Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El despertar de selene - Capítulo 119

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El despertar de selene
  4. Capítulo 119 - 119 capítulo 119El precio de renacer
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

119: capítulo 119:El precio de renacer 119: capítulo 119:El precio de renacer —Azure, ¿no creen que esto sería asombroso?

—dijo con entusiasmo—.

Por ejemplo…

revivir a Leila y a Franco.

Ahora hay dos Nydris.

Elías miró a Selen con esperanza.

—Selen, por favor… revive a Leila.

La extraño tanto.

Selen, pensativa, desvió la mirada hacia Adara.

—¿Crees que podrías ayudarme a hacer esto?

—preguntó con voz suave, casi temerosa.

Adara sonrió ampliamente.

—Esperé toda mi vida para hacer magia.

¡Obvio que la aprovecharé!

—dijo con emoción.

Bárbara, observando con curiosidad, murmuró—: Selen tiene un poder casi invencible… Con la ayuda de Adara, lo lograremos.

Selen asintió, decidida, pero con una sombra de tristeza en los ojos.

—Creo que puedo hacerlo… yo también extraño a Franco —susurró.

—Muy bien —dijo Azure con determinación—.

¡Rápido, juntemos hojas y flores para traerlos de vuelta al mundo de los vivos!

Bárbara, sin perder un segundo, usó su supervelocidad.

En cuestión de instantes, el suelo del bosque se llenó de pétalos y hojas brillantes.

Sonrió satisfecha.

—Listo.

—Perfecto, Bárbara —dijo Elías, observando con atención—.

Ahora deben prepararse, Selen y Adara.

Selen y Adara caminaron hacia el centro del bosque, donde el viento soplaba suave y los árboles parecían susurrar.

Se sentaron sobre el círculo de hojas y flores que Bárbara había reunido.

Selen miró a Adara con seriedad.

—Pon tus manos sobre la tierra.

Has todo lo que yo haga… y tendremos éxito Adara asintió con una mezcla de emoción y nerviosismo.

—De acuerdo —susurró.

Selen cerró los ojos, respiró hondo y comenzó a pronunciar las palabras antiguas: —Que regresen las almas de Leila y Franco… el cuerpo santo los necesita aquí, en nuestro mundo.

Adara repitió el conjuro al unísono, y una energía dorada comenzó a brillar bajo sus manos, extendiéndose como raíces vivas a través de la tierra.

La tierra comenzó a temblar suavemente bajo sus manos.

Un resplandor dorado se elevó entre las flores, girando como un remolino de luz.

El aire se llenó de chispas plateadas que danzaban alrededor del círculo.

Azure, Elías y Bárbara observaban asombrados mientras dos siluetas empezaban a formarse dentro del resplandor.

Primero se distinguieron sus rostros, luego sus cuerpos, envueltos en un brillo cálido y celestial.

—¡Leila!

¡Franco!

—exclamó Selen, con lágrimas en los ojos.

Cuando la luz se desvaneció, Leila abrió lentamente los ojos, respirando con fuerza como si despertara de un largo sueño.

Franco la imitó, mirando a su alrededor confundido, hasta que sus miradas se cruzaron con las de Selen y Elías.

Selen no lo dudó.

Corrió hacia Franco y lo abrazó con fuerza, sintiendo cómo su corazón volvía a latir con el suyo.

—Pensé que nunca volvería a verte —susurró antes de besarlo, dejando que todo el amor y la nostalgia contenida fluyeran en ese instante.

Elías, con los ojos brillantes, se acercó a Leila.

Ella lo miró con ternura, y sin decir palabra, él la tomó de las manos.

—Te esperé —dijo él.

Leila sonrió suavemente, y sus labios se unieron en un beso que selló su regreso al mundo de los vivos.

El viento cesó, y el bosque quedó en silencio.

Solo el brillo tenue de la magia persistía, danzando entre las hojas, como si el mismo bosque celebrara aquel milagro.

Franco sonrió con esa chispa traviesa que siempre lo caracterizaba.

—Al final… después del infierno que viví con el mismo Lucifer, logré besar a la chica que más amo en este mundo —dijo, mirándola con ternura.

Selen se sonrojó y bajó la mirada, aunque una sonrisa se dibujó en sus labios.

—Y yo… reunirme con mi amado —susurró, con los ojos brillantes de emoción.

Luego, Selen giró hacia Leila y Elías, que aún se sostenían de las manos, perdidos en la mirada del otro.

Una sonrisa pícara cruzó su rostro.

—Al parecer… no somos los únicos que se aman por aquí —dijo con tono burlón.

Franco soltó una carcajada suave, cruzándose de brazos.

—Sí, parece que Elías ama mucho a Leila —bromeó, levantando una ceja.

Elías y Leila se miraron, ambos riendo con cierta timidez, mientras Bárbara y Azure observaban la escena con alegría.

El aire del bosque, antes denso por la magia, se volvió cálido y ligero, como si todo el lugar celebrara aquel reencuentro lleno de amor.

Mientras las risas se mezclaban con el murmullo del bosque, una brisa helada recorrió el lugar, haciendo que las hojas temblaran.

El resplandor dorado que aún flotaba entre las flores comenzó a desvanecerse poco a poco, pero algo distinto permaneció… una sombra.

Bárbara fue la primera en notarlo.

—¿Sintieron eso?

—preguntó con el ceño fruncido.

Azure miró a su alrededor, inquieta.

—El aire cambió… ya no se siente como antes.

Selen se levantó lentamente, su expresión pasó de la alegría a la alerta.

—No puede ser… el equilibrio mágico —murmuró, con un escalofrío recorriéndole la espalda—.

Revivir almas puras siempre tiene un precio.

En la oscuridad entre los árboles, dos ojos carmesí brillaron por un instante.

Una voz profunda, casi un susurro, se escuchó entre el viento: —Han roto las leyes del mundo… y ahora el vacío reclama lo que es suyo.

Adara retrocedió, asustada.

—¿Qué fue eso?

Elías abrazó a Leila, protegiéndola.

—Sea lo que sea, no viene en paz.

Franco dio un paso al frente, mirando fijamente hacia la neblina que comenzaba a formarse.

—Entonces que venga… ya vencí al infierno una vez —dijo con una sonrisa desafiante, aunque en sus ojos brillaba una mezcla de valentía y temor.

El bosque entero pareció contener la respiración, mientras una figura oscura emergía lentamente de la niebla… La figura oscura avanzó lentamente, su silueta apenas visible entre la neblina.

Cada paso que daba hacía temblar la tierra, y el aire se volvió más denso, casi imposible de respirar.

Selen sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo.

—Franco… algo viene —susurró, con la voz temblorosa.

Franco la miró y, sin dudar, la rodeó con sus brazos, atrayéndola hacia él.

—No dejaré que te toque —dijo en un tono bajo pero firme, su mirada fija en la oscuridad que se acercaba.

El brillo dorado del ritual aún chispeaba sobre las hojas, como si intentara resistir la llegada de la sombra.

Azure, Adara, Leila y Elías se mantuvieron en guardia, formando un círculo alrededor de ellos.

Un susurro siniestro se escuchó entre los árboles, tan bajo que apenas se entendía: —Todo lo que regresa… debe pagar su precio.

Selen se aferró a Franco, sintiendo su corazón latir contra el suyo.

El viento sopló más fuerte, las luces se apagaron, y la oscuridad los envolvió por completo.

Y entonces… silencio.

Solo el eco lejano de esa voz resonó en el aire, dejando al bosque envuelto en un misterio que apenas comenzaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo