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El Demonio más Poderoso de la Zona Este - Capítulo 9

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  4. Capítulo 9 - 9 La Cicatriz
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9: La Cicatriz 9: La Cicatriz La mujer que Yaal había ayudado a enterrar a su familiar, cayó de rodillas frente a él, entre sollozos.

“Muchas gracias… No sé qué hubiera hecho sin su ayuda.

Gracias por la plata y por … gracias” “No es nada, es lo menos que podíamos hacer.” La ayudó a levantarse.

“ Si hubiéramos llegado antes… “ “¡No!

Llegaron a tiempo, no los culpo.

Mi esposo se sacrificó para salvarnos a mi y a mis hijos.

De no ser por ustedes, no estaríamos aquí.

¿Cómo podría él descansar en paz?” Cayó en llanto de nuevo, y Yaal llamó a un miembro del gremio para que la acompañara.

Después, otro miembro se le acercó.

“Señor, todo ha sido resuelto según sus órdenes.

Además, ya entregamos las provisiones y los pergaminos de protección de bajo nivel.” “Bien… “ “¿Hay algo más?” “Informen al gremio como siempre y sigan atendiendo a los heridos, eso es todo.” “Hmm… tiene una carta del maestro del gremio, señor.” “…

¿Cuándo llegó?” “Poco después de que regresáramos… ¿Quiere leerla ahora o…?” “…

Damela.

Vuele a tu puesto.” “Sí señor… “ Tomó la carta con su única mano, y se quedó mirándola unos segundos, frunció el ceño y volteó a mirar a su desordenado alrededor unos segundos: al sol bajando en el horizonte, luego a la casa de Abraham.

Suspiró, mientras sus pensamientos deambulaban.

Que bueno que ese viejo se mudo.

Volvió su mirada a la carta en su mano, con el sello distintivo del lobo negro cuya posición de cabeza era diferente a la del gremio, la cuál solo usaba el maestro del gremio.

Lidiaré con esto después… y luego pediré unas vacaciones.

De vuelta en la casa, más o menos ordenada del viejo Abraham, Yaal se encontró con una dormida Aurora en la sala.

Incluso después de mucho tiempo, no se había separado de la habitación del niño.

Se esforzó mucho hoy, apenas durmió por el caos de los goblins, y por cuidar a ese niño.

Tomó una manta que encontró a un lado y la cubrió con ella, pero el movimiento la despertó.

“…

Llegaste.” Dijo mientras se frotaba los ojos.

“Sí… no quise despertarte.” “Esta bien.” “¿Cómo está… el niño?” La pregunta pareció despertarla por completo.

“¡Está bien!

Además… ya tiene un nombre, no podemos seguir llamándolo solo niño.

Jeje.” Al ver la actitud de su hermana, a Yaal le entró la curiosidad.

“¿Cómo se llama?” Aurora lo miró unos segundos, luego sonrió.

“…

Kenneth.” Yaal se congeló en su lugar sin mostrar expresión.

“¿Kenneth… ?

¿No lo quieres cambiar… ?” “No.

Me parece perfecto, él hubiera querido que un niño tan fuerte como él, lleve su nombre.

Además, a el pequeño también le gusta.” Yaal la miró unos segundo.

Luego solo la volvió a tapar con la manta.

“ Vuelve a dormir, hoy no pudiste descansar y ya se metió el sol.” “¿Oh, ya oscureció?

Qué rápido pasa el tiempo.” “Sí… ¿Emily y Agnes duermen?” “Sí, en la otra habitación, no querian molestarlo, él durmió primero.

Pobrecito, estaba tan cansado y asustado hoy, el lado bueno es que pudo comer mejor que antes.

Tiene un gran apetito y… “ Yaal la escuchaba parlotear, perdido en sus pensamientos.

Después de un tiempo fue a la habitación de Emily y la vio dormir.

Se parecía mucho más a su hermana que a… él, pero su cuerpo era igual al de ese hombre..

Cerca de media noche, Yaal entró a la habitación del niño sigilosamente, pasando a la dormida Aurora, iba a hacer algo que no había hecho antes.

Siempre intenta no usar ningún tipo de poder en gente no despierta como su familia, pero ahora tenía que asegurarse ya que no había nadie cerca.

Acercó su mano al pecho del dormido niño, y canalizando algo de maná en ella pudo sentir brevemente el interior del niño… no estaba despierto.

Suspiró.

No se que estaba pensando, por supuesto que no está despierto, es tan obvio.

No soy mejor que Misa en esto.

Lo miró unos segundos y recordó el nombre que se le había dado.

Kenneth.

Que gracioso, ponerle el nombre de un muerto por el invierno a un niño que sobrevivió al invierno.

Su puño se apretó ligeramente.

En el pasado, Kenneth era un miembro no despertado del gremio que se había enamorado de su hermana y tuvo una hija con ella.

Aunque no estaba despierto, me había prometido más de una vez que la protegería.

Pero él era solo una persona normal, como ella.

Cuando fuimos a una expedición en un día nevado como los de ahora, él tuvo que regresar temprano porque se lastimó.

Le dije que no viniera pero ese idiota insistio que lo haria para tener un oportunidad de ser despertado.

Un imbécil obstinado, que murió poco después de una infección, sumado al clima frío.

En ese entonces, el gremio no era tan grande y no podían financiar las piedras de maná de fuego para calefacción.

Si hubiera sido como ahora, se hubiera salvado o al menos aumentado su esperanza de vida.

Era gracioso de cierta manera, de no haber dejado un trauma en mi hermana, no habrían encontrado a este niño.

De vuelta al campamento temporal del gremio que habían armado cerca de la vieja casa de Abraham, Yaal se cruzó con algunos miembros y los saludo, después entró en su carpa y encendió una lámpara, sólo para contemplar unos segundos la carta del maestro del gremio.

Pero antes de abrirla, se puso a escribir una también bajo la luz de la lámpara, la cerró y selló con el sello normal, y luego abrió la carta del maestro del gremio y la leyó.

A la mañana siguiente, Emily, que por casualidad había espiado la conversación entre su mamá y el niño sobre su nombre, se levantó temprano y corrió a la habitación del niño, llena de emoción.

Abrió la puerta de un golpe.

“¡Ka!” “El niño estaba durmiendo y el repentino golpe lo asusto.

Se levantó de inmediato, pero al ver quien era y escuchar lo que dijo, se tranquilizó y sonrió.

“¿Ese es tu nombre, cierto?” Kenneth la miró unos segundos y asintió, luego como recordando algo, negó nuevamente.

“¿…

Kenneth?” Esta vez, los ojos del niño se iluminaron completamente y todo el sueño se esfumó.

Ese era su nombre.

“¡Genial!

Buen nombre.

¡Vamos a jugar!” Kenneth la miró sin entender y simplemente se bajó de la cama con dificultad.

“Oh, olvide que estás enfermo.

Tienes que descansar.

” Asintió seriamente.

Kenneth bajó por completo y la miró con ojos perdidos, luego ambos se dieron cuenta de sus alturas.

Emily tenía 4 años y había escuchado de Agnes que su nuevo hermano tenía 6, pero no lo parecía, él era un poco más pequeño que ella.

Al pensar en eso, supo que debía ser la mayor, entonces el orgullo subió a su cabeza y sonrió burlonamente.

Kenneth solo la miraba en blanco.

“¡Emily!” Entró Agnes corriendo.

Se sorprendió al ver al niño despierto por primera vez, y este también se sorprendió y se apartó hasta que Emily le dijo que todo estaba bien.

Tratando de no parecer sorprendida le dijo a Emily.

“Señorita, no puedes estar aquí ahora, estás enferma.” “¿Qué?

No lo estoy, me siento bien.” Miró al confundido Kenneth.

“¿No luzco bien?

Tú eres el que luce mal.” Kenneth: ” ?

“ “No es así, has estornudado como loca desde que llegamos, tu frente arde y tu mejillas están rojas.” “¡Por los abrigos!

¡Yo Sudé!” “¡Porqué estas mal!

Sabía que el frío te afectaria, aunque solo estuviéramos afuera unos segundos.

Vamos a descansar.” Tomó a Emily en brazos.

“¡No!

¡Quiero jugar!” “Jugarás después.

Adiós… Kenneth.” Los ojos de Kenneth se iluminaron, y solo sonrió y volvió a la cama mientras Agnes se iba con una quejumbrosa Emily, pensando que el niño era muy lindo hace un momento.

Aurora durmió hasta la tarde del día siguiente, cuando despertó se dio cuenta que toda la casa había sido arreglada y que el pueblo ahora estaba en paz, y con algunas personas de luto.

