El Demonio más Poderoso de la Zona Este - Capítulo 7
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- Capítulo 7 - 7 Despertó
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7: Despertó 7: Despertó La habitación quedó en un gran silencio.
Todos actuaban sorprendidos.
¿No debería ser al revés?
Pensaban.
“¿Quieres que yo… lo adopte?
¿Por qué… ?” Yaal se quedó callado un momento, luego pensó con los ojos cerrados, llevó su mano al mentón y dijo.
“No, de hecho tiene sentido… “ “¡No!
¡Por qué deberías adoptarlo, si es un demonio!
No sabes el mal que haría a todos cuando su verdadero rostro salga a la luz, ahora mismo está en esa habitación con Emily.
Está enfermo sí, pero si despierta y la-” “¡Callate!
¿Cómo puedes decir algo así?
Cuántas veces debo decirte que es solo un niño!” “¡Eres ingenua!
Y si-” “Exacto.
Y si.
Eso no significa que definitivamente lo hará.
Es solo una posibilidad.” Interrumpió Yaal.
“Misa, sabes lo instintivos que pueden ser los demonios, en especial los que poseen baja inteligencia, causan un gran daño a la sociedad.” Los ojos de Aurora perdieron su determinación un momento.
“¡Sí!
por eso-” “Pero, el que pude ver, y por lo que me dijeron de él, no parece estar en ese tipo de condiciones.
Sí, es un demonio, pero también un niño, no posee forma bestial, y debió pasar por mucho.
De un vistazo podemos decir que tiene inteligencia, por lo tanto no será tan instintivo.” “¿Eso quiero decir… ?” “¿¡Eso quiere decir-!?” Dijeron al unísono las chicas, con distintos sentimientos.
“Entiendo lo que me dijo mi hermana sin necesidad de que diga más.
Si lo adopto.
Por mi alto rango de cazador, su seguridad como demonio estará prácticamente garantizada.
No hay nadie aquí que no me conozca ni al gremio, y no hay tanto locos en la Zona Este que vayan en contra de los cazadores, aunque no seamos tan prestigiosos.
La discriminación en Prude no es tan fuerte con los demonios como en otros lados.
Además, si lo cría ella, estará en buenas manos.
Así que no veo por qué no.” El brillo en los ojos de Aurora volvió a aparecer y Misa solo pudo cerrar la boca.
“¡Muchas gracias!” Dijo Aurora, queriendo llorar, ya no por tristeza.
Agnes se conmovió en su lugar.
“Esto es increíble.” Dijo Misa, yéndose por la puerta.
Olvidando su motivación anterior de proteger la habitación donde estaba Emily.
Yaal la vio irse y azotar la puerta.
“Se le pasara.” “Eso espero.” Dijo Aurora, quién volteó a ver a Agnes.
Se olvidó que ella estaba ahí, y solo la vio levantando dos pulgares hacia ella y sonreír.
No pudo evitar reír con ella.
“¡Emily tendrá un hermano!” Dijo Agnes.
“Tendré que darte más trabajo, jajaja.” “No me molesta que me paguen más.” Bromeaban las dos, Yaal las vio animadas y se alivió en su corazón.
Las malas noticias se cubrieron por las buenas noticias y su hermana ahora estaba sonriendo.
“Hablando de su hermano.
¿Tiene un nombre?” “¡Ah!” En otra habitación.
Hacía tiempo que Emily se había despertado, escuchaba a su tía Misa, mamá, tío y Agnes en la otra habitación.
¿Por qué eran tan ruidosos?
Sus ojos verdes miraban un techo desconocido y un montón de sábanas gruesas desconocidas.
Estaba en una habitación extraña, pero no se asustó.
¡Era un lugar nuevo para explorar!
Intentó sentarse pero estaba cubierta de todo tipo de abrigos, por lo que apenas se podía mover.
Dio un giro habilidoso y con sus manos pudo elevarse para ver mejor a su alrededor, pero la acción y su peso actual la cansaron, soltó un suspiro de esfuerzo.
“¡Puaf!” E intentó empujarse hacia atrás para caer sentada, pero falló, intentó otra vez y lo logró pero empujo muy fuerte y volvió a caer acostada.
Hizo un puchero de enojo.
¿Por qué tenía que vestirme así?
Pero su enojo fue consumido por la sorpresa, cayó sobre algo duro y volteo la cabeza para ver que era.
Se sorprendió al ver el rostro de un niño pequeño junto a ella, con muchos rizos.
Había caído sobre su brazo.
Y como una tortuga volteada se apartó y quedaron lado a lado.
Lo vio durante mucho tiempo, se veía más pequeño que ella.
También parecía enfermo, igual que ella.
Pero tenía vendas.
