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El Descenso del Extra - Capítulo 368

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Capítulo 368: Blanca Navidad [2]

—¡Brandon, primero tienes que recibir tratamiento!

—No, tengo que transmitir el mensaje.

—Eso puede esperar. ¿¡Cómo vas a transmitir el mensaje si mueres desangrado!?

Brandon caminaba por la academia, seguido por Belle y Amelia, quienes intentaban aconsejarle que se lo tomara con calma.

No podían evitarlo.

Porque tropezaba de vez en cuando al caminar, y a las dos no les quedaba más remedio que sostenerlo.

De hecho, parecía que estaba a punto de desmayarse por el agotamiento, algo evidente por la mirada exhausta de sus ojos.

Guiándolos hacia donde estaba Bellion, Evelyn caminaba al frente a grandes zancadas. De vez en cuando miraba hacia atrás, cruzando su mirada con la de Brandon.

Pero todo lo que Brandon le devolvía era una mirada afligida.

…

Era tal como temía.

Era muy probable que el mensaje urgente se refiriera al destino de Yi Jihyeon y el resto de Luna Creciente de Sangre.

Porque Brandon era el único que había regresado de la torre.

Apretando el puño con fuerza, rechinó los dientes.

Realmente era un cumpleaños de mierda.

No sabía cómo sentirse en ese momento; la realidad aún no había calado.

Porque no podía creerlo.

«¿La señorita Jihyeon está… muerta?».

Se repetía la misma frase una y otra vez, resonando en su mente.

Continuó siguiéndolos, pero estaba sumida en sus pensamientos.

Su mente reproducía recuerdos clave de su tiempo con Yi Jihyeon.

—Repite conmigo. Es Yi… Ji… Hyeon.

—Puede que seas fuerte, pero te faltan muchas habilidades sociales, Eve.

—Hazlo una vez, porfa, porfa~ Llámame Gran Hermana Jihyeon~.

—¿Oh? ¿Quieres eso? Puedo comprártelo.

En aquel entonces aún era una niña, de unos trece años. Yi Jihyeon y el resto de Llamas Incandescentes la encontraron desmayada en las profundidades del bosque.

Recordó sus palabras de entonces, del momento en que se despertó y se encontró con varios desconocidos a su alrededor.

«… Por favor, no me hagan daño».

—¿Cómo te llamas? ¿Dónde están tus padres?

«Evelyn, no tengo padres… Solo un amigo… ¿Dónde está?».

—Evelyn… ¿Un amigo? ¿Puedes describir su aspecto?

«Es…».

A Evelyn empezó a dolerle la cabeza y el recuerdo se volvió borroso de repente.

Siempre había sido así.

Cada vez que intentaba recordar al hombre de los ojos negros, el dolor le invadía la cabeza.

Y, además, no podía recordar su cara.

Solo sus ojos.

Pero Evelyn ya lo había relegado al fondo de su mente.

Si no podía recordarlo, que así fuera.

Al igual que su padre, él la había abandonado.

El hombre que le había enseñado todo lo que sabía sobre la magia [Celestial].

En cualquier caso, llegaron a la sala donde estaba Bellion y entraron.

Bellion estaba desplomado sobre la mesa. Un oficial estaba de pie justo a su lado, al parecer informándole de algo.

¿O era un ranker?

Brandon no sabría decirlo. Para empezar, no le estaba prestando atención.

Sin embargo, al entrar ellos, Bellion levantó la cabeza y el oficial se dio la vuelta.

—¿No es ese…?

—Has vuelto.

Mientras el oficial lo miraba desconcertado, Bellion parecía no haber dudado nunca de su supervivencia.

Brandon dio un paso al frente y Evelyn se hizo a un lado, dándole espacio.

Pudo ver la expresión de inquietud en su rostro. Sin embargo, Brandon no tenía tiempo para atenderla en ese momento.

… Porque sentía que estaba a punto de desmayarse por el agotamiento.

Además, los hechos y la información de lo que había presenciado debían ser difundidos antes de que ocurriera algo más.

Ante todos los presentes en la sala, Brandon comenzó a informarles de lo sucedido.

