Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El despertar de selene - Capítulo 101

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El despertar de selene
  4. Capítulo 101 - 101 capítulo 101Los elevados del pasado
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

101: capítulo 101:Los elevados del pasado 101: capítulo 101:Los elevados del pasado La noche en el palacio estaba envuelta en un silencio sepulcral.

Las lámparas de aceite se apagaban poco a poco y los pasillos quedaban dominados por la penumbra.

Era alrededor de las dos de la madrugada cuando Selen, la Sultana, despertó con la garganta seca.

Un deseo ardiente de agua la obligó a levantarse de sus sábanas de seda, sin llamar a sus doncellas, como si una fuerza invisible quisiera que saliera sola.

Sus pies descalzos rozaron el mármol frío mientras atravesaba los corredores.

El aire nocturno pesaba extraño, cargado, como si las murallas mismas susurraran en un idioma que no pertenecía a este mundo.

Al llegar a la fuente del patio central, se inclinó para beber, pero algo detuvo su respiración.

El reflejo del agua no le devolvió su propio rostro, sino un velo de sombras que se retorcían como humo negro.—Selen… —susurró una voz profunda, resonando dentro de su mente—.

Tú eres más que una sultana.

Tú eres la herencia de las almas antiguas.

El corazón de Selen golpeó en su pecho.

Dio un paso atrás, pero el aire se densificó y la silueta de un espíritu demoníaco emergió de entre la neblina.

Sus ojos eran brasas rojas, pero su sonrisa no era de furia, sino de destino.

—¿Quién… eres?

—murmuró, con voz quebrada.

—No soy un enemigo —respondió la entidad—.

Soy la llave que abrirá lo que siempre estuvo dormido en ti.

El poder que los Lunaris otorgaron a su elegida… Vuelve a desDe repente, un calor abrasador recorrió sus venas.

Sus manos ardieron como si fuesen antorchas invisibles.

Frente a sus ojos, pequeñas llamas danzaron en el aire y se arremolinaron en su palma.

El agua de la fuente respondió también, elevándose en columnas que giraban alrededor de ella como serpientes líquidas.

Selen cayó de rodillas, aterrada y fascinada a la vez.

Recordó.

Recordó su mundo, el de Lunaris, donde el fuego obedecía a su voluntad, donde podía crear agua en medio del desierto, y donde con un simple pensamiento movía objetos como si fueran hojas arrastradas por el viento.

El espíritu se inclinó hacia ella, casi rozando su oído.

—No temas… Las almas antiguas están contigo.

Tu destino no es ser solo reina de hombres… sino reina de fuerzas que trascienden la vida y la muerte.pertar, Sultana.Un suspiro helado recorrió el patio.

Los pilares crujieron como si reconocieran a su verdadera dueña.

Selen, aún temblando, abrió los ojos y esta vez no hubo duda: las llamas se apagaron con su voluntad, el agua volvió a la calma, y una copa de cristal en la mesa cercana se elevó suavemente en el aire, sostenida por nada más que su pensamiento.

Respiró hondo.

El miedo había dado paso a una certeza: los poderes habían regresado.

La Sultana de los hombres había muerto.

La Sultana de las antiguas almas acababa de renacer.amanecer llegó teñido de un rojo intenso.

El palacio despertaba con los primeros rezos, las cocinas encendían sus hornos y las doncellas recorrían los pasillos con jarras de agua y cestas de pan.

Pero Selen abrió los ojos antes que todas, con un presentimiento ardiendo en su pecho.

El recuerdo de la noche la asaltó: las llamas en sus manos, el agua elevándose, la copa flotando en el aire.

Por un instante pensó que había soñado.

Hasta que estiró la mano hacia la jarra junto a su cama y esta, obediente, se alzó suavemente en el aire y se inclinó sola, llenando su copa.

Selen sonrió con un brillo desconocido en los ojos.

Se levantó, y al pasar frente al ventanal, sintió cómo la luz del sol parecía responder a su piel, como si la reconociera.

Extendió la mano y una brasa surgió en su palma, más clara, más pura que la noche anterior.Cuando cerró los ojos, no solo apareció fuego: un remolino de agua se formó en el aire de la nada, danzando entre sus dedos.

