El despertar de selene - Capítulo 113
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113: capítulo 113:Trasformacion 113: capítulo 113:Trasformacion Pasaron algunos minutos antes de que Bárbara regresara, esta vez acompañada de un joven de aspecto enigmático.
Azure tenía el cabello negro como la noche y un sombrero puntiagudo, similar al de un brujo de fantasía.
Vestía un traje negro con un blazer en tono azulado, botas altas y varios collares dorados y plateados que relucían con cada movimiento.
En una de sus manos sostenía una cabeza… aunque nadie se atrevió a preguntar de quién era.
—No saben lo que me encontré —dijo Bárbara con una sonrisa emocionada—.
Además de Azure, tenemos tantas cosas en común.
Ambos amamos la moda, y sobre todo… lo plateado.
¡Ah, qué espléndido!
Selene levantó la vista y lo observó con curiosidad.
—Un placer conocerte, Azure.
Espero que puedas ayudarnos.
Mi amigo Franco está muy mal… realmente necesitamos de tu ayuda.
Azure la miró con seriedad.
—Eso espero yo también, pero antes debo decirles algo que no me favorece en lo absoluto para ayudarlos.
—Hizo una pausa, bajando la voz—.
Lilithse ha llevado el alma de Franco, ¿verdad?
El silencio llenó la sala.
—Ella se dirige ahora al mundo de los humanos —continuó Azure—.
Planea capturar más almas para entregárselas a… quién sabe quién.
Pretende llevarlas al infierno y ganar más poder que cualquier brujo, demonio, ángel o incluso dios.
Selene asintió lentamente.
—Así es… yo estuve en el mundo de los humanos, pero después de eso tuve que regresar aquí.
—¿Y cómo piensas ayudarnos si dices que Lilith está allá?
—preguntó Elías con preocupación.
Azure cruzó los brazos, pensativo.
—La única solución es ir hasta allí —dijo al fin—.
Iré con ustedes.
Lilith tiene una víctima muy poderosa, aunque ella no lo sabe… ni la víctima tampoco.
Y si no la salvamos a tiempo, podría ser el fin de todos nosotros.
—Ahora, lo que tenemos que hacer —dijo Azure con tono serio— es llevar el cuerpo de Franco con nosotros.
Hizo una pausa, pensativo, y negó con la cabeza.
—No, mejor no.
Lo dejaremos en mis aposentos de estudio.
Así ningún estudiante lo encontrará.
Selene asintió.
—De acuerdo.
¿Y después?
—Después iremos al mundo de los humanos —continuó Azure—.
Pero tendrá que ser volando.
—Oh, eso no es problema —dijo Bárbara con una sonrisa coqueta—.
Soy vampira… y sé volar.
Elías rodó los ojos, divertido.
—Por favor, Bárbara.
Casi nunca usas tus poderes de vampira, excepto cuando volvimos del pasado.
Ay, Bárbara, tu intento de coqueteo no funciona en lo absoluto.
—¿Coqueteo?
—replicó Bárbara, fingiendo ofensa—.
Elías, lo estás arruinando todo.
Azure los miró en silencio unos segundos antes de murmurar: —Muy bien… eso fue extraño.
Pero dejando eso de lado, debemos centrarnos en encontrar a la víctima.
Leila, que hasta entonces había permanecido callada, habló por primera vez.
—¿Dijeron… “mundo de los humanos”?
¿Quieren decir que ustedes ya no son humanos?
Elías soltó una pequeña risa.
—Ah, cariño… ¿de verdad lo creías?
—Le guiñó un ojo—.
Por ejemplo: yo soy brujo; Franco también lo es.
Bárbara es vampira, Selene es una bruja poderosa… y Azure, mitad brujo, mitad lobo alfa.
Leila los observó en silencio, intentando asimilar todo aquello.
De pronto, el mundo que conocía se había vuelto completamente irreal.
—Bueno —dijo Azure con una media sonrisa—, ahora que les gustó el plan, hay algo más que debo contarles.
Todos lo miraron con atención.
—En mi mente surgió una visión —continuó—.
Lilith está buscando a una chica… una humana que sueña con ser como nosotros.
—¿Cómo lo sabes?
—preguntó Selene, frunciendo el ceño—.
¿Tuviste una visión?
—Sí —respondió Azure, bajando la voz—.
La tuve anoche.
En ese momento no entendía lo que significaba, pero ahora todo encaja.
Si Lilith ha vuelto… es poderosa, pero también peligrosa.
Y aunque sea inmortal, con nuestra ayuda puede ser derrotada.
Elías cruzó los brazos.
—Entonces debemos prepararnos e irnos ya.
Azure asintió.
—Oh, claro… pero no vamos a ir vestidos como si saliéramos de una pintura medieval, ¿verdad?
Las reglas de este pueblo estúpido no aplican en el mundo humano.
—Se volvió hacia Selene—.
Tú sabes más de eso que yo, ¿verdad, sele?
Selene sonrió con complicidad.
—Por supuesto.
Aún puedo crear ropa.
Bárbara, ¿me ayudas?
—¡Obvio!
—respondió Bárbara con entusiasmo—.
Ya sabes que soy fan de la moda.
Muy bien, sus atuendos estarán listos en cinco minutos.
Bárbara chasqueó los dedos con elegancia y una ráfaga de aire recorrió la habitación.
Hilos de luz plateada comenzaron a envolverlos uno a uno, cambiando las telas antiguas por prendas modernas.
Selene observó cómo su largo vestido se transformaba en un conjunto de cuero negro con detalles dorados; su cabello, antes trenzado, ahora caía suelto con un brillo casi metálico.
A su lado, Elías miró sorprendido cómo su capa desaparecía y era sustituida por una chaqueta de mezclilla oscura, una camiseta blanca y unos pantalones ajustados.
—Vaya —murmuró Elías—.
Esto sí que es cómodo.
Franco, aunque aún inconsciente, también cambió: su túnica se convirtió en un abrigo largo de color gris con bordes plateados, casi como si reflejara su poder dormido.
Leila, fascinada, vio cómo su vestido celeste se desvanecía en una nube de luz azul, transformándose en una blusa blanca con mangas transparentes y una falda corta de tono violeta.
—Me veo… diferente —susurró, tocando la tela con curiosidad.
Bárbara sonrió satisfecha mientras giraba sobre sí misma, mostrando su propio atuendo: un corsé moderno color vino, pantalones ajustados de cuero y botas altas.
—Dije que en cinco minutos, ¿no?
—comentó con orgullo—.
Listos para el siglo veintiuno.
Azure, por su parte, alzó una ceja al mirar su nuevo atuendo: una camisa negra abierta en el pecho, pantalones ajustados y un abrigo largo con detalles plateados.
—Debo admitir que tengo estilo —dijo con una sonrisa—.
Bien, todos listos.
Selene miró a su grupo, ya transformado y preparado.
—Perfecto.
Próxima parada: el mundo de los humanos.
Una luz intensa comenzó a rodearlos, mientras el aire vibraba con energía.
En un destello, desaparecieron.
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