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El Demonio más Poderoso de la Zona Este - Capítulo 23

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Capítulo 23: El Trato I

Aurora observó a la mujer que trajo su hermano, una elfa oscura con expresión oscura, era un poco más alta que ella y traía un canasto lleno de frutos rojos.

Yaal sonrió nerviosamente, y las presentó.

“Ella es Agnes y… Agnes, está es mi hermana Aurora.”

Aurora devolvió el saludo y Agnes se inclinó titubeante en forma de saludo. Cierto, los elfos tienen distinta cultura, pensó Aurora.

Yaal habló lentamente mientras se frotaba la nuca. “Veras Aurora, hasta ahora has tenido unos problemas para cuidar a Emily, y ehm… Misa y yo estamos siempre lejos así que… “

Ah, lo entiendo, pensó Aurora. Su hermano contrató a una niñera. Pero, incluso si es una niñera, no luce como si fuera buena con los niños.

Tras la muerte de su esposo Kenneth, Aurora la pasó mayormente decaída, tenía que criar a su hija de un año, quien se enfermaba seguido. Aurora no estaba completamente en un estado de lucidez desde entonces, pues se la pasaba sumida en sus pensamientos seguido, y por la ojeras bajo sus ojos, junto con la holgada apariencia de sus ropas, se notaba que no comía ni dormía bien.

Su condición solo fue empeorando día tras día, pues Emily sufría toda clase de fiebres y, lloraba desgarradoramente en medio de las noches, además del día, por tiempos prolongados. Todas esas penurias, causaban que aumente de forma seria la condición de Aurora.

Aunque Yaal y Misa la ayudaban lo más que podian, Ambos tenian trabajo que hacer en el Gremio de los Lobos Negros. Al estar Aurora siempre de forma tan descuidada, Yaal no tuvo más opción que buscar una niñera.

Pero no cualquier niñera, ya que él siempre tuvo una ‘intuición’ de que las cosas irían mal si no tenía a alguien ‘calificado’ en caso de que ocurra cualquier situación extrema, por eso pensó en hacerlo en secreto de su hermana.

Los primeros días de Aurora junto a Agnes, quien cuidaba tanto de ella como de la niña, parecían tranquilos, pero Aurora muy en fondo, se sentía sofocada con la ayuda de Agnes. No es que no quisiera que la ayudara un extraño, sino que pensaba que era tratada como una paciente, como una inutil que no puede hacer bien su trabajo de madre.

Los días pasaban con tranquilidad, Agnes al principio no le demostró habilidad con los niños a Aurora, pero con el pasar de los años, al mismo tiempo que iba sanando de su pérdida, Agnes se acercaba más a ella y a su hija, siendo la hermana mayor, la tía, la segunda madre y la amiga que ellas dos necesitaban.

Todo parecía perfecto, de no ser porque pese a que la distancia inicial en la relación de ambas se esfumó, Aurora aún se sentía fuera de lugar, como si fuera considerada solo una jefa, no una amiga, un obstaculo reprimiente, que obligaba a Agnes a venir todos los días a cuidar a una niña enferma y una mujer molesta.

Eran cercanas, Aurora lo sentía, pues la comodidad entre ellas solo iba creciendo, pero aún así, Agnes nunca decía más de lo que podía. Originalmente no era muy conversadora, pero siempre evitaba hablar de más con Aurora, en especial de temas familiares o personales. Por eso, con el tiempo Aurora solo sabía cosas superficiales de Agnes.

Ella pensó que seguirían juntas con o sin la excusa del trabajo y que eventualmente la cálida frialdad del corazón de Agnes le daría la bienvenida a su mundo y se abriría con Aurora. Pero pese a sus deseos, Agnes desapareció sin previo aviso, sin un adiós, ni un porque, solo se fue, y no fue de la boca de su hermano de quien se enteró, fue de un desconocido.

…

Aurora subió al carruaje, tratando de ignorar sus sentimientos de pérdida y el ambiente tenso entre su hermano y su… jefe. Sonrió brevemente al mirar a los niños, quienes volvieron a su estado animado, luego suspiro.

¿Ni un adiós? Se preguntó.

