El despertar de selene - Capítulo 116
- Inicio
- Todas las novelas
- El despertar de selene
- Capítulo 116 - 116 capítulo 116¿La siguiente será selen
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
116: capítulo 116:¿La siguiente será selen?
116: capítulo 116:¿La siguiente será selen?
Selene sabía que Lucifer estaría atento a cualquier señal de alarma, y que muy pronto atacaría.
Bárbara la miró desconcertada.
—Selene, ¿estás bien?
—preguntó con preocupación.
Selene negó suavemente con la cabeza, luego murmuró: —Ah…
sí, sí.
Vamos.
Tenemos que empezar ya, Azure.
No podemos dejar que ataque, porque ya está atacando nuestras mentes.
Azure asintió con firmeza.
—Así es.
Lucifer siempre ha sido así —dijo con voz grave—.
Él siempre está aquí…
en la mesa.
Es donde manipula, donde te convence.
No dejes que lo haga.
—Lo único que me preocupa ahora —dijo Franco con la voz temblorosa— es que no dejo de pensar en él…
en que está sufriendo en el infierno.
—Lo mismo pienso —susurró Bárbara, mirando al suelo—.
Oigan, ¿dónde está Leila?
Elías se sobresaltó.
—Hace un momento estaba a mi lado…
¿dónde se fue?
Azure frunció el ceño.
—Esperemos que no se la hayan llevado…
Lucifer, Lilith…
—dijo con voz tensa—.
Vamos, hay que buscarla.
Corrieron por toda la escuela, revisando cada rincón, pero no había rastro de ella.
Finalmente, decidieron entrar a los baños mixtos.
Allí estaba Leila, petrificada, con los ojos en blanco, el cabello deshecho, la piel pálida…
y sangre por todas partes.
Elías se acercó de inmediato, con la voz quebrada: —¡Leila!
Despierta, por favor…
¿qué te pasó?
Bárbara cayó de rodillas, temblando.
—No puede ser…
primero Franco…
y ahora Leila.
¿Qué va a pasar ahora?
Azure respiró hondo, mirando a Selene.
—Nos está atacando para que nos unamos a él.
Y tú, Selene…
eres su objetivo principal.
No podemos dejar que eso pase.
Veamos qué tiene Leila.
Elías, con lágrimas en los ojos, asintió.
Selene se inclinó sobre Leila, tomó sus manos y vio una rajadura en la piel: un símbolo rectangular con una línea atravesándolo.
—Esta es de Lilith —murmuró Selene—.
Lucifer la hace más grande…
¿no lo creen?
Bárbara asintió con miedo.
—Sí…
lo leí en un libro.
Pero…
¿cómo quedó petrificada así?
Azure apretó los puños.
—Eso es lo que me preocupa.
Lucifer nunca había hecho algo así…
al menos no según lo que he estudiado.
Creo que se llevó su alma y su mente.
Su cuerpo aún está aquí, pero su corazón ya no.
Elías sollozó.
—¿Quieres decir que…
murió?
Bárbara negó con suavidad.
—No murió, Elías.
Tranquilo.
Solo está inconsciente…
no está en este mundo, ¿entiendes?
Pero volverá.
Un viento helado recorrió los pasillos del colegio, tan fuerte que las luces parpadearon.
El ambiente se tornó pesado, casi irrespirable.
De pronto, un sonido metálico resonó desde el espejo del baño.
Elías retrocedió, con el corazón latiéndole con fuerza.
El vidrio comenzó a agrietarse lentamente, y una voz profunda, casi susurrante, se filtró desde su interior: —Ella fue solo el comienzo…
Bárbara se llevó las manos a la boca.
—¿Escucharon eso?
El reflejo de todos se distorsionó.
Solo Selene seguía inmóvil, mirando fijamente el espejo, como si la voz hablara directamente con ella.
—La próxima serás tú, Selene…
—continuó la voz, arrastrando cada palabra con un eco infernal—.
O alguien que ames más que a ti misma.
El vidrio se rompió en mil pedazos, y un destello rojo iluminó el baño por un instante.
En medio de los fragmentos, apareció grabado un símbolo idéntico al de Leila, pero mucho más grande, con un trazo que sangraba lentamente sobre el suelo.
Azure dio un paso atrás, horrorizado.
—Ese símbolo…
está vivo.
Selene cayó de rodillas, con las manos temblorosas.
—Quiere que tenga miedo —susurró—.
Quiere que me rinda.
—No lo hará —dijo Elías con voz rota—.
No lo vas a hacer, Selene.
Pero Bárbara notó algo más: en uno de los fragmentos del espejo, donde el reflejo de Selene debería aparecer, no había nada.
Solo oscuridad.
Azure la miró con preocupación.
—Él ya empezó a meterse en su mente.
El silencio se apoderó del lugar.
Solo el viento seguía sonando, arrastrando las palabras que parecían repetirse una y otra vez, como un eco proveniente del infierno: —“La próxima…
será ella” —¡Oh, no!
¡Esto es muy malo, muy malo!
—gritó Bárbara, llevándose las manos a la cabeza—.
¡Debemos convertir a Dara en algo más, ya!
¡Oh, no, todos moriremos!
¡Sí, excelente, no somos nada!
¡Ay, estoy tan nerviosa!
—¡Calma, calma, calma todos!
—intervino Azure, tratando de mantener la serenidad—.
¡No podemos convertAzureDara así como si nada, en una bruja!
Es muy difícil…
¡nos tomará lunas hacerlo!
Elías, con el ceño fruncido, preguntó: —¿No sería más fácil convertir a Lobo en vampira?
—¡¿Lobo?!
—gritó Selén—.
¡No!
¡Sería horrible!
Aunque…
tal vez una vampira…
—miró a Bárbara—.
¡Bárbara, tú debes saber de eso, ¿no?!
Bárbara se sobresaltó, recordando algo.
—¡Ay, sí!
Lo leí…
hace como seis años, cuando tenía tres.
Lo leí en un libro…
¿cómo se llamaban esos libros de transformación?
Pero luego negó con la cabeza.
—En fin, mañana volveremos aquí, y la traeremos con nosotros al Bosque Encantado.
—¿Qué hay acá en Raison?
—preguntó Azurw, intrigada.
Bárbara respiró profundo y explicó: —Tenemos que abrir el portal en el bosque, llevarla adentro, y luego llamarla a nuestro mundo…
al lugar donde nacimos nosotros.
¿Verdad, Elías?
Elías asintió.
—Sí, puede ser.
Ese bosque es mágico…
no hay maldad allí.
—Bien, entonces sería genial —dijo Azure con una sonrisa nerviosa—.
¡Si lo hacemos mañana, quizás tengamos una oportunidad!
SeLén quedó en silencio, pero en su mente todo se mezclaba: Franco, ella…
y el miedo.
Lo único que importaba era salvarlo.
Aunque, en el fondo, una idea la atormentaba más que cualquier cosa: ¿Y si Lucifer no solo iba por ellos?
¿Y si la siguiente vez se llevaba a sus amigos…
o peor aún, a sus padres?
El viento volvió a soplar, trayendo un susurro apenas audible entre los árboles del patio: —“No hay bosque que los salve…”
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com