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El despertar de selene - Capítulo 115

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  4. Capítulo 115 - 115 capítulo 115Choque de poderes
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115: capítulo 115:Choque de poderes 115: capítulo 115:Choque de poderes —Eso es imposible —dijo Adara, negando con la cabeza—.

Aunque… siempre he soñado con que eso existe.

—Hizo una breve pausa, bajando la mirada—.

Incluso he intentado algunas cosas para ver si era real… pero no querrán saberlo.

—De todas formas, no puede ser cierto.

Elías dio un paso al frente.

—Es más cierto de lo que imaginas.

Leila asintió con una sonrisa tenue.

—Demasiado.

Hace un tiempo, solo era una criada… vivía en el pasado.

Y ahora estoy aquí, en medio de este mundo.

Increíble, ¿no?

—Además —intervino Bárbara—, ¿por qué no lo sería?

Este mundo está lleno de cosas que pueden no ser y ser al mismo tiempo.

Aparte, nosotros somos brujos… bueno, excepto yo —añadió con una sonrisa coqueta—, yo soy vampira.

Adara los observó con una mezcla de miedo y fascinación.

Selene dio un paso al frente, con el tono más serio.

—Vinimos aquí porque estás en peligro.

En un peligro muy grave.

—¿Peligro?

—repitió Adara, curiosa—.

¿Qué es lo que pasa?

Selene respiró hondo.

—¿Has oído hablar de Lilith?

La primera mujer, antes de Eva… según los mitos.

Adara frunció el ceño.

—No creo mucho en Lilith.

Solo en Eva.

¿Pero qué tiene que ver ella conmigo?

Fue Azure quien respondió, con voz baja pero firme: —Ella vino por ti, Adara.

Y tú… eres su próxima víctima.

Selene pidió que la dejaran a solas con Adara.

—Déjenme sola con ella —dijo—.

Debo explicarle esto con más calma, en privado.

—Está bien —respondió Azure—.

Vamos, chicos.

Bárbara, Leila, Elías y Azure se alejaron del pasillo, dejándolas en silencio.

Selene se giró y miró a Adara de frente, con la serenidad de quien va a decir algo que cambia vidas.

—Mira, Adara —comenzó—.

Sé que todo esto suena imposible.

Hace tiempo yo también pensé que era humana.

Crecí creyendo que mi vida sería eso: nacer, estudiar, trabajar, casarme o quedarme sola… y morir.

Aburrido, ¿no?

Pero no fue así.

Descubrí que soy bruja.

Viví en Lunaris y vine a esta escuela, igual que tú.

Adara la observaba, perpleja y callada.

—Es complicado —continuó Selene—.

Tengo viajes al pasado; lucho cada día por entender qué me persigue y por qué han intentado quitarme mis poderes.

Hay cosas más grandes en juego: una parte de Lucifer ha enviado a Lilith por ti.

No sé exactamente qué quiere… pero tienes algo especial.

Adara apretó los labios y dijo, con una mezcla de nostalgia y asombro: —Siempre soñé que existía algo así.

Desde niña lo imaginé.

Aquí la vida es… muy monótona.

Naces, creces, estudias, trabajas, te casas o te quedas sola y mueres.

Es aburrido.

Sí, este mundo es bonito, pero si no tienes amigos, es como estar muerta.

Selene la oyó en silencio, y por un instante comprendió el anhelo que la joven guardaba.

—Lo sé —respondió—.

Yo también lo sentí.

Cuando descubrí este mundo, todo fue fascinante… pero peligroso.

No sé aún cómo haremos para que Lilith no venga por ti.

El punto ahora es mantenerte a salvo.

Adara sonrió con esperanza.

—¿Entonces me darán un superpoder, como en las películas?

—preguntó ilusionada.

Selene rió suavemente.

—No funciona así.

—Se volvió seria—.

Pero puedo ayudarte de otra forma.

Sacó un libro pequeño, gastado por el uso, y se lo ofreció a Adara.

—Mira este libro —dijo—.

Es un manual básico de hechizos, de primer nivel.

No te hará inmortal, pero te dará herramientas.

Y escucha bien: si ves a una mujer de cabello rojizo, piel muy pálida, ojos rojos y vestida de negro, no dudes: pronuncia la palabra del hechizo que está en la página marcada.

Cuando lo hagas, apareceré al instante para ayudarte.

¿Lo entiendes?

Adara lo tomó con manos temblorosas.

—Lo entiendo —contestó—.