Había omitido algunas cosas —en particular— la adquisición de la afinidad de Yi Jihyeon.

Pero todo lo demás no era más que la verdad.

13 de diciembre de 2149.

Ese día, 46 rankers —incluida Yi Jihyeon— fallecieron.

Fue una tragedia que quedaría grabada en sus mentes para siempre.

Y fue la mayor pérdida de la Santa Britania después de la incursión.

—Quiero solicitar un entierro apropiado para ellos.

Brandon bajó la cabeza.

El hombre que estaba junto a Bellion —León— solo pudo quedarse sin palabras, incapaz de pronunciar una sola.

—No puede ser verdad…

…

Bellion, por otro lado, permaneció en silencio. Tenía los dedos entrelazados mientras sus codos descansaban sobre la mesa.

Todo lo que pudo hacer fue inclinar la cabeza hacia abajo, hasta que su frente tocó su mano.

Entonces…

—¡Maldita sea!

¡Zas!

Golpeó la mesa.

—Tsk.

Evelyn chasqueó la lengua y se mordió el labio, girando la cabeza hacia un lado. Su rostro se ensombreció y parecía que estaba al borde de las lágrimas.

Luego, se dirigió a la puerta, aparentemente a punto de irse, no sin antes soltar unas pocas palabras.

—… Necesito tomar un poco de aire.

Dicho esto, Evelyn salió de la sala.

—Esto no puede estar pasando…

León se agachó, cubriéndose la cara con la mano.

No se lo podía creer.

Yi Jihyeon, la mujer a la que había seguido ciegamente durante más de trece años.

Se podría decir que era amor, pero el vínculo era aún más profundo. Tanto que nunca le había confesado sus sentimientos, eclipsados por el respeto que sentía por ella.

Estaba arrepentido.

—Nunca debí haber seguido su orden… Haaa…

Su voz empezó a quebrarse.

Si iba a morir, había deseado que fuera en el campo de batalla con sus compañeros de gremio.

Pero ahora eso parecía imposible.

El tiempo solo podía avanzar, y era imposible recuperar lo que se había perdido.

***

Evelyn salió de la academia, bañándose en la nieve, mientras el viento frío le rozaba la piel.

¿Frío?

Por alguna razón, no sentía tanto frío, a pesar de que la nevada se intensificaba.

Al contrario, sentía bastante calor.

Era como si la propia Yi Jihyeon estuviera allí.

Recordó de nuevo ciertos momentos con Yi Jihyeon mientras le daba una larga calada a su cigarrillo.

*Fuuu*

«Jihyeon, tu afinidad es tan bonita~».

—¿Lo es? Aunque la tuya es mucho más bonita.

«La mía es aburrida… Las flores de hielo que haces son mucho más bonitas~».

—¿Ah, sí? Sabes que mis enemigos dirían lo contrario.

El frío.

Le recordaba a Yi Jihyeon.

El recuerdo parecía tan lejano ahora.

En un abrir y cerrar de ojos, había cumplido veinticinco años.

Habían pasado un total de doce años desde que se conocieron.

Al principio, encontraba a Yi Jihyeon agotadora.

No, agotadora era quedarse corto.

Pero Evelyn ya no quería hablar mal de ella.

—Si tan solo hubieras dejado de meterte conmigo…

Ahora, lo de las bromas era solo una forma de suavizarlo.

Cuando Yi Jihyeon se ponía seria, tenía un carácter…

Era la única razón por la que Evelyn le tenía un poco de miedo.

—Gran Hermana…

Murmuró tras exhalar, mezclándose el humo con el vaho helado de su aliento.

—Eres tan sombría, Eve, que así nunca conseguirás novio.

Evelyn frunció el ceño al recordar aquello.

Pero ahora que lo pensaba más a fondo, quizá…

¿Quizá solo estaba cuidando de ella, cuando todos los demás ya se habían ido?

¿Las bromas… eran su propia forma de animarla?

*Fuuu*

—Hip.

Un extraño sonido escapó de los labios de Evelyn y su visión empezó a volverse borrosa.

Parecía tener algo atascado en la garganta y a Evelyn ya no le apetecía fumar.

