ver algo tan fantástico, y se abrumó mucho por la anciana cuando se dio cuenta que nadie había reaccionado a tal increíble actuación.
El sudor de la emoción aún goteaba de su frente y la anciana permanecía impasible en el momento en que con algo de nerviosismo y apuro de origen desconocido, Aurora busco algo en sus bolsillos y canasto vacío para dar a la trovadora vagabunda.
Tomó una bolsa con pan que lucía de la mejor calidad y por la rapidez casi deja caer la figura de madera para su hija.
“¡Ay!” “Ejem… Señora, escuche algo muy increíble hoy gracias a usted, es realmente talentosa y no soy merecedora de haberla escuchado, pero aun así quiero darle algo, no es tan bueno porque solo salí con dieciseis de plata jeje, pero es el mejor pan que vi… Ah y estas personas no se porqué fingen no verla, usted merece tocar en la corte, de verdad…Tome.” Extendió la bolsa de pan a la anciana después de lamentarse y quejarse, agachándose ligeramente para estar a su altura, la anciana encapuchada sin embargo tomó su muñeca de golpe.
“¡Ah!” “¿Tocar en la corte… ?
Mi niña, eso suena como un mal chiste.” Acercó a Aurora a su rostro y su voz poderosa vuelvió a sonar pero no como una canción.
“Tu días mi niña, no los puedo ver claros, pero puedo ver como el conejo es devorado por el lobo cuando el sol fundió a la rosa con su calor…” “¿¡Que está-!?” “Oh, mi niña… Lo siento tanto, las cosas no saldrán como lo imaginas, pero el tiempo es mucho más valioso de lo crees.” Los ojos de Aurora se abrieron como platos y la piel de gallina se volvió a extender por su cuerpo.
“Y… tu vida marcará el mundo y lo transformará.” Aurora se sintió harta por el trato que estaba recibiendo, una sensación ominosa apareció en su corazón que le decía que debía alejarse de la anciana.
“Usted… “ Cuando logró zafarse de su agarre y recomponerse para defenderse de su extraño comportamiento, al retroceder se tropezó con un hombre que iba caminando.
“¡Oiga!
¡Mire su camino!” “…
Disculpe.” Volteó para enfrentarse a la anciana de nuevo, pero esta ya no estaba, ni el trozo de tela sucia en la cual se sentaba.
“¿A Dónde fue… ?” “¿Dónde fue quién?” “La anciana que cantaba aquí… “ Otro vendedor que tenía un puesto cerca, escuchó su conversación con el hombre y respondió.
“¿Anciana?
Me temo que estabas parada ahí por un rato, comportándote raro.
¿Se siente bien señorita?” “¿Qué… ?
Ah, yo… “ “Agh… Debe ser una loca.” Murmuró el hombre y se alejó.
Aurora volvió a mirar el lugar ahora vacío.
¿Cómo puede ser?
si estaba ahí.
Todo era muy extraño pero no podía preocuparse por eso ahora, tenía que volver a casa, había perdido mucho tiempo.
El recuerdo del increíble acto de la vieja trovadora y sus palabras cruzaron por su mente mientras se iba, la sensación incómoda seguía en su corazón, que extrañamente no dejaba de latir.
Al entrar a casa, Aurora colgó su abrigo y dejó su canasta en la entrada de forma apática, sus pensamientos iban y venían entre dejarlo pasar y no hacerlo, estaba confundida y un poco nerviosa.
Al entrar a casa vio a su hermano mayor Yaal, parado frente a la mesa donde Misa y Agnes estaban sentadas mimando a Emily.
Yaal volteó y la vio primero.
“Estás aquí… ¿Qué te pasa?” “Hola” respondió con una sonrisa.
“Nada, el mercado estaba ajetreado.” “Si tu lo dices.” “¡Mami!” Emily la escuchó y quiso correr a ella pero Agnes la detuvo y la levantó, acercándose a Aurora junto con Misa.
“Estaba esperando a verte.” Agnes levantó a Emily hacia Aurora.
“Ven aquí.” La abrazó con fuerza y la giró ligeramente, haciendo que Emily se riera.
“¡Te traje un regalo!” “¡¿En serio?!
¿Dónde está?” Dijo con el rostro iluminado.
“En la entrada…” Cuando ella iba a ir por su canasto, notó un gran grupo de cajas junto a la puerta del comedor.
Luego miró a Yaal y Misa.
No me extraña que los dos estén aquí.
“Yo iré.” Dijo Agnes y se fue antes de que Aurora pudiera decir algo.
“¿Qué pasa Yaal?” Yaal tomó una silla y la ofreció a Aurora.
Ella entendió y se sentó con una emocionada Emily en brazos.
Al ver esto Yaal miro a Misa.
“Pequeña, ven aquí, mamá y tío tienen algo de qué hablar.” Dijo, estirando sus brazos hacia ella.