Quería hablar con él, espero que se despertara pero no lo hizo.
Hizo movimientos bruscos para que despertara pero no despertó.
¿Está muerto?
Se acercó más y sintió su aliento caliente, luego volvió a su lugar.
Tomó aire y gritó.
“¡Niño!
¡Despierta!” No hubo respuesta.
Tal vez si estaba muerto.
Movió como pudo su cuerpo para estar sobre su estómago y con dificultad estiró su mano para tocar su mejilla casi sin carne.
Parece un cadáver.
Pero respira.
Lo observo aún con su mano ahí, luego lo vio fruncir el ceño, eso la sorprendió.
Al fin iba a despertar.
Continuó tocando su rostro una y otra vez para ver si así se despertará más rápido.
Quien diría que no lo volvió a hacer.
Se tiró boca arriba de nuevo, volviendo a ver el techo.
Que aburrido.
Hizo un puchero de enojo, tanto al niño como a su aburrida soledad.
Se quedó ahí un rato hasta que sintió sueño.
Ya podía dormir más porqué el ruido en la otra habitación cesó cuando se azotó la puerta hace rato.
Cuando iba aceptar que sus ojos se cerraran, apunto de dormir, parpadeo una última vez para ver al niño pálido y vio unos ojos morados, cansados, mirándola fijamente.
Ella cerró sus ojos para dormir, luego procesó lo que acababa de pasar.
No puede ser.
¡Despertó!
Volteo ya sin sueño a verlo.
Esta vez al verlo, los ojos de él estaban más abiertos, con unas ojeras enormes, su expresión de sorpresa era aterradora, pero no la asustó, porqué veía con curiosidad las pupilas alargadas de sus ojos y el brillo morado único de estos.
Iba a decirle algo al niño frente a ella, pero este comenzó a temblar, sus ojos se pusieron rojos y puso una expresión de dolor.
Comenzó a llorar en silencio, como si no pudiera hablar, su expresión de dolor y lágrimas iban aumentando.
Emily se sorprendió y decidió hacer lo que mejor podía hacer en esa situación.
Rodó con todas sus fuerzas, como si antes no tuviera sueño en absoluto y corrió a la puerta de la habitación, como si no le pesara el cuerpo lleno de abrigos gruesos.
Era muy baja, así que saltó y saltó hasta llegar a la manija de la puerta.
Esto la llenó de fatiga.
Cuando abrió la puerta, enojada y cansada, con la respiración agitada, la cara roja y sudor bajando por toda su cara, gritó a los adultos que se sorprendieron al verla.
“¡No me vuelvan a vestir así nunca!
¡Es muy pesado!” Cuando los adultos sorprendidos iban a hablar, volvió a gritar.
“¡El niño está llorando mucho!
¡Mamá, tío.
Ayuda!” Los tres abrieron los ojos como platos.
Aurora, a quien le habían preguntado por el nombre del niño y quedó en silencio, fue la que reaccionó más rápido.
Entró en la habitación velozmente, agradeciendo a Emily en el camino, y los otros la siguieron también sorprendidos, movidos por la curiosidad.
Al entrar, el niño no estaba en la cama.
Aurora vio a Emily en busca de respuesta.
Con expresión preocupada al igual que su madre, está respondió que estaba ahí hace un rato.
Luego se escucho un estruendo.
“Está bajo la cama.” Susurró Yaal, como temiendo asustarlo.
La escena era divertida, unos adultos y una niña asomándose por todos lados para ver mejor bajo la cama, como si buscaran un gato asustadizo.
El niño, se puso en posición de bolita bajo la cama, en la esquina más alejada de todos, temblando de miedo.
Agnes tomó a Emily en sus brazos y salió de la habitación con ella.
Iba a protestar, pero el esfuerzo de antes le volvió a dar sueño.
Dio un último vistazo al salir, y suspiró sobre el hombre de Agnes.
Pobre niño.
Yaal y Aurora se quedaron dándose unas señales raras con la mano para aproximarse al niño.
Pero mientras más se acercaban, podían ver grandes cantidades de gotas por todas la sabanas y el piso a un lado de la cama.
Decidieron retroceder, sabían que estaba llorando mucho, pero no se escuchaba ni un sollozo.
Yaal le hizo señas a Aurora indicando que se iba.
Así quedaron solos otra vez.
Ella suspiró y se sentó al otro lado de la habitación, donde podía ver vagamente su figura reclinada y temblorosa.
Y se quedó ahí con dolor en su pecho.
Tiene mucho miedo.
Podía ver gota tras gota caer al piso, y por la ligera luz que entraba bajo la oscura cama, pudo ver que este se tapaba los oídos y tenía los ojos cerrados.
¿Qué puedo hacer?
Pensó ella.
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