Evelyn tiró el cigarrillo al suelo y lo aplastó bajo el pie.

Tac.

—Hip.

Aquello fue extrañamente liberador.

Tac.

Lo aplastó de nuevo.

Tac.

Y otra vez.

Tac.

Y otra vez.

Tac.

Hasta que los extraños sonidos se hicieron más frecuentes, convirtiéndose en sollozos.

Sintió que el pecho se le oprimía y no pudo evitar apretárselo con la mano.

Y entonces…

Ploc.

Lágrimas.

Había una última cosa que necesitaba hacer en su lista. Por esa razón, salió de la oficina de Bellion, dejando atrás a Amelia y Belle.

—¿Dónde está… ella?

Brandon miró a su alrededor mientras deambulaba por los pasillos de la academia.

No había ni rastro de Evelyn.

Temía que estuviera a punto de hacer alguna estupidez.

Por ejemplo, entrar en la torre sola.

—No puedo permitir… eso.

Porque Evelyn era el activo más valioso después del supuestamente fallecido Lucian Frost.

Sin embargo, la agitación emocional podría obstaculizar su crecimiento.

Ahora mismo, lo que Evelyn necesitaba era apoyo emocional.

—¿Dónde…? ¡Ugh!

Brandon trastabilló, y su visión se volvía más borrosa a cada segundo que pasaba.

El mundo parecía dar vueltas, y todo el mundo lo miraba con preocupación.

Amelia ya le había limpiado la sangre y vendado las heridas, mientras que Belle le proporcionó ropa más limpia.

Pero aun así, estar despierto durante veinticuatro horas y luchar sin parar, hiriéndose incluso varias veces, le estaba pasando factura.

Y para ser sincero, decir herida era quedarse corto.

Sentía los huesos y los músculos contraídos, y todo lo que podía hacer era luchar contra esa sensación.

Mientras siguiera templando su cuerpo con maná, era manejable.

—Ah.

Y allí, justo al otro lado de la ventana, la vio.

De pie, sola en medio de la dura nevada, una mujer de pelo morado oscuro que se mecía suavemente con la brisa fría.

Por la forma en que le temblaban los hombros, Brandon no necesitó adivinar lo que estaba haciendo.

Al menos seguía en los terrenos de la academia.

Brandon estaba a punto de girar el pomo de la puerta para salir, cuando sintió que algo tiraba de su ropa por detrás.

—¿Brandon…?

Al darse la vuelta, lo que vio fue a Raven, que lo miraba con la preocupación grabada en el rostro.

—Ah, hola.

Brandon respondió con naturalidad.

No podía mostrarle a Raven su lado débil.

Amelia le había contado lo que había pasado, antes de su regreso.

Y, con toda sinceridad, la idea le pareció bastante divertida.

«¿Belle atacando a Raven? …Quiero ver eso».

Aunque si se desmayara ahora, podría despertar el sentimiento de culpa de Raven y empujarlo a abandonar.

No podía permitir que eso ocurriera.

«Tengo que presionar a Belle para que se disculpe luego…».

—Me alegro mucho de que estés vivo, tío.

Raven se acercó y le dio un abrazo.

—Eh, sí…

Brandon miró a su alrededor, sintiéndose cohibido.

Esto era muy raro.

—E-Eh… la gente está mirando, ¿podrías soltarme…?

—Ah, cierto.

Raven se apartó.

—Eso ha sido bastante ga…

—Y ha vuelto.

Interrumpió una voz desde un lado.

Era Reinhard, que se acercaba a ellos, seguido de Amy, Rachel y Claire.

—Bienvenido de nuevo, Brandon.

Rachel le dedicó una sonrisa.

—Ni por un segundo pensé que estuvieras muerto.

Claire comentó con frialdad, cruzándose de brazos.

—¿Ah, sí? ¿No fuiste tú la que propuso usar todos sus recursos para contratar a los mejores «rankers» para encontrarlo?

—¿Q-¡¿Qué!? ¿¡Cuándo coño pasó eso!?

Mientras Reinhard se burlaba de ella, la cara de Claire pareció enrojecer. Brandon se encontró con su mirada, y Claire apartó la vista, un poco cohibida.