Emily miró a ambos con negación en su rostro a punto de quejarse, hasta que su mamá le dijo que se fuera.
“Bueno… “ Dijo de mala gana, hinchando las mejillas y yendo en brazos de Misa a la puerta del frente donde estaba Agnes con los pequeños recados de Aurora.
“¿Qué pasa?” preguntó Aurora.
Por alguna razón sentía que siempre que su hermano venía junto a Misa, traían noticias no muy buenas.
La última vez que vinieron los dos, dijeron que el mercado de carne se cerró porqué un demonio bestia atacó y devoró todo.
Yaal no tomó asiento, permaneció donde estaba y se cruzó de brazos.
“La piedra de Erl detectó una fluctuación de maná intensa en la Zona Este… de nuevo” Luego miró a Aurora con culpa, como si fuera él quien lo causó, cuando no tenía nada que ver.
“¡¿Qué?!
No puede ser ¡¿Cambiará el clima de nuevo?!” Miró a la pila de cajas “¿Esas son provisiones?
¿En que lo cambiará esta vez?” “No estamos 100% seguros, pero Elo dice que… hay una gran posibilidad de que nieve… “ “¡¿Nieve?!
No ¿Cómo puede ser?
Estamos en pleno enero… ¿Qué haremos?
Si viene el invierno enseguida la comida, los cultivos, l-la leña… E-emily puede enfermarse más.
Yaal ¿Que haremos?” Quería llorar al decir la última frase, Emily estaba enferma de nacimiento, y ese cambio de clima solo la pondría más sensible, además de que en invierno no solo los cultivos se perderán, habrá más enfermedades y muchos podrán morir solo por una gripe, y con la condición de Emily… “No te preocupes por eso, traeremos todo lo necesario.
Ya hable con el gremio y un cargamento de piedras de maná de fuego vendrá, además ya traje una buena cantidad de comida y piedras heladas, la comida no se descompondrá tan fácil.” Se acercó a Aurora para abrazarla.
“Tranquila no dejaré que nada les pase .“ Aurora empezó a respirar estable.
Su hermano siempre cumple su promesa y definitivamente no le pasara nada a Emily.
Respiro hondo.
“Está bien… ¿Pero qué hay de ti?
¿Irás de nuevo, verdad?” Lo miro a los ojos.
“Bueno… “ Antes de que pudiera terminar de hablar.
Misa grito desde afuera de la casa.
“¡Vengan rápido!
¡Ese duende ya está aquí!” “Mierda.” Dijo Yaal y salió rápidamente junto a Aurora.
Estaban de pie frente a su casa, junto con otros montones de personas que salieron para ver lo que los condenaría de nuevo a condiciones difíciles.
Todos miraron asustados a un cielo antes tranquilo.
Ahora con un remolino de maná color celeste y lila que fluctúa agresivamente.
Se escuchó una ligera risita que sonaba como un eco por todas partes de la Zona Este que veía el mismo cielo.
Los ojos de Yaal se afilaron, apretando sus puños, y Misa y Agnes miraban a Aurora que se aferraba con fuerza a Emily.
La risita pasó de convertirse de un eco a más clara y luego la voz del duende del cielo, que atormentaba a la Zona Este comenzó su cántico de siempre.
“Mhmm, mmmhm, mhmhm que lindo dia~, para comenzar~ la la la la la~ Saben qué clima prefiero yooo~ la la la la~.
Oh humanos y criaturas.
“ Comenzó su discurso.
“ Lo siento mucho jejeje~ pero estoy aburrido~ y el gran tesoro que tengo… mmmm necesita dueños~ Jejejeje.
¿Cuál es el mejor clima para explorar?
¿mmm?
mmmh~ ….
¡Correcto!
¡El invierno!
¡Cuando los tesoros se esconden bajo la nieve es más difícil de buscar!
Jejejejeje.
Buenas suerte~ Jejejejeje… je… “ Tras su risa molesta que comenzó a convertirse en un eco lejano.
La gente que escuchó, antes callada, comenzó a procesar la información de la voz del duende que se medio oculto por su molesta canción y tono.
“¿N-no puede ser invierno?
¿Ahora?” “Debe ser una broma… ¡si una broma!” “¿Broma?
¿No eres de aquí?
Definitivamente pasará.” De pronto el remolino de mana, antes fluctuante comenzó a desaparecer, unas nubes extrañas comenzaron rápidamente a tapar el sol y la Zona Este se quedo en silencio mientras los primeros copos de nieve comenzaron a caer, seguido por la aún sonante y distante risa del duende a la distancia.
El silencio pronto se esfumó y el pánico apareció en todas partes.
Muchos corrieron al mercado, otros a los bosques cercanos o junto a sus vecinos.
Tenían que conseguir lo más posible para sobrevivir, porqué el invierno en la Zona Este, además de sorpresa, era un infierno total.
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