El Demonio más Poderoso de la Zona Este - Capítulo 8
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8: El Nombre 8: El Nombre Al principio todo era oscuro.
El frío se esparcía por su cuerpo y lo llenaba.
El grito estridente de una bestia, de una persona se confundían en su oído y desaparecían como estática.
El golpe de algo metálico.
Un gran salto.
Luego, todo se calmó, pero el dolor iba aumentando, aun así continuó caminando por horas solo para hundirse bajo el cálido manto de la nieve, listo para respirar por última vez.
Despertó en un lugar jamás visto.
Vio por un segundo a alguien jamas visto.
Su cuerpo dolía de pies a cabeza, su corazón no dejaba de latir rápidamente.
Su sangre, sus lágrimas que salían sin control y su respirar le causaban dolor.
No estaba bien, nada estaba bien, lo sentía.
El grito silencioso de su cuerpo siguió por horas.
El miedo persistió como un instinto involuntario, acelerando su corazón como nunca.
¿Por qué sentía esto?
Ignoraba todo a su alrededor, el sonido, las sensaciones de lo que tocaba por primera vez, y se escondía.
Su mundo negro alrededor era tapado por el incesante dolor de su cuerpo.
Más tiempo había pasado, y su corazón empezó a calmarse, el dolor seguía pero era ligero.
Sus sentidos ya no dolían tanto y comenzó a escuchar voces.
“…
No se que le pasa y aunque lo supiera, no puedo… ” “…
Realmente no hay nada que podamos hacer?
Ha llorado por horas… “ “…
¿Mami?
¿El niño aún llora?
¿Qué le duele… ?” “…
No lo sé, linda… ” “¿Tiene hambre?
Yo lloraba cu… ” “Puede ser… “ “No parecía así en absoluto… ” “¿Por qué no tratamos…
?” “¿…
Emily quieres ga… ?” “¡Si!
pero…” “¿Qué tal si… ?“ “Ah…” ¿Quiénes eran?
¿Qué pasa?
Sus oídos volvían a doler.
Su piel volvió a sentirse como rasgada y volvió a su mundo negro.
Basta.
Basta.
Que pare.
Para.
Sumido en su oscuridad, la luz comenzó a aparecer.
Sus sentidos se concentraron en un olor inusual, unos pasos llegaron de cerca y pararon junto con un sonido metálico cerca de él.
Lentamente fue abriendo los ojos y apartando las manos de los oídos.
Comenzó a captar más el extraño olor, giró su cabeza hacia donde provenía y pudo ver algo que lucía delicioso.
Su estómago hizo un ruido extraño, que lo sorprendió pero no le causaba dolor.
Miró atentamente ese algo, ignorando su alrededor.
Se arrastró de la oscuridad y con rapidez tomó una de esas cosas con la mano, sin salir del todo.
Estaba tibio, pero era sensible así que lo dejó caer frente a él y se agacho para olerlo con cuidado.
Le dolió un poco la mano, pero olía delicioso.
Que extraño.
Lo llevó a su boca rápidamente, mientras suspiraba por la calidez del mismo, y pudo tragarse más de un pedazo hasta que dejó de estar caliente.
Sintió el calor bajar por su garganta y llenar su estómago.
El sabor seguía en su nariz y lengua.
Sus ojos brillaban y su estómago continuaba sonando.
Rápidamente salió de su escondite, domado por algo jamás probado junto al hambre.
El plato pronto comenzó a vaciarse de las galletas.
Pero el seguía con hambre y con los ojos brillantes mientras devora las migajas del mismo.
De pronto escuchó algo extraño, por fin se dio cuenta de su alrededor al deshacerse de lo que lo distraía y pudo ver a una persona desconocida frente a él.
Abrió mucho los ojos y el miedo se apoderó de él.
Comenzó a templar y corrió a esconderse de nuevo debajo de la cama.
Así, su mente ya se aclaró, además del hambre, todos sus sentidos recuperaron su forma, y pudo empezar a cuestionarse.
¿Dónde estaba?
¿Quiénes eran estas personas?
Era la primera vez que estaba en esa situación, y aunque no tenía recuerdos, tenía el instinto de que nada de eso era bueno, y el miedo solo subía en todo su cuerpo y su corazón se aceleraba.
Lo bueno era que el dolor disminuyó Aurora al verlo correr de vuelta a su lugar, se llenó de determinación y fue a hornear mas galletas.
Tenía que hacerlo salir y entender que estaba a salvo.
El pobre se comportaba como un animal asustadizo y ella no quería que se sintiera de esa forma.
Por eso, sacó a todos de la habitación y aunque espero mucho sin ningún resultado, tuvieron la idea de Emily de atraerlo con comida.
Ahora que estaba despierto, y mejor, ya podía comer comida sólida y como es un niño ¿Qué mejor que unas galletas?
A todos los pequeños les gusta.
Mientras tanto, Emily comía de su tazón con tranquilidad y veía a su mamá entrar y salir de la habitación del niño, fisgonear y metiendo galletas.
“¿Quiem em emn mino?” Preguntó con la boca llena, a Agnes.
“¿Quién es el niño…?
“ Emily asiento.
“No sé su nombre.
“ Hizo una pausa larga y miró a Emily con cuidado.
“Pero, tengo entendido que él será… tu hermano.” “¡¿Ah?!” Los ojos de Emily se iluminaron de emoción.
Rápidamente mastico y como si también estuviera determinada comenzó a seguir a su mamá de aquí para allá para poder ver al niño que sería su hermano.
Estaba emocionada, tendría un hermanito, y sería llamada hermana mayor.
Agnes observaba a madre e hija entusiasmadas.
Miró a Emily aún más determinada y pudo adivinar sus pensamientos.
“¿Qué tal está?” Preguntó Yaal, a Aurora, antes de que esta pudiera dejar las galletas ya tibias en la habitación.
“¡Está bien!
Puede caminar sin problemas pero sigue teniendo miedo.
Además tiene hambre ¡Puede comer como dos platos!
Creo que ya se está calmando.” Dijo emocionada.
Yaal suspiró.
“Estas muy emocionada.
¿No dijiste que no lo molestaremos y le dieramos tiempo?” “¡Eso!…
Es que, está comiendo bien, y me vio más de una vez.
Yaal ¡Tiene unos ojos hermosos!” “Sigue huyendo ¿no?
¿Quieres que te ayude con un mago y un hechizo de relajación?” “Eso es caro… “ “El mago del gremio me debe un favor.
Lo hará a bajo precio.
Tengo algo de dinero.” Emily ya había entrado mientras hablaban frente a la puerta.
El pequeño estaba más tranquilo, probando cosas nunca antes probadas.
Y aunque estaba en un lugar desconocido ya pudo familiarizarse con la habitación.
Pero aun no con las personas.
Se veían tan… inusuales, aunque no sabía porqué.
Su dolor también parecia disminuir cuando comía galletas así que seguía comiendo con placer, por su gran sabor ¿Existía algo tan grandioso?
Mientras pensaba en dar más bocados a la próxima carga, unas botitas de cuero aparecieron frente a él.
Emily tenía la cara un poco roja de la emoción, que se notaba por su pálido rostro.
Se aproximó al niño con cuidado pero como no se pudo resistir solo se agacho, pegando su rostro al piso para poder verlo.
El niño se sobresaltó y fue aún más atrás de donde estaba, pero no tenía escapatoria ya que su trasero chocó con la pared detrás de la cama.
Emily vio esto y se rió del niño, aunque ella estaba completamente acostada en el piso.
La miró desde allí por un largo tiempo, sintiendo que no era una amenaza, luego recordó que la había visto de cerca cuando despertó.
Qué extraño ¿Será seguro salir?
Pero no quiero salir.
El niño comenzó a templar ligeramente, moviendo los ojos en busca de lugares donde esconderse o escapar.
“Niño ¿Te gustan las galletas?” El niño la miró sin comprender unos segundos.
¿De qué habla?
¿Quién es?
Tengo miedo.
“Jejeje, hermanito.” Dijo sonriendo mientras miraba al niño.
De pronto, él sintió un escalofrío.
Todo era tan extraño.
“Soy tu hermana maior.” Apuntó al niño con el dedo.
“¿Cómo te llamas?” Miraba expectante, esperando que el otro hablara.
Sin embargo, el niño nunca tenía intenciones de hablar ni oportunidad, pues la pequeña frente a él no paraba de parlotear y hacer preguntas.
Aunque él quería escapar, hace tiempo que no tenía miedo, la persona frente a él era pequeña y colorida, hacía mucho ruido pero no era insoportable.
Solo la miraba en la distancia bajo la cama, sin darse cuenta que su cuerpo se estaba relajando cada vez más, hasta el punto de terminar en la misma posición que la persona bajo la luz de la habitación.
“¿Te puedo poner un nombre?
Chili es un nombre.” Los pelos del niño se erizaron, hacía un tiempo que comenzó a entender las palabras de la otra persona, eran cada vez más raras.
“Chili es un nombre lindo.
Tienes mucho pelo, y si te llamo Pelusa.” Ahora esta vez, con los sentidos funcionando al cien por ciento, el niño frunció el ceño por primera vez.
“¡Oh!
¿No te gusta?
¿Qué tal negro por tu color de pelo?
¿O morado?” El rostro del niño mostraba asco.
“¡Oh vamos!
¡No tienes nombre!
Elige tú entonces, tú nombre.
” El niño se paralizó en su lugar, había comprendido el concepto de nombre, aunque no sabía de donde, también sabía que esos eran nombre feos, así que pensó, debo tener un nombre, pero no me acuerdo.
Quedó con los ojos cerrados, mientras meditaba, le daba dolor de cabeza tratar de recordar.
Pero sentía familiaridad con un nombre, aunque no sabe cuál.
“Oh ¿Estás pensando?” “¡Emily!
¿Qué haces aquí?