Aurora no tenía amigas, su grupo se definía en Misa, su hermano y Agnes, tal vez una que otra señora con quien hablaba en el mercado de vez en cuando, pero eso era todo. Siempre pensó que aunque eran pocos y tal vez un poco triste, era bueno siempre y cuando todos eran cercanos con ella pero…

Primero Misa se aleja de ella con el tiempo y ahora Agnes desaparece. No quiero tener a mi hermano como mi único amigo, pero aunque eso me entristece, desde que tengo memoria, siempre pongo toda mi energía en Emily y ahora en Kenneth.

Aurora sentía que su propósito no estaba en su vida social, era hacer felices a sus hijos, en tener esperanzas de que algún día, estarán bien y tendrán un gran futuro, trabajando en que esa esperanza se cumpla, pero aunque sienta eso, aun quería esa cercanía con otras personas que no eran su familia.

No buscaba una relación, sabía que le gustaba a muchos hombres, pero ella solo quería alguien con quien hablar sin tener que sentirse miserable por estar todo el tiempo en sus pensamientos. Sin sentimientos románticos, porque aunque no quiera decirlo, su corazón ya le pertenecía a alguien, alguien quien siempre vivirá en su memoria y no podía ser reemplazado…

Noel observó con ojos fríos el interior del carruaje. Bueno, es más grande, pensó.

Miro a Yaal quien esta vez estaba sentado a su izquierda pero este no mostraba su apariencia normal de lanzar pestes con los ojos en cada acción que Noel hacía, pues directamente lo ignoraba, mirando la ventana como Agnes hacía en un principio.

¿Los roles se invirtieron ahora? Noel quería reír, pero lo soporto.

Faltaba poco para llegar a Prude, solo serían un par de horas en carruaje y al fin estarían en casa.

Yaal pensaba con oscuridad en sus ojos todas las cosas que tenía que hacer. Una ola oscura de la presión de sus deberes y del tipo sentado a su lado que le daría más responsabilidades parecía manifestarse como una nube negra entre sus cejas, estaba enojado y cansado aunque no había hecho nada.

Primero a casa, luego al Gremio, luego a la Mazmorra, ¿luego qué? Ah sí, el Gremio otra vez, porque el papeleo… luego de nuevo a una búsqueda, después… Yaal pensaba con fatalidad, sumido más en sus pensamientos y cansancio.

Mientras tanto, los niños jugaban y reían, distraídos con el paisaje y sus conversaciones, pero aunque sean niños, no significaba que no sabían nada.

Emily no había visto a Agnes y el ambiente en el carruaje era algo extraño, además de que, su madre parecía menos alegre de lo normal.

Pero no tenía tantas ganas de preguntar, quería ser una buena hermana mayor, así que explicaba con emoción todo lo que veían en la ventana, compartía cosas que habían sucedido en su casa en el pasado, describía lugares y personas, además de su cuarto y juguetes a Kenneth, quien la miraba sonriendo con los ojos iluminados en emoción, pero a veces se perdía en su mundo, como solía hacer cuando no entendía nada.

Yaal observaba las hojas pasar por la ventana, intentaba distraerse de sus pensamientos negativos y quería ignorar a Noel más que nunca, pues desde hace tiempo comenzó a sentir su mirada en su nuca.

Observó a su hermana por el rabillo del ojo, ella también estaba sumida en sus pensamientos, pero lucía triste. Yaal suspiró, sabía porque su hermana se sentía de esa manera, Agnes.

Hace mucho tiempo, él había estado buscando una niñera para que ayudara a Aurora, criando a su sobrina y dándole un descanso a su hermana, pero en ese entonces, pensaba que la persona a la que contratará tenía que estar ‘calificada’, en el sentido de que tenía que ser alguien con habilidades para que protegiera a su familia cuando él no esté.

Misa no era una opción, era parte del Gremio pero no era Cazadora, extraños del Gremio tampoco eran una opción, pues la mayoría, habían sido elegidos por Noel y no por él, quien viajaba constantemente y era usado como una mula con habilidades de Cazador.

Al pensar en eso, Yaal suspiro. Quiero renunciar, pensó.

Justo cuando se estaba rindiendo, coincidentemente la conoció. La desconocida en apuros, Agnes, una Elfa Oscura con habilidades de asesina, movida por sus deseos de venganza.

…

El viento soplaba un aire frío fuerte, que alzaba los cabellos de las personas y hacía volar las cosas más ligeras.

Un hombre se quejaba de la fuerza del viento mientras recogía sus volantes esparcidos por todo el lugar.

Yaal, cuya capa era levantada con ferocidad por todas direcciones y lucía un cubre bocas oscuro, se dirigió a la puerta con un marco desgastado, perteneciente al local frente al señor que gateaba juntando a sus volantes desordenados.

Al entrar, se quitó el cubrebocas e inhalo el olor a alcohol del lugar.

“El dueño necesita ayuda.” Mencionó al hombre de mediana edad que limpiaba una mesa junto al mostrador, el hombre suspiró y lo miró.

“¿Por qué no lo ayudas tú?”

“Alcohol.” Soltó él, sentándose frente al mostrador, haciendo un gesto con la mano que significaba ‘apurate’.

El hombre suspiró y llamó a otro que estaba en la bodega, entonces un hombre joven de pelo rizado apareció, lo saludó y salió afuera.

“¿Sabes la hora que es?” El hombre se acercó al mostrador, comenzando a abrir una botella.

“Son las 8.”

“De la mañana.” Sirvió cerveza en un vaso de vidrio y se lo dio.

“… Gracias, es que… la niñera.” Se contrajo, luego tomó de un sorbo el vaso.

El hombre suspiró y colocó con agresividad el trapo que usó para limpiar la mesa en su hombro.

“¿No te dije que se lo dijeras al Maestro del Gremio? Ese tipo hace lo que sea que le pidas con el doble de tu velocidad.”

En respuesta, Yaal hizo una cara fea y se empezó a reír sarcásticamente.

“¿Así se ve en público…?” Murmuró, luego dijo. “Es mentira, en vez de ayudar, siempre complica las cosas… a su manera.”

“¿A su manera? Ajá… “ Volteo, colocó la botella frente a Yaal y salió del mostrador, tomó el trapo de su hombro y continuó limpiando mesas.

Yaal se rasco la cabeza con frustración, luego sujeto la botella y tomó directamente de ella.

“¿Cómo está Aurora?” Preguntó el hombre mientras limpiaba.

“Está peor… “ Bajo la botella y suspiro. “Es como si empeorará cada día… ¡AGH! ¡Y me iré en 2 días de nuevo! ¡De no ser por ese idiota… !” Volvió a tomar grandes sorbos de la botella.

El hombre suspiró. “Cazadores… Pobre muchacha, perder a su esposo cuando ambos son tan jóvenes, además de tener a un infante más pequeño del que hacerse cargo… ”

“Si no fuera por mi trabajo podría-”

“El trabajo no tiene nada que ver.” Interrumpió. “Si fueras menos paranoico podrías contratar a mi esposa, es buena con los niños.”

“Si claro, se como criaron a Rej, no gracias.”

“¡¿Eh?! ¿Qué tienen mis métodos de crianza?”

“Somos personas diferentes, mi hermana es blanda con los niños y jamás les pegaría.”

“Eh… mi esposa puede aguantarse.”

“Ni siquiera se aguanta el pegarte a ti, no gracias.”

Yaal siguió bebiendo mientras el hombre murmuraba ‘los niños de hoy en día’ en voz baja.

De pronto, un maná inusual se empezó a sentir, Yaal observo la ventana azul que apareció frente a él, con un signo de exclamación que parpadeaba una y otra vez. Entonces se levantó de su lugar y comenzó a concentrarse en sus sentidos.

“¿Qué pasa?” Preguntó el hombre.

Siento una fluctuación de maná anormal, también… ¿intención asesina? ¿Hay demonios y cazadores cerca?

Sus preguntas pronto tuvieron respuesta, pues un fuerte grito llegó del exterior.

“¡AAAAH! ¡¿Quién eres?!”

“¡¡Señorita, está sangrando!!”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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