Estoy emocionada… y asustada.—Bien —dijo Selene—.

Estudia los horarios, aprende lo básico y, sobre todo, mantente oculta hasta que lo necesitemos.

Ve ahora.

Adara se despidió con una reverencia tímida y salió en dirección a sus clases.

Selene la siguió con la mirada hasta que desapareció entre la gente.

Entonces, sin que nadie lo notara, guardó el resto de sus pensamientos en silencio y caminó de regreso hacia sus amigos, pensando en cómo derrotar a Lilith… y en cómo enfrentar a Lucifer.

De pronto, todo dentro del colegio se nubló.

Azure, Bárbara, Elías y Leila habían desaparecido.

Ni siquiera los estudiantes estaban; el lugar parecía vacío, como si el tiempo mismo se hubiera detenido.

Un humo negro se deslizó por encima de Selene.

Miró a su alrededor y no vio a nadie, salvo una figura envuelta en sombra.

Y entonces lo vio: cabello rojizo, largo y brillante, moviéndose con malicia.

Era Lilith.

Selene respiró hondo, preparándose mentalmente para enfrentarse a ella.

Pero esta vez no venía sola.

Detrás de Lilith descendía Lucifer, con su corona reluciente sobre la cabeza y una sonrisa que helaba la sangre.

Cuando estuvieron lo suficientemente cerca, Lilith habló con voz melodiosa y cruel: —Querida Selene, he traído una sorpresa para ti.

Nuestro amado Lucifer ha venido.

Lucifer sonrió con suficiencia.

—Te dije que no podrías derrotarme tan fácilmente —dijo—.

¿Ves?

Escuchaste lo que te advertí.

Selene frunció el ceño, conteniéndose.

—Sí —replicó con firmeza—.

Lucifer inclinó la cabeza con aire triunfal.

—Ah, veo que conociste a Adara.

Está en mis planes ahora.

—¿Por qué?

—preguntó Selene, con tensión contenida—.

—Porque ella podría destruirme en el futuro —respondió—.

Lilith tuvo una visión sobre ello, y yo… lo sé.

Selene apretó los puños.

Una mezcla de rabia y preocupación se reflejaba en sus ojos.

Sabía que esta batalla no sería sencilla… y que la vida de Adara pendía de un hilo.

Selene respiró hondo, concentrando toda su energía.

Lilith avanzó con pasos silenciosos, su cabello rojizo flameando como fuego, mientras Lucifer flotaba detrás con la corona brillante, observándola con una sonrisa segura.

—No puedes detenernos, Selene —dijo Lucifer, con voz fría—.

Pero prueba, si quieres.

Selene levantó las manos, y de inmediato un aura dorada la rodeó.

Lilith rió, y un destello negro surgió de sus dedos, enfrentándose al aura de Selene.

Chispas mágicas cruzaron el aire como rayos, iluminando la sala vacía del colegio.

—¡Esto no será tan fácil!

—gritó Selene, avanzando con velocidad, dejando tras de sí un rastro de luz roja.Lilith esquivó y lanzó un hechizo de sombras que se convirtió en tentáculos oscuros.

Selene reaccionó levantando una barrera de energía dorada, desviando los tentáculos.

—¡No podrán con nosotros!

—vociferó Lucifer, mientras lanzaba una ráfaga de fuego oscuro que Selene apenas pudo bloquear.

El choque de poderes retumbó en las paredes del colegio.

Chispas, humo negro y destellos mágicos llenaron el aire.

Selene, Lilith y Lucifer se leían, anticipándose a cada movimiento del otro.

Selene conjuró ráfagas de viento, Lilith contraatacó con sombras que se retorcían como serpientes, y Lucifer combinó fuego y oscuridad en explosiones que hicieron temblar el suelo.

Lilith y Lucifer se miraron, y de repente Lucifer alzó una mano.

El fuego y las sombras se desvanecieron, y un silencio pesado llenó la sala.

—Hoy no —dijo Lucifer con una sonrisa fría—.

Esto no ha terminado, Selene.

Con un movimiento elegante, Lucifer se desvaneció junto a Lilith, dejando atrás un rastro de humo rojo que se disipó rápidamente.

Selene bajó las manos, agotada pero alerta.

Cerró los ojos un momento y respiró hondo.

Al abrirlos, vio algo increíble: Azure, Bárbara, Elías y Leila estaban de nuevo a su lado, y los estudiantes regresaban como si nada hubiera pasado.

Las luces, el colegio, todo estaba normal.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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