Supuso entonces que debió haber sido el gremio de su hermano el que soluciono todo y ayudó a la mayoría.

Después pasó algo de tiempo con Emily, quien ahora estaba en cama, luego pasó a ver a Yaal y finalmente al ahora nuevo miembro de la familia, Kenneth.

El niño era muy dócil y se mostraba tranquilo con ella.

Ella hablaba con él como siempre y este la miraba mayormente en blanco.

Ya después de un tiempo, ella le ayudó a comer.

Al terminar su almuerzo y unas galletas de postre, Aurora recordó que era tiempo de cambiar sus vendas y aplicar medicina a sus cicatrices.

Pero, sería la primera vez que lo haría con Kenneth despierto, no sabía cómo reaccionaría, o si aún le dolían, aunque estas ya habían sanado hace tiempo.

Solo trajo la medicina y las vendas nuevas que estaban en una caja dejada por Abraham para ellos, las colocó en una mesa pequeña frente a la cama de Kenneth.

Este abrió sus ojos con curiosidad desde su lugar en la cama, Aurora solo sonreía con preocupación.

¿Cómo lo hago para que no se asuste?

“Kenneth, cariño, voy a aplicarte medicina y ponerte vendas nuevas ¿Está bien?” Este solo la miró sin comprender, así que Aurora decidió mostrarle.

Tomó las vendas y se sentó frente a él en su lugar de siempre, extendió un extremo de las vendas y se las mostró.

“¿Ves esto?

Son vendas, como las que tienes ahora.” Apuntó a su cuello.

En respuesta, Kenneth siguió su dedo con curiosidad y se quedó asombrado por lo que tenía en el cuello, llevó sus manos a las vendas que tenía y las toqueteaba como si las sintiera por primera vez.

“¿No sabías que las tenías?” Kenneth entendió y negó con la cabeza.

“Te las voy a cambiar por estas ¿Esta bien?” él comprendió tras unos segundos de procesamiento y asintió con la cabeza.

Entonces, Aurora lo ayudó a sentarse de una forma cómoda para él, que la ayudará a sacar y colocar más fácilmente las vendas.

Cuando comenzó a sacar las que él tenía alrededor de su cuello, Kenneth comenzó a temblar, y la mano de Aurora dudó.

“¿Estás bien cariño?

¿Te duele?

“ Kenneth cerró los ojos con fuerza y negó con la cabeza.

Aurora supo que él estaba tratando de hacerse fuerte.

Y por cómo habían convivido hasta ahora, aunque parezca poco tiempo, sabía que Kenneth era obstinado.

Así que, rápidamente y con un rostro preocupado, sacó las vendas, dejando al descubierto unas marcas muy aterradoras en su piel.

Después, tomó el frasco de medicina para que las cicatrices desaparezcan, la abrió y metió unos dedos que después acercó lentamente a su cuello, en respuesta, Kenneth templo aún más que antes y la mano de Aurora retrocedió con rapidez.

“Te duele… ?” Este no respondió y seguía con los ojos cerrados.

Aurora pensó que debería parar ya que el dolor estaba muy marcado en el cuerpo del pequeño.

Pero tenía que terminar lo que había empezado, por el bien del niño, para que no tenga que lidiar con ver esas horribles cicatrices cada mañana.

Así que, con más de una palabra tranquilizadora y susurros dulces, con las manos temblando ligeramente, aplicó el ungüento con rapidez, logrando después, colocar las vendas nuevas alrededor del cuello del pequeño Kenneth.

Al final, Kenneth, temblando y con los ojos cerrados, soltó un suspiro de alivio, pero seguía aguantando las sensaciones desagradables que acababa de sufrir.

Aurora solo podía abrazarlo con fuerza y ternura, mientras este correspondía a su abrazo, apretando su agarre a su ropa, comenzando a calmarse.

“Todo está bien ahora, no te preocupes.

Todo mejorará con el tiempo… Mami te lo promete.

“ Decía mientras lo consolaba, acariciando su espalda, como Yaal alguna vez había hecho con ella, alejando todo el malestar de su corazón.

Aurora observó la pequeña cabeza de Kenneth y sus revueltos rizos largos.

Pensó desde el fondo de su corazón, en que solucionaría todo para este niño como para Emily, sus hijos no tienen por qué sufrir en este mundo.

No lo merecían.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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