Lo asustaras… ¿Qué haces?” Aurora la vio en tan rara posición después de entrar por la puerta.
Había hablado con Yaal durante un tiempo y las galletas que llevaba estaban frías.
“El niño está pensando en un nombre.” Volteó su cabeza hacia ella.
El niño al escuchar otra voz más fuerte, volvió a su posición en guardia.
Emily vio esto y dijo.
“No te asustes, es solo mamá.” “¿Emily, qué estaban haciendo?
¿Estás hablando con él?
¿Te respondió?” Aurora no retrocedió por lo dicho por Emily, es más, se emocionó.
Eso quiere decir que está más tranquilo y el miedo se esfuma lentamente.
“¡Mami, muchas preguntas!” Emily estaba siendo atacada con preguntas mientras el niño la miraba con resignación, por un lado una persona era segura, pero la otra no lo parecía, estaba confundido y nervioso.
Finalmente, Aurora salió de la habitación con Emily y se sintió encantada por lo que le contaba.
¡Entonces, tengo la oportunidad de acercarme!
El sol estaba en lo alto del cielo, y el niño había comido muchas galletas, combinaciones de gachas de todo tipo además de tomar agua.
En el tiempo que llevaba bajo la cama pudo escuchar y ver a más de una persona desde que despertó, y aunque al principio los consideraba una amenaza, desde que la persona pequeña y ruidosa apareció, su corazón se calmaba poco a poco y pudo sentir que no le pasaría nada.
De todas formas aún se sentía inseguro con tantas cosas nuevas a la vista.
Desde hace un tiempo, Aurora estaba sentada frente a la cama, sonriendo amigablemente, y hablándole de la misma forma que hacía cuando este estaba inconsciente, pero esta vez el niño somnoliento escuchaba, ya más relajado, y con más timidez y nervios que miedo.
No había peligro.
“¿Puedes salir ahora… ?” El niño escuchó su suave voz, de hecho, era curioso, pero aun así todo seguía viéndose aterrador.
Sin esperar respuesta, el pequeño se arrastró sobre sus rodillas para salir, Aurora no lo apuro y quedó emocionada, conteniendo la respiración, mientras veía al pequeño salir poco a poco.
El niño de ojos morados y pelo negro rizado, con unos ojos morados hermosos y pupilas alargadas, uñas negras y orejas puntiagudas se sentó timidamente frente a Aurora.
El sol que entraba por la ventana solo iluminaba más el brillo de sus ojos y su carita pálida enrojecida.
Aun manteniendo la distancia, pero al menos estando afuera, el niño apartó la mirada, pensando en volver a la oscuridad, pero la persona frente a él, lo miraba como si fuera lo mejor del mundo.
Luego, el niño levantó la vista suavemente y vio la sonrisa cálida y enorme de Aurora.
“Ahora somos familia, pequeño.” Dijo con ese tono suave que lo tranquilizaba.
Sin saber porqué, el corazón del niño se aceleró de alegría y su mejillas se sonrojaron mientras mostraba una pequeña sonrisa.
Aurora solo podía pensar en lo lindo que era ese niño.
Por un segundo posó su mirada sobre las vendas en su cuello, y la ira se llenó en ella al pensar, que monstruo había hecho eso.
El niño vio su ligero cambio y tembló ligeramente, pero Aurora cambió su rostro a amigable de nuevo.
“Perdón… “ Vio como el niño lo miraba con inocencia, con la mente en blanco, parecia un poco tonto, lo cuál pensó que era lindo.
Ya se calmó.
No tiene miedo.
¡Es tan lindo!
Estaba llena de toda clase de pensamientos, pero luego llegó el más importante.
“Emily me dijo que tú tienes un nombre.
Te vio pensando en uno ¿Sabes… tú nombre?” Habló con suavidad, articulando cada frase con cuidado para que sea fácil de entender y que el estado de relajación del pequeño no se desvaneciera.
El niño la miró en silencio durante un tiempo que parecía eterno, su mente dolía un poco pero no tanto como antes.
Desde el fondo de su oscuridad una sílaba estaba tallada en su memoria, que debía ser su nombre.
Con un poco de dificultad para articular, como si hubiera sido eterno el tiempo que pasó sin hablar, una vocecita pequeña y débil sonó entusiasmada.
“K-ka… “ Aurora intentó no reaccionar demasiado.
“¿Ka… ?” “K-ka… ka.” Tartamudeo.
Luego, miró a Aurora como buscando aprobación.
“Jaja.
Ese es un buen nombre.” El niño sonrió y se quedaron mirándose un rato.
Aurora se perdió en sus pensamientos un segundo y luego su sonrisa se iluminó aún más que antes.
El niño inconscientemente también sonrió.
“¿Qué tal si te llamas… Kenneth?” Los ojos del niño se iluminaron aún más y su pálido rostro se sonrojo de emoción.
“¿Está bien?” Dijo y el niño solo seguía sonriendo.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES RikuUartist_Ofi Luche mucho para decirdir un nombre
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