«Así que sí que pasó…».

Brandon sintió que se le ponía la piel de gallina.

¿Desde cuándo demonios era Claire tan amable?

—Estás pensando algo grosero, ¿a que sí?

Antes de que se diera cuenta, sus amigos ya estaban junto a ellos, y Claire lo miraba con el ceño fruncido.

—¿Qué? N-No… ¡Por supuesto que no!

—Olvídalo, capullo. Y para que lo sepas, eso NO pasó.

Puso un gran énfasis en el «no».

—Claro, claro.

Brandon se giró a un lado y murmuró.

—Tsundere.

—He oído eso.

El ceño de Claire se frunció aún más. Por la forma en que le temblaban las manos, parecía que quería agarrarlo del cuello, pero se contuvo.

—¿Se supone que deberías estar aquí ahora?

Preguntó Rachel, mirando sus vendas con preocupación.

—Solo tenía que arreglar unas cosas, pero ya está todo bien. Probablemente descanse los próximos días.

—Bien, pareces no haber pegado ojo.

—¿Se nota tanto?

Sentía como si los ojos se le fueran a cerrar en cualquier momento.

Mientras el grupo parloteaba, había una persona que permanecía en silencio. Brandon no pudo evitar fijarse en la expresión pensativa que ella tenía.

Era Amy, que parecía querer decir algo.

Pero Brandon fue directo al grano.

—¿Qué le pasa a esa?

Señaló a Amy con indiferencia, captando su atención mientras ella enarcaba las cejas.

—¿Eh…? ¿Ah? ¿Bienvenido de nuevo?

Eso fue todo lo que pudo decir.

—Mmm, gracias.

Entonces, cambió de tema en cuanto se hizo el silencio.

Alternando su mirada entre Raven y Amy, a continuación, Brandon dijo:

—He oído que mi hermana arremetió contra ti, Raven.

Para empezar, él le había dicho a Raven que abandonara. En todo caso, la responsabilidad recaía en él.

—¿Ah, qué? No pasa nada, tío. Levanta la cabeza.

Sin embargo, Brandon se agachó aún más, se puso en cuclillas y recogió algo.

Luego, irguiendo la espalda, miró a Raven e inclinó la cabeza.

—¿De qué coño estás hablando?

Brandon le tendió una moneda de oro que acababa de recoger.

—¿Eh?

Raven inclinó la cabeza, perplejo.

Luego, rebuscó en su bolsillo y frunció el ceño.

—Espera, eso es…

—Quien lo encuentra se lo queda.

Brandon se guardó la moneda en el bolsillo.

Al ver el apoyo que tenía Raven, y que no parecía angustiado, Brandon no pudo evitar meterse con él.

Claro, no había forma de que este tipo abandonara.

Si todo lo que hacía falta para que abandonara era que Belle le gritara, ¿entonces qué clase de hombre era?

—Es broma.

Sacándola de nuevo del bolsillo, le lanzó la moneda a Raven, que la atrapó de inmediato.

—Podrías habértela quedado. No me importaría dártela.

—No pasa nada. La vas a necesitar.

—¿…?

Y ahí terminó todo.

Lo sorprendieron de repente, pillándolo completamente desprevenido.

—Mira.

Claire le tendió un papel.

Fss—

El sonido de papeles pasando, mientras los demás hacían lo mismo, tendiéndole un papel a Brandon para que lo viera.

—Nos uniremos a vosotros dos ahora.

En efecto, cuando Brandon examinó el papel, se dio cuenta de lo que era.

[Promoción a Clase A].

Sin embargo, al acercarse y examinarlo más a fondo, vio que había una serie de requisitos que debían cumplir.

Pero aun así, el hecho de que estuvieran cualificados para la promoción decía mucho de sus logros.

—Buen trabajo.

Hablaron un rato, intercambiando risas y conversación, e incluso planearon cómo pasarían sus tres largos meses de vacaciones de invierno.

Sin embargo, en medio de todo aquello, en el momento en que Brandon recordó para qué estaba allí, giró la cabeza hacia un lado y se le cortó la respiración.

—…

Evelyn no estaba allí.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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