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El despertar de selene - Capítulo 112

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  4. Capítulo 112 - 112 capítulo 112La sombra de Lilith
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112: capítulo 112:La sombra de Lilith 112: capítulo 112:La sombra de Lilith Pero entonces, algo extraño sucedió.

Leila seguía dormida, recostada en los brazos de Elías.

Él la miró fijamente, preocupado por su respiración.

Todo parecía tranquilo… hasta que Selene frunció el ceño.

—Oigan, chicos… —dijo lentamente—.

¿Quién es esa mujer de negro que está detrás de Franco?

Franco volteó de inmediato.

Lo primero que vio lo dejó helado.

Una mujer alta, vestida de negro y rojo, estaba de pie a pocos metros de él.

Tenía el cabello de un tono naranjo encendido, los ojos rojos como el vino y sombras oscuras que acentuaban su mirada.

Su presencia irradiaba poder y malicia.

Selene dio un paso hacia adelante, sin bajar la guardia.

—¿Quién eres?La mujer sonrió con una calma aterradora.

—¿Qué quieres que te diga que soy?

—respondió con voz suave, casi burlona—.

Soy Lilith.

Bárbara retrocedió un paso, llevándose la mano a la boca.

—¡Selene!

¡Es Lilith… la amante de Lucifer!

El corazón de Franco se aceleró.

Intentó decir algo, pero el miedo lo dominó y cayó al suelo, desmayado.

Lilith lo observó con una sonrisa torcida.

—Los hombres no valen nada… excepto Lucifer —dijo con voz venenosa—.

La sangre pura de tu amigo engendrará una niña.

Rió con crueldad, y su cuerpo comenzó a arder en llamas negras hasta desaparecer por completo, dejando un olor a azufre en el aire.

—¡Franco!

—gritó Selene, corriendo hacia él—.

¡Despierta, por favor!

Elías se arrodilló a su lado y apoyó una mano en su pecho.

—Selene… —dijo con tono serio—.

¿No crees que… se llevó su alma?

Selene lo miró, temblando.

—Ojalá que no —susurró.

Bárbara, aún pálida, respiró hondo y se levantó.

Sacó de su abrigo un pequeño frasco con polvo brillante.

—Hay que llamar a Azure —dijo con determinación, mirando a Selene Selene frunció el ceño, aún sosteniendo la mano de Franco.

—¿Quién es Azure?

—preguntó con voz tensa.

Elías respondió antes que Bárbara: —Es uno de los brujos más poderosos de Noctem.

Experto en hechizos infernales… y en tratos con demonios.

Selene lo miró confundida, pero no había tiempo para dudar.

—Bien… —dijo con firmeza—.

¿Y cómo lo llamamos?

Solo los estudiantes de Noctem pueden entrar a su torre, ¿no?

Bárbara levantó el frasco con brillo mágico entre los dedos.

—Puedo hacerme invisible —dijo con decisión.

Elías soltó una breve risa.

—¿Tú?

Bárbara, casi nunca usas tus poderes de vampira.

¿Segura que puedes?

Ella lo miró con el ceño fruncido.

—Tú cállate, Elías.

Que sí puedo.

Por un momento, todos se miraron en silencio.

El aire parecía vibrar con la energía del hechizo que Bárbara estaba a punto de usar.

Bárbara empezó a elevarse lentamente, extendiendo los brazos y dejando un leve rastro de brillo plateado en el aire.

—Nos vemos, —dijo sonriendo—.

Iré a buscarlo.

¡Bye, besos!

Selene la siguió con la mirada hasta que desapareció entre las torres de Noctem.

Luego suspiró, aliviada, pero al girar notó algo que le heló el corazón.

Leila seguía inconsciente, recostada sobre una de las camas.

Selene se acercó y murmuró, preocupada: —Leila… sigue sin despertar desde que llegamos.

¿Estará… viva?

Elías frunció el ceño, arrodillándose junto a ella.

—No digas eso, claro que lo está… —hizo una pausa, bajando la voz—.

O eso espero.

Selene tomó aire y apoyó las manos sobre el corazón de Leila.

Cerró los ojos y concentró su energía.

Una pequeña llama surgió en su palma, brillante y cálida.

La luz creció, chispeó una vez… y de pronto, Leila abrió los ojos de golpe, respirando con fuerza.

—¿Qué ha pasado?

—dijo con voz débil—.

¿Estamos ya en el presente?

Elías sonrió, aliviado.

—Sí, Leila, ya está todo bien… bueno, casi todo.

Excepto por Franco.

Apareció una tal Lilith.

Leila se incorporó, sobresaltada.

—¿Lilith?

¿La que desafió a Dios… y se fue con Lucifer?

Selene asintió lentamente.

—Lo sé.

Pero hay algo peor… creo que se llevó el alma de Franco.

Leila guardó silencio unos segundos, mirando hacia la ventana.

El reflejo de la luna iluminaba su rostro pálido.

—Lilith… —susurró con voz temblorosa—.

No puedo creer que haya regresado.

Selene frunció el ceño.

—¿La conoces?

Leila asintió lentamente.

—Sí.

La historia de Lilith es más antigua que cualquier demonio.

Fue la primera mujer creada, mucho antes que Eva.

Pero no quiso someterse ante Adán ni ante nadie.

Rechazó el orden divino y huyó del Edén.

Algunos dicen que gritó el verdadero nombre de Dios… y eso le dio poder.

Elías la escuchaba con atención, mientras las llamas de las antorchas titilaban como si el viento se detuviera.

—Los ángeles la buscaron —continuó Leila—, pero cuando la hallaron, ya no era humana.

Se había transformado en la madre de los demonios, la que habita entre la oscuridad y la carne.

Se unió a Lucifer, y juntos desafiaron al cielo.

Desde entonces, busca almas puras para crear descendientes, hijos mitad humanos, mitad infernales.

Selene apretó los puños.

—¿Entonces Franco…?

—Si lo que dijo es verdad —respondió Leila con tristeza—, quiere usar su sangre para traer a una nueva entidad.

Una criatura que podría romper el equilibrio entre el bien y el mal.

Elías miró hacia el suelo, en silencio.

—Eso explica por qué el cielo se oscureció antes de que viajáramos.

Lilith estaba esperándonos.Selene respiró hondo.

—Entonces debemos encontrar a Azure antes de que ella logre su propósito.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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