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El Demonio más Poderoso de la Zona Este - Capítulo 4

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  4. Capítulo 4 - 4 El niño II
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4: El niño II 4: El niño II Misa palideció y quería reaccionar igual que Aurora pero mantuvo la calma y se agacho frente a lo que parecia ser un niño muy pequeño, de unos 3 años, cubierto de todo tipo de suciedad, lo que lo hacía ver completamente negro, extendió su mano a un bulto que paracia ser su nariz y se sorprendió.

“E-es lento y débil… pero está vivo.

” Esto despertó a la aterrorizada Aurora, quien se puso en acción inmediata, mientras las lágrimas seguían, y su cuerpo temblaba pero ya no por el frío.

Trajo una manta térmica que estaba en una caja de provisiones dentro del camión y cubrió con cuidado el cuerpito con ayuda de Misa.

“¿Q-qué hacemos c-con él…?” La voz de Aurora aún temblaba, su frágil corazón no podía soportar ver a un niño tan pequeño en esas condiciones, más aún al ser una madre.

“…

Por ahora, llevémoslo a Abraham ya que iremos a su pueblo de todos modos… Este pequeño tiene suerte.” Misa metió a Aurora y al niño dentro del camión.

No habían sacado la nieve de encima por completo, pero como la situación lo ameritaba decidió forzar el camión para ir de inmediato con el curandero Abraham.

Aceleró más de una vez y el camión seguía sin moverse, hasta que las ruedas congeladas se calentaron lo suficiente como para sacar incontables rafajas de humo.

“¡Vamos, vamos!” Finalmente, el camión se movió hacia atrás, con todas sus fuerzas Misa movió el volante y pisó el acelerador, hacia su destino final, el pueblo de Nicel.

Aurora suspiró de alivio por la velocidad en la que iban.

El niño cuidadosamente colocado en sus brazos y cubierto por la manta, parecía una bola de carbón envuelto, la manta, antes blanca, estaba completamente negra y ella también estaba muy sucia.

No pudo evitar preguntarse si realmente era una suerte que justo ese día, el clima había cambiado y decidió llevar provisiones a los pueblos en peores condiciones, solo para poder encontrar a esa criatura.

¿Era acaso el destino?

Desde las sombras en la distancia nevosa, un ser demoníaco dejó de estar alerta, pues el ser que evitaba ya no estaba, con pasos cuidadosos, camino en sus cuatro patas y corrió en dirección al bosque de la Afueras, no quería encontrarse con una presencia así de aterradora de nuevo y prefería esconderse.

La respiración del niño era lenta y fría, trataba de respirar correctamente.

Aurora lo sostenía con la respiración nerviosa y las manos temblando bajo la manta con la que lo cubría.

Misa conducía con una gran velocidad, pasando por varias casas y personas que las conocían, dejándolos estupefactos pues sólo se iban sin dar las provisiones y sin detenerse.

“¡Ya casi llegamos!

¿Cómo está…?” Aurora, perdida en sus peores pensamientos movió la mano temblorosa al pecho del pequeño y después a su nariz.

“¡…

E-está más débil!

¡Rápido!” Dijo, mientras veía con ojos llorosos a la criatura que estaba cubierta de todo tipo de suciedad y carbón, con suavidad tomó un lado de la manta antes blanca y comenzó a sacar la suciedad negra de su rostro para verlo aún mejor.

Todo su rostro estaba pálido y azulado, se veía desnutrido y moribundo.

Si no podía salvarlo, se sentiría como una pésima persona y madre.

¿Qué clase de persona le haría esto a un niño tan pequeño?

¿O es qué no tenía a nadie…?

El camión se detuvo con una maniobra rápida y Misa bajó.

“¡Señor Abraham!

¡Señor Abraham!

¡Abra la puerta rápido!” Tocaba continuamente la puerta, al mismo tiempo que Aurora gritaba su nombre junto con ella.

Se escuchó un estruendo desde adentro, como si el dueño de la casa se tropezara con toda clase de cosas, movido por el repentino ruido.

Después, desde la puerta se escucho el sonido de más un cerrojo siendo abierto con rapidez, y un anciano con la cara roja y el pelo blanco, respirando agitado, vestido con abrigos improvisados, abrió la puerta y vio a sus dos desesperadas ahora invitadas, junto a un cuerpo pequeño cubierto en un manto.

“¡Entren!

¡Rápido!” Como comprendiendo todo.

Abraham las llevó rápidamente a la casa.

Entre un caos de todo tipo de cajas e instrumentos esparcidos, había una mesa llena de tuercas y relojes, rápidamente las tiró todas al suelo, haciendo más desorden.

“¡Ponlo aquí!”.

Aurora colocó con cuidado al niño en la mesa, su manta se convirtió en un mantel muy sucio, ahí su cuerpo pequeño y en pésima condición se podía ver mejor.

Los tres contuvieron la respiración.

El viejo Abraham se fue y vino rápidamente con un maletín viejo lleno de instrumentos médicos.

Puso dos dedos en el cuello del pequeño, luego usó una herramienta que sacó del maletín, parecido a un ladrillo luminoso, después, una que hizo un chillido extraño, al final acercó su cabeza a su pecho e hizo una mueca.

Después tomó un trapo húmedo caliente y limpio con cuidado el rostro del niño apartando todo tipo de cosas, sangre y carbón, al ver eso, frunció el ceño pero siguió haciendo lo mismo con sus extremidades visibles.

“¿Él está bien… ?” Preguntó Aurora.

“Esta bien.

Contrario a lo que parece, es un niño fuerte.” “Pero antes… “ Dijo Misa, quien había sentido su pulso muy débil.

“Eso fue antes, ahora está bien.” Misa frunció el ceño pero no dijo nada.

Luego, él pensó durante mucho tiempo y les dijo.

“Pasenme una camisa de esa caja de ahí.

” Apuntando a una de las cajas amontonadas del fondo.

Aurora fue la primera en moverse y comprender.

Trajo unos pantalones, una camisa y un manto grueso que encontró por ahí.

Abraham la miró significativamente, luego solo tomó la camisa.

El viejo tenía contactos, y tenía piedras de maná de fuego instalados por ahí, por lo que no hacía tanto frío como afuera, así que su prioridad era sacar esos asquerosos trozos de tela del pequeño.

Miró a Aurora un momento y sin que él dijera nada ella se acercó de inmediato y tomó la bola de pelos locos, osea la cabeza del niño, con cuidado, para que el viejo pudiera colocarle la camisa.

Este la miró unos segundo y comenzó a cortar su ropa vieja, ya rota y sucia, con una navaja, revelando más suciedad debajo, soltó un bufido y comenzó a limpiar.

Pronto las manos de Aurora comenzaron a temblar y Misa se acercó para ayudar, solo para tener esa misma reacción.

El viejo no dijo nada pero igual, mostró una reacción de ira.

El niño, además de señales muy obvias de desnutrición severa por la forma de su cuerpo, tenía más de una cicatriz horrible, en especial en la zona del cuello.

Era como si hubiera sido agarrado violentamente con cadenas puntiagudas.

Se quedaron en silencio un momento.

Misa rompió el silencio golpeando una mesa llena de cosas con ira.

“¡Como alguien… !” “Silencio, hay un paciente aquí.” Dijo el viejo y ella se apartó del lugar para calmarse.

Aurora no la pasaba mejor, pues lágrimas comenzaron a caer de sus ojos seguidos de sollozos que intentaba aguantar.

El viejo la miró con lástima y le iba a decir que también se fuera.

Pero viendo como intentaba aguantar, la dejó.

Con cuidado voltearon al niño para hacer lo mismo.

Pero al hacerlo los sollozos y temblores de Aurora se intensificaron.

“Sal también con tu amiga.

” Dijo Abraham.

Aurora, aunque reacia en un principio, vio al pequeño y cubriéndose la boca salió junto a Misa de la casa.

No podría soportarlo.

El niño tiene múltiples cicatrices aún peores por toda su espalda, solo desaparecen en las piernas y se extienden hasta el cuello.

Era increíble para el viejo Abraham ver algo así, más aún para Aurora que tenía un corazón muy sensible.

Pasó un tiempo y el viejo salió de su casa, cubierto de la suciedad que le había quitado al niño, en casi toda su ropa blanca y sus mangas, con una expresión no muy buena.

Aurora y Misa estaban frente al camión con una expresión contraria a aliviada al verlo.

Entraron rápidamente porqué vieron que algunas personas que conocían, empezaban a acercarse desconcertados al ver su camión, más aún al verlo estacionado frente a la casa de Abraham y al ver sus expresiones.

Al entrar ellas, Abraham miró a la gente que se acercaba y estas solo retrocedieron.

Sea lo que sea que pasara, conocían bien a Abraham como para meterse con él en una situación que parecía difícil.

Volvieron al desordenado salón y antes de entrar a la habitación donde estaba el niño.

Abraham habló.

“Esperen… hay un problema.” “¿Qué problema puede ver?

…¿No lo lograra?” Dijo Aurora comenzando a respirar mal.

“No es eso.” Las chicas se aliviaron un poco, pero igual esperaron el veredicto de Abraham, listas para lo peor.

“El niño… no es humano.” Aurora se sorprendió “E-eso explica que haya estado tan bien ¿Es un ser mágico?” Misa al ver la expresión de Abraham ya espero lo peor.

“No me digas que… “ Abraham iba a decir algo pero Aurora se apresuró a la habitación.

Un niño de unos 3 años, extremadamente blanco y con señales severas de estar en pésima condición, vestido con una camisa holgada y pantalones grandes estaba recostado e inconsciente en la mesa-cama.

Sus cicatrices vendadas con cuidado y su cabello negro alboratodo apuntaban en todas direcciones.

Pero el problema no era su condición.

Al acercarse, pudo ver unas orejas puntiagudas, que sugieren que podria ser un elfo, pero después noto las uñas negras y afiladas, junto con dos pequeños bultos puntiagudos saliendo de su ahora limpia frente.

“Es… “ “Es un demonio.” Misa entró detrás de ella, seguido de Abraham, sus expresiones no eran nada buenas.

Misa en particular, tenía algo de odio en su rostro.

“P-pero es un niño.

No podemos-” “¿No podemos que?

Aurora, es un demonio, no traerá nada bueno estar con eso, se lo que piensas, no va a pasar.” “¡No!

¡Tú no sabes nada!

Viste la condición en la que estaba, es solo un niño pero igual-” “Es un demonio Aurora.

Puede que haya pasado por lo peor, pero nada mejorará para eso si quieres mantenerlo para ti.” “¡No lo digas como si fuera una mascota!” “Ehem… me parece que la situación es un poco más grave de lo que creen.” Las chicas se callaron y miraron a Abraham.

“El pequeño… no podrá vivir si no lo cuidan como debería, está severamente desnutrido, además, tuvo la gran suerte de no morir de una infección ni de hipotermia en este horrible clima… “ Aurora miró a Misa, que la ignoraba.

“¡Entonces, por qué no lo cuidas tú!” “Eh- Me temo que no soy adecuado para la crianza.

Además…

Me parece que ambas, necesitan hablar bien de esto.

En especial considerando su condición.

Como dijo Misa, es un demonio, y por lo que parece no tiene a nadie a quien le importe, pero eso no quita que sea un niño pequeño… para ser exactos tiene 6 años, pero la desnutrición es muy grave, por eso se ve asi, asi que… teniendo en cuenta todo eso me parece que es correcto que Aurora tome custodia de él y lo cuide… “ Los ojos de Aurora se iluminaron, y Misa tenía ganas de saltar sobre el viejo Abraham con una navaja “¡Ejem!

Pero… eso no descarta el hecho de que el niño es un demonio, si vivirá contigo, Aurora, me parece que tienes que tomar el máximo método de crianza para que no se descontrole y advertir a tu pueblo y alcalde de antemano… en especial a tu hermano.” “No hay forma de que Yaal me permita… “ “¡Exacto!

Olvidate de eso y vámonos de una vez-” “Es.

Un.

Niño.

Misa.

Deja de referirte a él como eso.” Misa la miró con ira y cuando iba a reprochar, Abraham se aclaró la garganta.

“¡Ehem!

Pueden discutir qué hacer después, porqué como dije, el niño necesita cuidados ahora mismo así que…“ Miró a Aurora.

“ ¿Te importaría quedarte un tiempo para encargarte?

Daría la opción de que se lo lleven, pero su condición actual no resistiría un viaje.” “¡Absolutamente no, Aurora!

Tienes una hija ¿No querías volver pronto por ella?

¿Por qué quedarte?” Aurora midió las palabras dichas por los dos, en un estado de ira y tristeza no dijo nada, solo quería hacer las cosas que creía correcto, ¿Por qué es tan difícil tomar una decisión?

¿Será porqué es un demonio?

Pero… es un niño que necesita de alguien.

Misa miró a Aurora sumida en sus pensamientos con reproche y luego al niño de raza diferente acostado en la mesa.

No hay nada que pueda hacer.

Volteó y salió de la habitación agresivamente, dejando a los otros dos en silencio.

“Supongo que eso es un si… “ “…

Definitivamente no es un sí… “ Suspiró.

“…¿Realmente no puedes encargarte tú?” “Me iré en unos días Aurora.

Y aunque no lo parezca, tienes talento para estas cosas, los cuidados y la medicina.

Si no fuera porqué me mudaré, te tomaría como aprendiz, Jejeje.” Aurora sonrió, luego miró al niño con lástima.

“¿Qué puedo hacer…?

ya soy madre… y estos días realmente serán difíciles… “ “…

Deberías llamar a tu hermano.“ Dijo sosteniendo la perilla de la puerta.

“Ya que parece que te quedaras esta noche… ¿La sopa de remolacha suena bien para cenar?” Preguntó sonriente.

“…

Suena bien.” Dijo sonriéndole.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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