La fuerza dentro de ella era más grande.

Sus músculos no dolían, no se sentía débil como antes… al contrario, se sentía invencible.

Fue entonces cuando un murmullo la sacudió.

No provenía de fuera, sino de dentro: las almas antiguas.

Voces que susurraban en lenguas arcaicas, ofreciéndole fragmentos de sabiduría olvidada.

Imágenes se formaron en su mente: reinos destruidos, lunas rojas, templos derrumbados, y ella en el centro, con un poder capaz de crear y destruir por igual.

Aterrada, apretó los puños.

La copa en la mesa estalló en mil pedazos con solo pensarlo.Respiró hondo.

La fuerza ya no era un eco lejano de Lunaris… era algo mayor.

Cada hora que pasaba, sus poderes crecían, multiplicándose dentro de ella como si los siglos de silencio hubieran despertado de golpe.

Selen caminó hacia el espejo.

Se observó a sí misma.

Ya no veía solo a una sultana de palacio, ni a una mujer encerrada en sedas y cadenas invisibles.

Veía los destellos de una reina de fuego, agua y espíritu.

Y en lo profundo de sus ojos, el reflejo de un destino que ni los hombres, ni los demonios, podrían detener.

Selen apenas pudo contener la emoción.

Había pasado toda la mañana probando sus nuevas habilidades, viendo cómo las llamas crecían obedientes a sus manos, cómo el agua danzaba en el aire y los objetos se elevaban sin esfuerzo.

Su corazón latía con fuerza, y la urgencia de compartirlo la dominó.

Corrió por los corredores del palacio hasta llegar a los aposentos donde estaban Franco, Elías y Bárbara.

Abrió de golpe las puertas, casi sin aliento, con los ojos brillantes de ansiedad.

—¡Chicos!

—exclamó—.

No me van a creer lo que me pasó ayer… y lo que descubrí hoy.

Los tres levantaron la mirada, sorprendidos por su arrebato.

Bárbara arqueó una ceja con aquella expresión enigmática que siempre la acompañaba, su mirada profunda y casi inquisidora.—¿Qué pasa, Selen?

—preguntó con calma, aunque una chispa de sospecha cruzó su voz.

La sultana respiró hondo y, sin rodeos, confesó: —Solo nosotros sabemos que… no somos de esta época.

Viajamos en el tiempo, ¿cierto?

Del presente al pasado.

Un silencio cargado cayó sobre ellos.

Franco y Elías se miraron entre sí, tensos.

Fue Franco quien asintió primero, con gesto serio.

—Sí, Selen.

Es verdad.

Pero… ¿qué tiene eso que ver con lo que quieres decirnos?

La sultana sintió que las palabras le quemaban en la garganta.

—Ayer, mientras iba por agua en la noche, se me apareció un espíritu.

Dijo que venía de Lunaris… y que había llegado la hora de que mis deberes volvieran.

Al decirlo, levantó una mano hacia un jarrón de cerámica en la mesa.

Cerró los ojos, concentrándose, y el objeto tembló.

Primero levemente, luego flotó en el aire, sostenido por una fuerza invisible.

Elías se levantó de un salto, asombrado.

—¡Por las estrellas!

—exclamó—.

¡Lo lograste, Selen!

El jarrón descendió suavemente y Selen abrió los ojos con una sonrisa temblorosa.

Franco, incrédulo, negó con la cabeza y luego murmuró: —Wow… Aunque todos seamos brujos —excepto Bárbara—, jamás pensé que podrías hacerlo aquí… en plena épocamedieval.

Bárbara no dijo nada al principio.

Solo cruzó los brazos, observándola en silencio, como si evaluara cada gesto.

Finalmente habló, con voz grave y lenta: —Entonces… el despertar ha comenzado.

Y si Lunaris te eligió de nuevo, significa que los antiguos caminos pronto se abrirán.

Un escalofrío recorrió a todos.

La emoción inicial se mezcló con miedo y certeza.

No solo habían viajado en el tiempo: estaban allí por una razón.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo