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El despertar de selene - Capítulo 17

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17: capítulo 17:el regreso inesperado 17: capítulo 17:el regreso inesperado Aquí tienes tu texto transformado al estilo de libro, manteniendo el tono misterioso y juvenil de tu historia: — Capítulo: Un Regreso Inesperado Esa noche, Selene durmió sola en su cama, sin mencionar nada a sus padres.

El silencio parecía ser su única compañía.

Al amanecer, se levantó como si nada hubiese pasado, aunque por dentro aún sentía una mezcla de emociones que no lograba entender del todo.

Al llegar a la escuela, sus ojos no tardaron en encontrar a Felipe.

Tan adorable como siempre, pero, como ya era costumbre, no se atrevió a hablarle.

Solo lo observó unos segundos en silencio antes de irse a sentar a su lugar habitual, como si fuera un día más.

Pero no lo era.

La profesora entró al aula con una sonrisa ligeramente forzada y dijo en voz alta: —Clase, hoy tenemos un nuevo compañero.

En cuanto lo vio, a Selene se le heló la sangre.

—Él se llama Benjamín —continuó la profesora—.

Por favor, denle la bienvenida.

Benjamín.

Ese nombre le retumbó como un eco maldito.

Él no era un extraño para ella.

Lo recordaba perfectamente.

Habían compartido el kínder y el comienzo de la escuela juntos…

hasta que él desapareció de su vida, para su alivio.

Y ahí estaba ahora, parado frente a ella como un mal recuerdo reencarnado.

El mismo niño que solía molestarla día tras día, el mismo que no dejaba de burlarse de ella, que la perseguía como si su diversión dependiera de hacerla enojar.

Selene apretó los puños debajo del pupitre.

—¿Por qué tenía que volver justo ahora?

El pasado, al parecer, no siempre se queda donde debería.

A veces vuelve…

con una sonrisa inocente y un nombre conocido.

Benjamín se sentó justo frente a ella.

En ese mismo instante, arrastró la banca con tal descuido que golpeó la de Selene, sacándola de su ensimismamiento.

El sonido fue seco, molesto, como un aviso de que su paz se había terminado.

El cuerpo de Selene se estremeció; la piel se le erizó y sus ojos se abrieron de golpe, tan tensos como si fueran de plástico.

No quería verlo.

No quería que él la viera.

Y, al parecer, Benjamín no la reconoció de inmediato.

Ella lo agradeció…

hasta que su compañera de banco, como si no pudiera evitarlo, comenzó a hablarle a Benjamín.

Selene sintió el pánico recorrerle la espalda.

No quería girarse.

No quería que la identificara.

No quería, simplemente, estar ahí.

Pero fue inevitable.

—Hola —dijo Benjamín, mirando hacia su dirección—.

Oye, me pareces familiar.

¿Cómo te llamas?

Selene tardó unos segundos en responder.

Su lengua parecía de piedra.

—Me llamo…

Selene —logró decir al fin, con una voz casi ahogada.

Benjamín frunció el ceño, pensativo, hasta que su rostro se iluminó.

—¡Ah, Selene!

¿En qué kinder ibas?

Ella respondió automáticamente, como si una parte olvidada de su memoria la obligara: —En los Conejitos.

Ese era el mío.

—¡Oh!

¡Sí!

¡Éramos compañeros!

¿Te acuerdas?

—dijo él con entusiasmo infantil.

Selene le devolvió una sonrisa forzada.

Forzadísima.

Una que dolía más que fingir felicidad en una tormenta.

—Sí, ahora lo recuerdo…

Lo que realmente pensaba era otra historia completamente distinta.

“Claro que me acuerdo…

y ojalá te fueras lejos.

Muy lejos.

De vuelta al fondo de la Tierra o a donde sea que desapareciste.” Pero no lo dijo.

Solo lo pensó.

Y deseó, con todas sus fuerzas, que el día terminara pronto.

Las clases siguieron en paz menos para selen porque Benjamín no dejaba de hablarle a su compañera de Banco y a ella lo cual era como una maldicion solo esperaba que no hablaran mucho por ahora.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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